“Así que ya no eres esclavo sino libre”
(Gálatas 4:7).
¿Quién es realmente hijo de Dios? ¿Cómo puede alguien
dejar de ser tan sólo criatura de Dios para convertirse en hijo de Dios?
“Porque está escrito; Abraham tuvo dos hijos, uno de
la esclava que nació según la carne; y otro de la libre, que nació según la promesa”
(Gálatas 4:23). Así: Una persona pudo haber nacido en el centro de Jerusalén;
de padres nacidos en el centro de Jerusalén; hablar la lengua hebrea, y practicar
el judaísmo que por generaciones se ha transmitido, en otras palabras, ser un
descendiente directo de Isaac… pero, si no cumple el requisito “espiritual” dado
a Abraham de “creerle” a Dios acerca de su Hijo, el Cristo, el Mesías… morirá
siendo una “criatura” de Dios. Y, en otro sentido, alguien puede haber nacido
en el corazón del mundo árabe, haber sido hijo de árabes y haber cumplido con
su religión y tradiciones (descendiente directo de Ismael), que, si en un
momento dado “cree” en la promesa de Dios acerca de la salvación por medio del
Mesías… muere siendo un “hijo” de Dios. Esa fue la razón del por qué de los
ministerios de los doce apóstoles a “Israel”, pero también esa fue la razón del
ministerio del apóstol Pablo a los “gentiles”. (Hechos 15:17). El UNICO
requisito para ambos grupos es: ¡CREER! (Juan 3:16).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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