“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos”
(Gálatas 4:22).
En la vida de Abraham se mencionan tres mujeres: de
las cuales una fue esposa, y las otras dos concubinas: La esposa, fue Sara; y las
dos concubinas Agar y Cetura. El hijo de Sara se llamó Isaac (pueblo de
Israel), y el hijo de Agar, Ismael (pueblo Árabe). Con Cetura procreo seis hijos
que hoy no vienen al caso (Génesis 25:1-2).
La alegoría o representación simbólica que la Biblia
nos hace es la siguiente: Esas dos mujeres representan dos pueblos, dos pactos,
dos clases de personas (Gálatas 4:24). Agar, representa los descendientes del
pacto de la Ley (Monte Sinaí), la descendencia de “sangre” de Abraham, sean
hijos de Sara o de Agar; mientras que Sara, representa a los descendientes de
la “promesa”, la descendencia “espiritual” (Gálatas 4:25 y 28). Ahora bien, la
Biblia también nos explica cómo Dios (no el hombre) interpreta a ésta
descendencia. La promesa fue hecha a Abraham y a “su” simiente (Gálatas 3:16).
Pero, si Abraham, como hemos visto al principio tuvo dos hijos, entonces ¿quién
es “su” simiente? Nos dice la Biblia
que, todo aquél que cumpla el requisito que a Abraham le fue contado por alta
estima: “creerle” a Dios. Pues Dios declaró: “Todo el que crea y acepte al
Hijo, al Cristo, al Mesías, será llamado también hijo y heredero” (Romanos
8:14-17). Así pues, NO todo descendiente de sangre de Abraham es hijo de Dios,
sino tan sólo aquellos que cumplan el requisito espiritual: “Creer”, sean hijos
de la esclava (Agar) o de la libre (Sara) (Gálatas 4:28).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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