martes, 26 de junio de 2018

Unos necesitan ver, otros no.




“Si no viereis señales y prodigios no creeréis”.
(Juan 4:48).

¡Qué poder da el Espíritu Santo a quienes Dios se los imparte, que Cristo, necesitó solamente dos días para manifestarse en Samaria, y haber hecho que muchos se convirtieran (Juan 4:43). Pero otro punto importante es el siguiente: Cristo les hace ver a los judíos que existen personas que “necesitamos” ver señales y prodigios para convertirnos, y que tendremos bendiciones por ello. Pero, cuando reprende al apóstol Tomás en Juan 20:29, por creer hasta que vió y tocó, le explica que: “Más bienaventurados son aquellos… que sin ver señales y prodigios creen”. Muchos somos los que “necesitamos” abrir los ojos, ver y tocar para creer; pero más bienaventurados son los que tan sólo con estar “hincados” y con sus ojos cerrados logran ver. La pregunta es: ¿De qué grupo somos?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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