viernes, 28 de abril de 2017

Un poco de Historia y un poco de Apocalipsis (Introducciòn).

“Escribe pues, lo que has visto, lo que sucede y lo que vendrà”
(Apocalipsis 1:19).

Creyentes y no creyentes hablan ya del inminente “Apocalipsis” que se viene sobre la humanidad (estamos a un paso de una guerra nuclear). Dios dijo que “su pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6). Pero lamentablemente, el conocimiento no llega a las personas, porque el interés excesivo en conseguir ganancias econòmicas  que ha invadido a la Iglesia los aleja.

Un poco de Historia:
En Gènesis 12:7: Dios le promete a Abraham y a su descendencia la tierra de Canaàn, hoy conocida como Palestina. En ese contexto, Abraham tuvo dos hijos, Ismael que era hijo de su sierva Agar, padre de las naciones árabes que en su mayoría son de religión musulmana (Y del cuàl Dios sentenciò: Serà indómito, lucharà contra todos y todos lucharàn contra èl, Gènesis 16:12). Y, de Sarah, su esposa, tuvo a Isaac, a quien Dios le diò la promesa de ser el heredero de Abraham (Gènesis 17:21). Con respecto a la tierra, èsta se llamò Canaàn desde Abraham hasta el año 150 de nuestra era, cuando el Imperio Romano arrasò la ciudad de Jerusalèn hasta no dejar piedra sobre piedra como lo había profetizado Jesùs en Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21. Fue en ese entonces, y con la motivación de que el pueblo de Dios fuera olvidado, que se rebautizò la tierra con el nombre de Palestina, la cual fue ocupada por varias tribus, grupos de personas e imperios hasta el 14 de Mayo de 1948 cuando Israel (los descendientes de Isaac) la recibieron de manos de las Naciones Unidas (Resoluciòn # 49 del 29 de noviembre de 1947). Momento, otra vez, en el cual grupos árabes descendientes de Ismael, como ya se dijo, han luchado por exterminar al pueblo de Israel y tomar su tierra.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


jueves, 27 de abril de 2017

El hambre… mala consejera.

“Señor, no me des ni riqueza ni pobreza”
(Proverbios 30:8).

De nuestros abuelos aprendimos que el hambre es mala consejera, pues en momentos de crisis el hombre puede llegar a perder su “dignidad” y la mujer su “pureza”. Dios desea que su pueblo tenga lo necesario, pero existen ocasiones en las cuales por errores personales o por pruebas que èl manda, sus hijos entramos en limitaciones. Son momentos en que en el único lugar seguro es buscar cobijo en el Señor con el objeto de oìr què es lo que desea que hagamos.

Quizàs el ejemplo icónico de còmo no debemos tomar decisiones unipersonales en momentos asì, es Abraham, quien decidió bajar a Egipto (símbolo de recurrir a métodos mundanos para salir de las penas) por su propia cuenta (Gènesis 12:10) sin consultar con Dios, y lo único que logró fue exponer a Sara material y espiritualmente. Uno de los flagelos del final de los tiempos nos enseñò Jesùs, es que habrá “gran hambre” en toda la tierra (Marcos 13:8), y serán momentos en los que necesitaremos personas “entendidas en los tiempos” para que ellas nos guièn en el nombre de Dios. Esas personas son un “remanente” que Dios tiene escondido para la ocasión, y que, en su momento serán manifestados (Romanos 8:19). Ellos son los “hijos maduros” (Huios de Dios). Y nos corresponde como hijos pequeñitos (Teknones) o como jóvenes (Neaniskos) (1ª Juan 1:12-13), estar expectantes para identificarlos y acudir a ellos para ser guardados.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 26 de abril de 2017

¿En què consiste la Doctrina de Paz, Poder y Prosperidad?

“No hay nada oculto que no haya de ser manifiesto”
(Lucas 8:17).

