lunes, 31 de julio de 2017

El resultado de ignorar voluntariamente.



“Conociendo la voluntad de Dios no se preparò”.
(Lucas 12:47).

Mucha es la indiferencia y crìticas para todos aquellos que nos atrevemos a predicar acerca de la segunda venida de Cristo. ¡Que “siempre” se ha predicado! ¡Que el dìa y la hora “nadie” la sabe! ¡Que lo importante es el dìa de “hoy” pues ni el ayer ni el mañana nos pertenece! ¡Que es un tema muy “complicado” de entender! ¡Que no es un tema “importante”! etc.

Sin embargo, Cristo dijo en Lucas 12:47: “Aquèl siervo…que CONOCIENDO la voluntad de su señor, no se preparò, ni hizo conforme a su voluntad, recibirà MUCHOS azotes”. ¿Conocemos el contexto bajo el cuàl el Señor dijo èsto?  Lo dijo: ¡En el contexto de su segunda venida!  En otro sentido, ¿Sabemos en què momento CLAMÒ Cristo por hacer la voluntad del Padre?  Clamò: “Antes” de ir a la cruz, vea Mateo 26:42. Y, anteriormente había dicho: “El que me quiera seguir… tome su cruz y sígame todos los días” (Mateo 16:34). El evangelio que Cristo, los discípulos y Pablo predicaron fue el de la cruz… ¡no hay otro evangelio! (Gàlatas 3:1). En otro sentido, un azote es: La multiplicación de problemas, angustias, dolores y falta de paz (Jueces 2:3); ¿Quiènes recibiàn los azotes?: Las personas desobedientes a los lineamientos marcados (Deuteronomio 25:2); ¿Por què?: Por necios (orgullosos) (Proverbios 19:29). En el contexto de la segunda venida de Cristo, el apóstol Pedro nos exhorta a que: “No ignoremos voluntariamente” (2ª Pedro 3:1-12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




viernes, 28 de julio de 2017

Esclavos de èl.



“Por precio fuisteis comprados”.
(1ª Corintios 6:20).

Esclavo: persona que carece de libertad y derechos propios, por estar sometido de manera absoluta a la voluntad y el dominio de la persona a la que pertenece.

Nos narra la escritura en el libro de Efesios que hay personas a las cuales Dios “escogió” desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4); luego las “predestinò” (marcò de antemano) (verso 5a); para luego  “adoptarlas” (hacerlas sus hijos) (verso 5b); y que esas personas serìan “redimidas” (compradas en el mercado de esclavos) para èl (verso 7). Màs tarde en 1ª Corintios 6:20 se dice que aquellas personas a las que Cristo comprò con su sangre, ya no son libres “ni en cuerpo ni en espíritu” sino son pertenencia de Dios. En su absoluta soberanía, Dios ha dispuesto que algunas personas tengan ese gran valor para èl (2ª Timoteo 2:20). Si sabemos que hemos sido comprados por su sangre, entonces debemos entender que ya no somos dueños de nosotros mismos ni en cuerpo ni en espíritu, y que nuestra libertad y derechos tienen que estar sometidos a èl, por lo que hemos de tener contentamiento y gratitud con todo lo que èl permita que nos suceda (Jeremìas 29:11).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


jueves, 27 de julio de 2017

¡El error de Elìas!


“Solamente yo he quedado”
(1ª Reyes 19:14).

Elìas viene de obtener una gran victoria, pero esa victoria molestò a la persona màs impìa que la historia haya visto nacer, Jezabel, esposa de Acab. Entonces Elìas por iniciativa propia va al desierto, en donde exclama su famosa frase: “Señor, por el vivo celo que tengo por tì… tan sòlo yo he quedado” (verso 14).

¡Cuàn equivocado estaba Elìas! Y ¡Cuàn equivocados podemos estar nosotros en el Ministerio! Primero, perdemos el norte por una victoria, creyendo que fuimos nosotros y no Dios quien la diò (verso 1). Segundo, creemos que apartándonos de todo y de todos estaremos a salvo como lo creyó Elìas, sin apreciar que en todo momento dependemos de Dios quien nos sostiene para que no desfallezcamos (verso 5-6). Tercero, creemos, equivocadamente, tener un “vivo celo” por Dios porque estamos haciendo muchas actividades en el nombre de èl (Mateo 7:21). Cuarto, hacemos mucho ruido alrededor nuestro para que miren la “gran carga” que estamos llevando solos, sin darnos cuenta que Dios nunca està en el “poderoso” viento; ni està en el “bullicioso” terremoto; ni està en el “abrazador” fuego… sino en el “silvo apacible” del contentamiento y la aceptación  (verso 12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


miércoles, 26 de julio de 2017

Como en los días de Noè.


