“Jehová se regocijará sobre ti con cánticos”.
(Sofonías 3:17).
Entonces ¿Cuál es la música y la alabanza que agrada a
Dios? Iniciemos preguntando mejor ¿Cuál era la música que el pueblo de Dios le
entonaba en la antigüedad, y, si la que hoy practicamos se le parece o no?
¿Eran cumbias, salsas, reguetón o mariachis? ¿Acaso
era un jolgorio mundano? Quien antiguamente pasaba frente a una sinagoga ¿Sabía
que dentro había gente adorando a un Dios verdadero, o confundía la
congregación con una zarabanda de feria llena de gritos y ruidos como sucede
hoy en día? Veamos: Azarías, profeta
descendiente de Obed, se acerca a la tribu de Judá (alabanza) y les dice: “No
os apartéis de vuestro Dios, Jehová, y él no se apartará de vosotros” (2ª
Crónicas 15:3). ¿Por qué les reclama eso? Porque nos dice la escritura que:
“Estaban sin el verdadero Dios, sin sacerdote y sin ley”. Entonces ellos,
disciernen y prometen “solemnemente” enmendar el asunto (vea el verso 12). La
pregunta del millón para responder lo de la música es: “¿Estamos SOLEMNEMENTE
adorando a Dios con cumbias, salsas, reguetón y mariachis, chiflando, gritando,
saltando y bailando en la Iglesia el día de hoy, ó, simplemente estamos
entreteniendo ovejas porque ni tenemos la dirección de Dios, ni somos
sacerdotes sabios, ni mucho menos tenemos ley?
¡Solemnemente!... ¡Esa es la respuesta!. Todo lo demás es una “solemne”
zarabanda de feria y una ofensa a Dios.
NOTA: ¿Nos imaginamos a los discípulos y a Cristo, cantando
y bailando cumbias, salsa, reguetón o mariachis, chiflando, gritando, y
saltando en la Iglesia como lo hacemos hoy?
Si ellos, llenos del Espíritu Santo, NO hicieron nada similar… quizás es
porque se les había REVELADO que a Dios NO LE AGRADA. Selah.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.