miércoles, 28 de febrero de 2018

La Música en la Iglesia (Conclusión).




“Jehová se regocijará sobre ti con cánticos”.
(Sofonías 3:17).

Entonces ¿Cuál es la música y la alabanza que agrada a Dios? Iniciemos preguntando mejor ¿Cuál era la música que el pueblo de Dios le entonaba en la antigüedad, y, si la que hoy practicamos se le parece o no?

¿Eran cumbias, salsas, reguetón o mariachis? ¿Acaso era un jolgorio mundano? Quien antiguamente pasaba frente a una sinagoga ¿Sabía que dentro había gente adorando a un Dios verdadero, o confundía la congregación con una zarabanda de feria llena de gritos y ruidos como sucede hoy en día?  Veamos: Azarías, profeta descendiente de Obed, se acerca a la tribu de Judá (alabanza) y les dice: “No os apartéis de vuestro Dios, Jehová, y él no se apartará de vosotros” (2ª Crónicas 15:3). ¿Por qué les reclama eso? Porque nos dice la escritura que: “Estaban sin el verdadero Dios, sin sacerdote y sin ley”. Entonces ellos, disciernen y prometen “solemnemente” enmendar el asunto (vea el verso 12). La pregunta del millón para responder lo de la música es: “¿Estamos SOLEMNEMENTE adorando a Dios con cumbias, salsas, reguetón y mariachis, chiflando, gritando, saltando y bailando en la Iglesia el día de hoy, ó, simplemente estamos entreteniendo ovejas porque ni tenemos la dirección de Dios, ni somos sacerdotes sabios, ni mucho menos tenemos ley?   ¡Solemnemente!... ¡Esa es la respuesta!. Todo lo demás es una “solemne” zarabanda de feria y una ofensa a Dios.

NOTA: ¿Nos imaginamos a los discípulos y a Cristo, cantando y bailando cumbias, salsa, reguetón o mariachis, chiflando, gritando, y saltando en la Iglesia como lo hacemos hoy?  Si ellos, llenos del Espíritu Santo, NO hicieron nada similar… quizás es porque se les había REVELADO que a Dios NO LE AGRADA. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 27 de febrero de 2018

La Música en la Iglesia (Parte dos).




“Egipto y Edom serán destruidos”.
(Joel 3:19).

¿Qué es un vendedor sino un comerciante? ¿Qué significa que los ancianos “vendieron” a los hijos de Judá y de Jerusalén para alejarlos de su tierra”? Implica pues, líderes que “comercian” con el pueblo de Dios (1ª Timoteo 3:3).

La alabanza y la adoración a él, siempre ha sido algo “sagrado” para nuestro Dios. De hecho, es lo que más le agrada que su pueblo haga, pero nos advierte muy claramente que él es un Dios “celoso y vengador” (Nahúm 1:2). Y, lastimosamente hoy en día, los líderes, los ancianos, los pastores, los mal llamados doctores y apóstoles están permitiendo (comerciando y llamando a celo a Dios) cualquier clase de música en las congregaciones. Pues, se han olvidado que Dios para todo tiene normas y estatutos, y que para la música y la adoración también las hay. Y por lo tanto, cualquier tipo de música o adoración que NO se haga bajo ésas estrictas normas y estatutos, simplemente en lugar de ser un acto de “gratitud” más bien son una “agresión” a Dios. Esta situación tuvo y tendrá GRAVES consecuencias para el pueblo (vea Joel 3:6 y 7) cuya única culpa es la falta de “discernimiento” y la “obediencia ciega” a líderes también ciegos (Mateo 15:14). Pero Dios nos dice: ¡Juicio viene sobre los hijos” de esos insensatos líderes (verso 8), que con el “pretexto” de atraer más almas o que no se vayan las que tienen, más bien las están condenando a un exilio (alejarlos de la tierra, Joel 3:6). La lógica nos lo enseña: ¡No podemos agradar a alguien haciendo precisamente lo que le desagrada! Y ese… es el caso, de tanta música sucia (por muy bonita letra que tenga)  involucrada en los cultos hoy en día.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 26 de febrero de 2018

La música en la Iglesia (Parte uno).




“Egipto y Edom serán destruidos”.
(Joel 3:19).

