miércoles, 31 de enero de 2018

El por què… de los golpes de la vida (Conclusión).



“Tengan cuidado de su manera de vivir”
(Efesios 5:15).

¿Nos hemos declarado alguna vez, hijos de Dios? ¿Le hemos confesado a èl y a los hombres que somos creyentes? ¿­Estamos haciendo la lucha por dejar la antigua forma de vivir? Si es asì, entonces somos sus hijos, parte de aquellos que fueron predestinados desde “antes” de la fundación del mundo (Efesios 1:4).

Si cuando èramos niños, para no ser rechazados por la sociedad, nuestros padres terrenales nos corregían y lo miramos con buenos ojos y hasta lo agradecemos. ¿Por què nos extrañamos que para una misión mucho màs importante, como lo son las metas espirituales, Dios nos corrija (instruya)? Muchos, en lo espiritual anhelamos un lugar de eminencia, pero lamentablemente no todos queremos pagar el precio para estar allì. El precio por la salvación es “cero”, porque el precio de sangre lo pagò Cristo por nosotros. Pero, el precio por los lugares de eminencia, ese sì que nos toca pagarlo a nosotros. Muchos queremos estar detrás de un micrófono dirigiendo a las masas, pero pocos queremos invertir tiempo, dinero y esfuerzo para prepararnos en un Instituto Bìblico. Muchos queremos ser dirigentes espirituales, predicadores, maestros, profetas… pero, pocos queremos estar a solas con Dios un buen tiempo cada dìa para orar, para interceder, para conocer lo que hay en su corazón y que quiere decirnos y decir a su pueblo. Todos queremos saborear la gloria de Dios, pero ninguno queremos sufrir,  tener pruebas, pasar angustias, tener necesidades y limitaciones económicas, nos resistimos a pasar las pruebas…que son el precio. Pero se nos olvida que nadie llega a ser un profesional si no gana todos los exámenes en la universidad.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 30 de enero de 2018

El por què… de los golpes de la vida (Parte uno).



“Tengan cuidado de su manera de vivir”
(Efesios 5:15).

“Jòvenes, no importa còmo rellenen las paredes, pero los cimientos, las columnas y las soleras… tienen que ser resistentes”. Con èstas palabras el ingeniero que nos enseñò las primeras clases de estructura iniciaba sus instrucciones.

Ezequiel, educado bajo la sombra de su padre Buzi, quien era sacerdote; y èl, profeta (esos eran sus cimientos), entregado al servicio incondicional de Dios, sin culpa o razón de pecado alguno, Dios le dice: “Hijo, he aquí, yo te quito de golpe… el deleite de tus ojos” (Ezequiel 24:16). Y continùa su relato Ezequiel: “Por la mañana hablè a mi pueblo, y por la tarde murió mi mujer” (el deleite de mis ojos, verso 18). Job, hombre recto, justo y temeroso de Dios, era sin culpa o razón de pecado alguno, y sin embargo, Dios lo entrega en manos de satanàs con èstas palabras: “He aquí, todo lo que tiene està en tu mano” (Job 1:12). Algunos, hemos tenido que perder a temprana edad el deleite de nuestros ojos; y otros muchos, han tenido que perder todo lo que tenìan en manos de satanàs. ¿Por què sucede esto, sin culpa o razón de pecado alguno? La escritura dice: “Bendito sea el Dios y Padre, que nos bendijo con toda bendición espiritual…y que nos escogió en èl… para ser predestinados hijos suyos” (Efesios 1:3-5). Y, tambièn dice: “Al que toma por hijo… lo azota y lo disciplina” (Hebreos 12:6). No es que Satanás tenga la potestad de quitarnos… es Dios quien se lo permite (Job 1:12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 29 de enero de 2018

Espiritualidad – Religiosidad – Idolatría (Conclusión).



“Los verdaderos… adoraràn en espìritu y verdad”.
(Juan 4:23).

¿Cómo adoramos a Dios entonces?

