“A Abraham fueron hechas las promesas”
(Gálatas 3:16).
Uno de los grandes enigmas de la humanidad desde
siglos atrás es: ¿Quién es criatura y quién es hijo de Dios?
Nos explican las escrituras, criaturas de Dios somos
“todos” los seres humanos, así como también lo son todas las especies del reino
animal y todo género de plantas, pues todos fuimos “creados” por él (Génesis 1:2-27
y Salmo 24:1). Pero, con respecto a la humanidad, el libro que Dios nos da una
guía para: Primero, determinar quiénes son hijos, y segundo, cómo llegar a serlo,
explicándolo de la siguiente manera: 1) Dios eligió a un hombre (llamado
Abraham) oriundo y residente de Babilonia, específicamente en Ur de los
Caldeos, para darle la promesa de ser el pionero de ésta bendición, el ser llamado
“hijo” suyo (Josué 24:1-3; Génesis 11:31). 2) El libro, nos narra que Abraham
le “creyó” a Dios acerca de la promesa que le hiciera, y eso, le fue contado
por alta estima (Gálatas 3:6). 3) Ahora bien, la promesa, no fue para “todos
sus descendientes de sangre” sino para “sus descendientes espirituales”
(Gálatas 3:16). 4) ¿Quiénes son entonces “su” descendencia espiritual? También
nos lo explica el libro con una alegoría (representación por medio de símbolos)
con dos de las mujeres y dos de los hijos de Abraham (Gálatas 4:24).
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario