viernes, 29 de junio de 2018

La voluntad de Dios.




“Hago la voluntad del que me envió”
(Juan 5:30).

En cuántas ocasiones nos hemos quedado sorprendidos porque estamos en alguna pena, y la persona que menos esperamos es quien nos auxilia; o, por el contrario, otras tantas en las que nos quedamos con las manos y el corazón vacíos porque lo que tanto hemos esperado no llega, no sucede o no lo logramos por “culpa” de alguien. ¿Por qué suceden éstas situaciones?  La Palabra de Dios nos dice que NADA sucede sin su consentimiento y sin que haya un “propósito” (Mateo 10:29). No es que el corazón de la gente se endurezca o se ablande en contra o a favor de nosotros. Simplemente es Dios, quien guía a la persona idónea para trabajar nuestras diferentes áreas. Es tanto así de certero Dios para trabajar, que conocemos el caso de alguien, quien comprobablemente, fue dirigido por Dios para ya NO ayudara más a una tercera persona, pues orando, sintió muy fuertemente lo siguiente: “Pon el candado, ya no la ayudes más, él ya se acomodó, y NADA de lo que le des lo va a satisfacer”. Pidamos un espíritu de discernimiento para ser guiados, y, hacer la voluntad de Dios y no la nuestra.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 28 de junio de 2018

¿Oyen los muertos?




“Y los muertos oirán su voz”.
(Juan 5:25).

¿Cómo es posible que un muerto escuche? Las escrituras nos dicen, que hay muertos que caminan. En una ocasión un “escriba” (judío encargado de transcribir las escrituras), se le acerca a Cristo para expresarle su deseo de seguirle, pero cuando Cristo le dice: “Está bien, sígueme”, éste responde: “Pero primero déjame que entierre a mi padre” (Mateo 8:21). Cristo le responde: “Deja que los muertos entierren a sus muertos” (verso 22). Si entendemos bien: El padre de éste joven, aún vivía, pero cuando dejara de respirar… entonces necesitaría sepultura. ¿Quiénes lo iban a enterrar?  Algunas personas que estuvieran vivas. Pero la Palabra dice que: Todo aquél que no crea en Cristo y no lo tenga en su corazón está muerto, aún y cuando esté caminando” (Juan 3:19). Así que, Cristo nos está diciendo que todo aquél que no lo siga, aún estando vivo y caminando… simplemente es un muerto. Ahora bien, también es otra verdad que llegará el día en que todos los “sepultados” seguidores o no de Cristo, escucharán la voz de Dios y saldrán a juicio (Juan 5:28).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 27 de junio de 2018

¡No es por méritos… es por elección!




Y hay en Jerusalén un estanque”
(Juan 5:2).

Hay aún, en Jerusalén, un estanque llamado Betesda, en el cuál en tiempos de Cristo era visitado por un ángel. Y, cuando éste movía las aguas sanaba al primero que tocara las mismas. Había también un enfermo quien yacía allí desde hacía 38 años. El necesitaba estar sano, él quería estar sano… pero simplemente no podía buscar su sanación ni había quién le ayudara (Juan 5:7). Para entrar al estanque había cinco puertas. Un día Cristo entró, pudo hacerlo por cualquiera otra de las cuatro restantes, pero él fue guiado por el Espíritu a entrar por la puerta en donde estaba el enfermo. Eso nos prueba que no es por méritos propios sino por “elección divina” la solución a nuestros problemas (Juan 5:2). Es por ello que no debemos creer en la doctrina de la “declaración de la prosperidad”, sino tan sólo pedir, esperar y confiar en él (Mateo 7:7). Todo cuanto nos sucede, cómo nos sucede, cuándo nos sucede, por qué nos sucede y especialmente para qué nos sucede, es SU elección no la nuestra. Las soluciones del hombre son lentas y pasajeras, las de Dios instantáneas y duraderas, pero, en SU tiempo (Juan 5:9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 26 de junio de 2018

Unos necesitan ver, otros no.




“Si no viereis señales y prodigios no creeréis”.
(Juan 4:48).

¡Qué poder da el Espíritu Santo a quienes Dios se los imparte, que Cristo, necesitó solamente dos días para manifestarse en Samaria, y haber hecho que muchos se convirtieran (Juan 4:43). Pero otro punto importante es el siguiente: Cristo les hace ver a los judíos que existen personas que “necesitamos” ver señales y prodigios para convertirnos, y que tendremos bendiciones por ello. Pero, cuando reprende al apóstol Tomás en Juan 20:29, por creer hasta que vió y tocó, le explica que: “Más bienaventurados son aquellos… que sin ver señales y prodigios creen”. Muchos somos los que “necesitamos” abrir los ojos, ver y tocar para creer; pero más bienaventurados son los que tan sólo con estar “hincados” y con sus ojos cerrados logran ver. La pregunta es: ¿De qué grupo somos?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 25 de junio de 2018

¡Cuando es necesario!




“Y le era necesario”
(Juan 4:4).


Israel estaba dividido en tres grandes regiones, al norte, Galilea; al centro Samaria; y al sur, Judea. Los samaritanos no eran bien queridos por el resto de la población, por conflictos en la reconstrucción del templo en el siglo sexto A.C. Así, cuando alguien de Judea o de Galilea necesitaba cruzar el territorio, lo rodeaba pasando por Perea, al otro lado del río Jordán. Un día, Nuestro Señor Jesucristo les dice a los discípulos: “me es necesario” pasar a Samaria (Juan 4:4). Allí es narrada la historia de la mujer samaritana, aquella que había tenido relaciones íntimas con cinco hombres que NO eran sus maridos y con el que en ese tiempo se encontraba teniéndolas… tampoco lo era (Juan 4:17-18). Nuestro Señor tiene una pequeña charla con ella, en donde se lo hace ver, y eso fue suficiente para que ella abriera sus ojos y se diera cuenta con quién estaba hablando (Juan 4:29). Así, ella va y cuenta en la ciudad lo que había vivido, y “muchos” de los samaritanos creyeron (Juan 4:39). Así, lo que no habían aprobado ni entendido los discípulos les fue evidente. Muchas veces no entendemos el por qué de lo que nos sucede, pero con el tiempo se nos hace evidente que era “necesario” que así fuera.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 22 de junio de 2018

¿Cómo sabemos si Dios lo envió?




“El que Dios envió”
(Juan 3:34).