Dios siempre ha utilizado en las escrituras, “parábolas”, que no son otra situación más que ejemplos materiales para darnos lecciones espirituales. Egipto y Edom son unos de ellos. 

Egipto, representa al mundo, o sea, todo lo que no tiene que ver con lo espiritual (Exodo 12:41 y 13:3), y, Edom, la carne, que son los instintos desenfrenados del ser humano (Amós 1:11). En el libro de Joel, vemos cómo Dios trata acerca del mundo y los instintos desenfrenados de “su” pueblo “dentro” del grupo élite religioso de Israel (y que afectaba al pueblo); hoy en día, representado en las congregaciones creyentes (Su Iglesia, su pueblo). Es increíble que a más de dos mil quinientos años de haber sido dada ésta profecía, no sólo haya habido un cumplimiento en esas fechas sino que lo estemos viviendo nuevamente. Y, ¿A quién culpó Dios antes y culpará ahora?  Miremos cómo lo dice la escritura: “Vendisteis a los hijos de Judá y a los hijos de Jerusalén (Joel 3:6). Primero entendamos ¿Qué significan Judá y Jerusalén en las escrituras? Judá, es la tribu de la “alabanza” elegida por Dios, y Jerusalén, el lugar de “adoración”. Y, el libro de Joel está dirigido a: “Los líderes” (oíd “ancianos” Joel 1:2). Y ¿Qué fue lo que hicieron los ancianos? El capítulo 3 y verso 6 lo explica: “Vendisteis a los hijos de Judá y a los hijos de Jerusalén… para alejarlos de su tierra”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 23 de febrero de 2018

Pretextos (Conclusión)


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“Hay un león hayá afuera, dice el haragán”.
(Proverbios 22:13).

Dios continuamente nos está llamando (Salmo 53:2), lo que sucede es que nosotros preferimos nuestra comodidad que seguirlo. Y más, cuando se realiza sin remuneración económica alguna, sino como gratitud (como debe hacerse según nos enseña el Salmo 50:15).

Existen características de un verdadero siervo de Dios, el apóstol Pablo se las explica a su pupilo Timoteo, (quien había de quedarse a cargo de la importantísima Iglesia de Efeso). 1- Un “llamamiento” (1° Timoteo 1:1), o sea un mandato de Dios para la persona. 2- Una “Profecía” (1ª Timoteo 1:18), emitida directamente por una persona calificada, lo que implica un reconocimiento y una confirmación por parte de personas entendidas en los asuntos de Dios. 3- La persona tiene que ser “Probada” (1° Timoteo 3:10), y tener testigos fidedignos que salió triunfante. De lo contrario, ¿cómo podrá enseñar, guiar, consolar, animar y ser ejemplo para otros?. Y 4- “Imposición de manos” (1° Timoteo 4:14), personas de alta estima a los ojos de Dios deben imponer manos y orar por la persona con el llamamiento. Estos son requisitos “indispensables” para un ministro verdadero de Dios, cuando los liderazgos no se toman bajo éstos lineamientos, los resultados que pueden llegar a ser catastróficos. Es dramático cuando se hace sólo por “necesidad” de un liderazgo, pues necesidades existirán siempre, pero Dios no se mueve por necesidades sino por propósitos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 22 de febrero de 2018

Pretextos (Parte dos).




“Hay un león hayá afuera, dice el haragán”.
(Proverbios 22:13).

Decían los abuelos: “En todos lados se cuecen habas”. Esta expresión la sacaban a luz cada vez que alguien creía que algún evento que se suponía no debía verse en determinado lugar o persona… igualmente se veía.

Una persona de alta sociedad cometía alguna imprudencia en la mesa de los comensales, como echar un eructo o poner los codos sobre la mesa, y como se “suponía” que esas eran costumbres de personas sin educación, salía a luz la expresión: “En todos lados se cuecen habas”. ¿A qué vamos con esto? A que en todo nivel se cuecen las habas con los pretextos. Veamos, Lucas 9:57-62: Cristo le dice a un hombre: “Sígueme”, y la respuesta fue un “pretexto”: “Deja que primero entierre a mi padre”. ¿Por qué creemos que era un pretexto?, pues porque en ningún momento la escritura menciona que el padre de éste joven estuviera enfermo (vea también Mateo 8:21-22), por lo que a simple vista es evidente que NO queriendo seguirle da un pretexto. Una prueba más la vemos en la respuesta de Cristo: “Deja que los muertos entierren a sus muertos”, refiriéndose a que, cuando una persona no ha reconocido a Cristo como su suficiente Salvador, aún y cuando ande caminando por la calle, es una persona muerta no importando lo religiosa que sea o que parezca (Efesios 2:1).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 21 de febrero de 2018

Pretextos (Parte uno).