El engañoso corazón humano (Jeremías 17:9), nos hace “sentir la necesidad” de ver y tocar a Dios para “creer” que estamos con él o él con nosotros, esa es la razón por la cuál la religión ha “inventado” imágenes de piedra, cera, madera o materiales preciosos pero sin vida como dice la escritura (Salmo 115:1-4). Pero Dios no es materia, Dios es un Espíritu, y es como el aire, está allí, no lo podemos ver ni tocar pero lo podemos sentir. La religión nos ha hecho creer que esas “imágenes” representan a Dios, la pregunta es: ¿Cómo es posible que nosotros podamos agradar a alguna persona, haciendo precisamente lo que le desagrada? ¿Cómo, entonces es posible que creamos que haciendo imágenes que Dios prohíbe que se hagan de él, lo agrademos? (Exodo 20:4). ¿Queremos encontrarnos con Dios? Es muy fácil, oremos a la orilla de nuestra cama con los ojos cerrados; salgamos al jardín; vayamos a un bosque o al parque de nuestra colonia o barrio y audible o mentalmente “hablemos con él”. Cristo dijo: “Háganlo en ESPIRITU y lo estarán haciendo en VERDAD” (Juan 4:23). Y también dijo: “Mirad que nadie os engañe” (Mateo 24:4)… y la idolatría es un engaño… sutíl, pero engaño.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   




viernes, 26 de enero de 2018

Espiritualidad – Religiosidad - Idolatría.



“Los verdaderos… adoraràn en espìritu y verdad”.
(Juan 4:23).

Si se nos enseña que existen adoradores de Dios “verdaderos”, implica necesariamente, que los hay “falsos”. Y, si los verdaderos lo hacen en espíritu y en verdad, obligatoriamente, los demás lo están haciendo material y falsamente.

“Espiritualidad”: Es la intimidad de una persona con Dios, que es reflejada en su conducta de vida, porque al encontrar la paz interior su vida deja de ser materialista. “Religiosidad”: Es una manifestación material de lo espiritual por medio de ritos, costumbres y tradiciones, generalmente muy populares y característicos de una región específica, que tan sòlo satisfacen “momentáneamente” el espíritu de la persona. Acaso el ejemplo màs claro que podemos tener de ambas líneas sucedió hace dos mil años. Cristo, Juan el Bautista y sus apóstoles eran espirituales, mientras que la èlite eclesíastica que se decía espiritual, era religiosa, ritualista y materialista, razón por la cuàl nunca congeniaron, al extremo que los segundos persiguieron hasta la muerte a los primeros (Juan 11:49-51 y Hechos 24:1). “Idolatría”: Todo aquello que sustituya a Dios en nuestras vidas, sea una persona, un animal o algo material. Cristo nos lo dejó bien claro cuando hablò con la samaritana: Los “verdaderos” adoradores, adoran en “espíritu”. Y, todos sabemos que un espíritu ni se mira ni se toca, por lo tanto NO se puede representar materialmente, siendo así, todo lo demás viene a ser idolatría (Juan 4:23).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


jueves, 25 de enero de 2018

Eslabones (Conclusiòn).



“Contribuid a la paz y a la edificación mutua”
(Romanos 14:19).

El deseo de Dios es liberarnos de esos “eslabones y cadenas o ataduras” para que corramos en pos de èl, dejando TODO atràs (Filipenses 3:13).

¿Cuáles son esos “eslabones y cadenas o ataduras”?  El licor, la inmoralidad, adicciones, mentiras, ira, acomodamiento, avaricia, egoísmo, conformismo, abuso de autoridad, venganza, haraganería, impuntualidad, etc. Todos esos son los “eslabones” que forman las “cadenas o ataduras” que vienen de nuestros ancestros. Dichas cadenas o ataduras no es que puedan llegar a ser, sino SON, estorbos en nuestras vidas espirituales. Y es la razón por la que Dios desea quitarlas de nuestra caminata. Por ello, cuando nos convertimos a Cristo sería bueno que estemos conscientes de ellas (el rey David las denominò: “Mi pecado oculto”, Salmo 19:12) para pedir a Dios que las rompa, pues sòlo èl lo puede hacer. Por generaciones hemos pensado que esos defectos son debilidades, y hasta hay quienes se refieren a ellos como “enfermedades”, pero según Dios son “pecados, cadenas o ataduras” y deben ser rotas pues, como ya se dijo: afectan nuestra caminata espiritual, y lógicamente, afectan también a quienes caminan con nosotros, situación que no deja de ser seria. 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 24 de enero de 2018

Eslabones (Parte uno).



“Contribuid a la paz y a la edificación mutua”
(Romanos 14:19).

“Eslabones”: Anillos de cualquier material que juntos forman una cadena, con la cuàl realizaremos algùn objetivo especìfico… hasta que la cadena se rompa.  