¿Cómo reconocer quién viene a predicar en el nombre de Dios, y quién, en nombre propio? El apóstol Juan nos aclara el panorama: “El que Dios envió, las palabras de Dios habla” (Juan 3:34). Y, ¿Cuáles son las palabras de Dios?  El profeta Isaías nos da una luz al respecto al darnos a conocer el VERDADERO EVANGELIO: ¿Sobre quién ha manifestado su brazo Jehová? (Isaías 53:1). “Sobre Aquél que fue despreciado, desechado entre los hombres, varón de dolores y sobre quien escondimos nuestro rostro, que fue menospreciado y sobre quien no fue nuestra estima”. Fue herido, molido, angustiado y afligido por nuestros pecados… y como cordero enmudeció y no abrió su boca (Isaías 53:3-7). ¡Ese es el evangelio que nos fue anunciado desde ochocientos años antes de que viera la luz! ¡El evangelio que nos enseña a sufrir con contentamiento y sin quejas ni murmuraciones! Y, también nos dice el apóstol Juan: “No puede el hombre recibir NADA, si no le fuere dado del cielo” (Juan 3:27). Entendemos ahora, qué, “quien quiera” que nos predique un evangelio diferente al de la cruz de Cristo, es un farsante, un mentiroso, un engañador pues NO viene enviado por Dios, y que, por tanto, delante de Dios es tan sólo un asalariado (Gálatas 1:8-9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

  

El celo.




“El celo por tu casa me consume”.
(Juan 2:17).


Isaías escribió: “Extraño he sido a mis hermanos, y desconocido para los hijos de mi madre; porque el celo de tu casa me consumió, y los “denuestos” (insultos) de los que te vituperan cayeron sobre mí” (Isaías 69:8-9). La ley de Moisés era la “fuente de espiritualidad” del pueblo israelita, pero sus albaceas (liderazgo) la prostituyeron (Ezequiel 34:8), a tal grado, que cuando el Cristo vino a la tierra, no sólo no le reconocieron, sino encima dejaron caer sobre él toda su furia (denuestos). ¿Entendemos ahora el significado de la frase, “el celo por tu casa me consume”? a) Con razón el Cristo sufrió, si era una profecía; b) Esta era la Doctrina de la Cruz, el evangelio puro que estaba siendo anunciado: “Los denuestos” (insultos) caerán sobre mí; c) Se nos estaba anunciando además que la lucha, no sería contra los incrédulos sino contra los que “dicen” creer, pero que han vuelto el negocio de Dios su propio negocio (Doctrina de la Prosperidad); d) Que TODO aquél que tuviera un verdadero celo por la casa del Padre, sería tan perseguido como el mismísimo Cristo. ¿Entendemos ahora, el por qué del camino tan difícil de los cristianos comprometidos? (2ª. Timoteo 2:12). El Señor nos de madurez dándonos un genuino celo por su casa.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




¿La vemos nosotros?




“Y manifestó su gloria”.
(Juan 2:11).


“La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad” nos dice el Apóstol Pablo en el libro de Romanos (1:18). ¿Por qué?  Porque los NECIOS dicen que no hay Dios, pero Dios dice: “Desde el principio de los tiempos del hombre, mi GLORIA y mi DIVINIDAD fueron manifiestas por medio de la creación” (Romanos 1:20). Y el Apóstol sigue explicando que todo lo hecho, o sea, toda creación de Dios… el universo, el mundo y hasta el hombre, de no haber sido por la intervención de Cristo… no hubiéramos sido posibles. El primer milagro de Cristo fue convertir unas tinajas de agua en vino en una boda que se realizó en Caná de Galilea (Juan 2:12), el milagro aunque no lo vieron todos los de la fiesta sí se enteraron, ahora bien, solamente “creyeron” el milagro sus discípulos (Juan 2:11). Así, todos vemos constantemente la gloria y la divinidad del Padre manifiesta delante de nuestros ojos, pero, solamente los que estén muy allegados a él, tendrán la capacidad o el discernimiento de poder verla, entenderla, y así, creerle y seguirle incondicionalmente. ¿La vemos nosotros?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



¡No es por religión… es por fe!




“Es por fe… en el que en él cree!
(Juan 3:16).

En términos legales o jurídicos, una “sentencia condenatoria penal” significa: “Una declaración emitida por un Tribunal de forma escrita, acreditando los componentes del delito, su grado de ejecución, la forma de intervención, y su naturaleza dolosa o culposa”, lo que espiritualmente encontramos en Apocalipsis 20:12, cuando los libros de la vida de los hombres son abiertos. Esto nos responde una de las preguntas que los incrédulos se han hecho por siempre: ¿Cómo es posible que un Dios que se dice amoroso y misericordioso, declare una sentencia condenatoria eterna contra alguien? Por una sencilla razón, él nos está “afirmando” que la vida eterna está en su Hijo, y que por lo tanto, todo aquél que lo acepte tendrá vida eterna también. Y, al haber alguien que NO LE CREE, le está llamando MENTIROSO (1ª Juan 5:12). La pregunta que hay que hacer entonces es ¿Por qué alguien que llama, conscientemente, “MENTIROSO” a Dios no debe de ser condenado penalmente, y más aún, sabiendo que él así lo dictaminó? (Juan 3:19 y 36). La salvación del alma humana vemos entonces que no ha sido, no es, ni será por medio de una religión sino por medio de fe, de “creerle” a Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




¡Los milagros! ¿Bendición o peligro?


  

“Y le seguían gran multitud”
(Juan 6:2).


¿Cuántos, estando Cristo “en vida”, le siguieron por lo que él era y no por lo que él daba? Entre los del pueblo, tan solamente “doce” (Mateo 10:1-4); y, entre los líderes o clase religiosa de ese tiempo, solamente “dos”: Nicodemo, quien le buscó de “noche” (Juan 3:2 y 9) y José de Arimatea, quien le seguía “secretamente” (Juan 19:38). Pero la mayor parte de las gentes le seguían por lo que él daba. En una ocasión fue tan evidente el hecho, que Cristo les dice: “Ustedes me siguen, porque les doy de hartar” (Juan 6:26 AVRV). Cristo les dio de comer hasta “hartarse” a muchos, por medio de un milagro (Juan 6:2 y 11). Los milagros son una fuente de fortalecimiento para el “creyente honesto”, pero, también pueden ser un tropiezo peligroso para las “gentes o creyentes carnales (falsos)”, personas materialistas y débiles a los deseos de la carne (Juan 6:66). Hoy, lamentablemente, nos está sucediendo lo mismo, existen infinidad de iglesias en donde se predica y se hace lo que las gentes “quieren” oír y recibir, pero no lo que “necesitan” oír y recibir. La Iglesia es la casa de Dios… no un lugar de entretenimiento, ni mucho menos un centro de acopio (en donde comen hasta hartarse) para algunos aprovechados.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

  



jueves, 7 de junio de 2018

De uno en uno…de voz en voz.




“El que me envió me dijo”
(Juan 1:33)

A Juan el Bautista se lo dijo Dios… y él se lo dijo a otros.