Alrededor de los años 70s del siglo pasado, nació un grupo de líderes cristianos que pusieron de “moda” èsta doctrina. Està basada en el Movimiento Nuevo Pensamiento, nacido a finales del siglo 19 cuya base era: “Promover que a través del pensamiento correcto (positivo) se podían obtener los resultados buscados como la paz, la felicidad y la salud”.

Un comentario: “El evangelio no consiste en la historia de un dulce papà que existe para que ellos sean sanos, ricos y felices a cuenta de los servicios prestados, èsta clase de evangelio es una corrupción de la revelación de Dios, y una distorsión de su plan de redención” (David W. Jones, autor del libro ¿Salud, riquezas y felicidad?).

Pilares de la Doctrina de Paz, Poder y Prosperidad:

1-    Dios promete “prosperidad” a sus hijos, por lo tanto, si usted es un hijo de Dios usted “tiene” que ser pròspero porque usted se lo “merece”. En otras palabras, falta de “contentamiento y gratitud” por su situación personal (1ª Tesalonicenses 5:18)
2-    Lo único que usted tiene que hacer es “Reclamar, declarar o confesar” su prosperidad. (Ignorando el Salmo 106:15).
3-    Lo que usted “confiesa” tiene poder; lo que usted “declare” eso sucederà; “reclámelo” puesto que como hijo tiene derecho. (Pasando por encima de los propòsitos y la soberanía divinos) (Mateo 6:10).
4-    Mientras usted “màs dinero de o prometa” a Dios, usted màs recibe a cambio (dinero que por cierto Dios “jamàs” recibe). Ignorando que en el Nuevo Pacto el dinero es para cubrir las prioridades del necesitado no los caprichos, ideas o proyectos del liderazgo. (Mateo 25:31-37).

La doctrina de paz, poder y prosperidad: 1) No fue creación de Dios; 2) Contradice la soberanía y los propósitos eternos de Dios; y, lo màs importante 3) No pone al hombre al servicio de Dios sino a Dios al servicio del hombre. Mirad que NADIE os engañe (Jesùs) (Mateo 24:4) (Marcos 13:5) (Lucas 21:8).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 25 de abril de 2017

¿A què se referìa Jesùs? (Parte Final).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

LOS TRES “NO” DE JESÙS:

Jesùs en el libro de Mateo capìtulo 6, “antes” de enseñarnos que lo primordial del hombre es buscar el Reino de Dios y su justicia, para que luego vengan sus añadiduras, nos habla de tres situaciones que ¡NO! debemos buscar.

En el verso 19 nos dice: “NO acumulen para sì riquezas”; en el verso 24: “NO se puede servir a Dios y a las riquezas”; y en el verso 25: “NO se preocupen (afanen) por su vida porque para Dios ya es valiosa”. En los tres versos Jesùs nos habla de que las “riquezas” NO las debemos buscar puesto que NO son valiosas. La pregunta es ¿Entonces por què se nos enseña o nos han dado a entender que la añadidura es riqueza? Simplemente porque se nos està enseñando MAL por FALTA DE CONOCIMIENTO. Jesùs termina su exposición en el verso 33, pero antes nos dice: “Estas cosas mi Padre se las darà porque sabe que ustedes las necesitan”. Pero, ¿De cuàles cosas ha estado hablando en todo el capìtulo como necesarias (texto y contexto) y como “añadiduras”?  ¿De riquezas o de la ropa y comida?  ¡DE ROPA Y COMIDA! ¡No buscar riquezas es de lo que nos ha estado precisamente advirtiendo! Los hijos de Dios NO necesitamos riquezas pero sì ropa y vestido. ¿No fue acaso eso lo que les diò a Adàn y Eva cuando los sacò del paraíso? ¿No fue acaso eso lo que tuvieron Juan el Bautista y el mismo Jesùs? ¿No fue eso lo que Pablo vivió y nos predicò?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.     

  

lunes, 24 de abril de 2017

¿A què se referìa Jesùs? (Parte tres).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

En un tercer punto sería bueno entender què son “riquezas”. El diccionario lo define còmo: “Abundancia de recursos materiales”.  En palabras comunes: Rico es una persona que tiene màs de lo que necesita.

