"Dice el perezoso: "Hay una fiera en el camino, por las calles un leòn anda suelto".
(Proverbios 26:13).
Segùn tenemos entendido se trata de un proverbio chino que resa: "Todo camino se inicia dando el primer paso". Muchas veces las gentes anhelamos, deseamos y hasta llegamos a envidiar lo que otros tienen, si no hacemos consciencia, de que esas gentes estàn en donde estàn porque han hecho, humanamente hablando, un esfuerzo que nosotros no hemos hecho. Espiritualmente sabemos que es de parte de Dios.
La primera orden o dictamen que Dios le diò al hombre fue: "Te ganaràs el pan con el sudor de TU frente". No es un invento nuestro que el hombre tiene que trabajar. No es que nosotros estemos obsesionados con el trabajo, es que es una ORDEN de Dios, es una parte de demostrar el AMOR a los nuestros el darles el bienestar MINIMO. No podemos poner pretextos a Dios para no trabajar, lo UNICO que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y toda la vida la vamos a pasar siendo una carga para los demàs. Repetimos nuevamente las palabras tan sabias del expresidente Josè PEPE Mujica: "El que no trabaja, vive y come del que sì trabaja... y eso es un pecado a los ojos de Dios". ¿Los que en alguna medida tenemos un grado de liderazgo cristiano, còmo podrìamos exigirle a alguien que trabaje si nosotros no le damos el ejemplo? No hay excusa vàlida delante de Dios ni delante de los hombres para no trabajar. Cualquier excusa que demos serà tan ridìcula como la dice el perezoso del proverbio de hoy: "Es que hay un leòn haya fuera". Dios no dijo que fuera fàcil el trabajo, al contrario nos advirtiò que era con espinos y abrajos. Entendamos èsta verdad: "Para el perezoso, poco a poco, paso a paso, viene la LIMITACION, y algùn dìa toca a la puerta y entra... la POBREZA (Proverbios 28:19). Y el que no trabaja dijo el Apòstol Pablo: Que tampoco coma.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
martes, 29 de noviembre de 2016
Como perros que se comen su vòmto.
""Como vuelve el perro a su vòmito, asì el necio insiste en su necedad".
(Proverbios 26:11).
Copiaremos a continuaciòn textualmente palabras de Mèdicos Veterinarios que afirman lo siguiente: "No es agradable ver que su perro vomite, ni mucho menos que se lo vuelva a comer"; "Esto se produce por irritaciones en el estòmago, inflamaciones intestinales, virus, bacterias, paràsitos o envenenamiento". Lo que nos trae a la conclusiòn que èsta situaciòn se provoca porque por falta de cuidados se daña la salud.
Hoy, El Señor nos muestra que el hecho que un hombre o una mujer estèn cayendo en "necedad", es comparable a la falta de salud de un perro (fea comparaciòn pero la hizo Dios y no nosotros). Dicen los expertos en nuestras adorables mascotas, que la situaciòn anòmala se produce por factores que hacen "daño" al animalito, y que, para empezar "no es agradable". Tampoco es agradable para quienes nos rodean, las personas que una y otra vez caemos en necedad y que prometemos y prometemos cambiar y los años pasan y siguimos siendo y haciendo lo mismo, siendo evidente para todos menos para nosotros que tratamos constantemente de engañarnos dicièndonos que estàmos cambiando. La causa de dicha situaciòn en las mascotas es por inflamaciones estomacales, indifestiòn intestinal, virus, bacterias o envenenamiento entre otras. En lo espiritual vemos muy claramente esos factores marcados en las personas que caemos en la necedad, y caemos al igual que las mascotas "por falta de cuidado". Alguien sabiamente dijo: "Si quieres tener distintos resultados, deja de hacer las cosas como las estàs haciendo". Si no tenemos salud espiritual es porque "algo" estamos descuidando, para poder corregirlo entonces hemos de cambiar "algo" de lo que estamos haciendo, y eso, solamente lo lograremos si nos depositamos en las manos del Señor. Cuando el perro come en casa difìcilmente se enferma, es, cuando come fuera de casa que los virus, las bacterias, y los envenenamientos llegan. Selah (Palabra hebrea que significa: detente, escucha, medita).
(Proverbios 26:11).
Copiaremos a continuaciòn textualmente palabras de Mèdicos Veterinarios que afirman lo siguiente: "No es agradable ver que su perro vomite, ni mucho menos que se lo vuelva a comer"; "Esto se produce por irritaciones en el estòmago, inflamaciones intestinales, virus, bacterias, paràsitos o envenenamiento". Lo que nos trae a la conclusiòn que èsta situaciòn se provoca porque por falta de cuidados se daña la salud.
Hoy, El Señor nos muestra que el hecho que un hombre o una mujer estèn cayendo en "necedad", es comparable a la falta de salud de un perro (fea comparaciòn pero la hizo Dios y no nosotros). Dicen los expertos en nuestras adorables mascotas, que la situaciòn anòmala se produce por factores que hacen "daño" al animalito, y que, para empezar "no es agradable". Tampoco es agradable para quienes nos rodean, las personas que una y otra vez caemos en necedad y que prometemos y prometemos cambiar y los años pasan y siguimos siendo y haciendo lo mismo, siendo evidente para todos menos para nosotros que tratamos constantemente de engañarnos dicièndonos que estàmos cambiando. La causa de dicha situaciòn en las mascotas es por inflamaciones estomacales, indifestiòn intestinal, virus, bacterias o envenenamiento entre otras. En lo espiritual vemos muy claramente esos factores marcados en las personas que caemos en la necedad, y caemos al igual que las mascotas "por falta de cuidado". Alguien sabiamente dijo: "Si quieres tener distintos resultados, deja de hacer las cosas como las estàs haciendo". Si no tenemos salud espiritual es porque "algo" estamos descuidando, para poder corregirlo entonces hemos de cambiar "algo" de lo que estamos haciendo, y eso, solamente lo lograremos si nos depositamos en las manos del Señor. Cuando el perro come en casa difìcilmente se enferma, es, cuando come fuera de casa que los virus, las bacterias, y los envenenamientos llegan. Selah (Palabra hebrea que significa: detente, escucha, medita).
lunes, 28 de noviembre de 2016
¿A quièn das tu confianza?
"Como arquero que hiere a todo el que pasa es quien contrata al desconocido en su casa".
(Proverbios 26:10).
"Un secreto entre tres, deja de ser secreto"; "Al ladròn, lo mejor es darle las llaves"; "No le cuentes todos tus secretos a nadie, pues en el dìa del enojo, se los contarà a todos". Palabras que en màs de una ocasiòn escuchamos en labios de nuestros ancestros... Y vaya que han resultado ciertas. En conclusiòn todo se resume a: CONFIANZA.