Dios le había hablado a Juan el Bautista diciéndole: ¡Aquél sobre quien veas descender al Espíritu Santo… ese es el Mesías (Juan 1:33). Así, mientras Juan bautizaba en el río Jordán, Jesús se presenta para ser bautizado y la profecía se cumple. Juan se lo comunica a Andrés (Juan 1:40); y Andrés se lo comunica a su hermano Pedro (Juan 1:41). Cristo (Jesús) se le manifiesta a Felipe (Juan 1:44), y, Felipe, se lo comunica a Natanael (Juan 1:46). Si, así, de uno en uno… de voz en voz, la noticia del Mesías empieza a conquistar Israel, el lugar de la promesa (Isaías 1:14 y Juan 1:46). Más tarde, el apóstol Pablo es enviado a los gentiles (nosotros), y, desde hace dos mil años, de uno en uno, de voz en voz, poco a poco, hemos ido enterándonos y creyendo en las promesas de Dios. La pregunta es: ¿Ahora que estamos dentro, estamos cumpliendo nuestra misión? Cristo dijo: “Id y haced discípulos en mi nombre? ¿Los estamos haciendo? Y otra pregunta importante ¿Los estamos haciendo para beneficiar SU nombre o para beneficiar el nuestro?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

miércoles, 6 de junio de 2018

Enderezad. (Parte dos)




“Enderezad el camino del Señor”.
(Juan 1:23).

¿Quién endereza lo que no está torcido?. Los abuelos decían: “No repares algo que no está dañado”… porque entonces sí lo vas a dañar”.


Espiritualmente algo se había torcido, por ello el liderazgo había perdido su credibilidad hace dos mil años. Preguntamos: ¿No le parece familiar el concepto hoy en día? ¿Tenemos idea de cuánta gente se está alejando de la Iglesia y de Dios por culpa que otra vez el camino del Señor está siendo torcido? Los ¡ayes! del Cristo en Mateo 23 se están cumpliendo de nuevo: a) Con una “doble moral” se está cerrando el camino al cielo de muchas ovejas (Mateo 23:13); b) Con un “amor fingido” se están devorando las casas de las ovejas (arrebatándoles su dinero que es su tiempo y por lo tanto su vida) (Mateo 23:14); Se dedica todo el tiempo del mundo para conseguir un seguidor y “proveedor de recursos”, pero en cuanto deja de serlo se le ignora (Mateo 23:15); Se quiere ser consejero no  teniendo “entendimiento experimental” de la palabra, lo que convierte a ciegos guías de ciegos (Mateo 23:16); Se ha dejado la doctrina de la cruz y se ha cambiado por la “atractiva y motivadora doctrina la de la prosperidad”, falseando así la verdadera fe (Mateo 23:23); Se “exige” a las ovejas lo que no se exige al liderazgo ni a sus proles (Mateo 23:25); Se sube pulcro al púlpito “disfrazando” las verdaderas intenciones, como sepulcros blanqueados (Mateo 23:27). Sí, es verdad, se endereza lo torcido, y la ley había sido torcida hace dos mil años por eso fue que Cristo vino en ese tiempo y el juicio inició por casa (Templo), nuevamente sucederá lo mismo y el juicio otra vez iniciará por enderezar la hipocresía y los intereses ocultos en la Iglesia (Mateo 23 completo y 1ª Pedro 4:17).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 5 de junio de 2018

Enderezad. (Parte uno)




“Enderezad el camino del Señor”.
(Juan 1:23).

¿Quién endereza (repara) lo que no está torcido?. Los abuelos decían: “No repares algo que no está dañado… porque entonces sí lo vas a dañar”.

¿Por qué Cristo no vino al mundo hace cuatro mil años? Porque la “ley” ni siquiera había sido dada (Génesis 15:13). ¿Por qué no vino hace tres mil años? Porque la ley era “respetada”, tanto así, que se construyó un Templo para resguardarla (1ª Crónicas 28:6). Ahora entendemos el por qué Cristo sí vino hace dos mil años…porque la ley estaba siendo “irrespetada”: “Haced lo que ellos DICEN, pero no lo que ellos HACEN” fueron las palabras de Cristo al PUEBLO (Mateo 23:3). El testimonio de los líderes era tan cuestionado en esos momentos, que cuando se asoma un hombre pobremente vestido con piel de camello pero con un fiel testimonio, las gentes le preguntan. ¿Eres tú el Cristo? ¿Eres tú Elías? ¿Eres tú profeta? (Juan 1:21). ¿Qué vieron las gentes en ese mal vestido que no miraban en un liderazgo vestido de fantasía? Algo diferente… ¡Un testimonio de vida!. El hombre (Juan el Bautista) no hizo ni un solo milagro durante su ministerio, pero su estilo de vida era diametralmente distinto al del liderazgo, al cual, justamente, y lleno del Espíritu Santo señalaba diciéndole: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR” (Lucas 1:80 y Juan 1:23).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




lunes, 4 de junio de 2018

Príncipes y princesas.




“Seréis mi especial tesoro”
(Exodo 19:5).

Fue Dios quien dijo a quienes le obedeciéramos que seríamos su pueblo, su gente, su especial tesoro.

Pero, lideres insensatos están haciéndonos creer  que el mundo “también” nos vería así, y que, por lo tanto hemos de vivir como tales, con lo “mejor” de lo material; que no tenemos por qué pasar “penas ni angustias”, etc. Y, constantemente hacen exclamar en voz alta ese pensamiento diciéndonos: “Dígase a sí mismo y dígale a su vecino, yo soy un príncipe, tú eres una príncesa, somos hijos del Rey”. Ciertamente lo somos pero para Dios, no para los hombres. Para los hombres, somos unos “locos” que siguen el evangelio, al menos el Apóstol Pablo así lo expresó (1ª. Corintios 1:18). Nosotros no vemos en las escrituras actitudes de parte de Juan el Bautista, de Cristo, de los apóstoles ni del apóstol Pablo actitudes ni declaraciones semejante. Todo lo contrario, siempre ellos vivieron con una actitud humilde, sencilla y de bajo perfil. El Bautista, se vestía sencillamente (Mateo 3:4); Cristo, vivió tan humildemente que no tuvo un lugar “propio” en dónde reposar su cabeza (Mateo 8:20); los Discípulos dejaron todo por seguir a Cristo (Lucas 5:11); y el Apóstol Pablo aprendió a vivir con las limitaciones propias de su sencillo trabajo, sin recibir del de los demás (Hechos 18:1-3 y 2ª Tesalonicenses 3:8). Claro que somos príncipes y princesas… pero para Dios no para los hombres.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




viernes, 1 de junio de 2018

¡No ignoremos las señales!




“El os será por señal”
(Jeremías 29:11).

En el corazón de Dios nunca ha estado el ocultar lo que ha de acontecer a sus hijos (amigos) (Génesis 18:17).