Una de las principales leyes de la Hermenèutica (ciencia que nos enseña a entender y explicar la Palabra de Dios) nos dice muy claramente: “Que no podemos sacar un texto de su contexto cercano y lejano porque lo màs seguro es que lo malinterpretemos”. Un ejemplo “clarísimo” de mala interpretaciòn la vemos en el libro de Isaìas 53, cuando nos dicen: ¡Reclame salud divina porque por sus llagas fuimos ya sanados físicamente! ¡No fue salud “física” de la que hablò Dios por medio del profeta!; fue ¡salud espiritual o sea salvación eterna!, el contexto lo prueba màs que evidentemente: vea 52:3 = fuisteis “rescatados”; 52:7 = fuisteis “salvados”; 52:9 = fuisteis “redimidos”; 52:10 = fuisteis “salvados”; 53:6 = fuisteis “redimidos”; 53:11 = fuiste “justificados”; 54:5 = trajo “redención”; 54:17 = trajo “salvación”. ¡Ni el texto ni el contexto hablan de salud física! En base a eso, ahora quizás podamos entender lo que Jesùs realmente nos enseñò por “añadiduras”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.    




¿A què se referìa Jesùs? (Parte dos).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

En un segundo punto de vista, quizás lo màs razonable sería preguntarnos: ¿Què es lo que a los creyentes nos han enseñado por “añadiduras”? El diccionario nos define que “añadidura” es: “algo ademàs de…”. En otras palabras todos esperamos al recibir la salvación y seguir a Jesùs… “que algo màs nos sea entregado”. Y allì es en donde radica nuestro problema, porque allì es en donde hemos sido mal instruidos. Nos enseñan que ese algo màs son “riquezas”, y, con toda la lógica del mundo después de la salvación esperamos… “riquezas”.

Dios declaró en Deuteronomio 28:1-6: “Si realmente escuchas hoy mi vos, y me obedeces… èstas bendiciones vendrán sobre tì”. El significado original de bendición es “engrandecer” ¿Pero cuàles son “èstas” bendiciones o en què seremos engrandecidos? El mismo (Dios) las menciona: Recibiràs “bendición o engrandecimiento” en la ciudad, en el campo; en el fruto de tu vientre, en tus ganados; en tus manadas, en tus rebaños; en tu canasta, en tu trabajo; en el hogar, en el camino; ¡El Señor te darà la victoria! Todo esto significa: “Prosperidad, abundancia, riqueza”, pero… como consecuencia de “oìr y obedecer” su vos no de buscar el Reino. ¡NO hace falta decir lo que Dios no dijo!  Ahora bien, el punto es que cuando nos enseñan que primeramente tenemos que buscar el Reino de Dios y su justicia, para que luego nos vengan “algo además de” (añadiduras) los líderes de paz, poder y prosperidad, no Dios, “supusieron” que eran “riquezas”. Y, como a todos nos gusta estar lo màs confortable posible nos tragamos con mucho gusto ese “supuesto”.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

¿A què se referìa Jesùs? (Parte uno).

“Buscad primeramente el Reino de Dios… y todo esto os será añadido”.
(Mateo 6:33).

En las últimas tres décadas y media, hemos tenido la oportunidad de ver, oìr y vivir  còmo, muchas personas dentro de la Iglesia de Cristo, sufren, escasean, se enferman, viven bajo condiciones mìnimas, son abandonadas, despreciadas, viven la pèrdida de un ser cercano querido, esperan con ansias lo que nunca recibirán, y otras tantas, sufren decepciones y frustraciones a granel. La pregunta es ¿Y entonces, en dònde estàn las tan mencionadas “añadiduras” del Reino que se nos enseñan? ¿Nos mintió Dios o en algo estamos fallando los hombres?