En el proverbio de hoy, es Dios quien nos enseña que no podemos confiar en gente extraña, hacerlo es como poner un arquero a tirar flechas a todo el que pasa, pues el resultado lògico serà: muchos heridos. Y eso es precisamente lo que harà alguien que no conocemos si lo metemos a nuestra casa (entendamos aquì por casa nuestro corazòn), concedièndole una confianza que no sabemos si merece. Eso no implica que desconfiemos de todo el mundo, pero sì implica que no podemos andar confiando a primas en cualquier persona. La confianza es algo que todos nos debemos ganar. Si alguien nos cuenta una pena, nos cuenta sus problemas ìntimos; si alguien abre su corazòn para con nosotros, debemos honrar esa confianza. Especialmente en el liderazgo cristiano esa es una obligaciòn. Quizàs podamos utilizarlo como ejemplo, sin decir nombres y en alguna congregaciòn ajena a la nuestra como testimonio de lo que puede o no suceder, pero nunca traicionar la confianza que se nos ha tenido. Eso ha lastimado por años a nuestras generaciones y es algo que debemos arrancar de raìces. Sepamos pues en quièn confiar, y, si alguien de buena voluntad a confiado en nosotros tenemos la obligaciòn de cerrar nuestra boca. Los secretos deben animarnos a orar por las personas no a criticarlas.
(Proverbios 26:10).
"Un secreto entre tres, deja de ser secreto"; "Al ladròn, lo mejor es darle las llaves"; "No le cuentes todos tus secretos a nadie, pues en el dìa del enojo, se los contarà a todos". Palabras que en màs de una ocasiòn escuchamos en labios de nuestros ancestros... Y vaya que han resultado ciertas. En conclusiòn todo se resume a: CONFIANZA.
En el proverbio de hoy, es Dios quien nos enseña que no podemos confiar en gente extraña, hacerlo es como poner un arquero a tirar flechas a todo el que pasa, pues el resultado lògico serà: muchos heridos. Y eso es precisamente lo que harà alguien que no conocemos si lo metemos a nuestra casa (entendamos aquì por casa nuestro corazòn), concedièndole una confianza que no sabemos si merece. Eso no implica que desconfiemos de todo el mundo, pero sì implica que no podemos andar confiando a primas en cualquier persona. La confianza es algo que todos nos debemos ganar. Si alguien nos cuenta una pena, nos cuenta sus problemas ìntimos; si alguien abre su corazòn para con nosotros, debemos honrar esa confianza. Especialmente en el liderazgo cristiano esa es una obligaciòn. Quizàs podamos utilizarlo como ejemplo, sin decir nombres y en alguna congregaciòn ajena a la nuestra como testimonio de lo que puede o no suceder, pero nunca traicionar la confianza que se nos ha tenido. Eso ha lastimado por años a nuestras generaciones y es algo que debemos arrancar de raìces. Sepamos pues en quièn confiar, y, si alguien de buena voluntad a confiado en nosotros tenemos la obligaciòn de cerrar nuestra boca. Los secretos deben animarnos a orar por las personas no a criticarlas.
sábado, 26 de noviembre de 2016
No basta con decirlo.
"Inùtil es el proverbio en la boca del necio".
(Proverbios 26:7).
Cuando Cristo vino al mundo y nos dejò sus enseñanzas, muchos fueron quienes le siguieron, a sus seguidores con mucha lògica les llamaron "cristianos". NUNCA fueron llamados de otra forma, pues Cristo no vino a fundar una religiòn; tampoco vino a fundar, a pesar de ser judìo, una nueva sinagoga o derivaciòn de la misma. Prueba de ello es que se nos enseña en el libro de los Hechos de los Apòstoles que fue en Antiquìa, en donde les llamaron por "primera vez"... cristianos (Hechos 11:26), sin ninguna otra nominaciòn, situaciòn que nunca ha cambiado. Dios Padre no planeò hacer una religiòn de su Hijo sino una relaciòn con èl.
De esa cuenta, del hecho que Dios desea una relaciòn y no una religiòn con su Hijo, nace el hecho de que quienes nos decimos "creyentes" hemos de vivir por fè y no por obras. En otras palabras, al hombre lo que le salva es la fe en Cristo, no las obras en Cristo. ¿Entonces, estamos en contra de hacer buenas obras? ¡Rotundo NO! Lo que tratamos de explicar es que: "El creyente no hace buenas obras para buscar su salvaciòn o el perdòn de sus pecados, sino que, por la gratitud de que ya fue perdonado (al aceptar a Cristo en su corazòn) hace las buenas obras, que es algo radicalmente distinto. Quizàs, por el engaño que nos han hecho del verdadero evangelio desde tiempos inmemoriales, fue que el Apòstol Pablo les escribiò a los Gàlatas dicièndoles: ¡Oh, Gàlatas, insensatos, acaso creerèis en OTRO evangelio! No les dijo: ¡Oh, Gàlatas insensatos, acaso creerèis en otra religiòn! El hombre se burla del avestruz, porque para esconderse mete su cabeza en el suelo y deja expuesto todo su cuerpo, ¿acaso no es lo mismo que hace el hombre, cuando se hace llamar creyente, hasta recita los versos bìblicos de memoria, pero su corazòn està lleno de ìdolos y su testimonio no es digno de imitarse? La conclusiòn es: No basta con decir: "Yo soy creyente", hay que demostrarlo con una vida honesta, fiel, una vida (aùn con sus tropiezos pues nadie es perfecto ni lo serà hasta el dìa de Nuestro Señor) digna de imitarse, o al menos, que nos exhorte a cambiar la que hoy llevamos. Gracias a aquellos lìderes que nos dan ejemplo y que os animan a seguir esos pasos.
(Proverbios 26:7).
Cuando Cristo vino al mundo y nos dejò sus enseñanzas, muchos fueron quienes le siguieron, a sus seguidores con mucha lògica les llamaron "cristianos". NUNCA fueron llamados de otra forma, pues Cristo no vino a fundar una religiòn; tampoco vino a fundar, a pesar de ser judìo, una nueva sinagoga o derivaciòn de la misma. Prueba de ello es que se nos enseña en el libro de los Hechos de los Apòstoles que fue en Antiquìa, en donde les llamaron por "primera vez"... cristianos (Hechos 11:26), sin ninguna otra nominaciòn, situaciòn que nunca ha cambiado. Dios Padre no planeò hacer una religiòn de su Hijo sino una relaciòn con èl.