“Se casaban y se daban en casamiento”
(Mateo 24:37).

¡Cuànto hemos escuchado acerca de que los tiempos del fin serán como los días en que Noè estaba sobre la tierra!  Pero, hemos analizado realmente còmo eran esos días para que entendamos si estamos en días semejantes o no.

En Gèneis 6:1: Leemos: “Y comenzaron a multiplicarse los hombres”… Hoy, ya tenemos exceso de población, falta de espacio y limitación de alimentos. Gènesis 6:2: Y los hijos de Dios escogieron mujeres para sì, de entre los hijos de los hombres… Hoy, vemos a muchas parejas casadas en yugos desiguales desagradando a Dios. Gènesis 6:3: No contenderà mi espíritu contra el hombre para siempre, dijo Jehovà… Hoy, ¿No es, acaso contender a Dios la moderna doctrina de la “diversidad de géneros”… destruyendo la familia; la doctrina de la “prosperidad”… destruyendo el verdadero evangelio y la dignidad del hombre; o, el “libertinaje”… destruyendo al hombre?  Gènesis 6:5, Y viò Jehovà que la maldad era mucha sobre la tierra… Hoy, ¿No nos impacta acaso la miseria que estamos provocando con el egoísmo, la corrupción y la injusticia como moderna esclavitud?. Sin embargo, existe una esperanza: “Noè hallò gracia ante los ojos de Dios” (Gènesis 6:8)… Pidamos gracia para no pecar, y para tener un arrepentimiento genuino especialmente, NOSOTROS, quienes en una medida u otra somos vistos como líderes.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 25 de julio de 2017

¡Si tan sòlo oyèramos!


“Si oyèreis hoy mi vos, entonces serèis mi pueblo”.
(Deuteronomio 28:1).

Nadie puede acatar una orden; hacer bien un trabajo, o, ir por la senda correcta si no “escucha” las instrucciones. Conocimos hace muchos años a un hombre que no querìa escuchar de Dios, vivìa bajo el régimen de “hacer lo que bien le parecía”; pecaba, se arrepentía, se confesaba y volvìa al pecado. Su insatisfacción por la vida era evidente. ¿Por què? Porque no querìa escuchar, pues Dios le mandaba personas desde su juventud para que le hablaran del evangelio, pero èl las rechazaba.

Hoy, en muchas congregaciones nos està pasando lo mismo… Dios envía persona tras persona a hablarnos, pero seguimos viviendo en el tiempo de los jueces, ¡No escuchando y haciendo lo que bien nos parece! Respiramos de satisfacción y tranquilidad cada vez que “despachamos” a alguien “no afìn” a nuestras causas, sin sospechar, que acaso acabamos dejar ir la última de las llamadas de nuestro Señor. Y con profunda pena, quienes están fuera ven la evidente insatisfacción en la que vivimos, menos nosotros (Hechos 9:15). ¡Señor, perdónanos porque no sabemos lo que hacemos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   


lunes, 24 de julio de 2017

¡La Cruz… Su dulce trato! (Conclusiòn).


“El que NO toma su cruz y me sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).

Despuès de èste preámbulo, y para cerrar la triste realidad del por què muchas personas no quieren asistir a la iglesia, a pesar de su gran necesidad por resolver sus problemas, y, de la libertad de cultos que hoy gozamos, sino prefieren adorar a Dios aisladamente, ciertamente hay muchos temas pero veremos el principal.