“Hay un león haya afuera, dice el haragán”.
(Proverbios 22:13).

Pretexto: “Argumento o razón que damos para justificar algo, especialmente un fallo, un error, o evitar culpabilidad”. ¡Y vaya si no somos expertos en inventarlos!.

Estamos lavando una taza, un plato o un vaso, se nos resbala por un descuido o una torpeza y qué es lo que decimos: ¡Se cayó!, ¡se rompió!, en otras palabras la culpa fue de: La taza, el plato o el vaso pero nunca nuestra. En todas las respuestas que damos en esos casos NUNCA implicamos nuestra culpa, sino siempre estamos implicando que la culpa fue de otro… a eso se le llama “pretextos”. Pero hemos de decir que esto de los pretextos, no es en absoluto, algo nuevo. Viene incrustado en el corazón humano, por ello la biblia nos enseña: “Engañoso y perverso es el corazón humano” (Jeremías 17:9). Y nuestra lucha, como creyentes, debiera ser por romper esas ataduras, porque de lo contrario lo único que hacemos es acrecentarlas hasta volverlas un sempiterno estilo de vida. Como decíamos, esto no es nada nuevo, veamos: En Génesis 3:11: Dios pregunta: ¿Adán, has comido del árbol que te dije que no comieras? Y la respuesta de Adán en lugar de ser sí o no, fue… ¡la mujer que me diste!. Dios hace la misma pregunta a la mujer y en lugar de decir sí o no, la respuesta fue… ¡la serpiente me engañó!.  Pretextos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   




martes, 20 de febrero de 2018

Destruidos… por falta de conocimiento (Conclusión).




“Mi pueblo fue destruido…”
(Oseas 4:6).

La biblia Nueva Versión Internacional nos habla en ésta forma: “Mientras más aumentaban los sacerdotes, más pecaban contra mí” (Oseas 4:7) En la actualidad existe una “proliferación” de autonombrados líderes, pastores, doctores, apóstoles (sacerdotes) sin llamamiento, sin preparación y por lo tanto sin unción, que están llevando los asuntos de Dios como si fueran empresas privadas.

¿Cómo se mira la destrucción en el pueblo de Dios actualmente?  Exactamente como se vió hace miles de años, veamos los versos 4:10-11: 1- Comerán y no se saciarán (Es increíble e innegable que muchísimas familias creyentes hoy en día no logran llegar a fin de mes o lo hacen con mucha dificultad, pues sus recursos económicos en lugar de acrecentarse como les han enseñado a “declarar”, se limita, muy a pesar de que son dadivosas). 2- Tendrán intimidad, más no se multiplicarán (Con gran asombro hemos visto en los últimos años la dificultad para tener niños o la infertilidad en miembros de la Iglesia cristiana). La pregunta es: ¿Será coincidencia, casualidad, mala suerte, o, simplemente el cumplimiento de una profecía? 3- La fornicación, el vino y el mosto quitarán el juicio (El jolgorio ya entró a la casa de Dios, muchos creyentes están viviendo el mundo dentro de la Iglesia, van a la Iglesia a divertirse o a ser entretenidos pero no a ser instruidos). Y lo peor de todo, los líderes no sólo lo están permitiendo sino que son sus “promotores” con el falso pretexto de que hay que atraer a las personas de un modo u otro. Los culpables, los líderes; pero quienes pagan o pagarán las consecuencias… el pueblo. Bien dice la escritura que por falta de conocimiento se perece. Los líderes, por promover con falsos propósitos: y el pueblo, por no discernir. 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 19 de febrero de 2018

Destruidos… por falta de conocimiento (Parte uno).




“Mi pueblo fue destruido…”
(Oseas 4:6).

¡Qué lamentable, pasaje de la escritura!  Dios, se está refiriendo a SU pueblo en términos de destrucción, y NO por culpa del pueblo sino por culpa de sus dirigentes. La sentencia lo explica todo: “Por cuanto desechaste el conocimiento… YO te echaré del sacerdocio (liderazgo, Capítulo 4:6)”.