De esa cuenta, del hecho que Dios desea una relaciòn y no una religiòn con su Hijo, nace el hecho de que quienes nos decimos "creyentes" hemos de vivir por fè y no por obras. En otras palabras, al hombre lo que le salva es la fe en Cristo, no las obras en Cristo. ¿Entonces, estamos en contra de hacer buenas obras? ¡Rotundo NO! Lo que tratamos de explicar es que: "El creyente no hace buenas obras para buscar su salvaciòn o el perdòn de sus pecados, sino que, por la gratitud de que ya fue perdonado (al aceptar a Cristo en su corazòn) hace las buenas obras, que es algo radicalmente distinto. Quizàs, por el engaño que nos han hecho del verdadero evangelio desde tiempos inmemoriales, fue que el Apòstol Pablo les escribiò a los Gàlatas dicièndoles: ¡Oh, Gàlatas, insensatos, acaso creerèis en OTRO evangelio! No les dijo: ¡Oh, Gàlatas insensatos, acaso creerèis en otra religiòn! El hombre se burla del avestruz, porque para esconderse mete su cabeza en el suelo y deja expuesto todo su cuerpo, ¿acaso no es lo mismo que hace el hombre, cuando se hace llamar creyente, hasta recita los versos bìblicos de memoria, pero su corazòn està lleno de ìdolos y su testimonio no es digno de imitarse? La conclusiòn es: No basta con decir: "Yo soy creyente", hay que demostrarlo con una vida honesta, fiel, una vida (aùn con sus tropiezos pues nadie es perfecto ni lo serà hasta el dìa de Nuestro Señor) digna de imitarse, o al menos, que nos exhorte a cambiar la que hoy llevamos. Gracias a aquellos lìderes que nos dan ejemplo y que os animan a seguir esos pasos.
viernes, 25 de noviembre de 2016
La necedad.
"El garrote para la espalda del necio".
(Proverbios 26:3).
Este verso inicia diciendo que: "Asì como el làtigo es para el lomo del caballo, y el freno para un asno, asì la espalda de necio es para los golpes". En otras palabras se nos està diciendo que la necedad lo que trae consigo es golpes, dolor, pena, sufrimiento, vergüenza y en casos extremos hasta la muerte fìsica.
El ser humano define la necedad como terquedad, una persona que hace lo mismo y lo mismo siempre, y que no hace caso de quien le diga que lo que està haciendo lo està haciendo mal, y que por lo tanto lo tiene que hacer de otra manera. Dios no define la necedad asì, para èl la necedad es: No reconocer o aceptar que hay un Dios, al cual nos debemos, y que, el no hacerlo trae consecuencias. ¿Por què? ¿Porque Dios es un Dios malo y vengativo? ¡NO! Lo que sucede es que al no creer en Dios o no aceptarlo ya no vivimos segùn sus consejos, sus normas, sus estatutos, sino segùn nuestro propio criterio, el cuàl es inmensamente finito, y eso nos trae graves consecuencias y en ocasiones extremas la muerte fìsica. El gran apòstol Pablo nos enseña: " Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni {le} dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido" Romanos 1:21. La escritura nos muestra pues que: El caballo se doma... a golpes de làtigo; y que el asno se frena... a golpes, Suena grosero decirlo, pero la vida nos muestra que todos los errores que cometemos los pagamos con duros golpes, pues es la ùnica forma que Dios tiene de hacernos reflexionar cuando actuamos neciamente. Nuestros abuelos nos decìan: "No esperès que te pase, aprendè de las experiencias ajenas".
(Proverbios 26:3).
Este verso inicia diciendo que: "Asì como el làtigo es para el lomo del caballo, y el freno para un asno, asì la espalda de necio es para los golpes". En otras palabras se nos està diciendo que la necedad lo que trae consigo es golpes, dolor, pena, sufrimiento, vergüenza y en casos extremos hasta la muerte fìsica.
El ser humano define la necedad como terquedad, una persona que hace lo mismo y lo mismo siempre, y que no hace caso de quien le diga que lo que està haciendo lo està haciendo mal, y que por lo tanto lo tiene que hacer de otra manera. Dios no define la necedad asì, para èl la necedad es: No reconocer o aceptar que hay un Dios, al cual nos debemos, y que, el no hacerlo trae consecuencias. ¿Por què? ¿Porque Dios es un Dios malo y vengativo? ¡NO! Lo que sucede es que al no creer en Dios o no aceptarlo ya no vivimos segùn sus consejos, sus normas, sus estatutos, sino segùn nuestro propio criterio, el cuàl es inmensamente finito, y eso nos trae graves consecuencias y en ocasiones extremas la muerte fìsica. El gran apòstol Pablo nos enseña: " Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni {le} dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido" Romanos 1:21. La escritura nos muestra pues que: El caballo se doma... a golpes de làtigo; y que el asno se frena... a golpes, Suena grosero decirlo, pero la vida nos muestra que todos los errores que cometemos los pagamos con duros golpes, pues es la ùnica forma que Dios tiene de hacernos reflexionar cuando actuamos neciamente. Nuestros abuelos nos decìan: "No esperès que te pase, aprendè de las experiencias ajenas".
jueves, 24 de noviembre de 2016
El motivo de la maldiciòn.
"La maldiciòn sin motivo jamas llega a su destino".
(Proverbios 26:2).
Existe una ley humana que los estudiosos han llegado a denominar: "Ley de la causa y el efecto" la que definen de la siguiente manera: " Todo lo que hagamos a los demàs, sea bueno o sea malo, nos serà devuelto". Es por ello que tambièn se le denomina El Efecto boomerang.
(Proverbios 26:2).
Existe una ley humana que los estudiosos han llegado a denominar: "Ley de la causa y el efecto" la que definen de la siguiente manera: " Todo lo que hagamos a los demàs, sea bueno o sea malo, nos serà devuelto". Es por ello que tambièn se le denomina El Efecto boomerang.
Asì que, tanto Dios en su omniciencia como el hombre en su poca ciencia coinciden en el hecho de que nada de lo que nos sucede es por coincidencia, casualidad o buena o mala suerte. Todo, absolutamente todo, tiene una raìz. Y de allì podemos entender lo que hoy nos dice la escritura: "Por algùn motivo nos llega la maldiciòn". Ahora bien, no confundamos la maldiciòn con los momentos desagradables de la vida, por ejemplo, un accidente de auto no es una maldiciòn, aùn y cuando, haya alguna muerte involucrada. Cuando hablamos de maldiciòn nos referimos a la maldiciòn que Dios expresa sobre alguien. Y, lo vemos claramente en Deuteronomio 28 cuando Dios expresa muy claramente lo que son las bendiciones y lo que son las maldiciones. Y la diferencia entre ambas es un solo elemento: OBEDIENCIA. En aproximadamente 8 versos Dios da sus bendiciones a quien oiga, guarde y obedezca su vos, pero son cerca de 50 versos en los cuales habla de las maldiciones a quienes no lo escuchen, no guarden su palabra y no la obedezcan. A los que obedecen simplemente Dios los llama su pueblo, y ellos, tendràn paz, alcanzaràn la prosperidad, y tendràn su favor. ¿Tan difìcil nos es entender que Dios lo que quiere es que creamos en èl, oigamos su vos, guardemos sus estatutos y los obedezcamos? La maldiciòn o la bendiciòn siempre tienen un motivo de ser... obediencia o rebeldìa.
¿Honores para el necio?
"Ni la nieve es para el verano, ni la lluvia para la cosecha, ni los honores para el necio".
