“Enderezad el camino del Señor”.
(Juan 1:23).
¿Quién endereza (repara) lo que no está torcido?. Los
abuelos decían: “No repares algo que no está dañado… porque entonces sí lo vas
a dañar”.
¿Por qué Cristo no vino al mundo hace cuatro mil años?
Porque la “ley” ni siquiera había sido dada (Génesis 15:13). ¿Por qué no vino
hace tres mil años? Porque la ley era “respetada”, tanto así, que se construyó
un Templo para resguardarla (1ª Crónicas 28:6). Ahora entendemos el por qué
Cristo sí vino hace dos mil años…porque la ley estaba siendo “irrespetada”: “Haced
lo que ellos DICEN, pero no lo que ellos HACEN” fueron las palabras de Cristo
al PUEBLO (Mateo 23:3). El testimonio de los líderes era tan cuestionado en
esos momentos, que cuando se asoma un hombre pobremente vestido con piel de
camello pero con un fiel testimonio, las gentes le preguntan. ¿Eres tú el
Cristo? ¿Eres tú Elías? ¿Eres tú profeta? (Juan 1:21). ¿Qué vieron las gentes
en ese mal vestido que no miraban en un liderazgo vestido de fantasía? Algo
diferente… ¡Un testimonio de vida!. El hombre (Juan el Bautista) no hizo ni un
solo milagro durante su ministerio, pero su estilo de vida era diametralmente
distinto al del liderazgo, al cual, justamente, y lleno del Espíritu Santo señalaba
diciéndole: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR” (Lucas 1:80 y Juan 1:23).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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