Dios envió a Israel un profeta llamado Ezequiel (Ezequiel 24:24). Y, durante todo su ministerio lo que le acontecía a él le acontecía al pueblo. Fue enviado porque la casa de Israel se había vuelto rebelde, de duro de corazón; tan duro que la expresión de Dios fue: “empedernidos de corazón” (Ezequiel 24:4). Esa es la misma razón por la cual Dios nos dejó señales para el final de los tiempos. Y, así como el pueblo de Israel hace siglos no tuvo discernimiento y fue al cautiverio por no escuchar la voz de Dios por medio del profeta, si otra vez el pueblo de Dios no recibimos y no discernimos esas señales… volveremos a sufrir las consecuencias. Mateo 23 y 24 se están cumpliendo delante de nuestros ojos y narices, y otra vez, estamos endureciendo nuestro corazón por materialismos vanos, y estamos empedernidos de corazón ignorando y quizás hasta burlándonos de lo por venir. Dios está enviando hombres, ciertamente, comunes y corrientes para advertirnos como lo hizo hace siglos. No cometamos el error de ignorarlos, Dios dijo a Ezequiel: “Les hablarás, escuchen o no escuchen” (Ezequiel 2:7). Ojalá seamos nosotros de los que escuchan.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


jueves, 31 de mayo de 2018

Neófitos nunca.




“No un neófito”.
(1ª Timoteo 3:6)

Un neófito, es una persona que recién se convirtió o que recién se ha adherido a una causa. Desde el punto de vista espiritual se refiere a una persona que recién ha entregado su vida en manos de Cristo.

Cristo, fue el maestro de maestros, el Mesías Príncipe, Aquél que había sido anunciado por los grandes profetas como la gran promesa de Dios Padre (Isaías 11:1). Y cuando llegó el tiempo de su venida, él mismo eligió a 12 (Mateo 10:1-4) y los instruyó por tres años y medio. Y aún así, habiendo sido instruidos directamente por Cristo, miremos los grandes errores que cometieron siendo neófitos: Pedro, negó a Cristo (Mateo 26:74); Felipe, no confió en Cristo cuando le mandaron alimentar a la multitud (Juan 6:7); Tomás, a pesar de todos los milagros que había visto y hecho, fue incrédulo (Juan 20:27 y Lucas 10:1); Juan y Jacobo, los hijos de Zebedeo, eran conocidos por ser violentos (Marcos 3:17). Es por ello, que el apóstol Pablo cuando aconseja a Timoteo quiénes deben dirigir la Iglesia, es puntual al decir: “Que NO sea un neófito (un recién convertido)”, pues lo primero que hará será “envanecerse” (1ª. Timoteo 3:6). A más, que, su testimonio no puede tener consistencia si tan sólo hace poco tiempo lo vieron en malos caminos (3:7). Otro factor que afectaría es su poco conocimiento de la Palabra y su poca experiencia, en otras palabras el respeto y la honra que emitiría sería muy pobre para poder ejercer un liderazgo (1ª Tesalonicenses 5:13). Así, un maestro espiritual no puede ser un niño espiritual.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 30 de mayo de 2018

¿Quién es hijo de Dios? (Conclusión).




“Así que ya no eres esclavo sino libre”
(Gálatas 4:7).

¿Quién es realmente hijo de Dios? ¿Cómo puede alguien dejar de ser tan sólo criatura de Dios para convertirse en hijo de Dios?

“Porque está escrito; Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava que nació según la carne; y otro de la libre, que nació según la promesa” (Gálatas 4:23). Así: Una persona pudo haber nacido en el centro de Jerusalén; de padres nacidos en el centro de Jerusalén; hablar la lengua hebrea, y practicar el judaísmo que por generaciones se ha transmitido, en otras palabras, ser un descendiente directo de Isaac… pero, si no cumple el requisito “espiritual” dado a Abraham de “creerle” a Dios acerca de su Hijo, el Cristo, el Mesías… morirá siendo una “criatura” de Dios. Y, en otro sentido, alguien puede haber nacido en el corazón del mundo árabe, haber sido hijo de árabes y haber cumplido con su religión y tradiciones (descendiente directo de Ismael), que, si en un momento dado “cree” en la promesa de Dios acerca de la salvación por medio del Mesías… muere siendo un “hijo” de Dios. Esa fue la razón del por qué de los ministerios de los doce apóstoles a “Israel”, pero también esa fue la razón del ministerio del apóstol Pablo a los “gentiles”. (Hechos 15:17). El UNICO requisito para ambos grupos es: ¡CREER! (Juan 3:16).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 29 de mayo de 2018

¿Quién es hijo de Dios? (Parte dos).




“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos”
(Gálatas 4:22).

En la vida de Abraham se mencionan tres mujeres: de las cuales una fue esposa, y las otras dos concubinas: La esposa, fue Sara; y las dos concubinas Agar y Cetura. El hijo de Sara se llamó Isaac (pueblo de Israel), y el hijo de Agar, Ismael (pueblo Árabe). Con Cetura procreo seis hijos que hoy no vienen al caso (Génesis 25:1-2).

La alegoría o representación simbólica que la Biblia nos hace es la siguiente: Esas dos mujeres representan dos pueblos, dos pactos, dos clases de personas (Gálatas 4:24). Agar, representa los descendientes del pacto de la Ley (Monte Sinaí), la descendencia de “sangre” de Abraham, sean hijos de Sara o de Agar; mientras que Sara, representa a los descendientes de la “promesa”, la descendencia “espiritual” (Gálatas 4:25 y 28). Ahora bien, la Biblia también nos explica cómo Dios (no el hombre) interpreta a ésta descendencia. La promesa fue hecha a Abraham y a “su” simiente (Gálatas 3:16). Pero, si Abraham, como hemos visto al principio tuvo dos hijos, entonces ¿quién es “su” simiente?  Nos dice la Biblia que, todo aquél que cumpla el requisito que a Abraham le fue contado por alta estima: “creerle” a Dios. Pues Dios declaró: “Todo el que crea y acepte al Hijo, al Cristo, al Mesías, será llamado también hijo y heredero” (Romanos 8:14-17). Así pues, NO todo descendiente de sangre de Abraham es hijo de Dios, sino tan sólo aquellos que cumplan el requisito espiritual: “Creer”, sean hijos de la esclava (Agar) o de la libre (Sara) (Gálatas 4:28).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 28 de mayo de 2018

¿Quién es hijo de Dios? (Parte uno).




“A Abraham fueron hechas las promesas”
(Gálatas 3:16).

Uno de los grandes enigmas de la humanidad desde siglos atrás es: ¿Quién es criatura y quién es hijo de Dios?

