martes, 15 de mayo de 2018

¿El Reino restaurado? (Parte uno).




“¿Restaurarás el reino en éste tiempo?”
(Hechos 1:6).

Una doctrina “contraria” a las enseñanzas y a las afirmaciones de Cristo, circula por la iglesia, tomando por sorpresa a los incautos.

Muchos son los “líderes” que declaran que el Reino de Dios ya fue restaurado con la muerte y resurrección de Cristo, y que por lo tanto, podemos y debemos gozar de él pues ya tenemos los mismos derechos, privilegios y poderes. Pero el ministerio de Cristo nos demuestra que ésta doctrina es errónea, puesto que “contradice” su prédica. Primero, entendamos algo: ¿Qué es el Reino de Dios?  La expresión “Reino”, en las escrituras es “Basilea”. Que a su vez significa: “Reinado o Poder Absoluto”. En un reinado solamente puede haber “un” rey, un príncipe, que en el Reino de Dios tendría que ser el Cristo. Pero, vemos que Cristo dijo de Satanás: “Ya viene el príncipe de éste mundo… y él, NADA tiene de mí” (Juan 14:30). En la práctica de la vida cotidiana podemos ver que los pilares que mueven éste mundo son el dinero, el poder, la astucia, la avaricia, la necedad, el egoísmo, la esclavitud (aún dentro de la Iglesia misma)… Situaciones que NADA tienen que ver con los planes de Cristo. Segundo, Cristo dijo: “Mi reino NO es de éste mundo” (Juan 18:36). Ante ésta declaración divina: ¡Qué insensatez, que un líder enseñe a sus ovejas a que “reclamen” los  beneficios, las comodidades, las riquezas, las dádivas y los placeres de éste mundo!. En lugar de enseñar contentamiento y gratitud (1ª Tesalonicenses 5:16-18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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