En la actualidad está sucediendo lo mismo, el pueblo de Dios se congrega por miles en algunas iglesias, “según ellos” para adorar a Dios (Rock, reguetón, cumbias, mariachis, etc) Dios nuevamente está diciendo: “Yo cambiaré su honra en afrenta” (Oseas 4:7). Millones de millones de hijos de Dios están siendo llevados por caminos de engaño por culpa que el “liderazgo” se olvidó de las leyes de Dios e impuso las propias, véalo en el verso 8, que explica: “Del pecado de mi pueblo comen (los sacerdotes). Pregunta: ¿Por qué del pecado si están en la Iglesia? Lo acaban de decir en el verso 6, los líderes, los sacerdotes (los hoy  autonombrados pastores, apóstoles, doctores).  SE OLVIDARON DE LA LEY DE DIOS. Y entonces, si los responsables son los líderes, una pregunta obligada: ¿Por qué ha de pagar el pueblo? La respuesta está en el verso 9: “Y será el pueblo como el sacerdote; les castigaré por su conducta, y le pagaré conforme sus obras”. Hoy, el pueblo de Dios está siendo destruido otra vez… porque se están “sustituyendo” las leyes de Dios (repetimos) para imponer las de cada líder (prueba de ello es, que lo que para una  congregación es prohibido para otra no, cuando Dios nos dice que él no cambia nunca: Hebreos 13:8). Es más, algunos líderes hasta llegan al extremo de manipular con el terror (no toquen al ungido de Dios), con lo cuál crean, su muy evidente, eficiente pero efímero propio imperio.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




viernes, 16 de febrero de 2018

El costo del éxito.




“Todo lo que parece ganancia, lo consideré como pérdida”
(Filipenses 3:7).

El triunfo es distinto para unos que para otros. Para el que quiere tener bienes, posiciones y posesiones, el alcanzarlas es sinónimo de éxito. Para otros con tener lo suficiente para no pasar limitaciones y angustias nos es suficiente.

Pero, para alcanzar lo uno o lo otro, se tiene que pasar un proceso. Ese proceso implica no decaer de ánimo en los fracasos. Miremos por ejemplo al apóstol Pedro: Fue a éste apóstol a quien Cristo llamó, en un momento dado, “satanás”  ¿Por qué? Por “declarar” en contra de los planes de Dios (Mateo 16:23). Fue a éste apóstol a quien otro apóstol, Pablo, le reprendió cara a cara por actuar con “hipocresías” (Gálatas 2:11 y-12). Fue éste apóstol quien “negó” tres veces a Cristo a pesar de que ya estaba advertido por Cristo mismo (Mateo 26:34). Todos éstos actos representan en la vida del apóstol… “duros fracasos”. Pero, en su lucha por cambiar, veamos los éxitos alcanzados: En su primera prédica se convirtieron 3,000 israelitas de una “religión” a una “relación” con Dios (Hechos 2:41). Fue uno de los pocos en enterarse de muchos detalles del final de los tiempos (Marcos 13:3-4). Fue, también, uno de los tres testigos oculares de la gloria de Dios en la Transfiguración (Mateo 17:1-5). Ha sido el único hombre a más de Cristo, que ha caminado sobre el agua en toda la historia humana (Mateo 14:29). Pero ¿cómo pagó el precio de esos éxitos el apóstol? Fue encarcelado (Hechos 4:3). Tuvo que padecer el exílio (Mateo 26:31). Y, según cuenta la historia, pues no aparece en la biblia, murió crucificado. Ese fue su costo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




jueves, 15 de febrero de 2018

La falta o el exceso de confianza (Conclusión).




“Confía en el Señor de todo corazón”
(Proverbios 3:5).

Las escrituras nos instan a que pongamos toda nuestra confianza en Dios, y él hará que nuestros caminos sean más placenteros. Pero, eso no significa que TODO lo que nos propongamos lo vamos a lograr o a obtener.