Nos explican las escrituras, criaturas de Dios somos “todos” los seres humanos, así como también lo son todas las especies del reino animal y todo género de plantas, pues todos fuimos “creados” por él (Génesis 1:2-27 y Salmo 24:1). Pero, con respecto a la humanidad, el libro que Dios nos da una guía para: Primero, determinar quiénes son hijos, y segundo, cómo llegar a serlo, explicándolo de la siguiente manera: 1) Dios eligió a un hombre (llamado Abraham) oriundo y residente de Babilonia, específicamente en Ur de los Caldeos, para darle la promesa de ser el pionero de ésta bendición, el ser llamado “hijo” suyo (Josué 24:1-3; Génesis 11:31). 2) El libro, nos narra que Abraham le “creyó” a Dios acerca de la promesa que le hiciera, y eso, le fue contado por alta estima (Gálatas 3:6). 3) Ahora bien, la promesa, no fue para “todos sus descendientes de sangre” sino para “sus descendientes espirituales” (Gálatas 3:16). 4) ¿Quiénes son entonces “su” descendencia espiritual? También nos lo explica el libro con una alegoría (representación por medio de símbolos) con dos de las mujeres y dos de los hijos de Abraham (Gálatas 4:24).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 25 de mayo de 2018

Hagamos un aposento.




“¿En dónde está el aposento en donde he de comer?”
(Lucas 22:11).

Un aposento bíblicamente es un lugar muy especial en donde Dios manifestó, manifiesta y manifestará grandes maravillas a los suyos.

Fue en un aposento alto, en donde Noé pudo observar el principio y el fin del Diluvio (Génesis 6:14). Fue en un aposento apartado, en donde moró el Arca del Pacto y la presencia misma de Dios Padre (1ª. Reyes:16-19). Fue en un aposento privado, en donde el profeta Elías bajo el poder de Dios resucitó al hijo único de la viuda en Sarepta (1ª. Reyes 17:19). Fue en un aposento familiar, en donde se instituyo la Santa Cena (Lucas 22:11). Fue en otro aposento alto, en donde el Espíritu de Dios se manifestó a los discípulos dándoles poder para cambiar el mundo para siempre (Hechos 2:8 y 13). Así pues, nos es necesario (si nos decimos creyentes), el tener un “espacio” (un aposento) en donde podamos recibir las instrucciones de Dios directamente de su corazón. No debiéramos ir a una reunión con otros creyentes con la idea de que allí será en donde Dios nos hable. Ciertamente allí él nos dará el “complemento” o la “confirmación” de lo que ya nos dio en privado, pero por esa negligencia de no estar a los pies del Señor cada día, es que la Iglesia ha tomado el rumbo equivocado que hoy vemos. Pues líderes asalariados nos hacen creer que “Dios les habló”, enseñando doctrinas contrarias a lo ya establecido en el evangelio de la cruz de Cristo (Hechos 15:1,2 y 24). ¡Hagamos un aposento!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   

NOTA: Debido a las nuevas normas de publicaciones en BLOGS. Hoy es el último mensaje que podemos publicar de panypalabra.blogspot.com. A todas las personas que nos apoyaron todos éstos años muchas gracias. El Señor quiera seguir bendiciéndonos a todos. Podrá seguirnos en Facebook en JULIO PICHI RUEDA, mientras nos lo permitan. Solamente pida amistad y con gusto le daremos like.



jueves, 24 de mayo de 2018

¡Hazlo como se te ha mandado!.




“Levántate y ve…”.
(Hechos 9:10).

Cuando estamos sujetos a alguien hemos de obedecer las órdenes que ese alguien nos dicte.

Había en Damasco un profeta llamado Ananías, a quien Dios le dijo: “Levántate, y ve a la calle Derecha y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo (Hechos 9:10-11). Ananías, aunque parezca que discute con Dios, “ora” (con clamor), va y hace lo que fue enviado a hacer y el resultado fue bueno. Pues Saulo de Tarso “escucha” y se convierte en el apóstol Pablo, el apóstol a los gentiles (Hechos 15:1-7). ¿Cuál es el punto? El punto es, cuando Dios nos habla para que vayamos y hagamos o digamos algo a alguien, y nosotros hayamos “orado” para hacerlo y decirlo como él nos mandó, independientemente del resultado, nosotros habremos cumplido con Dios. Qué haga la persona a la cuál fuimos enviados con lo que Dios nos dijo que hiciéramos o le dijéramos ya no depende de nosotros. Ananías, escuchó, oró, y fue a hacer lo que tenía que hacer, el resultado fue tan bueno que muchos de nosotros hoy seguimos a Cristo, gracias a la Gracia Divina que guió los escritos del apóstol. ¡No temamos hacer lo que Dios nos dijo que hiciéramos, más bien temamos no hacerlo!. El resultado depende del recipiendario no de nosotros.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


NOTA: Debido a las nuevas reglas de publicaciones en BLOGS, panypalabra.blogspot.com dejará de publicarse éste viernes 25 de mayo del 2018. A quienes nos apoyaron durante todo éste tiempo muchas gracias. El Señor quiera seguir bendiciéndonos a todos. Puede seguirnos en Facebook.

miércoles, 23 de mayo de 2018

¡El tiempo!




Mientras haya tiempo.
(Gálatas 6:10).

“Hagamos el bien a TODOS”, exhortaba el apóstol Pablo a los creyentes de Galacia, y por ende, a nosotros quienes decimos seguir sus pasos.

En el curso: “Panorama Bíblico”, se nos probó cómo el tiempo simplemente existe para el hombre, no así, para Dios (2ª. Pedro 3:8). Y que por lo tanto, nuestra existencia sobre la tierra, es tan sólo un “paréntesis” entre dos eternidades. La eternidad pasada antes que viniéramos al mundo, y la eternidad futura que será luego que muramos (Hebreos 9:27). Es por ello, que aquél dicho de los abuelos es tan real: “El tiempo perdido… hasta los santos lo lloran”. ¡Hoy y ahora, son el momento que tenemos para pensar bien, para actuar bien y para hacer el bien!. Y ese tiempo es casi efímero, nada de lo que dijimos o hicimos ayer o apenas hoy temprano puede ser modificado, así como no podemos contar con el mañana pues no sabemos si lo tendremos. Cristo dijo al joven rico: “Ve, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres”… e implícitamente le dijo: Hazlo ¡ahora!. (Lucas 18:22). No perdamos la oportunidad, cuando Dios nos dice: ¡Ve y hazlo!  ¡Hagámoslo lo más pronto posible!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

NOTA: Debido a las nuevas reglas de publicaciones en BLOGS. panypalabra.blogspot.com dejará de publicarse a partir de éste viernes 25 de mayo del 2018. A quienes nos apoyaron durante todo éste tiempo muchas gracias. El Señor quiera seguir bendiciéndonos a todos.

martes, 22 de mayo de 2018

Señor: ¡Que ellos vengan y vean!.




