“No seas demasiado justo”.
(Eclesiastés 7:16).
Cuando alguien es muy riguroso en alguna materia o
situación, generalmente se le dice: “No seas más papista que el papa”. Haciendo
una alegoría a que no se debe de ir “más allá” de lo que la ley manda u obliga.
Los seres humanos tenemos el problema que tendemos a
irnos a los extremos en lo cotidiano de la vida. En lo espiritual hacemos
exactamente lo mismo, y las escrituras lo avalan. El sabio Salomón escribió:
“No seas demasiado justo, no sea que tu justicia te mate” (Eclesiastés 7:16).
Esos actos cometidos dentro de la Iglesia son llamados “legalismos”, y tenemos
que decir que todos los hemos cometido en alguna medida, y que con ellos hemos
causado mucho daño a no pocas personas. Ejemplos: Cristo les dijo a los fariseos:
“Vosotros, decís: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los
ancianos, cuando no se lavan las manos para comer?” (Mateo 15:2). Y por otro
lado, con respecto a ayudar económicamente a los padres. ¿Por qué decís?: “Es
Corbán (consagrado a Dios, todo aquello con lo que pudiera ayudarte) (Marcos
7:11). En otras palabras, la “justicia” de los religiosos legalistas implicaba,
que era “más” importante cumplir un “rito” (lavarse las manos), que un
“mandamiento” (honrar padre y madre). Entendamos, del “significado” de una ley
a “extender” el significado de esa ley, hay un gran abismo, y es tan peligroso
que puede llevarnos hasta la muerte física.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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