Dios antes de ser nuestro Dios, es nuestro creador, nuestro Padre, y como tal, lo que desea para nosotros, no es precisamente, lo que nosotros consideramos “bueno o agradable” sino más bien lo que es “mejor”. El nos llama a que le busquemos y se dejará encontrar; a que llamemos a su puerta y él nos abrirá; y, a que le pidamos, que él nos dará (Mateo 7:7). Ahora bien, como buen Padre que es, NO nos dará “todo” lo que le pidamos, aún y cuando, nosotros “creamos o consideremos” que lo que le estamos pidiendo es lógico, bueno, sano, o justo. Si lo que le estamos pidiendo es lógico, bueno, sano o justo, solamente lo sabe él a la luz no sólo de lo que nos reste de vida terrenal, sino a la luz de la gran eternidad que tenemos por delante, pues los planes de él no son efímeros como los nuestros sino eternos (Juan 18:36). Ciertamente cuando estamos en crisis de cualquier tipo, lo que deseamos es una respuesta pronta y positiva… y podemos tener la confianza que “siempre” será así, pero en la perspectiva de él no en la nuestra. Pues a él lo que le interesa es el “proceso” que hará en nosotros los “cambios necesarios”.  Pero esto, solamente se entiende por fé no por la carne.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 14 de febrero de 2018

La falta o el exceso de confianza (Parte uno).




“Confía en el Señor de todo corazón”
(Proverbios 3:5).

Si algo es bueno en el ser humano es tener confianza, en Dios, en sí mismo y en otras personas, pero, como todo en la vida (exceptuando en Dios) debemos evitar los extremos. La falta de confianza nos vuelve “inseguros”, que es malo: pero el exceso “intrépidos”, que es peor.

Un exceso de confianza en sí mismo es peligroso, pues si emprendemos algo sin tomar en cuenta a Dios y llegamos a triunfar, el punto es que la próxima vez tampoco acudiremos a él, pues nuestra confianza estará sobre valuada, y llegaremos a pensar: ¿Para qué necesito a Dios?. Y, podemos llegar a volverlo un “estilo de vida o un hábito… hasta que llegue el día en que quizás en una solo decisión volvamos a estar como cuando empezamos, o peor. Ahora bien, en el “muy” posible caso que  fracasemos, podríamos llegar a pelear con Dios echándole la culpa por no cuidarnos. Pero debemos entender algo: “Dios cuida a quienes se dejan cuidar” (Salmo 55:22). Una lección que tendríamos que aprender sería: ¡Confiemos todos nuestros actos a Dios! Lo cuál NO nos garantiza que TODO lo que hagamos saldrá exitoso pero sí positivo, pues habrá paz en nuestro corazón, y la fe y el entusiasmo por empezar de nuevo no decaerán en nosotros (Nahúm 1:7).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 13 de febrero de 2018

Lazos de amor.




“Saludaos los unos a los otros con beso santo”
(1° Corintios 16:20).

Desde tiempos remotos, el beso se ha considerado como un símbolo de amor, intimidad y amistad (Génesis 29:11). Dentro del plan eterno de Dios existe el beso como símbolo o figura de respeto y amor (Génesis 31:28).

Bíblicamente existen diferentes tipos de besos, y según en dónde sea dado, ese es su significado. El beso en la frente o en los pies, implica un respeto extremo de la persona que lo da hacia la persona que lo recibe (Lucas 7:38). En el cuello, reconciliación (Génesis 33:4). El beso en la mano, aunque protocolariamente se cree que implica reconocimiento o respeto, especialmente hacia una alteza o una dama, en realidad la biblia lo presenta como un beso interesado (2° Samuel 15:4-6). En los labios implica amor íntimo (Cantares 1:2). Por ello, en el matrimonio, el beso es muy importante. Estudios científicos hechos por el Licenciado en Terapia Clínica Familiar, Marty Klein, nos muestran lo siguiente: “El índice de parejas felices es más alto en aquellas que practican el beso… al saludarse, al despedirse, al enamorarse, y, especialmente aquél que se otorga sin motivo alguno, etc. Y, por el contrario, el índice de divorcios más alto se concentra entre las parejas que han dejado de besarse”. Si tenemos una pareja, no dejemos de buscar un pretexto para besarla, el beso implica mucho más de lo que nosotros podemos imaginar para la otra persona y para nosotros mismos. Hagámoslo con respeto siempre. El único beso que hemos de evitar es el de la mujer (hombre) mal intencionados (Proverbios 7:13-19).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 12 de febrero de 2018

¿Por qué no cambiamos?




