martes, 5 de junio de 2018

Enderezad. (Parte uno)




“Enderezad el camino del Señor”.
(Juan 1:23).

¿Quién endereza (repara) lo que no está torcido?. Los abuelos decían: “No repares algo que no está dañado… porque entonces sí lo vas a dañar”.

¿Por qué Cristo no vino al mundo hace cuatro mil años? Porque la “ley” ni siquiera había sido dada (Génesis 15:13). ¿Por qué no vino hace tres mil años? Porque la ley era “respetada”, tanto así, que se construyó un Templo para resguardarla (1ª Crónicas 28:6). Ahora entendemos el por qué Cristo sí vino hace dos mil años…porque la ley estaba siendo “irrespetada”: “Haced lo que ellos DICEN, pero no lo que ellos HACEN” fueron las palabras de Cristo al PUEBLO (Mateo 23:3). El testimonio de los líderes era tan cuestionado en esos momentos, que cuando se asoma un hombre pobremente vestido con piel de camello pero con un fiel testimonio, las gentes le preguntan. ¿Eres tú el Cristo? ¿Eres tú Elías? ¿Eres tú profeta? (Juan 1:21). ¿Qué vieron las gentes en ese mal vestido que no miraban en un liderazgo vestido de fantasía? Algo diferente… ¡Un testimonio de vida!. El hombre (Juan el Bautista) no hizo ni un solo milagro durante su ministerio, pero su estilo de vida era diametralmente distinto al del liderazgo, al cual, justamente, y lleno del Espíritu Santo señalaba diciéndole: “ENDEREZAD EL CAMINO DEL SEÑOR” (Lucas 1:80 y Juan 1:23).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




No hay comentarios:

Publicar un comentario