Cristo dijo: ¡Mirad que nadie os engañe! (Mateo 24:4). Si, muchas personas han sido engañadas haciéndoles creer que si entregan sus vidas a Cristo… “Sus problemas nunca màs regresaràn”. “Que la riqueza material será parte inherente (permanente) en sus vidas. En el evangelio de la prosperidad en donde le dicen que usted no tiene por què llevar la cruz cuando Cristo ya la llevò por usted. Ese  evangelio “ligero”  en donde usted tiene que gozar del reino porque ya està aquí (aunque ellos mismos no lo estèn viviendo), y, a pesar que Cristo explicó “muy claramente” que SU reino NO es de èste mundo, ni es comida ni bebida (Romanos 14:17). El verdadero evangelio es aquèl que nos dice: “Que por muchas tribulaciones nos es NECESARIO entrar al reino de los cielos” (Hechos 14:22)… ¡Abrazar la Cruz como un dulce trato no como algo que no merecemos”. Lastimosamente, hoy, la doctrina de la prosperidad ha “engañado” a muchos por neófitos (1ª Timoteo 3:6), y a otros por intereses económicos (2ª Pedro 2:3), que Dios en su permisiva voluntad ha dejado detrás de un pùlpito.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



viernes, 21 de julio de 2017

¡La Cruz… Su dulce trato! (Parte seis).


“El que NO toma su cruz y me sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).

Todos creemos que cuando algo desagradable (malo)  le sucede a otra persona, es porque ¡Sabe Dios què pecado o falta cometió! No logramos discernir si en realidad tan sòlo es un “trato” de Dios, o, si realmente està en donde està por una mala decisión.

Hoy, no nos interesa la “prisión” por entregar un cheque sin fondos sabiendo que no tendremos para cubrirlo; sino màs bien nos interesa aquella en la cuàl es Dios quien permite que entremos (ya sea física o espiritualmente) porque quiere sacar lo mejor de y para nosotros…. A eso le llamamos nosotros “La cruz… su dulce trato”. Aquellas situaciones que llevamos con gallardìa, y en las cuales damos gracias a Dios; no en donde nos hacemos las víctimas delante de cualquiera que està en la posibilidad de sacarnos de allì. Aquellas situaciones en las cuales nos hincamos a solas con èl y “rendidos de espíritu” nos ponemos en sus manos, sabiendo que èl sì sabe lo que hace aunque nosotros no lo entendamos (Isaìas 49:16). Aquellos momentos en que “èl” nos lleva al salmo 50:15 y nos dice: ¡CLAMA A MI! QUE YO TE RESPONDERÈ. Pero, entendamos, YO (Jehovà)… no yo (el prójimo o nosotros con nuestros métodos humanos). Ese es momento en el que entendemos que la Cruz de Cristo… no es un castigo sino un privilegio, pues es su dulce trato.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 20 de julio de 2017

¡La Cruz… Su dulce trato! (Parte cinco).


“El que NO toma su cruz y me sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).

¿Què es tener contentamiento? Es recibir el “entendimiento divino” de que lo que estamos viviendo es para y porque estamos siendo instruidos por èl. No tratar de “salir o escapar” de la situación en la que èl nos ha puesto, sino màs bien, aprender la lecciòn. ¡Llevar la Cruz con gozo!.

El apóstol Pablo està preso por predicar el evangelio, y mientras està en la càrcel eleva un càntico a Dios, un terremoto le abre las puertas para que pueda irse, y el apóstol espera su libertad… ¡NO la toma! (Hechos 16:26). En otra ocasión, èl mismo confiesa: “Sè vivir en pobreza y sè vivir en prosperidad… porque encontrè el secreto (contentamiento)” (Filipenses 4:12). Ahora bien, por el contrario ¿Què es “no” tener contentamiento? Es tratar “nuestra mejor idea” o “meter el brazo de la carne”. Es “creer” que no merecemos estar en donde estamos; “creer” que merecemos recibir màs de lo que estamos recibiendo;  es envidiar o codiciar lo que tienen otros pensando que “eso” es lo que nosotros debìamos tener o recibir. Es, tratar de salir de nuestras cárceles con nuestros mejores métodos. Contarle al que tiene dinero… que tenemos necesidad; decirle al que tiene poder… que necesitamos una manita; poner cara de niño abandonado… a quien nos puede brindar apoyo; tomar decisiones… sin consultar con Dios; es dejarnos guiàr por la necesidad… antes que esperar en Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 19 de julio de 2017

¡La Cruz… Su dulce trato! (Parte cuatro).


“El que NO toma su cruz y me sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).

Asì, llegamos a los días actuales, en donde Dios, permite la intromisión de una doctrina que “encanta” a los nèofitos, pero que es perversa. La doctrina de la prosperidad. Pero deja un “remanente” que predica la Cruz como único medio de llegar al reino (Gàlatas 3:1).