Quizàs lo màs correcto es que primero tratemos de “entender” lo mínimo ¿No?  La palabra de Dios nos dice en Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido porque le faltò conocimiento”. ¡Dios no nos mintió, somos los hombres los que fallamos! Dios nos dice que su propio pueblo puede ser “destruido” (que no implica ser “desechado por èl” sino simplemente según el diccionario: acabado, consumido o estropeado). Tan importante es èsta declaraciòn de Dios que también dictamina en ese mismo verso que todo líder que enseñe precisamente “sin conocimiento” será quitado (apartado, no muerto) del liderazgo. ¿Por què hará Dios algo semejante? Pues precisamente para que “ese tipo de líder” no lleve al pueblo (Iglesia) con malas enseñanzas (por falta de conocimiento) a estar acabado, consumido o estropeado. Que dicho sea de paso, el mal ejemplo del liderazgo, es la razón por la cuàl tantas personas hoy en dìa no quieren saber nada de la Iglesia y algunos ni de Dios. Quizàs aquí cabe mencionar el motivo que ha provocado èsta situaciòn, y es: La “satànica” doctrina de “Paz, Poder y Prosperidad”. Que ofrece una “comodidad y privilegios” que ni los profetas, ni Jesùs, ni Juan el Bautista, ni los discípulos, ni Pablo, tuvieron.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
   


  

miércoles, 19 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte final).

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

Y NO NOS DEJES EN TENTACION, SINO LIBRANOS DEL MAL.

“Todos estamos destituidos de la gloria de Dios, puesto que todos hemos pecado y seguiremos pecando” (Romanos 3:23). Si para predicar la Palabra de Dios se necesitaran “santos” en el sentido que el ser humano lo entiende… simplemente NADIE estaríamos capacitados para predicarla.

Pero Dios, en su infinita misericordia nos ha llamado a algunos a ser pregoneros de justicia, a pesar de que somos tan sòlo vasos de barro “frágiles y sucios” (2ª Corintios 4:7). Esto implica que tenemos que estar en la “lucha” por dejar atrás la antigua vida de placeres mundanos, y asì, el Señor nos respalde para que llevemos SU palabra a otros (Marcos 16:15). La única forma conocida hasta el dìa de hoy para “luchar” por dejar la vida pecaminosa del pasado y no regresar a ella, es estar postrado a los pies de Cristo. Solamente asì veremos su grandeza y nuestra pequeñez. Vienen tiempos muy difíciles que están profetizados, por lo tanto no abra “declaración, necesidad ni deseo” que cambie esa situación con una oración, pero, lo que sì va a cambiar con una forma de oración “correcta” es que Dios nos “guarde” en medio de esa situación. ¡No podemos orar por la paz del mundo en el tiempo del fin, cuando fue Dios precisamente quien dictaminò que en los últimos días por la “falta de esa paz”, se desencadenarìa el fin de la era humana como la conocemos hoy (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21), por lo que sí podemos orar, repetimos, es por nuestra paz en medio de esa sosobra.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

 .

martes, 18 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte ocho).

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

PERDONA NUESTRAS DEUDAS, COMO TAMBIÈN NOSOTROS PERDONAMOS A NUESTROS DEUDORES.

Mucha gente cree que lo mejor que le puede suceder a alguien es sacarse la lotería; que un pariente le deje una buena herencia; o que le regalen lo inesperado. Pero, dice Dios que lo màs precioso que le pudo pasar al hombre, es el perdón de sus pecados (Juan 3:16). Por ello es que somos de los que pensamos que “Lo mejor NO està por venir, sino que YA lo tenemos”.

Ahora bien, cuando llegamos a èsta porción del Padre Nuestro estamos “suponiendo”  que, nuestra oración será bien recibida y que tendrá una respuesta efectiva, si nosotros ya perdonamos a los que nos ofendieron. No es posible que nos hinquemos a orar o que oremos en público si somos de los que decimos: “Yo en realidad ya lo o los perdonè de corazón”, pero, que solamente alguien mencione a esa o a esas personas y el rostro nos cambie. Si no somos capaces de orar de corazón por esas personas, pidiendo a Dios que las siga bendiciendo; que las guarde; que si están en un error, que sea èl quien les de la gracia para corregirlo (Juan 13:35). Entonces no esperemos respuestas efectivas a nuestras oraciones.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 17 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte siete).