(Proverbios 26:1).
El sabio rey de Israel, Salomòn, escribiò èste pensamiento: "Dios todo lo hizo hermoso en su momento, y puso en la mente del hombre el sentido del tiempo, aùn y cuando el hombre no alcanza a comprender lo que Dios realiza de principio a fin".
Vaya si no es cierto que el hombre tiene en su corazòn y su mente el sentido del tiempo, si ese es precisamente el factor que mantiene en estado de nervios al ser humano, el tener que cumplir un horario todos los dìas de su vida. Si es de lunes a viernes y en algunos casos hasta el sàbado, el ataque a los nervios nos viene por el horario del trabajo; y, si es en fin de semana, que los compromisos, que la iglesia, que las actividades para recrear a los hijos, etc. pero todo tiene un horario que cumplir, y ese es el factor de nervios del ser humano. Pero bien, hoy la escritura se refiere al tiempo no en ese sentido, sino en el sentido que asì como la nieve es dañina al verano y la lluvia mata la cosecha, asì tambièn es de dañino y criminal darle honra a los necios. ¿Quiènes son los necios? La palabra que define "necio" en la Biblia es "Nabal", y muestra a una persona que dice: "No hay Dios o que no cree en Dios". Asì, cuando vemos que muchas personas son honradas con puestos de privilegio, tanto en lo civil como en lo militar; en lo laico como en lo religioso; en el gobierno como en lo privado, y se transforman... estamos frente a un necio, estamos en la antesala de una catàstrofe provocada por una persona cuyos cimientos no estàn en Dios, y ese necio por haber sido honrado cometerà actos y acciones que haràn mucho pero mucho daño a muchas personas.
(Proverbios 26:1).
El sabio rey de Israel, Salomòn, escribiò èste pensamiento: "Dios todo lo hizo hermoso en su momento, y puso en la mente del hombre el sentido del tiempo, aùn y cuando el hombre no alcanza a comprender lo que Dios realiza de principio a fin".
Vaya si no es cierto que el hombre tiene en su corazòn y su mente el sentido del tiempo, si ese es precisamente el factor que mantiene en estado de nervios al ser humano, el tener que cumplir un horario todos los dìas de su vida. Si es de lunes a viernes y en algunos casos hasta el sàbado, el ataque a los nervios nos viene por el horario del trabajo; y, si es en fin de semana, que los compromisos, que la iglesia, que las actividades para recrear a los hijos, etc. pero todo tiene un horario que cumplir, y ese es el factor de nervios del ser humano. Pero bien, hoy la escritura se refiere al tiempo no en ese sentido, sino en el sentido que asì como la nieve es dañina al verano y la lluvia mata la cosecha, asì tambièn es de dañino y criminal darle honra a los necios. ¿Quiènes son los necios? La palabra que define "necio" en la Biblia es "Nabal", y muestra a una persona que dice: "No hay Dios o que no cree en Dios". Asì, cuando vemos que muchas personas son honradas con puestos de privilegio, tanto en lo civil como en lo militar; en lo laico como en lo religioso; en el gobierno como en lo privado, y se transforman... estamos frente a un necio, estamos en la antesala de una catàstrofe provocada por una persona cuyos cimientos no estàn en Dios, y ese necio por haber sido honrado cometerà actos y acciones que haràn mucho pero mucho daño a muchas personas.
martes, 22 de noviembre de 2016
El dominio propio.
"Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse".
(Proverbios 25:28).
"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2ª Timoteo 1:7). Una de las cualidades que tiene que tener todo aquèl que se precie de ser un creyente, es dominio propio, si no se tiene no puede haber disciplina, y si no se tiene disciplina no se logran los objetivos. Pregùntele a un atleta què sucede si llega a un entreno sì y a otro no; o que le sucede a un estudiante universitario si llega una semana si y una semana no a clases.
Tener o no tener dominio propio nos hace ser esclavos de la libertad o de los vicios y las situaciones dañinas a nuestra vida. Con dominio propio usted puede todos los dìas dedicarle un tiempo a Dios antes de dedicarse a sus actividades personales, para que, sea Dios quien lo dirija durante el dìa; o puede, levantarse, arreglarse y salir y enfrentar la vida con sus propias fuerzas. El problema de èste segundo caso es que usted regresarà a casa cansado, agobiado, tenso, frustrado o decepcionado y en muchos casos sin el èxito que saliò a buscar. Pero en el primer caso usted regresa quizàs cansando pero no agobiado; quizàs no habièndo alcanzado el èxito que pensò, pero con una altas espectativas de que està cercano, y seguro que no regresa frustrado o decepcionado. Antiguamente las ciudades poderosas lo eran, porque entre sus atributos estaba el estar protegida por muros tan fuertes y tan altos que los enemigos pensaban dos veces el ataque. Eso nos dice hoy la escritura, que cuando no tenemos dominio propio, somos como ciudades sin protecciòn, es entonces en donde usted mira mujeres "impulsivas" y hombres "violentos" que lo ùnico que traen es auto-destrucciòn. Si todo lo quieren arreglar las mujeres diciendo cuanto se les viene a la punta de la lengua, y los hombres creemos que todo se arregla a puñetazos... somos como ciudades indefensas. Clamemos a Dios por dominio propio.
(Proverbios 25:28).
"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2ª Timoteo 1:7). Una de las cualidades que tiene que tener todo aquèl que se precie de ser un creyente, es dominio propio, si no se tiene no puede haber disciplina, y si no se tiene disciplina no se logran los objetivos. Pregùntele a un atleta què sucede si llega a un entreno sì y a otro no; o que le sucede a un estudiante universitario si llega una semana si y una semana no a clases.
Tener o no tener dominio propio nos hace ser esclavos de la libertad o de los vicios y las situaciones dañinas a nuestra vida. Con dominio propio usted puede todos los dìas dedicarle un tiempo a Dios antes de dedicarse a sus actividades personales, para que, sea Dios quien lo dirija durante el dìa; o puede, levantarse, arreglarse y salir y enfrentar la vida con sus propias fuerzas. El problema de èste segundo caso es que usted regresarà a casa cansado, agobiado, tenso, frustrado o decepcionado y en muchos casos sin el èxito que saliò a buscar. Pero en el primer caso usted regresa quizàs cansando pero no agobiado; quizàs no habièndo alcanzado el èxito que pensò, pero con una altas espectativas de que està cercano, y seguro que no regresa frustrado o decepcionado. Antiguamente las ciudades poderosas lo eran, porque entre sus atributos estaba el estar protegida por muros tan fuertes y tan altos que los enemigos pensaban dos veces el ataque. Eso nos dice hoy la escritura, que cuando no tenemos dominio propio, somos como ciudades sin protecciòn, es entonces en donde usted mira mujeres "impulsivas" y hombres "violentos" que lo ùnico que traen es auto-destrucciòn. Si todo lo quieren arreglar las mujeres diciendo cuanto se les viene a la punta de la lengua, y los hombres creemos que todo se arregla a puñetazos... somos como ciudades indefensas. Clamemos a Dios por dominio propio.
lunes, 21 de noviembre de 2016
Como aguas sucias.