La historia nos muestra que la muerte por crucifixión era terrible y vergonzosa. Preguntamos: ¿Si era asì, cuàl es la razón por la que Cristo nos hace ir en esa direcciòn?  La respuesta es sencilla: La vida de Cristo no fue una vida de “placeres, honores y comodidades”; su ministerio no fue un ministerio de “aceptación, fama, fortuna y aplausos”. Su muerte no fue una muerte “dulce, cómoda y atendida” en una cama de hospital de primera. Si nos “decimos” sus seguidores: ¿Còmo, entonces, “pretendemos” vivir hoy un ministerio o una vida, diametralmente opuesta a esa, como la BASE de nuestra fe? ¡Ese! es el satánico “encantamiento” de la doctrina de la prosperidad. No pretendemos introducir en el corazón y la mente de nadie que la vida del creyente sea un “eterno sufrimiento”, pues caeríamos en la mentira de que “flagelándonos” somos màs agradables y aceptos a Dios, pues eso nos haría ser salvos por obras y no por fe. Pero lo que sì pretendemos es hacer conciencia de lo que Cristo nos enseñò: tener “contentamiento” no importando la vida o la situación que èl nos haya diseñado (1ª Tesalonicenses 5:18), a eso se le llama llevar nuestra cruz cada dìa y seguirlo.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




martes, 18 de julio de 2017

¡La Cruz… Su dulce trato! (Parte tres).


“El que NO toma su cruz y me sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).

Habiendo sido impuesto el cristianismo por decreto y no por convicción, el mundo transita alrededor de 1,150 años bajo el amparo de una “fe” mezclada con religiones paganas; idolatrìa; música sacra romana; y multitud de costumbres y tradiciones que “marcan” hasta el dìa de hoy la vida del creyente.

No fue, sino hasta en los años 1300 – 1400, que por causa de la inmoralidad del liderazgo romano; el tràfico de influencias en el clero y con el Estado; la venta de indulgencias y la intromisión de la iglesia en asuntos de Estado, que se llama a gritos una reforma (1520), utilizando Dios a varones de fe, sinceros y honestos como Juan Wyclif; Juan Hus; Martìn Lutero, Juan Calvino y Ulrico Zwinglio que la permite. Estos hombres, habiendo sido religiosos todos, están enterados de la corrupción e inmoralidad en la que ha funcionado la iglesia (asociada al Estado) por todo èste tiempo, y, basándose en las escrituras luchan por reformarla. Es con ellos, que todas y cada una de las doctrinas de la Iglesia primitiva que se habían perdido inician a ser restauradas. El bautismo en adultos y por voluntad propia (Marcos 1:9-10); por sumersiòn en  agua y no por aspersiòn (Hechos 2:38). La imposición de manos (1ª Timoteo 4:4); la celebración de la santa cena (1ª Corintios 11:26); la salvación por fe y no por obras (Efesios 2:8-9); cambian la música gregoriana romana por himnos bíblicos; cancelan el celibato (1ª Corintios 7:2); etc.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 17 de julio de 2017

¡La Cruz… Su dulce trato! (Parte dos).


“El que NO toma su cruz y me sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).

El Imperio Romano sacaba sus esclavos de todos los pueblos conquistados, el cristianismo no se oponía al sistema de esclavitud abiertamente (Efesios 6:5), pero sì de una forma implícita al hablar de libertad (2ª Corintios 3:17).

Esto hacìa de la fe una “enemiga” del Imperio. ¿Què implicaba eso? Bueno, pues que cualquier grupo de personas que “expuestamente” predicara la fe era enemiga del estado. Por lo tanto, era perseguido hasta la muerte por un grupo de sicarios de la guardia romana. No hace falta entonces explicar el gran error que nos enseñaron de niños acerca de que “alguna” Iglesia ha mantenido sus puertas abiertas desde Cristo hasta nuestros días, puesto que la historia muestra clara e irrefutablemente que, “de todos esos creyentes” (en ninguna parte del vasto imperio), en esos obscuros 175 años desde la destrucción del Templo hasta Constantino, NADIE podía proclamar su fe abiertamente, fuera judío o romano. Fue el emperador Constantino quien lo decretò en el 325, y fue èl, quien le diò un poder casi absoluto y una inmensa riqueza al Obispo de Roma.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 14 de julio de 2017

¡La Cruz… Su dulce trato! (Parte uno).