“Cambien su forma de pensar y…”
(Romanos 12:2).

Hace unos años le preguntamos a líder: ¿Si volvieras a hacer esto, qué cambiarías?  Y su respuesta fue: ¡Nada!  Y, ¿Sabe usted qué ha cambiado en esa persona desde entonces: ¡Nada!

El apóstol Pablo en el libro de Romanos, nos enseña: “Cambien su forma de pensar y… cambiarán su vida” (Romanos 12:2 versión Dios habla hoy). Cuando nosotros pensamos que estamos haciendo bien lo que estamos haciendo, lo más lógico es que no creamos conveniente cambiar nada o en nada. Entonces, cuando viene una persona (enviada por Dios) para decirnos que hay algo que estamos haciendo mal, solamente tenemos dos caminos: 1- Discernir seria y honestamente lo que nos dicen para cambiar lo que haya que cambiar, a lo cuál la biblia llama: “Humildad” (Filipenses 2:3); o, 2- Sentirnos superiores y pensar: ¿Quién ha puesto por juez mío a éste? Y, lógicamente no cambiar nada ni en nada, a lo cuál la biblia llama: “Orgullo” (Proverbio 11:2). Que dicho sea de paso, mientras más alto sea el cargo que ocupemos más daño producirá (especialmente en la Iglesia o la familia). Se nos enseña que la caminata espiritual y el juicio son personales, y es cierto. Pero, NO se nos enseña que “el destino eterno de muchas almas” depende de lo que “nosotros” hagamos y de “cómo” vivamos como creyentes, y más, si somos, en alguna medida, líderes espirituales. Pues ESE, es el “único” Cristo que la gente puede ver. Si alguien nos dice que estamos haciendo algo mal…  ¡Lo menos que podemos hacer es oírlo y discernir… quizás tenga razón!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 9 de febrero de 2018

Las apariencias (Conclusión).




“No mires a su parecer”
(1° Samuel 16:7).

Con lo externo podemos engañar a muchos por mucho tiempo, o, a todos por algún tiempo, pero a Dios no lo engañaremos nunca.

Un ejemplo clásico de “apariencias”, se nos muestra en las escrituras cuando Samuel es enviado a Belén, debido a la caída espiritual de Saúl para ungir un nuevo rey. Isaí va llamando uno a uno a sus hijos, y con cada uno dice la escritura: para elegir “Samuel miraba lo externo”. Pero Dios le habla y le dice que NO SON LAS APARIENCIAS EXTERNAS lo que él tiene que encontrar (1° Samuel 17:6). Todos los hermanos de David “aparentaban” estar aptos para el puesto, pero no lo estaban. Y, por el contrario, David, “aparentaba” no estarlo porque era el más pequeño; ejercía el empleo menos importante en una familia para esa época; y por si fuera poco, no “aparentaba”  ser un hombre fuerte e imponente… pero, en su corazón, era el idóneo. Como creyentes debemos no sólo en lo espiritual sino también en lo material, pedirle a Dios que nos de discernimiento para que no pongamos nuestros ojos en las “apariencias externas” de las personas, y mucho menos seamos nosotros partícipes de algo similar.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 8 de febrero de 2018

Las apariencias (Parte uno).




“No mires a su parecer”
(1° Samuel 16:7).

Apariencia: “Conjunto de características que una persona parece poseer y con las cuales se presenta delante de los demás”.

Es lamentable que hoy en día más que nunca, miremos y practiquemos esa mala actitud. Muchas personas andamos por la calle “aparentando” algo que no somos ni tenemos. Lo vemos a todo nivel, pues es exactamente lo mismo: vivir en una colonia residencial de lujo, andar bien vestido y con auto último modelo y estarlo pagando todo por abonos e ir atrasado en los pagos… haciendo creer a todos que estamos bien!!!  Que vivir en una colonia sencilla, vestir más o menos pero cargar un celular de alta tecnología… y andar pidiendo de regalado una llamada porque no se tiene saldo, ó, a donde entramos buscar un red de “wi fi” gratis porque no tenemos en nuestro paquete!!! Repetimos: ¡Es exactamente lo mismo, puras apariencias! En 1° Pedro 3:3-4, se nos enseña: “La belleza entre ustedes no debe de ser ostentosa, sino interna sencilla y humilde”. Ciertamente muchos, para relajarnos hacemos sorna (bromas) de abundancia y opulencia, pero de ello, a llegárselo a creer es algo muy distinto y peligroso, amén de que para nadie es un secreto que no lo somos. La escritura tiene una sentencia que no debiéramos pasar por alto, que dice: “Antes de la caida, viene la altivez del espíritu” (Proverbios 18:12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  



miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Por qué la mano de Jehová en nuestra contra?




