“El celo por tu casa me
consume”.
(Juan 2:17).
Isaías escribió: “Extraño he
sido a mis hermanos, y desconocido para los hijos de mi madre; porque el celo
de tu casa me consumió, y los “denuestos” (insultos) de los que te vituperan
cayeron sobre mí” (Isaías 69:8-9). La ley de Moisés era la “fuente de
espiritualidad” del pueblo israelita, pero sus albaceas (liderazgo) la prostituyeron
(Ezequiel 34:8), a tal grado, que cuando el Cristo vino a la tierra, no sólo no
le reconocieron, sino encima dejaron caer sobre él toda su furia (denuestos). ¿Entendemos
ahora el significado de la frase, “el celo por tu casa me consume”? a) Con
razón el Cristo sufrió, si era una profecía; b) Esta era la Doctrina de la
Cruz, el evangelio puro que estaba siendo anunciado: “Los denuestos” (insultos)
caerán sobre mí; c) Se nos estaba anunciando además que la lucha, no sería
contra los incrédulos sino contra los que “dicen” creer, pero que han vuelto el
negocio de Dios su propio negocio (Doctrina de la Prosperidad); d) Que TODO
aquél que tuviera un verdadero celo por la casa del Padre, sería tan perseguido
como el mismísimo Cristo. ¿Entendemos ahora, el por qué del camino tan difícil
de los cristianos comprometidos? (2ª. Timoteo 2:12). El Señor nos de madurez
dándonos un genuino celo por su casa.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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