lunes, 25 de junio de 2018

¡Cuando es necesario!




“Y le era necesario”
(Juan 4:4).


Israel estaba dividido en tres grandes regiones, al norte, Galilea; al centro Samaria; y al sur, Judea. Los samaritanos no eran bien queridos por el resto de la población, por conflictos en la reconstrucción del templo en el siglo sexto A.C. Así, cuando alguien de Judea o de Galilea necesitaba cruzar el territorio, lo rodeaba pasando por Perea, al otro lado del río Jordán. Un día, Nuestro Señor Jesucristo les dice a los discípulos: “me es necesario” pasar a Samaria (Juan 4:4). Allí es narrada la historia de la mujer samaritana, aquella que había tenido relaciones íntimas con cinco hombres que NO eran sus maridos y con el que en ese tiempo se encontraba teniéndolas… tampoco lo era (Juan 4:17-18). Nuestro Señor tiene una pequeña charla con ella, en donde se lo hace ver, y eso fue suficiente para que ella abriera sus ojos y se diera cuenta con quién estaba hablando (Juan 4:29). Así, ella va y cuenta en la ciudad lo que había vivido, y “muchos” de los samaritanos creyeron (Juan 4:39). Así, lo que no habían aprobado ni entendido los discípulos les fue evidente. Muchas veces no entendemos el por qué de lo que nos sucede, pero con el tiempo se nos hace evidente que era “necesario” que así fuera.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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