“Ven… y ve”.
(Juan 1:46).

Cuando encontramos algo verdaderamente bueno para nosotros, lo primero que se nos viene a la mente es: “Quiero compartirlo con mi gente”.

Felipe encuentra al Jesús de Nazaret, y al descubrir por medio de una revelación del Espíritu, que es el anunciado Hijo de Dios de las cuales las escrituras hablan, corre con Natanael y le dice: “Hemos hallado a Aquél de quien Moisés escribió”, y luego cierra su alocución con las palabras: “Ven… y ve”. Felipe sabía que los ojos hablan más que las palabras, así que incita a Natanael a que “vaya y mire” al Mesías (Juan 1:46). Nosotros los creyentes quisiéramos que cuando descubrimos el amor y la ternura de nuestro Dios, amor y ternura que son capaces de sacarnos de los agujeros en los cuales hemos estado enredados toda la vida, nuestros seres queridos también lo tengan. Lastimosamente, en muchas ocasiones aunque les decimos: “Ven… y ve”, la escritura es muy clara al respecto: “NADIE, viene al Padre, sino por el Cristo” (Juan 14:6); y “NO es del que quiere, NI del que corre, sino del que DIOS tiene misericordia” (Romanos 9:16). A nosotros como creyentes solamente nos corresponde “luchar” por tener un “estilo” de vida diferente, influyente y atrayente, para que los demás anhelen tener lo que nosotros ya tenemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

NOTA: Debido a las nuevas reglas de publicaciones en BLOGS. panypalabra.blogspot.com dejará de publicarse éste viernes 25 de mayo del 2018. A quienes  nos apoyaron durante todo éste tiempo muchas gracias. Dios quiera seguir bendiciéndonos a todos. Podrá seguirnos en Facebook.

lunes, 21 de mayo de 2018

Cuando la justicia nos mata.




“No seas demasiado justo”.
(Eclesiastés 7:16).

Cuando alguien es muy riguroso en alguna materia o situación, generalmente se le dice: “No seas más papista que el papa”. Haciendo una alegoría a que no se debe de ir “más allá” de lo que la ley manda u obliga.

Los seres humanos tenemos el problema que tendemos a irnos a los extremos en lo cotidiano de la vida. En lo espiritual hacemos exactamente lo mismo, y las escrituras lo avalan. El sabio Salomón escribió: “No seas demasiado justo, no sea que tu justicia te mate” (Eclesiastés 7:16). Esos actos cometidos dentro de la Iglesia son llamados “legalismos”, y tenemos que decir que todos los hemos cometido en alguna medida, y que con ellos hemos causado mucho daño a no pocas personas. Ejemplos: Cristo les dijo a los fariseos: “Vosotros, decís: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos, cuando no se lavan las manos para comer?” (Mateo 15:2). Y por otro lado, con respecto a ayudar económicamente a los padres. ¿Por qué decís?: “Es Corbán (consagrado a Dios, todo aquello con lo que pudiera ayudarte) (Marcos 7:11). En otras palabras, la “justicia” de los religiosos legalistas implicaba, que era “más” importante cumplir un “rito” (lavarse las manos), que un “mandamiento” (honrar padre y madre). Entendamos, del “significado” de una ley a “extender” el significado de esa ley, hay un gran abismo, y es tan peligroso que puede llevarnos hasta la muerte física.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


Nota: Debido a las nuevas políticas de publicaciones, éste BLOG dejará de publicarse el día viernes 25 de Mayo del 2018. Gracias a todos aquellos que nos apoyaron siempre. Dios quiera bendecirnos a todos. Podrá seguirnos en FACEBOOK.

viernes, 18 de mayo de 2018

¿El Reino restaurado? (Conclusión).




“¿Restaurarás el reino en éste tiempo?”
(Hechos 1:6).

“Y los cielos retienen al Salvador “hasta” que TODO sea restaurado” (Hechos 3:21).

No vale ni cabe la idea que el reino de Dios está “dentro” de nosotros, y que por lo tanto el Reino de Cristo ya está establecido, porque nosotros mismos como creyentes NO estamos dando ese testimonio de vida. Ya que el punto se “enseña” desde lo espiritual, pero lastimosamente se “enfoca y se pretende recibir y exhibir” desde lo material, puesto que somos “incitados” a vivir en mejores condiciones de vida “económicas” más que espirituales. Condiciones que no son necesariamente las que Dios tiene planeadas para todos. Se nos pasa por alto que fue precisamente “esa equívoca apreciación” la que empujó a Judas a vender al Cristo (Juan 18:36). Otro punto, si el reino ya fue establecido, entonces ¿Por qué no reina la justicia ni siquiera dentro de la Iglesia misma?, y, ¿Por qué razón no vemos las “grandes señales” que en ese reino se ofrecen? como por ejemplo: ¿En dónde están viviendo el lobo y el cordero en paz? (Isaías 11:6). Es una verdad absoluta que cuando recibimos a Cristo en el corazón, dejamos de ser parte de éste mundo, pero también lo es que seguimos en él, y por lo tanto, estamos sometidos a sus presiones e influencias, esa fue la razón por la cual Cristo intercedió por sus discípulos en Juan 17:15-16; y lo sigue haciendo por nosotros a la diestra del Padre (Hebreos 4:16). ¡El Reino de Dios, aún NO ha sido restaurado, de lo contrario el Cristo NO estuviera siendo retenido! (Hechos 3:21).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 17 de mayo de 2018

¿El Reino restaurado? (Parte tres).




“¿Restaurarás el reino en éste tiempo?”
(Hechos 1:6).

Habrá falsos maestros entre vosotros... y muchos seguirán sus disoluciones (mezclas)… haciendo mercancía de vosotros (2ª. Pedro 2:1-3).

Sexto, el libro que nos resume el “cumplimiento” de todas las profecías hechas acerca del pueblo de Dios; el libro que desde su inicio dice que es: LA REVELACION DE JESUCRISTO (Apocalipsis 1:1), nos enseña lo siguiente: “AHORA ha venido la salvación, el poder, y el Reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos” (Apocalipsis 12:10). Preguntamos: ¿Si la REVELACIÓN DE JESUCRISTO nos dice que el Reino será restaurado HASTA que el acusador haya sido lanzado de éste mundo, y esto ocurre HASTA el final de los tiempos? ¿De qué Reino se nos está predicando ahora? ¿De dónde salió esa “revelación” si no tiene el respaldo del Cristo sino es exactamente contraria a lo que él determina? ¿Qué espíritu maligno está influenciando e incentivando a quienes predican como restaurado un reino que AUN no lo está?. Caben perfectamente las palabras del Cristo: “MIRAD QUE NADIE OS ENGAÑE” (Mateo 24:4); y también las del apóstol Pedro: “Vendrán falsos maestros, y muchos seguirán sus disoluciones (mezclas, doctrinales en éste caso), y por AVARICIA, harán mercancía de vosotros, con palabras FINGIDAS”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 16 de mayo de 2018

¿El Reino restaurado? (Parte dos).