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

DANOS HOY NUESTRO PAN COTIDIANO.

Dios nos enseñò que lo único necesario en el dìa para nosotros debiera ser cubrir nuestra comida y nuestro vestido (1ª Timoteo 6:8); aunque nunca fomentò la vagancia, pues también dijo: “Con el sudor de “tu” frente comeràs todos los días” (Gènesis 3:17), y que, el que no trabaja que tampoco coma (2ª Tesalonicenses 3:10). Lastimosamente, debido a la mercadotècnia trabajemos o no trabajemos nos hemos tragado el bocado de que “nos merecemos” màs que eso.

El hombre màs sabio que ha existido después de Cristo y de Adàn antes de la caída, ha sido el Rey Salomòn, y nos narra en sus escritos que: “Despuès de haber hecho y probado de todo, su conclusión es que TODO es vanidad de vanidades, y que ningún provecho se saca de tanto afàn” (Eclesiastès 3:9). Y nos da dos expresiones que bien haríamos en aprender de memoria, la primera: “El fruto de tanto afán se lo dejamos a nuestros sucesores, sin saber si lo usaràn sabia o neciamente” (Eclesiastès 2:18-19). Y, la segunda, que lo mejor que el hombre puede hacer HOY es: “Comer tu pan con alegría, beber tu vino con buen ànimo, pues Dios ya se agradò de tus obras (trabajo)” (Eclesiastès 3:13 y 9:7). Asì que, si queremos orar con sabiduría oraremos por el pan cotidiano…todo lo demás será una bendición extra.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


jueves, 13 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte seis).

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

HAGASE TU VOLUNTAD, COMO EN EL CIELO.

En un reino se hace la voluntad del soberano no la de los súbditos, luego entonces en el “Reino de los cielos”, se hace la voluntad de Dios no la de los “hijos” de Dios. Y aquí, Jesùs nos està enseñando que tenemos que entender que en la tierra (nosotros como creyentes) también se deben hacer las cosas como èl dictamina.

Esto implica entonces que, nuestra oración no puede ir en contra de lo que Dios ya estableció. Nosotros no podemos “nunca” declarar, proclamar, ni mucho menos reclamar nada en ninguna oración, Jesùs mismo NO LO HIZO (Lucas 22:42). ¿Còmo nos enseñan las escrituras que hemos de hacerlo? Primero con “gratitud” (Colosenses 4:2); y luego, con “sùplica” (Juan 17:9,15 y 20). Nuestras palabras debieran ir en el orden de la “voluntad” de Dios, nunca jamàs en el orden de nuestros sentimientos, necesidades o deseos, pues èl sabe què es lo mejor para nosotros (Jeremìas 29:11). Asì, podemos pedir porque Dios guiè la mano del mèdico en el tratamiento por enfermedad, pero no podemos bajo ningún punto de vista: “Declarar” sanidad; “proclamar” parabienes; ni mucho menos “reclamar” salud, si en los planes de Dios està que la persona no salga con vida de la misma (lo hemos vivido). Con ese tipo de oraciones solamente comprometemos a Dios delante de los incrédulos, y afectamos negativamente la fe de los pequeñitos (al no tener las respuestas que nosotros queremos), y eso, también es pecado (Lucas 17:1)… Ayyy de aquèl que provoque los tropiezos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



  

miércoles, 12 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte cinco).

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

VENGA TU REINO.

Iniciemos por el principio ¿Què es el reino? Un reino se define como un territorio en donde hay un soberano que tiene poder absoluto sobre ese territorio. Cuando Cristo estuvo entre nosotros dijo: “Arrepentìos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). La palabra griega “Basilea” que fue la que Jesùs utilizò en èste texto, eso significa. Por lo tanto, cuando nos referimos “Al reino de los cielos” nos referimos a un territorio en donde Dios es quien gobierna. No importando en “dònde” se encuentre ese territorio.