“Y él, no guardó lo que le ordenó Jehová”.
(1° Reyes 11:10).

Nos hemos preguntado el ¿Por qué, nos va desagradablemente en muchas ocasiones en la vida?  ¡No es que Dios o los cielos estén en contra nuestra! Es porque “nosotros” provocamos a Dios. Repetimos, en “ocasiones” sucede esto (Pues existen también los momentos de pruebas como en Job).

Salomón había estado caminando de la mano de Dios, pero, su debilidad por las mujeres hizo que él “provocara” a Dios a ponerse en su contra. Dios le había hablado ya dos veces “audiblemente” (1° Reyes 9:2). Y las “ordenes” explícitas eran: NO tocar mujer extranjera (1° Reyes 11:2), pues Dios sabía que ellas lo llevarían a la idolatría (1° Reyes 11:4-6). Pero, Salomón “provocó” a Dios desobedeciendo. Esto hizo que la mano de Dios se pusiera en su contra.  ¿Cuántas veces nosotros no hemos “provocado” a Dios con nuestras actitudes y acciones, y aún así, esperamos que nos vaya bien en la vida? Nadie, absolutamente nadie podemos engañar a Dios u ofenderlo sin pagar las consecuencias (Gálatas 6:7). El nos ha dado nuevas leyes que entraron en vigor con la muerte de Cristo, allí murió la Ley de Moisés (Romanos 10:4) y entró a funcionar la Ley de la Gracia (Efesios2:8). Pero, lamenta y constantemente vivimos “rompiendo o quebrantando” sus ordenanzas, lo que lógicamente nos trae consecuencias. ¡Y aún así nos quejamos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 6 de febrero de 2018

Consejo.



“Pero él dejó el consejo de los ancianos”.
(1° Reyes 12:6).

Al morir Salomón, Roboam (su hijo), necesitó consejo para gobernar al pueblo de Israel, y se acercó a los más ancianos para pedirlo, pero no le pareció bueno; así que, se acercó a sus amigos más jóvenes quienes le dieron el consejo erróneo (1° Reyes 12:8).

¿Quién en ésta vida no tiene un momento en el cuál necesite un consejo? Ahora bien, una situación es “pedir” consejo y otra más es “saber” a quién pedirlo para poder seguirlo. Acaso el ejemplo más clásico de esto lo vemos cuando alguien se enferma, si bien es cierto que en cuanto nos enteramos un buen número de nosotros nos convertimos en “médicos improvisados” y empezamos a recetar, también lo es, que todos preferimos buscar el consejo de un médico. Eso es lo más correcto y lo más seguro. Bueno, pues en lo espiritual debemos buscar lo mismo. Muchas personas en cuanto tienen un problema se lo cuentan al primero que encuentran (eso es como consultar con los más jóvenes); y, muy lógicamente ésta persona da “su mejor opinión al respecto”, pero, esto no implica que sea el consejo “correcto”. Debemos buscar al “médico espiritual” (el consejo de los ancianos espirituales), es decir, a una persona cuyo testimonio de vida nos muestre que es una persona que está cerca y en constante comunicación con Dios… pues él sí nos dará el “consejo de Dios”, no una opinión personal.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 5 de febrero de 2018

Cuando es Dios quien paga.



“Jehová recompense tu obra”
(Rut 2:12).

La orden vino de parte de Dios, no de ningún humano: “Comerás el pan de cada día con el sudor de tu frente… hasta que vuelvas a la tierra” (Génesis 3:19).