“¿Restaurarás el reino en éste tiempo?”
(Hechos 1:6).

“Mirad que nadie os engañe” Palabras de Cristo en Mateo 24:4.

Tercero, cuando quienes nos enseñan que hay que “reclamar” nuestros derechos; y que, hemos de “exigir” mejores condiciones de vida porque somos Hijos de Dios. Que debemos “declarar” que todo estará bien, que todo nos saldrá bien, que nosotros “merecemos” disfrutar de todo lo que Dios ha dispuesto y prometido para sus Hijos, no han logrado entender que el Cristo NO era un humanista, y lo que Dios le mostró al Apóstol Pablo en el tercer cielo: “Que su reino NO es comida ni bebida” (Romanos 14:17). Cuarto, cuando los apóstoles, tan allegados al Cristo como nadie más en la tierra, le preguntaron: “Señor, restaurarás el reino en éstos días” (Hechos 1:6), la respuesta fue: “NO os toca a vosotros, conocer los tiempos” (Hechos 1:7). Entonces preguntamos: ¿Si no les correspondía a los más allegados al Cristo, ver el reino restaurado y disfrutarlo, quién se atreve, hoy en día, a decir que a nosotros sí nos corresponde?. Quinto, el apóstol Pedro, lleno del Espíritu Santo, al salir de la oración del templo da un discurso que en su núcleo señala: “Y los cielos retienen al Salvador “hasta” que TODO sea restaurado” (Hechos 3:21). Preguntamos: ¿Si el reino ya está restaurado, entonces por qué o quién retiene en los cielos al Cristo que nos fue anunciado?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.






martes, 15 de mayo de 2018

¿El Reino restaurado? (Parte uno).




“¿Restaurarás el reino en éste tiempo?”
(Hechos 1:6).

Una doctrina “contraria” a las enseñanzas y a las afirmaciones de Cristo, circula por la iglesia, tomando por sorpresa a los incautos.

Muchos son los “líderes” que declaran que el Reino de Dios ya fue restaurado con la muerte y resurrección de Cristo, y que por lo tanto, podemos y debemos gozar de él pues ya tenemos los mismos derechos, privilegios y poderes. Pero el ministerio de Cristo nos demuestra que ésta doctrina es errónea, puesto que “contradice” su prédica. Primero, entendamos algo: ¿Qué es el Reino de Dios?  La expresión “Reino”, en las escrituras es “Basilea”. Que a su vez significa: “Reinado o Poder Absoluto”. En un reinado solamente puede haber “un” rey, un príncipe, que en el Reino de Dios tendría que ser el Cristo. Pero, vemos que Cristo dijo de Satanás: “Ya viene el príncipe de éste mundo… y él, NADA tiene de mí” (Juan 14:30). En la práctica de la vida cotidiana podemos ver que los pilares que mueven éste mundo son el dinero, el poder, la astucia, la avaricia, la necedad, el egoísmo, la esclavitud (aún dentro de la Iglesia misma)… Situaciones que NADA tienen que ver con los planes de Cristo. Segundo, Cristo dijo: “Mi reino NO es de éste mundo” (Juan 18:36). Ante ésta declaración divina: ¡Qué insensatez, que un líder enseñe a sus ovejas a que “reclamen” los  beneficios, las comodidades, las riquezas, las dádivas y los placeres de éste mundo!. En lugar de enseñar contentamiento y gratitud (1ª Tesalonicenses 5:16-18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 14 de mayo de 2018

¡No debemos huir!




“Fue y se ahorcó”.
(Mateo 27:5).

La vida nos pone en situaciones que a veces nos parecen extremas, tanto así, que quisiéramos “huir” de ellas a cualquier precio. Muchos lo hacemos “apartándonos”; otros “batallando”, y los menos, a Dios gracias… “quitándose la vida”.

Nosotros los creyentes, casi siempre caemos en una de las dos primeras opciones, porque hay algo que olvidamos, la vida del creyente es a diferencia de la del incrédulo: “Una permanente escuela de aprendizaje”. Y, de la misma forma que nosotros no podemos asistir a la universidad y quejarnos por los exámenes diciendo que allí llegamos para convertirnos en un médico, un abogado o un ingeniero y no para pasar pruebas parciales o finales. Así, de la misma forma, ninguno de nosotros podemos cruzar nuestro peregrinaje cristiano quejándonos por las pruebas (pues son nuestros exámenes). Porque sólo así podemos aspirar a la santidad (Santiago 1:2-3). Judas, cuando vió que el “reino” de Dios no era de éste mundo (Juan 18:36) (Por cierto, prueba innegable de que los que lo predican están compartiendo una herejía), “huyó”, desertando de las filas de los apóstoles y vendiendo al Cristo; para luego, darse cuenta de su error y cometer otro más grave, quitarse la vida (Mateo 27:5). Cada vez que tratemos de “huir” de las pruebas que Dios nos envía (Job 1:21), o, si lo preferimos decir de otra forma, de las “lecciones” del creyente, iremos cometiendo peores errores hasta que Dios, en su misericordia nos haga volver al camino verdadero o… lamentablemente muramos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 11 de mayo de 2018

No debiera… pero sucede. (Conclusión).




“El alma que pecare esa morirá”.
(Ezequiel 18:4).

“El que peca, paga”, en otras palabras: “Quien comete el error o el pecado es quien tiene que pagar las consecuencias”.

Había en Galilea, una ciudad que se llamaba Magdala, allí vivía una mujer llamada María, que se dedicaba a la prostitución. Un día conoce al Cristo, no sólo se arrepiente y se convierte, sino que es una de sus más fieles seguidoras junto a otras mujeres, que casualmente también se llamaban Marías. A una le dicen María, “la madre” de Jacobo y de José; a otra, María, “la madre” de los hijos de Zebedeo (Mateo 27:56); pero, a Magdalena la llamaban y la conocemos como María, “la prostituta” (Lucas 7:39). Esta misma María (Magdalena) fue quien ungió a Cristo en Betania, en casa de un tal Simón, quien era, según se cree, fariseo, pero que padecía lepra. Pero curiosamente, y para comprobar nuestra teoría, no se le conoce como Simón “el fariseo” sino como Simón “el leproso” (Marcos 14:3). Juan y Jacobo, hijos de Zebedeo, hoy los conocemos como los grandes apóstoles Juan y Jacobo, pero ellos eran de carácter fuerte y violento, por ello en su tiempo la biblia nos dice que los marcaron con el apodo de “boanerges” (hijos del trueno) (Marcos 3:17), para vergüenza de sus padres y del grupo de apóstoles (Lucas 9:54). Así ha funcionado la vida y así funciona aún. La Biblia nos dice la verdad: “Quien peca, paga”, pero también es cierto: “que hay otros que también la pagan”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




jueves, 10 de mayo de 2018

No debiera… pero sucede. (Parte uno)




“El alma que pecare esa morirá”.
(Ezequiel 18:4).