Quizàs ahora entenderemos mejor por què Cristo orò: “Guàrdalos, porque están en el mundo pero no son del mundo” (Juan 17:15). Ahora bien, las escrituras dicen que el diablo, satanàs, el príncipe de las tinieblas es el “dios” de èste mundo, entonces ¿Còmo es posible que Dios también reine? Cristo dijo: “La vida eterna es conocer al Padre, y quien me conoce a mì, conoce al Padre” (Juan 17:3). Por lo tanto, cuando aceptamos o venimos a Cristo (Juan 3:16), el reino ya vive “en” nosotros. “Nosotros” somos el territorio en el cuàl ya reina Dios, por ello la oración de Cristo la entendemos mejor: “Guàrdalos, porque están en el mundo pero no son del mundo”. Y de èl viene nuestra fuerza para vencer nuestras debilidades, què, aun y cuando los de fuera no lo vean, o, nosotros no lo veamos en ellos, Dios sì lo ve pues es èl quien lo hace. Su reino en nosotros.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 11 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte cuatro).

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE.
Un santo es alguien “apartado o consagrado”, alguien que no es igual a los demás. Cuando logramos entender èste punto en el caso de Dios, entonces le tendremos un temor reverente, lo que implica NO que le tendremos miedo sino màs bien respeto y confianza totales. ¿Por què? Porque sabremos que estamos ante alguien superior, alguien que realmente tiene el “poder” de hacer lo que nosotros nunca podríamos (Lucas 1:37). Como èl que mostrò en Gènesis 1.

Ese respeto y esa confianza totales nos llevaràn a tener “contentamiento” a acatar sus decisiones. A su vez, esa obediencia nos traerà toda clase de bendiciones y beneficios pues es una promesa hecha por èl mismo hace miles de años (vea Deuteronomio 28:1-6). Santificar su nombre también implica honrarlo y agradarlo. Y ¿còmo honramos y agradamos a alguien? Lo honramos con un sistema de vida respetable; y lo agradamos haciendo lo que sabemos que a èl le gusta, o, dejando de hacer lo que sabemos que no le gusta. Y la mejor forma de honrar y agradar a Dios, es luchar por mejorar nuestro sistema de vida cada dìa, no importando lo que diga el hombre (1ª Tesalonicenses 2:4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 10 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte tres)

Nota: Este mensaje NO es parte de ningùn estudio bíblico ni congregacional, son simplemente conclusiones personales luego de años de estudio y vivencias. Se comparte por amor y gratitud a Dios sin ningún interés oculto. A quien le sea de utilidad: “Gloria a Dios”.

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

“PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO”.

Punto uno: Es “nuestro” no “mìo”, asì que, hemos de vivirlo sin egoísmos, celos ni religiosidades o sectarismos (Mateo 5:48), si entendemos èsta premisa, cuando le expongamos algo tendrà que ser para el bien común o de nuestro prójimo, antes que para provecho personal. Punto dos: Tenemos que tener la certeza de que oye a todos los que nos ha llamado para ser sus hijos (Juan 1:12-13), y que darà respuestas efectivas a nuestras peticiones, bajo las anteriores condiciones del punto uno. (Mateo 7:7 y Santiago 4:3).

Punto tres: Hemos de entender que, siendo èl nuestro dueño y creador (Salmo 24:1) y estando èl en el cielo tiene una vista panorámica de nuestros problemas y necesidades, y por lo tanto ya conoce el final del asunto, el cuàl será siempre para nuestro bien (Jeremìas 29:11). Punto cuatro: que cuando nos haya dado SU respuesta (no la que nosotros queremos) estaremos mejor que antes, entonces nuestra fe irà en crecimiento para nuestro bien y el de otros (Proverbios 4:18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




viernes, 7 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte dos)

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

¿Què fuè lo que vieron los discípulos en Jesùs que ellos también querìan tener, luego de hacer una oración? Exactamente lo mismo que nosotros queremos cuando la hacemos: “Una respuesta efectiva de parte de Dios”. Entendiendo que “efectiva” no implica necesariamente “positiva o favorable” a lo que nosotros pedimos, queremos, o necesitamos ahora. Pero entendamos algunas situaciones para poder orar efectivamente.