Dice la historia que sucedió en el tiempo en que gobernaron los Jueces, que una familia judía, conformada por el esposo, Elimelec; la esposa, Noemí; dos hijos, Mahion y Quelión, cuyas esposas eran Orfa y Rut, cayó en lo que la misma Noemí llamó: “La mano de Jehová contra mí”, debido a una crisis económica (Rut 1:13). Todos pasamos épocas económicamente duras en la vida, pero no todos reaccionamos de la misma forma a ellas. Unos se deprimen y hasta se quitan la vida; algunos solamente somos afectados al punto en que vivimos cautelosos y con cierto temor o respeto a la vida; pero otros, lo toman como una gran oportunidad y son quienes, al luchar, sobresalen a todos nosotros. Todo trabajo también, tiene su pago. Pero el mejor pago que podemos tener viene de Dios, al menos así nos lo hace entender éste ejemplo de la familia de Elimelec y Noemí. Cuando ésta mujer regresa a su tierra y encuentra a Booz, familiar de su difunto esposo, a quien envía a su nuera Rut para que espigue en sus campos, éste le dice: “Jehová recompense tu obra… por todo lo que has hecho”, y ambas alcanzan abundancia (Rut 2:12). Lección: Cuando nuestra recompensa viene de los hombres… hay carencias; pero cuando nuestra recompensa viene de Dios… hay abundancia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 2 de febrero de 2018

Frustación (Conclusión).



“Y todo lo que hagáis, hacedlo como para Dios”
(Colosenses 3:23).

¿De dónde nacen entonces nuestras frustraciones cuando llegamos a mayores? Simplemente, como cuando éramos niños: De “malas experiencias” y “falsas expectativas”. La frustración acarrea consigo, como ya vimos: “tristeza, decepción y desilusión”.

Vamos por la vida simplemente “creyendo” que las cosas van a salir como las planeamos; que vamos a encontrar a la persona “perfecta”; que tenemos el poder o la capacidad para cambiar a la persona o a las circunstancias; “suponemos” que va suceder tal o cuál situación, o, ponemos nuestra ilusión en que las otras personas “adivinarán” lo que necesitamos o queremos…pero que NO sucede. En resumidas cuentas: “mala información o falsas expectativas”. Por ello, en lo espiritual es tan dañina y tan perversa (desde nuestro personal punto de vista: satánica) la doctrina de la prosperidad, pues “hace creer” a quienes la practican, que con una simple “declaración” Dios “tiene” que darnos  lo solicitado, así tenga él que cambiar sus planes. Es, como lo hemos aprendido, faltarle el respeto a Dios al ponerlo a nuestras órdenes y caprichos en lugar de ponernos nosotros a las órdenes de él. En Romanos 13, hablando de autoridades humanas, se nos enseña que quien resiste a la autoridad… a Dios resiste. Ahora bien, ¿En qué papel o posición quedamos entonces, cuando con una “declaración” pretendemos desafiar nada más ni nada menos que la autoridad del mismo Dios, “declarando” quizás lo contrario de lo que él planeó?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 1 de febrero de 2018

Frustación (Parte uno).



“Y todo lo que hagáis, hacedlo como para Dios”
(Colosenses 3:23).

Frustración: “Sentimiento de tristeza, decepción y desilusión”. Provocada por la insatisfacción de una necesidad o un deseo, debido a las “falsas expectativas creadas o mala información recibida”.

La frustración, científicamente está probado que viene desde nuestra niñez, pues recibimos “ofrecimientos” de personas que nunca estuvieron dispuestas a cumplir, o, que simplemente no pudieron cumplir y nosotros nunca llegamos a entenderlo. Acaso el ejemplo más clásico en ésta etapa es el famoso “Santa” de navidad. De niños recibimos la falsa información que es él quien trae los regalos, y por ello es a él a quien se los tenemos que pedir. Esto está destinado “irremisiblemente” a ser un golpe en la vida de las personas… (frustración). Explicamos los por qué: Uno: Se desvaloriza el trabajo y sacrifico como padres pues son quienes los compran. Dos: Se condiciona a los niños a que no aprecien lo recibido, porque creen que con otra simple carta pueden recibir de nuevo lo deseado. Tres: Se evita que los niños se esfuercen por conseguir lo que necesitan o desean pues creen que es solamente de pedir y extender la mano para recibir. Cuatro y quizás muy delicado: En el muy “repetido” caso que Santa no traiga lo que se le pidió, se “lastima” al niño haciéndole creer que “no lo recibió, simplemente porque no se lo merecía”. La escritura es muy clara en decirnos que no lastimemos a nuestros hijos (Colosenses 3:21).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.