viernes, 22 de junio de 2018

¿Cómo sabemos si Dios lo envió?




“El que Dios envió”
(Juan 3:34).

¿Cómo reconocer quién viene a predicar en el nombre de Dios, y quién, en nombre propio? El apóstol Juan nos aclara el panorama: “El que Dios envió, las palabras de Dios habla” (Juan 3:34). Y, ¿Cuáles son las palabras de Dios?  El profeta Isaías nos da una luz al respecto al darnos a conocer el VERDADERO EVANGELIO: ¿Sobre quién ha manifestado su brazo Jehová? (Isaías 53:1). “Sobre Aquél que fue despreciado, desechado entre los hombres, varón de dolores y sobre quien escondimos nuestro rostro, que fue menospreciado y sobre quien no fue nuestra estima”. Fue herido, molido, angustiado y afligido por nuestros pecados… y como cordero enmudeció y no abrió su boca (Isaías 53:3-7). ¡Ese es el evangelio que nos fue anunciado desde ochocientos años antes de que viera la luz! ¡El evangelio que nos enseña a sufrir con contentamiento y sin quejas ni murmuraciones! Y, también nos dice el apóstol Juan: “No puede el hombre recibir NADA, si no le fuere dado del cielo” (Juan 3:27). Entendemos ahora, qué, “quien quiera” que nos predique un evangelio diferente al de la cruz de Cristo, es un farsante, un mentiroso, un engañador pues NO viene enviado por Dios, y que, por tanto, delante de Dios es tan sólo un asalariado (Gálatas 1:8-9).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

  

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