“El que NO toma su cruz y me sigue… no es digno de mì”
(Mateo 10:38).

Corrìan los años 135-150 de nuestra era, y pocos cristianos habían quedado en Jerusalèn debido a la gran Diàspora o huida en el 70 por la destrucción del Templo. Sin embargo, se habìa formado un buen número de creyentes, que, bajo el liderazgo de Shimòn Bar Kojba se revela al Imperio Romano dominante en la zona para luchar por reconquistar Jerusalèn.

Lamentablemente por no ser hombres de guerra sufren una gran derrota, al extremo que su líder muere en el intento. Nace de allì, la definitiva Diàspora del pueblo creyente (Nehemìas 1:9). Por los próximos 175 años tendrán que vivir en cuevas, catacumbas, bosques y cuanto lugar recóndito puedan, pues simplemente quien se identifique como “creyente”… morirà. Sin embargo, la gente arriesgaba su vida por estar presente en los cultos y el evangelio de la cruz crecía y se multiplicaba. Todo culto debía hacerse en el màs grande de los silencios, y, con la màs absoluta discreciòn… contrastante con las “escandalosas fiestas” en que hoy hemos convertido los nuestros. En el año 325 el emperador Constantino, decreta el cristianismo oficialmente y emite un edicto en el cuàl ya no sería perseguida la gente que quisiera practicar la fe. ¿Se ha preguntado usted alguna vez, por què, hoy, que vivimos bajo un régimen de libertad de cultos, la gente YA NO QUIERE ASISTIR A LAS IGLESIAS, mucho menos arriesgarìa su vida por ir a un culto?

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




jueves, 13 de julio de 2017

¿El por què del adulterio?


“Para que te guarden de la mala mujer”
(Proverbios 6:24).

Muchas y variadas son las razones por las que una persona, sea varòn o hembra, nos excusamos por haber caìdo en el pecado del adulterio (material o espiritual). Pero la escritura menciona una sòla: “No te apartes del mandamiento de tu padre (Dios), ni de las enseñanzas de tu madre” (Iglesia) (Proverbios 6:20) para que te “guarden” de la mala mujer (verso 24).

Uno no abandona a la pareja por otra persona, si primero no ha abandonado a Dios. Esa falta de temor que da el estar lejos de la presencia de Dios es la que nos inclina a “ver”, “codiciar” y “tomar” a otra persona. Eso fue lo que les sucedió a hombres influyentes en la historia. Le sucediò al hombre màs fuerte, Sansòn (Jueces 16:6); le sucedió al hombre màs sabio, Salomòn (1ª Reyes 4:29); y cuànto màs no le iba a suceder a uno de los hombres mejor parecidos y hermosos de la historia, el Rey David (1ª Samuel 16:12). Ahora bien, independientemente de que para alguien seamos bien parecidos, hermosos o no, pero sabiendo perfectamente que no somos ni tan fuertes ni tan sabios, con mayor razón debemos temer “alejarnos” de Dios para no ser abandonados en manos de la mala mujer (Proverbios 22:14). Quizàs ya “vimos”, quizás ya “codiciamos”, y quizás ya algunos hasta han “tomado”, pero Dios nos da una esperanza, pues nos enseña que todo pecado tiene un perdón genuino, si tenemos un arrepentimiento genuino. ¡Clamemos por no abandonar a Dios!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 12 de julio de 2017

¿Què pues tendremos?


 Saulo, Saulo, ¿Por què me persigues?
(Hechos 9:4).

¿Quièn en la iglesia dominical no ha escuchado la famosa escena en donde Dios confronta, al gran perseguidor de la misma (Saulo), que había de convertirse quizás en el màs grande de los apóstoles para Cristo?

Saulo, tambièn llamado Pablo, va camino a Damasco “destilando”  amenazas de muerte dice la palabra (Hechos 9:1-2). Pero su momento había llegado, asì que Cristo lo confronta y haciéndole quedar ciego por unos días lo llama para sì (Hechos 9:15). Contrasta la vida del apóstol con la de muchos auto-llamados “apóstoles” de hoy en dìa, a quienes sin lugar a dudas Cristo tendría que preguntarles ¿Por què me sigues? ¿Por amor a mì o por amor a tì? ¿Para proclamar mi nombre o el tuyo? ¿Para satisfacer mis necesidades o las tuyas? Hasta los mismos apóstoles de Cristo estuvieron en esa encrucijada en su momento, con la diferencia que ellos “sì” vencieron. Señor: “Nosotros lo hemos dejado TODO, què pues tendremos?  (Mateo 19:27). La respuesta de Cristo es tan contundente, què bien haríamos en analizar bajo què clase de liderazgo estamos hoy: “En la REGENERACIÒN (NO HOY) tendréis cien veces màs” (Verso 28). Quienes lo quieran tener hoy, o peor aùn, quienes lo arrebaten… simplemente es todo lo que recibiràn, pues ya tuvieron su reino en èste mundo (Juan 18:36).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


martes, 11 de julio de 2017

El sufrimiento es lo que da el fruto.


“Verà el fruto de la aflicción de su alma, y quedarà satisfecho”.
(Isaìas 53:11).

“Ciertamente llevò èl nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores”… ¡Cuànto se ha tergiversado èste verso, para satisfacción, como dijo el apóstol Pablo, de los niñitos espirituales! (Hebreos 5:12-14) ¡Cuànto engaño ha entrado a la casa de Dios haciendo de èste verso un “Lema” en lugar de esperarlo como un “Rhema” . Pues lo hemos materializado cuando su fin es espiritual. Quien NO sufre no puede entrar y dar fruto en el reino de Dios (Hechos 14:22).

En èste capìtulo 53 del profeta Isaìas, vemos todos y cada uno de los padecimientos y desprecios de que fue objeto Cristo por nosotros (verso 4). Pero su contexto es muy claro al afirmar que es “espiritual” y para los “ùltimos días” (vea 52:7 y 13 y 54:7-9). Muestra también que al final de los tiempos, Cristo tendrá una gran satisfacción pues verà “el fruto” de su aflicción. Ese fruto son los triunfadores que iràn a la Boda y la Cena del Cordero. La pregunta es ¿Cuàntos entre nosotros, los que nos llamamos Iglesia de Cristo, podríamos decir hoy, estoy preparado? ¡Ven Señor! Seguramente habemos muchos que tendríamos que “bajar” la vista, pues NO lo estamos. No nos estamos preparando “bien” si somos de aquellos que creen que el reino ya lo estamos viviendo, cuando Cristo dijo lo contrario (Mi reino NO es de èste mundo). Nos hemos engañado con creer que la Iglesia por la que Cristo viene, es la que està haciendo “muchas” actividades en su nombre, sin entender que viene por la que està haciendo “lo que èl le dijo que hiciera”, aunque èsta sea “una” sola actividad (Mateo 24:46). ¡Señor, ten misericordia de nosotros! (Amòs 5:3).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 10 de julio de 2017

Busquemos un especialista.


“Los enfermos tienen necesidad de mèdico”.
(Lucas 5:31).

Cuando una persona se enferma busca un mèdico general, pero si el diagnòstico de èste, es extremo y estamos frente a un profesional honesto, entonces èl mismo tendrá que decir: “Tenemos que buscar un especialista”. De lo contrario, solamente buscarà mil formas de tan sòlo sacar provecho económico.

En una ocasión Jesùs està cenando en la casa de un publicano (judíos que trabajaban para el gobierno romano, cobrando impuestos a los judíos mismos). Estando allì, se presentan unos fariseos que lo censuran por cenar con pecadores. Y Jesùs aprovecha para darnos la siguiente lección: “No son los sanos los que tienen necesidad de mèdico sino  los enfermos” (Lucas 5:31). Hoy en dìa, la iglesia (el cuerpo mìstico) està como la Iglesia de Laodicea, enfermo: puesto que nos gusta mantenerla de “fiesta”; nos creemos “herederos” de todos los poderes del Padre; nos creemos “ricos”; nos “resistimos” a las tribulaciones pues negamos estar pasando el desierto, cuando es obvio que nuestros pies se están quemando en la arena al calor del dìa; que consciente o inconscientemente nos “burlamos” del evangelio de la cruz predicando prosperidad; que nos “negamos” a entender que estamos pobres y desnudos…En donde son muy pocos los “honestos” que ven que necesitamos no un mèdico sino un especialista honesto, alguien como los hijos de Isacar: “Entendidos en discernir los tiempos para que nos digan… què deberemos hacer” (1ª Crònicas 12:32).   