Primero: Debemos “aprender” a orar. Pues ese fue el primer consejo que Cristo les diò a sus discípulos: “Cuando orèis, hacedlo en privado… no en público; hacedlo naturalmente… no repitiendo frases como sòlo hablar por hablar (Mateo 6:6-7). Luego Cristo lo enseña practicándolo, pues para cada “ocasión” tuvo una “oración especìfica” no una repeticiòn: Para la resurrección de Làzaro tuvo una oración especìfica (Juan 11:43) no una repeticiòn, y aunque en èsta ocasión orò en público fue a causa de los incrédulos porque èl mismo lo aclara. Para la Santa Cena tuvo una “oración especìfica” (Juan 17) no una repeticiòn. En la cruz tuvo no una sino “siete oraciones especìficas”… no siete repeticiones (Mateo 27; Marcos 15; y Lucas 23). Punto dos, cuando uno de sus discípulos le pregunta còmo orar, Cristo le da a èl y a nosotros una “guía” de los puntos a tomar en cuenta, no una oración para repetirla y repetirla en cada ocasión, ya que era precisamente lo que acababa de censurar. Y, què es lo que contiene esa “guía” es lo que trataremos de aprender en èste tema.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 6 de abril de 2017

La Oraciòn (Parte uno)

“Señor, ensèñanos a orar”.
(Lucas 11:1).

La escritura nos enseña solamente en dos de los cuatro evangelios el Padre Nuestro. En los evangelios de los apóstoles Mateo y Lucas, y quizás “nunca” lo habíamos notado, pero existen diferencias entre ambos. ¿Cuàl es la razón? Que Mateo fue testigo presencial mientras que Lucas no habiendo sido discípulo, lo tuvo que investigar (vea Lucas 1:1-4). Por ello, tomaremos la versión de Mateo.

Sabemos que Orar: Significa “platicar” con Dios o lo que es lo mismo “dialogar” con Dios. Que en una plàtica o diálogo intervienen al menos dos personas, y que por lo tanto no es una charla de una sola vìa. ¿Què implica èsto? Pues que asì como hablamos también tenemos que escuchar. Antiguamente no se podía hablar con Dios directamente, solamente el Sumo Sacerdote lo podía hacer, y lo podía hacer sòlo una vez al año (Hebreos 9:7). Pero a la muerte de Cristo, el velo del Templo se rasgò, figura que Dios mismo estaba permitiendo el acceso directo de cualquiera de sus hijos a su presencia (Hebreos 4:16).

El Padre Nuestro que el Apòstol Mateo nos enseña es el siguiente: Padre nuestro que estàs en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hàgase tu voluntad, como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdònanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino lìbranos del mal.
(Mateo 6:9-13).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 5 de abril de 2017

Los parámetros de juzgamiento de Cristo.

“Lo que le hicieron a un pequeño… a mì me lo hicieron?
(Mateo 25:40).

Una de las últimas prèdicas que nuestro Señor Jesucristo diò mientras estaba con sus discípulos quedó registrada en el libro de Mateo. En ella, Jesùs nos expone còmo será el dìa en que èl regrese a la tierra en su segunda venida, no para ser juzgado y ser entregado a la muerte, sino para juzgar y dar con justicia divina lo que a cada uno corresponde.