Ahora bien, cuando hablamos de una analogìa, entonces los eslabones y las cadenas nos sirven para mostrar una lecciòn. Ejemplo: La ciencia ha estado trabajando seriamente en lo que ellos denominan: “Secretos familiares”, que no son otra situación que lo que la escritura nos muestra como “eslabones de cadenas o ataduras” (Aunque hemos de reconocer que la biblia no lo dice clara sino implìcitamente). La ciencia ha demostrado que esos “secretos” causan un entorpecimiento en el bien vivir de las personas, pues a mayor grado o gravedad que guarde el secreto, simplemente mayor “presión” representa para quien lo retiene (*). La escritura nos muestra esos eslabones y cadenas en los errores repetitivos que vemos en algunos personajes: A saber: Abraham e Isaac, bajaron a Egipto como estrategia humana no por orden divina (Gènesis 12:10 y 26:1); Lot y sus hijas, amaban los placeres, la buena vida y eran temerosos (Gènesis 19:16 y 19:31-34). David y Salomòn, fueron mujeriegos (1ª Crònicas 3:1-4 y 1ª Reyes 11:1-4). El punto es el siguiente: Nos demos cuenta o no, en las familias hay “eslabones y cadenas o ataduras” que se traen de generaciòn en generaciòn, y que, cuando entramos a los caminos del Señor son estorbos que nos impiden avanzar espiritualmente… hasta que son rotos (Salmo 107:13-14).  

(*) Básicamente los secretos tienen que ver con dos elementos: “Sexo y dinero”, elementos tan poderosos que son los causantes de haber derrocado a TODOS los imperios de la historia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 23 de enero de 2018

El orden… lo màs importante.



“Arregla los asuntos familiares màs importantes”
(2ª Reyes 2:20).

Todos tenemos algún pariente cercano, y todos, tarde o temprano hemos de partir de èste mundo. Dios, desea que dejemos todos los asuntos arreglados para no dejar problemas, especialmente si tenemos bienes.

A lo largo de nuestras seis décadas y media de vida, hemos sido lamentables testigos de familias acomodadas que se distancian al quedar los padres discapacitados o morir sin dejar arreglado nada legalmente. Los problemas afloran inmediatamente por la toma de posesiòn de sus bienes. En èste verso especìfico que elegimos, Dios nos està hablando precisamente de eso, de arreglar los asuntos familiares màs importantes en lo material, prueba de ello es què por no arreglar esos asuntos fue que, tanto en los restantes días de Ezequìas como en toda su casa (generaciones) faltò la paz (verso 13 y 17-18). Si tenemos algún bien, no seamos egoístas de pensar sòlo en nuestra existencia, pensemos en que algún dìa hemos de delegar en nuestros familiares màs cercanos, sea por incapacidad o por muerte. Tambièn es aconsejable que pensemos con “equidad’’ para heredar lo màs justamente posible a todos (*). Definitivamente, la administración de nuestra vida espiritual es lo màs importante, pero Dios tambièn desea que demos testimonio en el manejo de nuestra mayordomía material.

(*) Vivimos en una sociedad machista en donde a las hijas se acostumbra no dejarles nada o dejarles poco. ¡Eso no puede ni debe de ser! Un hijo o una hija TIENEN el mismo valor para Dios.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 22 de enero de 2018

Miserere.

   

“Fuego consumirà delante de èl”
(Salmo 50:3b).

“Porque asì està decretado, que los hombres mueran una sola vez, y despuès de esto, el juicio” (Hebreos 9:27). Creer en una reencarnación delante de los ojos de Dios simplemente es un pecado, pues es decirle mentiroso (Nùmeros 23:19).

Todo lo que hay en el universo y en la tierra, incluyendo el hombre, son creación de Dios (Salmo 24:1 y Juan 1:1-3). Por lo tanto, toda ley que rige el universo, la tierra y que tiene que ver con el hombre también las hizo Dios. Y fue él, quien determinò que el hombre nazca, crezca, se reproduzca y muera una sola vez. Y qué, inmediatamente después de morir tenga un juicio en el cuàl se le darà una recompensa si actuó conforme a sus leyes, o, por el contrario un castigo si las infringió (Lucas 16:22). Cuando el rey David escribió el Salmo 50, estaba precisamente pensando en eso, y es la razón por la cuàl inicia su escrito con la palabra “Miserere” que en latìn significa: “Apiàdate de mì” o “Ten compasión de mì (misericordia)”. En otras palabras, el rey David, consciente de que al morir iba directamente a su propio juicio personal, recurre a la gran “misericordia” de Dios anticipadamente, pues conoce los únicos dos únicos caminos que tiene el hombre al morir: Cielo o infierno, no hay un tercer estado de limpieza o semilimpieza.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 19 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Conclusiòn).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Otras formas de mancillar (o manchar) el lecho del matrimonio son:

