martes, 22 de mayo de 2018

Señor: ¡Que ellos vengan y vean!.




“Ven… y ve”.
(Juan 1:46).

Cuando encontramos algo verdaderamente bueno para nosotros, lo primero que se nos viene a la mente es: “Quiero compartirlo con mi gente”.

Felipe encuentra al Jesús de Nazaret, y al descubrir por medio de una revelación del Espíritu, que es el anunciado Hijo de Dios de las cuales las escrituras hablan, corre con Natanael y le dice: “Hemos hallado a Aquél de quien Moisés escribió”, y luego cierra su alocución con las palabras: “Ven… y ve”. Felipe sabía que los ojos hablan más que las palabras, así que incita a Natanael a que “vaya y mire” al Mesías (Juan 1:46). Nosotros los creyentes quisiéramos que cuando descubrimos el amor y la ternura de nuestro Dios, amor y ternura que son capaces de sacarnos de los agujeros en los cuales hemos estado enredados toda la vida, nuestros seres queridos también lo tengan. Lastimosamente, en muchas ocasiones aunque les decimos: “Ven… y ve”, la escritura es muy clara al respecto: “NADIE, viene al Padre, sino por el Cristo” (Juan 14:6); y “NO es del que quiere, NI del que corre, sino del que DIOS tiene misericordia” (Romanos 9:16). A nosotros como creyentes solamente nos corresponde “luchar” por tener un “estilo” de vida diferente, influyente y atrayente, para que los demás anhelen tener lo que nosotros ya tenemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

NOTA: Debido a las nuevas reglas de publicaciones en BLOGS. panypalabra.blogspot.com dejará de publicarse éste viernes 25 de mayo del 2018. A quienes  nos apoyaron durante todo éste tiempo muchas gracias. Dios quiera seguir bendiciéndonos a todos. Podrá seguirnos en Facebook.

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