"Manantial turbio, contaminado pozo, es el justo que flaquea ante el impìo".
(Proverbios 25:26).
"Uno es el que siembra, otro el que riega, pero el crecimiento lo da Dios", palabras de nuestro Apòstol Pablo a los creyentes en Corinto, que precedieron a las siguientes: "Nosotros (los predicadores) somos colaboradores al servicio de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios" (1ª Corintios 3:9).
En versos anteriores explica que: "Lo vil y lo despreciable de èste mundo eligiò Dios para predicar el evangelio" (vea Capìtulo 1 verso 27). El verso de hoy nos dice que cuando un siervo de Dios cae en pecado se haga pùblico o no, es como si un manantial de agua cristalina se convirtiera en agua sucia. Y en efecto, muchas personas toman como pretexto el alejarse de Dios pues no pueden soportar, dicen: "La hipocresìa de los pastores", "A los pisteros esos", "A los haraganes que solamente se mantienen juzgando a los demàs", "Esos, que viven de agarrar tontos". No vamos a defender lo indefendible, pues reconocemos que lamentablemente en lugar de que la iglesia haya afectado al mundo, segùn lo ha establecido Dios, es el mundo el que ha afectado a la iglesia, habiendo convertido "muchos" (no todos) la casa de Dios, que era casa de oraciòn... en cueva de ladrones y mentirosos aprovechados. Pero, tambièn hemos de decir, que muy lamentablemente tambièn, quienes juzgan ese tipo de liderazgos generalmente viven peores testimonios de vida que a quienes señalan, demostrando que ùnicamente lo usan como pretexto para no cambiar. El punto de conclusiòn es èste: "El verdadero siervo de Dios tiene que luchar por vivir un testimonio no por darlo", pues de lo contrario serà como un manantial de agua cristalina que se convertirà en aguas sucias para los que buscan un pretexto para no acercarse a Dios".
(Proverbios 25:26).
"Uno es el que siembra, otro el que riega, pero el crecimiento lo da Dios", palabras de nuestro Apòstol Pablo a los creyentes en Corinto, que precedieron a las siguientes: "Nosotros (los predicadores) somos colaboradores al servicio de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios" (1ª Corintios 3:9).
En versos anteriores explica que: "Lo vil y lo despreciable de èste mundo eligiò Dios para predicar el evangelio" (vea Capìtulo 1 verso 27). El verso de hoy nos dice que cuando un siervo de Dios cae en pecado se haga pùblico o no, es como si un manantial de agua cristalina se convirtiera en agua sucia. Y en efecto, muchas personas toman como pretexto el alejarse de Dios pues no pueden soportar, dicen: "La hipocresìa de los pastores", "A los pisteros esos", "A los haraganes que solamente se mantienen juzgando a los demàs", "Esos, que viven de agarrar tontos". No vamos a defender lo indefendible, pues reconocemos que lamentablemente en lugar de que la iglesia haya afectado al mundo, segùn lo ha establecido Dios, es el mundo el que ha afectado a la iglesia, habiendo convertido "muchos" (no todos) la casa de Dios, que era casa de oraciòn... en cueva de ladrones y mentirosos aprovechados. Pero, tambièn hemos de decir, que muy lamentablemente tambièn, quienes juzgan ese tipo de liderazgos generalmente viven peores testimonios de vida que a quienes señalan, demostrando que ùnicamente lo usan como pretexto para no cambiar. El punto de conclusiòn es èste: "El verdadero siervo de Dios tiene que luchar por vivir un testimonio no por darlo", pues de lo contrario serà como un manantial de agua cristalina que se convertirà en aguas sucias para los que buscan un pretexto para no acercarse a Dios".
sábado, 19 de noviembre de 2016
¡Buenas noticias!
"Como el agua fresca a la garganta reseca son las buenas noticias desde lejanas tierras".
(Proverbios 25:25).
Nadie quiere recibir "malas" noticias, ahora bien, ¿Hemos analizado què significa o què representan las "malas" noticias para nosotros? ¿Realmente algo que nos pasa puede ser malo? Para los que nos llamamos creyentes, el Señor nos ha dejado plasmado por escrito un verso que debièra hacernos reflexionar en esto. "Todas las cosas son para bien, para los que aman a Dios, aquellos que han sido llamados conforme a su propòsito" (Romanos 8:28). Si nuestro Dios es "bueno" entonces hemos de entender que nada de lo que nos sucede puede ser malo, quizàs en todo caso nos serà "deagradable" a nosotros pero no precisamente malo.
Asì que, toda noticia que nos llegue o que nosotros protagonicemos no puede ser mala, puede ser "agradable" o "desagradable" pero no mala. Ni siquiera la muerte de alguien puede llegar a ser mala para nosotros. Tomemos el ejemplo de Cristo, siendo el Hijo de Dios, no era "bueno" que fuera traicionado, juzgado por conspiraciòn de los religiosos y asesinado, sin embargo... todo eso sucediò y fue "bueno" para toda la humanidad. Nosotros acostumbramos a juzgar los eventos por lo que nos puedan "favorecer inmediatamente o no", por ello es que catalogamos de bueno o de malo cada suceso. Pero no es necesariamente asì. Alguien hereda una fortuna e inmediatamente nuestra mente dice: "dichoso", ¡Por què a mì no me suceden cosas como esa! Pero con los años nos damos cuenta que a esa persona el dinero de la herencia solamente le sirviò para apartarse del camino de Dios, de la moral, de lo establecido por la ley. Entonces decimos: ¡Gracias a Dios no heredè ese dinero! Preguntamos: ¿El dinero es bueno o es malo? Ni bueno ni malo, somos nosotros los que juzgamos las situaciones por lo que significan a nuestros interèses inmediatos lo que sucede. Pero tenemos que cambiar nuestra mente y "luchar" por entender que lo que nos ha sucedido, lo que nos sucede, y lo que nos sucederà... està dentro del Plan perfecto y eterno de Dios, y que si somos creyentes todo sucederà conforme a su propòsito el cual siempre nos serà favorable aunque no precisamente agradable. Esas son noticias lejanas que parecen agua a nuestra sed y buenas noticias de lejanas tierras.
(Proverbios 25:25).
Nadie quiere recibir "malas" noticias, ahora bien, ¿Hemos analizado què significa o què representan las "malas" noticias para nosotros? ¿Realmente algo que nos pasa puede ser malo? Para los que nos llamamos creyentes, el Señor nos ha dejado plasmado por escrito un verso que debièra hacernos reflexionar en esto. "Todas las cosas son para bien, para los que aman a Dios, aquellos que han sido llamados conforme a su propòsito" (Romanos 8:28). Si nuestro Dios es "bueno" entonces hemos de entender que nada de lo que nos sucede puede ser malo, quizàs en todo caso nos serà "deagradable" a nosotros pero no precisamente malo.