La sentencia de Dios fue: “El que peca, paga”, en otras palabras: “Quien comete el error o el pecado es quien tiene que pagar las consecuencias”.

Lamentablemente, las situaciones y las experiencias de la vida hacen que esa “paga” se extienda a otros. Veamos dos ejemplos: Un hombre “preso o esclavo” porque tiene problemas con el alcohol, pierde la vida, y deja a toda una familia desamparada. La sentencia se cumple, quien abusó del licor paga la pena con su vida, ya sea por una enfermedad, un accidente, etc..  Pero, la esposa queda con la carga familiar, con niños que sacar adelante y con una situación material, muy difícil, algo muy común en nuestro medio latinoamericano, en otras palabras: ellos también cargan y pagan con las consecuencias (conocemos casos cercanos). Otro ejemplo, una mujer en su juventud, se dedica a una vida promiscua (acostarse con varios hombres), un día se regenera y recibe el perdón y el olvido de sus pecados por parte de Dios… pero no así el de la sociedad (señalaron así y sin razón, a la mismísima virgen María, Juan 8:41). La mujer promiscua queda señalada de por vida como una mujer ligera de cascos, y, aún y cuando, su futuro esposo y sus hijos no estén enterados de los deslices de su juventud, tarde o temprano corren el riesgo que el asunto salga a luz, y será entonces cuando ella sea avergonzada, pero también los otros pagarán las consecuencias. Tristemente, la vida fue, es y será así. Lo seguiremos comprobando bíblicamente.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 9 de mayo de 2018

“El evangelio de la cruz; el contentamiento; la gratitud”. (Conclusión).




 “Dad gracias en todo”
(1ª Tesalonicenses 5:18).

Un maestro en el Instituto Bíblico nos enseñó hace 30 años: “La gratitud, quizás no nos abra las puertas del cielo; pero, el no tenerla seguro que nos las cierra”.

El apóstol Pablo nos exhorta en sus epístolas a los Tesalonicenses, a que tengamos gratitud por lo que nos sucede. En la escuela dominical se nos enseñó de niños: “Procura ver para abajo, pues las personas que están con mayores dificultades, con mayores penas, con mayores necesidades son más que las están arriba tuyo con mejores condiciones de vida”. Según estadísticas de El Foro Económico Mundial, Oxfam, siete de cada diez hombres en el mundo no ganan lo suficiente para mantener a sus familias. Francisco de Quevedo, uno de los primeros e insignes poetas españoles de 1,500, hizo una gran declaración acerca de la gratitud: “El agradecimiento, es la parte principal de un hombre de bien” (un hombre de bien no puede ni debe explotar a sus trabajadores). En otro sentido, no conocemos ni por asomo la gratitud, cuando creemos que lo que recibimos es menos de lo que merecemos. Y, en lo espiritual “toda” persona que está al frente de un Ministerio de Dios, debiera practicar y enseñar que guardemos gratitud por lo que “Dios” y “otras personas” han hecho por nosotros (Job 1:21). ¡Señor, bendice a todo aquél que en su momento nos extendió la mano!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 8 de mayo de 2018

“El evangelio de la cruz; el contentamiento; la gratitud”. (Parte dos).




 “He aprendido a contentarme”
(Filipenses 4:11).

Se dice que con respecto a nuestro estado de ánimo, el 10% es lo que nos sucede, y 90% qué actitud tomemos al respecto.

Ahora bien, una persona adulta y madura sabe que cualquiera que sea la pena siempre tiene un final (hasta hemos hecho una broma de ello: no hay mal que dure 100 años, ni enfermo que los aguante). Y, una persona adulta, madura y creyente con mayor razón debiera saber que Dios estará con él en esos momentos. A esa confianza, a esa seguridad, a la tranquilidad, y, a la fuerza que Dios nos da en medio de la pena o la angustia (no hemos notado que cuando vamos a consolar a un enfermo creyente, los que salimos consolados somos nosotros), es a lo que la biblia llama “Contentamiento” (Hebreos 13:5). Ahora bien, tener contentamiento, no implica que el día que enterremos un ser querido brinquemos en la funeraria al son de mariachis para aparentar felicidad, sino tan sólo que vamos a tener ACEPTACION en o por lo que estamos pasando, sabiendo que es parte del plan perfecto de Dios para nuestras vidas, y por lo tanto, reposaremos confiados en él (Hebreos 13:5), esa acción, esa actitud, esa aceptación será lo que nos haga diferentes a quienes no tienen a Cristo. Y, así como entendemos que el evangelio de la cruz no es un sufrimiento permanente, también así entendemos que el contentamiento tampoco implica un gozo permanente.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 7 de mayo de 2018

“El evangelio de la cruz; el contentamiento; la gratitud”. (Parte uno).




“El que no toma mi cruz y me sigue”
(Mateo 10:38).

Desde ésta ventana nuestra línea de prédica está basada en tres columnas: Una, el único evangelio que creemos verdadero es el de “LA CRUZ DE CRISTO”; dos, que hemos de vivirlo con “CONTENTAMIENTO”; y tres, que debemos tener “GRATITUD”.

Todos le tememos al sufrimiento, a pasar penas, a vivir con limitaciones, a cualquier enfermedad, a una operación, a la falta de paz, etc. Por ello, cuando alguien nos habla de un evangelio de la cruz, luego nuestra mente y corazón viajan al mundo del “sufrimiento permanente en ésta vida”, pero no es así. El evangelio de la cruz solamente nos implica que vamos a tener “aceptación y ser realistas” de lo que nos sucede (Mateo 16:24). Nos explicamos, si hay una enfermedad “hay” una enfermedad, no nos podemos poner a negarla o a reprenderla, pues el hecho de que está allí es una realidad, simplemente podemos negarla sería mentir y engañarnos a nosotros mismos. Conocemos personas que por cometer esa barbaridad (negar la enfermedad y solamente reprender en lugar de actuar), han visto morir a sus parientes en medio de “declaraciones de sanación inefectivas”, con la respectiva dosis de frustración para quienes se quedan. ¿Por qué? Pues porque la declaración vino de un corazón humano guiado por sentimientos, no por la boca de Dios señalando su plan perfecto para la vida del enfermo así como de quienes le rodean. A la “ACEPTACION” de la voluntad de Dios (tanto de la enfermedad y sus consecuencias, en éste ejemplo) es a lo que la escritura llama el “evangelio de la cruz”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.