1-No tener contentamiento (Hebreos 13:5)… Esto impllica no respetar el juramento que se hizo en el compromiso: “Ser fiel en lo malo; en la pobreza; o, en la enfermedad… si alguno de estos tres factores se llegaran a dar. Hoy, se habla mucho, debido al feminismo, de “abuso psicológico” hacia la mujer, existe y debemos evitarlo y combatirlo. Pero, tambièn es cierto, que una mujer que continuamente estè sin contentamiento; exige que exige: indirecta tras indirecta, comparando su bienestar con el otras parejas, o peor aún, chantajeando al esposo con su cuerpo…tambièn està practicando “abuso psicológico”. Esto la biblia lo declara: “goteras continuas” (Proverbios 27:15). 2- No honrando a la persona con la que nos unimos (1ª Corintios 13:4-8)… A una persona se le honra con un sistema de vida “digno”, no necesariamente con dinero, posición social o concediendo caprichos. 3- Irrespeto (1ª Corintios 7:4)… Ya que luego del matrimonio el cuerpo ya no nos pertenece sino a “nuestra” pareja: a) NO se le puede ni debe dar a una tercera persona; b) NO se le puede ni debe negar al cónyuge: y, c) Tampoco implica que se puede lastimar, denigrar o abusar. (1ª Corintios 7:5). Todo “derecho” debe ser de “mutuo” consentimiento (1ª Corintios 7:5). Sabiendo, eso sì, que “toda decisión” trae consigo “consecuencias” agradables o desagradables. La Biblia dice: ¡No es bueno que el hombre estè sòlo… pero el matrimonio debe ser sin mancilla”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


jueves, 18 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte nueve).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Las escrituras nos muestran algo sorprendente acerca del castigo hacia èstos pecados (fornicación y adulterio): “Heridas y vergüenza hallarà y su afrenta nunca será borrada”.  El original implica: Ser reprochado, sufrir deshonor y no poder borrar algo ya hecho… mancillar (manchar) el lecho (Proverbios 6:33)

Podemos ver el resultado del “desagrado” de Dios hacia la persona que adultera, cuando vemos el “desprecio” que Dios ejecutara, por ese motivo, sobre su pueblo en la antigüedad (Ezequiel 16:15,26,28,29,41). El Plan perfecto y eterno de Dios es la Boda de su Hijo con una Iglesia gloriosa, pura, santa y sin mancha (Efesios 5:24-27). En Proverbios 6:29 se nos enseña: “Quien se llega a la mujer de su pròjimo… su pecado no quedarà impune”. Antiguamente èste pecado se pagaba con la muerte de ambos “irremisiblemente”, (lo que implicaba que no habìa otro camino vea Levìtico 20:10); apedreados por toda la congregación y ese mismo día, vea Nùmeros 15:35 y Hebreos 10:28. Hoy, debido a que estamos en la Dispensaciòn de la Gracia y no en la de la Ley de Moisès, ciertamente se muere espiritualmente, pero existe el camino del arrepentimiento y el perdòn de Dios (Mateo 9:6; 18:27; Hechos 13:38; Romanos 4:7) para la remisión del mismo. Ahora bien, el pecado si se confiesa con arrepentimiento honesto es perdonado, pero las consecuencias quedan y se sufren. Ejemplo: Si en una relaciòn incorrecta de éstas naciò un hijo, el pecado puede ser perdonado… pero el hijo sigue allì, y tarde o temprano la “afrenta” es… que darà problemas.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 17 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte ocho).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Mancillar: “Ensuciar algo y dejar señal o marca en ello”. Mancillar el lecho del matrimonio significa no respetar las leyes y normas que Dios impuso para el mismo. ¿Què tan difícil es entender esto para tener un hogar con bendiciòn?

