viernes, 22 de junio de 2018

El celo.




“El celo por tu casa me consume”.
(Juan 2:17).


Isaías escribió: “Extraño he sido a mis hermanos, y desconocido para los hijos de mi madre; porque el celo de tu casa me consumió, y los “denuestos” (insultos) de los que te vituperan cayeron sobre mí” (Isaías 69:8-9). La ley de Moisés era la “fuente de espiritualidad” del pueblo israelita, pero sus albaceas (liderazgo) la prostituyeron (Ezequiel 34:8), a tal grado, que cuando el Cristo vino a la tierra, no sólo no le reconocieron, sino encima dejaron caer sobre él toda su furia (denuestos). ¿Entendemos ahora el significado de la frase, “el celo por tu casa me consume”? a) Con razón el Cristo sufrió, si era una profecía; b) Esta era la Doctrina de la Cruz, el evangelio puro que estaba siendo anunciado: “Los denuestos” (insultos) caerán sobre mí; c) Se nos estaba anunciando además que la lucha, no sería contra los incrédulos sino contra los que “dicen” creer, pero que han vuelto el negocio de Dios su propio negocio (Doctrina de la Prosperidad); d) Que TODO aquél que tuviera un verdadero celo por la casa del Padre, sería tan perseguido como el mismísimo Cristo. ¿Entendemos ahora, el por qué del camino tan difícil de los cristianos comprometidos? (2ª. Timoteo 2:12). El Señor nos de madurez dándonos un genuino celo por su casa.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




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