En esa exposición Jesùs nos dice que a cada persona se le darà una “remuneración” según el bien o el mal que haya hecho a su prójimo… inclusive a los màs pequeños. Curiosamente, no preguntarà sino dictaminarà lo que hemos “dado” (versos 35-37) o lo que “no” hemos dado (versos 42-43) a los necesitados. Los renglones que Jesùs expone como parámetro de juzgamiento son: “Saciar el hambre, la sed, el hospedamiento, el vestido, el cuidado de un enfermo y visitar al cautivo”. Muy “extrañamente” el Hijo de Dios; Aquèl que vino de estar sentado y que volviò a sentarse nuevamente al lado derecho del Trono de Dios; que ha vivido toda su vida al lado del Padre, NO tomarà como paràmetros de juzgamiento lo que los hombres tomamos hoy. No nos juzgarà por la “fidelidad” a los servicios de la Iglesia; no nos juzgarà por cuànta “actividad” prodiguemos en la Iglesia; pero màs importante aùn no nos juzgarà por “cuànto” dinero hayamos dado a la Iglesia. Asì, nos es mucho màs fácil explicar, còmo, el ladròn de la cruz, para asombro de muchos ya està en el paraíso sin haber cumplido con nada de lo anterior, mientras nosotros aquí debatimos por reglas, normas y estatutos puramente humanos (Mateo 15:9).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.         

martes, 4 de abril de 2017

¿Nos gusta el fruto de hoy?

“No se engañen, cada uno cosecha lo que siembra”
(Gàlatas 6:7).

Nunca se ha visto, y creemos que nunca se verà, que una persona siembre un árbol de limones y coseche naranjas. Vamos a cosechar lo que sembramos, y, para tener diferentes frutos, tenemos que sembrar diferentes semillas.

¡No se engañen! Dice: Dios. “Cada uno cosecha lo que siembra” (Gàlatas 6:7). Lo que estamos cosechando el dìa de hoy, fue lo que sembramos ayer. Si ese fruto nos gusta, nos satisface y nos da felicidad gloria a Dios… ¡Lo hicimos bien! Ahora, si no nos gusta, no nos satisface, y no tenemos contentamiento con ese fruto, entonces como decía Albert Einstein: “Hagàmoslo de otra forma hoy”, si no mañana tampoco tendremos contentamiento. Si alguna buena intención tiene Dios para con sus hijos, es que èstos estèn satisfechos en lo espiritual (el reino) pero también en lo material (las añadiduras). Pero necesitamos poner de nuestra parte. Somos de los que realmente creemos que Dios nos puede dar la “vaca” que le pedimos, pero definitivamente, èl no va a bajar a ordeñarla pues eso ya nos toca a nosotros. Si andamos “dignamente” agradando al Señor con nuestro trabajo material y espiritual, entonces “daremos buen ejemplo” dice el Apòstol Pablo (2ª Tesalonicenses 3:9).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

lunes, 3 de abril de 2017

Los afanes (Parte final).

El cìrculo económico familiar.

“Yo sugiero que no se casen” nos aconsejò el Apòstol Pablo, pero, ¿Què hacemos si ya estamos casados? El mismo nos responde: Primero velemos por “nuestra” casa, pues el que no vela primero por su casa es PEOR que un impìo (1ª Timoteo 5:8). Selah.

Un experto y exitoso economista enseñò lo siguiente: “Tenga paz econòmica”. ¿Còmo? “Mantenga usted el control del cìrculo económico familiar, y no permita que el cìrculo económico familiar lo controle a usted”. Ahora la pregunta del millón: ¿Què es el cìrculo económico familiar?  Simplemente es el “presupuesto de gastos mínimos necesarios” que una persona tiene al mes para mantener “bien” a su familia. Mientras nosotros mantengamos el control sobre ese gasto, nosotros gobernaremos los “afanes”; en el momento en que ese cìrculo se salga de nuestras manos, nosotros seremos los gobernados por los “afanes”. La escritura nos dice: “El necio todo lo disipa” (Proverbios 21:20), en otras palabras el mal administrador no “invierte” su dinero… simplemente lo “gasta”. Invertir el dinero es dirigirlo “primero” a las prioridades, y, lo que “sobra” a los gustos. Desde el principio de la humanidad NADIE que haya sido mal administrador se ha burlado de los “afanes”, no creamos nosotros que seremos los primeros en hacerlo. Acaso la gran lección en èste tema es: “Tomemos en cuenta a Dios, no hagamos nada con nuestras propias fuerzas” (vea Deuteronomio 8:18). Amèn.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.