viernes, 22 de junio de 2018

¡Los milagros! ¿Bendición o peligro?


  

“Y le seguían gran multitud”
(Juan 6:2).


¿Cuántos, estando Cristo “en vida”, le siguieron por lo que él era y no por lo que él daba? Entre los del pueblo, tan solamente “doce” (Mateo 10:1-4); y, entre los líderes o clase religiosa de ese tiempo, solamente “dos”: Nicodemo, quien le buscó de “noche” (Juan 3:2 y 9) y José de Arimatea, quien le seguía “secretamente” (Juan 19:38). Pero la mayor parte de las gentes le seguían por lo que él daba. En una ocasión fue tan evidente el hecho, que Cristo les dice: “Ustedes me siguen, porque les doy de hartar” (Juan 6:26 AVRV). Cristo les dio de comer hasta “hartarse” a muchos, por medio de un milagro (Juan 6:2 y 11). Los milagros son una fuente de fortalecimiento para el “creyente honesto”, pero, también pueden ser un tropiezo peligroso para las “gentes o creyentes carnales (falsos)”, personas materialistas y débiles a los deseos de la carne (Juan 6:66). Hoy, lamentablemente, nos está sucediendo lo mismo, existen infinidad de iglesias en donde se predica y se hace lo que las gentes “quieren” oír y recibir, pero no lo que “necesitan” oír y recibir. La Iglesia es la casa de Dios… no un lugar de entretenimiento, ni mucho menos un centro de acopio (en donde comen hasta hartarse) para algunos aprovechados.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

  



No hay comentarios:

Publicar un comentario