¿Còmo mancillamos entonces un matrimonio? Primero, y lo màs importante: “Siendo infieles”, fornicando o adulterarando (Deuteronomio 5:21 y Hebreos 13:4)… A nuestra pareja la elegimos nosotros, por lo tanto no podemos ni debemos codiciar la de otro, o, aùn, a otra que no tenga pareja. “Fornicaciòn” se le llama a la relación de dos personas que no estèn unidas por el vìnculo matrimonial, y, “adulterio”, cuando alguna de las dos personas que lo realiza ya tiene un vìnculo matrimonial, sea que lo realice con una persona soltera o casada. Cualquiera de èstos dos pecados son los que las escrituras nos muestran que Dios castiga màs severamente (Levìtico 20:10). ¿Porquè? Porque son una figura del Plan eterno de Dios, el matrimonio de su amado Hijo con la Iglesia (Apocalipsis 19:7-9). Pero, entendiendo que, Iglesia NO es “necesariamente” un grupo de personas que estàn metidos en un llamado “templo”, sino toda aquella persona que reconociendo que Cristo es su salvador, lucha por agradarlo haciendo “SU” voluntad, y éstas, no son palabra humanas sino de Cristo mismo (Hechos 17:24 y Mateo 12:50).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 16 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte siete).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

La presión y la tensión son capaces de matar a alguien. En el libro: “Manual de supervivencia para el ejecutivo” (Thomas Bonoma y Dennis Slevin) se explica la presión a la cuàl son sometidos los ejecutivos (pero que vale para cualquier persona que estè sometido a presiones como en el matrimonio).

Cada golpe emocional que se recibe tiene un valor siendo 100 el mayor. Bajo 400 puntos de presión en el período de un año calendario (365 dìas) se està muy propenso a enfermar “seriamente”. La calificación màs alta la reciben los siguientes acontecimientos:

1-    100 puntos… La muerte del cónyuge.
2-    73 puntos… Un divorcio.
3-    65 puntos… Sufrir abandono del cónyuge.
4-    63 puntos… Sufrir encarcelamiento.
5-    63 puntos… Pèrdida de un familiar cercano que no sea el cónyuge.
6-    53 puntos… Sufrir una pèrdida personal (herencias por ejemplo).
7-    50 puntos… Casarse.
8-    47 puntos… Pèrdida de empleo.
9-    45 puntos… Reconciliaciòn marital.
10-  45 puntos… Jubilaciòn.

¿Cuàl es la razón por la que exponemos èsto? NO es para que aprendamos a “victimizarnos”, haciendo un recuento de cuànto hemos sufrido, y corramos a decìrcelo a todos los familiares y conocidos. Simplemente, es porque quisimos exponer què: De los “10” eventos màs importantes en la lista, “5” tienen que ver con el matrimonio o nuestra pareja. Haciendo un total, si los sufrimos (1,2,3,5y9), de 333 puntos.  Estando muy cerca de los 400 necesarios para enfermar a una persona en condiciones normales. Con razón el Señor nos aconseja: “Que vuestro lecho sea (santo) sin mancilla” (Hebreos 13:4).


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 15 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte seis).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

¿Què sucede cuando la mujer manda, a pesar de que el esposo SI tiene los deseos de cumplir con su labor?

Las escrituras NO lo aprueban (1ª Corintios 1:8-10). Y cuando sucede asì, se denomina “matriarcado” y es muy peligroso, pues espíritus no provenientes de Dios (por no ser su perfecta voluntad) entran a dominar el hogar. Una familia “matriarcal” se determina històricamente por varios factores: 1- Quien posee los bienes materiales es la mujer; 2- Quien los administra es la mujer; 3- Quien manda es la mujer; 4- El hombre tiene que mudarse a las propiedades de la mujer y vivir bajo su sombra, muy contrariamente a lo que las escrituras enseñan, que la cabeza del hombre es Cristo. Bìblicamente, el hogar que màs daño a hecho a la sociedad es el de Acàn y Jezabel, ambos perversos pero màs ella, quien era la que llevaba el mando (1ª Reyes). En donde vemos que Jezabel, mujer poderosa en carácter y económicamente, domina la vida de Acàn atrayéndolo a ofender a Dios con ídolos y otras actividades como ningún otro rey en todo Israel (1ª Reyes 16:30-33). Ese tipo de vida trae al hombre a extremos de “depresión” y “vergüenzas” graves (1ª Reyes 21:25-27).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 12 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte cinco).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

¿Entonces el matrimonio es un martirio? ¡NO!  El matrimonio es una forma de “protección” que Dios nos diò, y, es el mejor de los medios para que nosotros (si nos decimos creyentes) formemos el “carácter” necesario para poder llevar los asuntos de Dios (por eso es que somos destinados a ser descendencia santa). Dios lo dijo por medio del apóstol Pablo: (1ª Timoteo 3:5).