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

viernes, 7 de julio de 2017

¿Conoceremos el tiempo de la venida de nuestro Señor? (Conclusiòn).



“Porque no somos de la noche y las tinieblas”.
(1ª Tesalonicenses 5:5).

¿Còmo podremos tener algo de entendimiento acerca de las “señales” de su venida? Comprando aceite en la intimidad con èl (Mateo 25:8-9), y, escudriñando lo que èl mismo dijo que sucederìa “antes” de su venida.

“Inmediatamente DESPUÈS… de la tribulación de aquellos dìas” (Mateo 24:29). ¿Cuàl tribulación? El mismo lo explica: “Una Gran Tribulaciòn como no la ha habido desde el principio del mundo ni la habrá” (Mateo 24:21) ¿En dònde? El también responde esa incógnita: “En Judea”, territorio de Israel (Mateo 24:16), y ¿Cuàndo sucederà eso? Repentinamente cuando se hable de “paz y seguridad” (1ª Tesalonicenses 5:3). Y el apóstol Pablo también agrega: “El no vendrà, si antes no hay una gran apostasía y se manifieste el hombre de perdición” (2ª Tesalonicenses 2:3). Creemos firmemente que ambas están ya sucediendo, la apostasía es “apartarse” del camino, y vemos con profunda pena que el “sufrido” evangelio de la cruz NO està siendo predicado, sino fue cambiado por un evangelio “atractivo y còmodo”, la doctrina de la prosperidad (1ª Corintios 1:18). Y, luego, la falsa alabanza y adoraciòn (música mundana) està siendo permitida en el lugar de Dios como si fuera Dios, y TODO líder que la permite en la Iglesia, es partìcipe del Hijo de perdición (1ª Juan 2:18-19). La exhortación del apóstol fue: “Cuando veàis TODAS estas cosas suceder… sabed que està cerca, que està a las puertas” (Marcos 13:29). 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


jueves, 6 de julio de 2017

¿Conoceremos el tiempo de la venida de nuestro Señor? (Parte dos).



“Porque no somos de la noche y las tinieblas”.
(1ª Tesalonicenses 5:5).

Ciertamente el dìa y la hora no lo sabremos con puntualidad. Pero miremos la confrontación que Cristo les hizo a los “líderes” en su primera venida por NO conocer las “señales”: ¿Miràis al cielo y sabéis si va a llover o no, pero no conocéis los tiempos? (de la venida de vuestro Mesìas) (Lucas 12:55-56).

¿Por què Cristo reclama a los “líderes” y no al pueblo? Porque eran los líderes los que “supuestamente” tenían que tener el entendimiento del tema, ¿Acaso no era para eso que “reclamaban” las ofrendas para que los mantuvieran con el erario del Templo? Se suponìa que no hacían “nada màs que orar y estudiar”. ¡Cuidemonos! que Cristo no nos diga como le dijo a Nicodemo: “¿Eres tù, maestro… y no sabes èstas cosas? (Juan 3:10-12). El problema de un líder que no supo identificar las “señales” en su primera venida, y por ende, al Mesìas mismo, fue que “participò” en la conspiración de su muerte (vea Juan 11:47… Anàs, Caifàs, los principales sacerdotes y el concilio). ¿Cuàl cree usted que será el problema de un líder que no sepa identificar las “señales” en el tiempo de la segunda venida y la persona de Cristo? ¡EXACTAMENTE EL MISMO!  Y, en lugar de preparar su entrada triunfal “conspirarà” para matarlo… por el mismo motivo que lo hicieron la primera vez, “temor” a perder su acomodo en su pequeño imperio. ¡Lìbranos Señor, ten misericordia y danos entendimiento!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  


miércoles, 5 de julio de 2017

¿Conoceremos el tiempo de la venida de nuestro Señor? (Parte uno).



“Porque no somos de la noche y las tinieblas”.
(1ª Tesalonicenses 5:5).

“Porque el dìa y la hora… nadie lo sabe, ni siquiera los àngeles que están en el cielo” (Mateo 24:36). Este verso es el que utilizan muchos predicadores de la prosperidad para limpiar la mesa, y, literalmente, dejar por un lado un tema “exageradamente” importante como lo es el regreso de nuestro Señor Jesucristo.