Asì que, toda noticia que nos llegue o que nosotros protagonicemos no puede ser mala, puede ser "agradable" o "desagradable" pero no mala. Ni siquiera la muerte de alguien puede llegar a ser mala para nosotros. Tomemos el ejemplo de Cristo, siendo el Hijo de Dios, no era "bueno" que fuera traicionado, juzgado por conspiraciòn de los religiosos y asesinado, sin embargo... todo eso sucediò y fue "bueno" para toda la humanidad. Nosotros acostumbramos a juzgar los eventos por lo que nos puedan "favorecer inmediatamente o no", por ello es que catalogamos de bueno o de malo cada suceso. Pero no es necesariamente asì. Alguien hereda una fortuna e inmediatamente nuestra mente dice: "dichoso", ¡Por què a mì no me suceden cosas como esa! Pero con los años nos damos cuenta que a esa persona el dinero de la herencia solamente le sirviò para apartarse del camino de Dios, de la moral, de lo establecido por la ley. Entonces decimos: ¡Gracias a Dios no heredè ese dinero! Preguntamos: ¿El dinero es bueno o es malo? Ni bueno ni malo, somos nosotros los que juzgamos las situaciones por lo que significan a nuestros interèses inmediatos lo que sucede. Pero tenemos que cambiar nuestra mente y "luchar" por entender que lo que nos ha sucedido, lo que nos sucede, y lo que nos sucederà... està dentro del Plan perfecto y eterno de Dios, y que si somos creyentes todo sucederà conforme a su propòsito el cual siempre nos serà favorable aunque no precisamente agradable. Esas son noticias lejanas que parecen agua a nuestra sed y buenas noticias de lejanas tierras.
viernes, 18 de noviembre de 2016
¿Casados o solteros?
"Màs vale habitar en un rincòn de la azotea, que compartir el techo con mujer pendenciera".
(Proverbios 25:24).
"Los que se casan tendràn que pasar por muchos aprietos". Declaraciòn del gran Apòstol Pablo hablàndonos hace dos mil años, por medio de una carta escrita a los creyentes de la iglesia en Corinto (vea 1ª de Corintios 1:2 y 7:28). Expliquèmonos primero ¿Nos consideramos nosotros creyentes? Si decimos que sì, entonces èsta declaraciòn es para nosotros, sino no nos preocupemos. Segundo, aunque aquì se habla de la "mujer pendenciera" tambièn vale para el "hombre pendenciero", pues hemos de reconocer que "Dios no hace acepciòn de personas".
Todo ser humano que se digne ser responsable y que quiera ser respetado como tal, se levanta cada mañana preparàndose para trabajar sabiendo que habrà momentos difìciles, pues la primera "orden o sentencia" que Dios le diò a Adàn fue: "Por cuanto le hiciste caso a tu mujer... maldita serà la tierra por TU culpa...con PENOSOS trabajos comeràs de ella TODOS los dìas de tu vida". (Gènesis 3:17). Nos explicamos: "Somos amantes, màs bien fanàticos, de levantarnos a darle gracias a Dios por cada dìa de vida; de platicar con Dios en oraciòn; de intecerder por las penas y las angustias de nuestros pròjimos; de leer, estudiar y memorizar las escrituras; es màs, nos fascina enseñarla en la medida de nuestra capacidad, conocimiento y sin ningùn interès econòmico sino tan sòlo servir al Señor por gratitud, pero, entendemos que tambièn es una orden de Dios el salir a trabajar. Ahora bien, el punto que el Apòstol Pablo nos està mencionando aquì, es que se trabaja mejor, con màs agrado, con màs eficiencia... si a nuestro lado hay una mujer que nos respalda, que nos apoya, que nos exhorta, que nos ayuda. Pero, tambièn nos habla de que la mujer necesita un hombre que provea lo esencial para el hogar; que sea èl el sostèn de la casa; que sea el guìa espiritual y material de la casa; que sea una columna y no un estorbo en la caminata de la familia. Un matrimonio (entre UN hombre y UNA mujer que es lo que Dios reconoce y "bendice" como matrimonio), camina mejor si ninguno de los dos es pendenciero sino màs bien ambos son pacificadores y dadores de amor. El matrimonio ni es un juego ni es una conveniencia, es un compromiso muy serio delante de Dios, y todo aquèl que juega con èl... pagarà altas consecuencias cosechando cardos y espinos. ¿Casados o solteros? Nosotros decidimos.
(Proverbios 25:24).
"Los que se casan tendràn que pasar por muchos aprietos". Declaraciòn del gran Apòstol Pablo hablàndonos hace dos mil años, por medio de una carta escrita a los creyentes de la iglesia en Corinto (vea 1ª de Corintios 1:2 y 7:28). Expliquèmonos primero ¿Nos consideramos nosotros creyentes? Si decimos que sì, entonces èsta declaraciòn es para nosotros, sino no nos preocupemos. Segundo, aunque aquì se habla de la "mujer pendenciera" tambièn vale para el "hombre pendenciero", pues hemos de reconocer que "Dios no hace acepciòn de personas".
Todo ser humano que se digne ser responsable y que quiera ser respetado como tal, se levanta cada mañana preparàndose para trabajar sabiendo que habrà momentos difìciles, pues la primera "orden o sentencia" que Dios le diò a Adàn fue: "Por cuanto le hiciste caso a tu mujer... maldita serà la tierra por TU culpa...con PENOSOS trabajos comeràs de ella TODOS los dìas de tu vida". (Gènesis 3:17). Nos explicamos: "Somos amantes, màs bien fanàticos, de levantarnos a darle gracias a Dios por cada dìa de vida; de platicar con Dios en oraciòn; de intecerder por las penas y las angustias de nuestros pròjimos; de leer, estudiar y memorizar las escrituras; es màs, nos fascina enseñarla en la medida de nuestra capacidad, conocimiento y sin ningùn interès econòmico sino tan sòlo servir al Señor por gratitud, pero, entendemos que tambièn es una orden de Dios el salir a trabajar. Ahora bien, el punto que el Apòstol Pablo nos està mencionando aquì, es que se trabaja mejor, con màs agrado, con màs eficiencia... si a nuestro lado hay una mujer que nos respalda, que nos apoya, que nos exhorta, que nos ayuda. Pero, tambièn nos habla de que la mujer necesita un hombre que provea lo esencial para el hogar; que sea èl el sostèn de la casa; que sea el guìa espiritual y material de la casa; que sea una columna y no un estorbo en la caminata de la familia. Un matrimonio (entre UN hombre y UNA mujer que es lo que Dios reconoce y "bendice" como matrimonio), camina mejor si ninguno de los dos es pendenciero sino màs bien ambos son pacificadores y dadores de amor. El matrimonio ni es un juego ni es una conveniencia, es un compromiso muy serio delante de Dios, y todo aquèl que juega con èl... pagarà altas consecuencias cosechando cardos y espinos. ¿Casados o solteros? Nosotros decidimos.
jueves, 17 de noviembre de 2016
La lengua viperina.