Cuando un hombre no puede, no sabe o no quiere gobernar su casa, el desastre tarde o temprano llega. La mujer, originalmente, no fue diseñada para gobernar la casa (lo vimos en Gènesis). Pero, en condiciones “necesarias” Dios las empodera para que asì sea, pero sigue sin ser el ideal de Dios. Ahora bien, estando y queriendo el hombre gobernar (de la mano de Dios), la mujer se debe a sujeción y puede sugerir, opinar o recomendar pero “nunca” mandar (su deseo es para su esposo… dijo Dios). Pero volviendo al punto, el apóstol nos enseña que el matrimonio es una pràctica para poder llevar los negocios de Dios, por ello censura tan fuertemente cuando las leyes de los religiosos promueven el “celibato”, pues va en contra de sus leyes (1ª Timoteo 4:3). Y, recordemos que èste principio le fue dado a alguien (Timoteo) que se haría carga de una iglesia “importantísima” para los albores de la extenciòn de la cristiandad (Efeso), por lo tanto no es de poca importancia el consejo, ni tiene excusa vàlida el defenderlo. Simplemente, èsta última es una ley humana sin el respaldo de Dios.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 

jueves, 11 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte cuatro).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Un matrimonio se realiza por amor. Lo que NO nos han enseñado o NO hemos entendido es que el verdadero amor es primeramente: “Sufrido” (1ª Corintios 13:4). Cuando en público nos preguntan: ¿Estàs “dispuesto”… en lo malo, la pobreza o en la enfermedad? Quien responda “SI”, pero por dentro no quiera “sufrir”, simplemente està allì por motivos falsos.

El divorcio, como ya vimos, lo que implica es primeramente “egoismo”, pues la idea principal es: “Yo estoy mal y la otra persona es la culpable, por lo tanto me tengo que separar de ella para ser feliz”. Pero lo que no se prevee es el daño que el divorcio causa, o quizàs, la desesperación llega a tal grado que no llegan a  importar las consecuencias. Aùn si no hay hijos en el matrimonio se pueden sufrir consecuencias graves (inseguridad, baja autoestima, temores, quebrantos de salud, amargura, libertinaje, autocompasión o victimización). Y, si los hay, èstos sufren daños profundos, que muy difícilmente son superados (todo el tiempo están pensando que lo que sucede es por culpa de ellos; o, que ellos, son los responsables por las cosas negativas que sucedieron; otros, y no son pocos, viven en ansiedad y frustración al intentar juntar de nuevo a sus padres sin resultados positivos pues no comprenden el grado de daño y ofensa que causò la ruptura). La escritura es clara al decir que si soportamos los embates del matrimonio, estamos “santificando” a todos en la familia (1ª Corintios 7:14). ¿Acaso, esa santidad, es poca recompensa?


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

miércoles, 10 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte tres).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Todo tiene un precio en la vida, nada es regalado. Si usted desea una carcachita, usted podrá pagar un precio muy bajo y la tendrá. Pero si usted desea un auto de lujo, tendrá que trabajar duro para poder pagar mucho por ese auto. Asì es la vida, a mayor comodidad mayor precio.

Un buen matrimonio cuesta un alto precio. Quien no lo quiera pagar, simplemente, no lo podrá tener. El matrimonio implica un gran sacrificio de ambas partes, cuando no es asì, entonces empiezan los desbalances, las incomodidades y las diferencias. Ahora bien, hay que tomar en cuenta que siendo dos personas en el matrimonio tambièn hay dos puntos de vista, y, lo que uno ve positivo, para el otro puede llegar a ser negativo; lo que implica comodidad para uno, puede implicar incomodidad para el otro; es màs, lo que para uno puede ser un gran sacrificio, para la otra persona puede significar insuficiente, etc. Pero básicamente, un buen matrimonio implica esfuerzos extremos constantes. Por esas diferencias, por esos detalles (la biblia los llama pequeñas zorras) no controladas, es que se llega a la separación o el divorcio. En una ocasión los “fariseos” se le acercaron a Cristo y le preguntaron si era lìcito, divorciarse por “cualquier motivo” (Mateo 19:3) la respuesta sigue estando aùn vigente: “Eso lo hacìan las personas “duras” de corazón”. En otras palabras, personas egoístas que solamente piensan en ellas mismas, llegaron por necesidad y se van por conveniencia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 9 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte dos).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

¿Cuàl es la razón de una separación o divorcio?  Como vimos, la experiencia de la vida nos hace ver que puede ser desde infidelidad hasta mal trato, abuso o peligro. Pero, en la mayoría de casos, la razón es “creer” que se està metido en un “problema” y que la “solución” es la separación.