¿Por què decimos que es un tema “exageradamente” importante? Pues porque el final de todo el Plan Eterno de Dios, es la venida de Cristo por su esposa para llevarla a la “Boda del Cordero” (Apocalipsis 19:9). Ya se imaginò usted un novio que le diga a su prometida: “Prepàrate… porque DE REPENTE vengo por tì”. ¿Què clase de amor es ese? ¿Què clase de boda està preparando que no es capaz de darle “entendimiento” del evento para que vaya en excelentes condiciones? ¿Què clase de esposo pretende ser, si como pretendiente es tan “descuidado”?  Un líder, que exprese: “No importa còmo y cuàndo será el fin, total lo que tiene que pasar va a pasar y ya”. Preguntamos: ¿Si una familia que està preparando una boda, escucha expresarse asì al encargado de la boda, arriesga el éxito o el fracaso de la misma? Entonces, tratándose de nuestra vida eterna ¿Pretendemos confiarle nuestra vida espiritual a un líder al que no le importan los eventos relacionados con nuestra boda con el Cordero, y que, irresponsablemente mira la misma como un evento màs en la historia o un juego de niños?  Meditemos.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

martes, 4 de julio de 2017

¿Còmo le llamaremos nosotros? (Conclusiòn).


“A los suyos vino, pero èstos no le recibieron”
(Juan 1:11).

Està anunciada otra venida de Cristo, su anunciamiento està hecho como “Varòn que regirà con vara de hierro” (Apocalipsis 2:27), ahora, muchos en el liderazgo lo esperaràn como un “Cordero”. ¿Por què? 

Porque otra vez, en lugar de tener una relación personal con èl; de buscarlo en lo ìntimo para conocer cuàl es su Plan; cuàles son sus Propósitos para èste tiempo, ellos estàn avorazados en los “negocios” del reino. Ellos estàn “entreteniendo” al pueblo “contaminándolo” con espectáculos; música del mundo; y métodos del mundo, y todo para què, para que no se vayan. Pero no para que no se vayan y se puedan perder, sino para servirse de ellos, haciendo de ellos “mercancìa” (dinero) con palabras fingidas (2ª. Pedro 2:3 y Ezequiel 34:2). Con justa razón dijo Cristo de ellos: “Cerràis el reino de los cielos delante de ellos, pues ni entràis vosotros ni los dejàis entrar a ellos” (Mateo 23:13). La primera vez le llamaron: “enviado de Beelzebù”; hoy le llamaràn el “Anticristo”, pues no podrán reconocer que viene con la espada en la mano para: “purificar” a su pueblo (Mateo 24:21); para hacer “justicia” (Mateo 24:28); para “seleccionar” a los santos (Mateo 24:31; para “limpiar” la tierra (Mateo 25:41). ¡Señor, envíanos “heraldos de luz como el apóstol Pablo, entendidos en los tiempos para que nos guièn, o le terminaremos diciendo Belzeebù o anticristo!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

                 

lunes, 3 de julio de 2017

¿Còmo le llamaron ellos? (Parte uno).


“Al dueño de la casa le han llamado Beelzebù”.
(Mateo 10:25).

En Gènesis 18:3 vemos còmo Abraham reconoce a su Señor en medio de dos àngeles y le habla directamente. ¿Por què reconoció Abraham a su Señor? Simplemente porque mantenía una relación personal e ìntima con èl, pues nos dice la escritura que constantemente le levantaba altares.

Dos mil años màs tarde, Cristo vino la primera vez, su anunciamiento había sido como el del “Cordero” del Mundo (Isaìas 53:7-11), pero a pesar de haber estudiado toda la vida acerca de èl, y, a pesar que Cristo viene sòlo sin nadie con quièn se le pudiera confundir, el liderazgo no le reconoce por varias razones: La primera, porque estudiaban las escrituras como un requisito legal, no con el corazón, lo que les diò “conocimiento” pero no “entendimiento” ni de Dios ni de los tiempos (Juan 8:37); la segunda, porque no mantenían con èl una relación ìntima de oración, entonces sabían de èl pero no le podían identificar (Lucas 20:2); y la tercera, lo esperaban como el “Prìncipe” de Israel no como Cordero (Isaìas 9:6-7). Asì, cuando Cristo viene, noble como Cordero, no sòlo lo rechazaron sino “contaminaron” al pueblo en contra suya (Mateo 27:20). Por eso le llamaron: “Enviado de Beelzebù” (Lucas 11:15).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.