"Con el viento del norte vienen las lluvias; con la lengua viperina, las malas caras".
(Proverbios 25:23).
Pocas personas saben acerca del conocimiento de los vientos, pero para quienes son apasionados de el mar y la pesca, no es una opciòn es una obligaciòn conocerlo. En la educaciòn primaria se nos enseñan las clases de vientos, los màs comunes y que casi todos conocemos son los Alicios, vientos del oriente al poniente; los Contralicios, y por supuesto los temidos Monzones, vientos que en verano vienen del mar hacia la tierra y en invierno de la tierra al mar.
En èste verso de la escritura se refiere precisamente a los Monzones, pues lo que nos està tratando de enseñar el Señor es lo dañino que pueden actuar nuestras palabras. De niños nos enseñaron nuestros abuelos que una palabra puede ser màs devastadora que un golpe. Y por experiencias lo hemos podido comprobar, un golpe por duro que sea el cuerpo casi siempre es capaz de asimilarlo y de reponer el miembro lastimado, pero las palabras quedan grabadas en el corazòn, en la mente, en el disco duro de nuestros sentimientos, y, en momentos oportunos o inoportunos salta de nuevo para volver a lastimarnos. Como creyentes que nos consideramos nuestra lucha diaria ha de ser por no participar de èste mal endèmico de la humanidad, de andar lastimando a quien se nos pone enfrente con nuestras expresiones. Reconocemos que es muy difìcil especialmente ahora que casi todo el mundo vive tan afanado y ensimismado en sus problemas y necesidades. Pero tenemos que ser y hacer la diferencia, una parte de la piedad, del amor, de la misericordia del creyente debe expresarse en palabras de alivio, de exhortaciòn, de consuelo, de amor, no de burla y señalamientos. Somos los primeros en reconocer que hemos fallado en eso, pero eso no quiere decir que no podamos iniciar nuestra lucha hoy mismo, ni mucho menos que estemos vencidos.
(Proverbios 25:23).
Pocas personas saben acerca del conocimiento de los vientos, pero para quienes son apasionados de el mar y la pesca, no es una opciòn es una obligaciòn conocerlo. En la educaciòn primaria se nos enseñan las clases de vientos, los màs comunes y que casi todos conocemos son los Alicios, vientos del oriente al poniente; los Contralicios, y por supuesto los temidos Monzones, vientos que en verano vienen del mar hacia la tierra y en invierno de la tierra al mar.
En èste verso de la escritura se refiere precisamente a los Monzones, pues lo que nos està tratando de enseñar el Señor es lo dañino que pueden actuar nuestras palabras. De niños nos enseñaron nuestros abuelos que una palabra puede ser màs devastadora que un golpe. Y por experiencias lo hemos podido comprobar, un golpe por duro que sea el cuerpo casi siempre es capaz de asimilarlo y de reponer el miembro lastimado, pero las palabras quedan grabadas en el corazòn, en la mente, en el disco duro de nuestros sentimientos, y, en momentos oportunos o inoportunos salta de nuevo para volver a lastimarnos. Como creyentes que nos consideramos nuestra lucha diaria ha de ser por no participar de èste mal endèmico de la humanidad, de andar lastimando a quien se nos pone enfrente con nuestras expresiones. Reconocemos que es muy difìcil especialmente ahora que casi todo el mundo vive tan afanado y ensimismado en sus problemas y necesidades. Pero tenemos que ser y hacer la diferencia, una parte de la piedad, del amor, de la misericordia del creyente debe expresarse en palabras de alivio, de exhortaciòn, de consuelo, de amor, no de burla y señalamientos. Somos los primeros en reconocer que hemos fallado en eso, pero eso no quiere decir que no podamos iniciar nuestra lucha hoy mismo, ni mucho menos que estemos vencidos.
miércoles, 16 de noviembre de 2016
No te dejes vencer por el mal.
"Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber".
(Proverbios 25:21).
Nuestros ancestros nos enseñaron un proverbio que reza asì: "El que besa a tu hijo... endulza tu boca". Durante nuestras màs de seis dècadas de vida hemos podido comprobar que es cierto. Hàgale usted una caricia o un favor a cualquier niño, o tan sòlo sonrìa para con èl, y verà la reacciòn de los padres. Verà pronto una sonrisa de agradecimiento o de aceptaciòn, pues està endulzando su boca al besar a su hijo.
Lamentablemente, en èsta humanidad hay de todo, y vemos continuamente personas a las cuales usted les cuida a alguien; les trata de la mejor manera; lucha por encausarlos; les da lo que nunca habìan tenido, pero lejos de agradecerle esos actos... ellos ponen sus ojos tan sòlo en lo que no les agrada, aùn sin saber, si lo que ven sus ojos es verdad o toda la verdad. Dios Padre nos dejò escrito en los Proverbios que nuestra labor no es tomar partido o venganza de esas personas, èl es quien se encarga de hacerles ver su error, de tomar partido y hacer venganza. Una mayor explicaciòn al libro de Proverbios nos la da el Apòstol Pablo en el libro de Romanos capìtulo 12 y verso 20, en donde nos dice: "Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber... que actuando asì, haràs que se avergüence de su conducta". En màs de sesenta años, hemos podido contemplar situaciones de ese tipo, y hemos podido comprobar còmo, Dios, no permite que nada quede oculto, y aùn cuando una respuesta tarde en llegar igualmente llega. Pero la conclusiòn del asunto es que Dios no desea que nosotros metamos las manos sino que nos apartemos, pues eso, tambièn es cuestiòn de fe. Y hemos comprobado tambièn que cuando uno toma decisiones, mete su brazo para ayudar a Dios, lo que vienen son consecuencias; pero, si esperamos en èl estonces lo que viene es justicia. Mientras tanto, si tenemos algùn enemigo y èste tiene hambre, dèmosle de comer; y si tiene sed, dèmosle de beber... que Dios harà que se avergüence de su conducta.
(Proverbios 25:21).
Nuestros ancestros nos enseñaron un proverbio que reza asì: "El que besa a tu hijo... endulza tu boca". Durante nuestras màs de seis dècadas de vida hemos podido comprobar que es cierto. Hàgale usted una caricia o un favor a cualquier niño, o tan sòlo sonrìa para con èl, y verà la reacciòn de los padres. Verà pronto una sonrisa de agradecimiento o de aceptaciòn, pues està endulzando su boca al besar a su hijo.