El mejor ejemplo de ello, es el hecho de que una gran cantidad de personas que se han separado o divorciado, no pueden vivir solas y se vuelven a unir a otra pareja (y es natural, pues fue lo que Dios dijo en Gènesis), y aunque algunos que se quedan solos lo nieguen, en el fondo anhelan una pareja. La nuevas ciencias (Psicologìa, Psiquiatrìa); las nuevas tendencias (humanismo= sistema de creencias basadas en que debido a su inteligencia, el hombre puede sòlo, no necesita de un Dios); y la sociedad misma han cambiado el concepto de lo que Dios fundò como matrimonio. El matrimonio es una “institución” (Un organismo fundado para una labor especìfica: Dar una descendencia santa para Dios). No es una “sociedad” (en donde hay reglas que cumplir, y en donde si el otro rompe las reglas entonces nosotros quedamos exentos de cumplir las nuestras); o mucho menos un “negocio” (en donde se entra por necesidad y se sale por conveniencia). El matrimonio es un organismo fundado por Dios en donde uno tiene que cumplir con sus obligaciones aùn y cuàndo el otro no lo haga. Y romperlo, por causas injustificadas, implica simplemente egoísmo e inmadurez, y, delante de Dios es un “pecado”, y como tal, trae consecuencias.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 8 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte uno).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Muchas personas piensan o creen que el matrimonio, Dios solamente lo fundò para que dos personas (heterosexuales) que se gustan y quieren puedan estar juntas la una para la otra, y asì, excluir a terceras personas. Esta no deja de ser una razòn vàlida pero no es el “núcleo” del mismo.

La escritura nos da la respuesta del verdadero objetivo del matrimonio: “Porque buscaba una descendencia para (santa) por Dios” (Malaquìas 2:15); y continùa diciendo: “Dios aborrece el divorcio y al que cubre su violencia (injusticias)” (verso 16). No somos dignos para señalar a quienes se han visto envueltos en un divorcio, ni es el motivo de èsta exposiciòn, pues aunque las escrituras solamente mencionan una razón vàlida (adulterio Mateo 5:32 y Levìtico 20:10). Hemos de reconocer que en la pràctica hay otros motivos para una separación (màs no un divorcio). El punto que queremos enfocar acà, es el hecho de la finalidad del matrimonio y por lo que se debe luchar en contra de una separación hasta donde el lìmite de lo normal lo permita. ¿A què nos referimos con ese lìmite normal? Pues a que hay factores que no dependen de uno directamente, por ejemplo: Si la pareja ya no desea convivir con el otro-a, no se le puede obligar, pero el abandonado queda sin obligaciones (1ª Corintios 7:15). Si existiere mal trato al punto de que la vida corriere peligro (1ª Pedro 3:7), es otro ejemplo. Si hubiere abuso físico o psicológico para con los hijos, sería un posible tercer ejemplo (Efesios 6:4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 5 de enero de 2018

Sujeciòn (Conclusiòn).


“Y tu deseo será para tu marido”
(Gènesis 3:16b).

“Somètase toda persona a la autoridad… porque toda autoridad es puesta por Dios” (Romanos 13:1). “Varones, que vuestra cabeza sea Cristo” (Efesios 5:23). “Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos” (1ª Pedro 3:1).

El hombre que no quiera hacerse cargo de una mujer, o, la mujer que no quiera que su deseo sea para su marido… simplemente que NO se casen. Pues, media vez tomen la decisión “libre y voluntariamente” están sujetos a las normas. Y, ya casados si el “cuidado” o la “sujeciòn” les son estorbos solamente tienen dos caminos: “soportar” la consecuencia de su decisión, o bien, librarse “voluntariamente” de esas obligaciones, pero, quien haga èsto último, es histórico y evidente, que tendrá que pagar peores consecuencias (1ª Corintios 7:10). La primera de las seis cosas que Dios aborrece es: Los ojos altivos (Proverbios 6:17), los ojos altivos significa: “Retar a Dios”, creer que podemos solos… sin èl. Si no somos amantes de la sujeción, si creemos que podemos “aprender, disciplinarnos y cuidar de nuestra vida… nosotros solos”, lo mejor sería no comprometernos con nada ni con nadie. Si no queremos estar bajo la presión de cuidar a alguien o bajo sujeción no lo estemos, pero si ya nos comprometimos tengamos contentamiento (1ª Tesalonicenses 5:18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  



jueves, 4 de enero de 2018

Sujeciòn (Parte dos).


“Y tu deseo será para tu marido”
(Gènesis 3:16b).

Si nosotros deseamos ingresar a un grupo “libre y voluntariamente”, tenemos que “sujetarnos” a las normas establecidas para ese grupo, o si no, mejor no ingresemos.

Si queremos ingresar “libre y voluntariamente” a los bomberos, a la policía, o, a la milicia, lo podemos hacer, pero, lo que no podemos hacer es ir e imponer nuestras leyes o normas, pues cada grupo ya las tiene establecidas. Si a nosotros no nos gusta que nos despierten a cualquier hora de la noche, entonces no ingresemos al cuerpo de bomberos, pues esa es una de las normas establecidas. Si no nos gusta ni portar armas ni usarlas, no ingresemos a la policía, pues esa es una de las normas establecidas. Si no somos muy “respetuosos y amantes” de la obediencia, entonces nunca nos enlistemos en la milicia, pues allì hay establecidas reglas muy estrictas y no vamos a encajar. Ahora bien, con respecto al matrimonio sucede lo mismo… esa institución ya tiene sus normas establecidas por Dios, si decidimos ingresar “libre y voluntariamente” las tenemos que respetar, no podemos llegar a imponer las nuestras (Efesios 5:23), y repetimos, Dios no es machista sino disciplinado, un Dios de orden.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

miércoles, 3 de enero de 2018

Sujeciòn (Parte uno).


“Y tu deseo será para tu marido”
(Gènesis 3:16b).

Sujeciòn: Acciòn “libre y voluntaria” por medio de la cuàl una persona se somete a otra, con o por algunos objetivos como: aprender, disciplinarse o salvar la vida.

Dios creò al hombre y a la mujer: como seres libres. Solamente les impuso “una” ley, y esa única ley fue quebrantada. El quebrantamiento a esa ley, trajo consigo una “sentencia”: Para èl (hombres), que todos los días de su vida comerìa: a) Con “el sudor de su frente; y b) Con dolor” (Gènesis 3:17). Y, para ella (mujeres): a) Que los dolores de sus preñeces serìan aumentados; b) Que con dolor tendría a sus hijos, y c) Que su deseo, sería para su marido (Gènesis 3:16). Asì que, cuando dos personas (hombre y mujer, pues solamente asì se puede procrear hijos) deciden “libre o voluntariamente” tomar a la otra como pareja, ambos “libre y voluntariamente” están: èl, obligándose a cuidar y proteger a la mujer (1ª Corintios 7:33), y a trabajar con sudor y dolor toda su vida. Y, ella, sujetándose, sometiéndose o poniendo su deseo “libre y voluntariamente” bajo la sombra del hombre (1ª Corintios 7:34). Y èsta ley, Dios no la puso por machismo sino como seguridad.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





martes, 2 de enero de 2018

La muerte de sus santos



“Estimada es a los ojos de Jehovà…”.
(Salmo 116:15).

La muerte, es quizás uno de los màs grandes temores del hombre… y màs, de aquellos que no conocen a Dios. Pues quienes hemos tenido el privilegio de sì conocerle, sabemos que la muerte no es un final sino el principio de gozar sus promesas eternas (Mateo 19:29).

La escritura nos muestra en dos o tres ocasiones, còmo, Dios le avisa a sus santos el tiempo de su partida (Aaròn: Nùmeros 20:24; Ezequìas: 2ª Reyes 20:20). El apóstol Pedro testifica: “Sè que en breve, he de abandonar èste cuerpo, pues el Señor me lo ha declarado” (2ª Pedro 1:14). Pero a otras, las recompensa en público por lo que han hecho en lo privado (Mateo 6:6). Hace unos días nos enteramos de la partida a la eternidad de un hermano Pastor, al cuàl amamos, respetamos y con quien tuvimos la oportunidad de participar en su ministerio (pues vivìa para y no del ministerio). No tenemos conocimiento si el Señor le había anunciado su partida, pero de lo que sì fuimos testigos es que cuando el Señor vino por su alma, èl estaba “hincado a los pies de su cama orando”. Tan sòlo nos hizo recordar aquellas hermosas palabras de exhortación de Cristo: “Bienaventurado aquèl siervo bueno y fiel, al cuàl, cuando su Señor venga, lo encuentre haciendo lo que le mandò hacer” (Mateo 24:46).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.