Lamentablemente, en èsta humanidad hay de todo, y vemos continuamente personas a las cuales usted les cuida a alguien; les trata de la mejor manera; lucha por encausarlos; les da lo que nunca habìan tenido, pero lejos de agradecerle esos actos... ellos ponen sus ojos tan sòlo en lo que no les agrada, aùn sin saber, si lo que ven sus ojos es verdad o toda la verdad. Dios Padre nos dejò escrito en los Proverbios que nuestra labor no es tomar partido o venganza de esas personas, èl es quien se encarga de hacerles ver su error, de tomar partido y hacer venganza. Una mayor explicaciòn al libro de Proverbios nos la da el Apòstol Pablo en el libro de Romanos capìtulo 12 y verso 20, en donde nos dice: "Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber... que actuando asì, haràs que se avergüence de su conducta". En màs de sesenta años, hemos podido contemplar situaciones de ese tipo, y hemos podido comprobar còmo, Dios, no permite que nada quede oculto, y aùn cuando una respuesta tarde en llegar igualmente llega. Pero la conclusiòn del asunto es que Dios no desea que nosotros metamos las manos sino que nos apartemos, pues eso, tambièn es cuestiòn de fe. Y hemos comprobado tambièn que cuando uno toma decisiones, mete su brazo para ayudar a Dios, lo que vienen son consecuencias; pero, si esperamos en èl estonces lo que viene es justicia. Mientras tanto, si tenemos algùn enemigo y èste tiene hambre, dèmosle de comer; y si tiene sed, dèmosle de beber... que Dios harà que se avergüence de su conducta.
martes, 15 de noviembre de 2016
Un corazòn afligido.
"Dedicarle canciones al corazòn afligido es como echarle vinagre a una herida".
(Proverbios 25:20).
Cuando una persona està alegre, rìe; cuando una persona està alegre, es sociable; cuando una persona està alegre, canta. Pero, no es asì con quienes estàn en penas, la persona que està en penas no rìe, no desea socializar, ni mucho menos desea cantar o que le canten. Contradiciendo las escrituras y lo que Dios dice habièndo sido el creador del ser humano, muchos son los insensatos que piensan que con la mùsica quitaràn la pena de un corazòn dolido. Hacer eso, es como andar sin camisa en tiempo de frìo dice el final de èste verso.
Cuando una persona està en una pena lo que quiere es silencio, tiempo para meditar, desea consuelo, pero expresado en palabras de alivio, de exhortaciòn... pero nunca canciones. Repetimos, es una insensatez el pensar que una persona afligida va a reaccionar para bien con canciones. Una oraciòn, una palabra a tiempo y con sabidurìa es capaz de animar a alguien pero no canciones. El hombre màs sabio que ha existido despuès de Jesùs, nos dice en Eclesiastès 3:1: "PARA TODO HAY TIEMPO". Y cuando una persona no està alegre no es tiempo de cantos, es tiempo de consuelo, de un abrazo, o de simplemente estar a su lado sin decir una palabra pero que sepa que cuenta con nosotros, o, que nosotros contamos con ella, pero no de cànticos. Ciertamente la escritura nos dice en el Salmo 34:1 lo siguiente:
"Bendeciré a Jehová en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca".
(Proverbios 25:20).
Cuando una persona està alegre, rìe; cuando una persona està alegre, es sociable; cuando una persona està alegre, canta. Pero, no es asì con quienes estàn en penas, la persona que està en penas no rìe, no desea socializar, ni mucho menos desea cantar o que le canten. Contradiciendo las escrituras y lo que Dios dice habièndo sido el creador del ser humano, muchos son los insensatos que piensan que con la mùsica quitaràn la pena de un corazòn dolido. Hacer eso, es como andar sin camisa en tiempo de frìo dice el final de èste verso.
Cuando una persona està en una pena lo que quiere es silencio, tiempo para meditar, desea consuelo, pero expresado en palabras de alivio, de exhortaciòn... pero nunca canciones. Repetimos, es una insensatez el pensar que una persona afligida va a reaccionar para bien con canciones. Una oraciòn, una palabra a tiempo y con sabidurìa es capaz de animar a alguien pero no canciones. El hombre màs sabio que ha existido despuès de Jesùs, nos dice en Eclesiastès 3:1: "PARA TODO HAY TIEMPO". Y cuando una persona no està alegre no es tiempo de cantos, es tiempo de consuelo, de un abrazo, o de simplemente estar a su lado sin decir una palabra pero que sepa que cuenta con nosotros, o, que nosotros contamos con ella, pero no de cànticos. Ciertamente la escritura nos dice en el Salmo 34:1 lo siguiente:
"Bendeciré a Jehová en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca".
Pero no podemos confundir "alabanza" con "mùsica o cantos", pues son dos situaciones distintas. Usted cuando alaba los dones de alguien no lo hace escribièndole una canciòn o cantàndosela, lo hace con "palabras", y eso, es precisamente nuestro punto. Alabar a Dios en todo tiempo no implica pasàrsela cantando himnos o coros necesariamente, pues una alabanza sea hace con palabras que exalten los dones o virtudes o bondades de alguien. Lo que no implica que si usted quiere cantar no lo pueda hacer. El caso es que para todo hay un tiempo idòneo en la vida.
lunes, 14 de noviembre de 2016
Gente no confiable.
"Confiar en gente desleal en momentos de angustia es como tener un diente careado o una pierna rota".
(Proverbios 25:19).
¿Quièn nos puede garantizar en èsta vida que en algùn momento no necesitaremos de la ayuda de alguien? Cuando èramos niños, se nos enseñò una gran lecciòn, que a Dios gracias, nunca hemos olvidado y que nos ha sido muy ùtil: "Nadie es tan rico que no necesite algo en algùn momento, y nadie es tan pobre que no pueda dar algo en algùn momento".
Sin embargo, es necesario que contemos con la ayuda idònea para ese momento de urgencia. Imagìnese usted que su esposa està esperando un bebè, y por razones de trabajo, usted tiene que viajar fuera de la ciudad, pero le confìa a una pariente que por favor la asista. ¿Què va a suceder si esa persona no es confiable? ¿Còmo va a salir del momento crìtico su esposa si usted està lejos y la persona no es responsable? Bien nos dice el mensaje de Dios hoy: "Una persona no confiable es como un diente careado o una pierna rota". ¿Con què seguridad podemos morder si creemos que la siguiente mordida serà dolorosa? ¿Què fuerza podemos tener o aplicar apoyàndonos en una pierna rota y dolorosa? Definitivamente, necesitamos para los momentos difìciles de nuestra vida, gente confiable. Ahora bien, ¿Còmo adquirimos esa gente confiable? Pues hay una ley divina que se ha dado en llamarse "La ley de la siembra y la cosecha". Muchos la utilizan para hablar de dinero, y es cierta y aplicable, pero tambièn se aplica a èste caso. "seamos nosotros personas confiables, y en su momento, Dios harà que tengamos a nuestra disposiciòn persona confiables". Esa es la clave.
(Proverbios 25:19).
¿Quièn nos puede garantizar en èsta vida que en algùn momento no necesitaremos de la ayuda de alguien? Cuando èramos niños, se nos enseñò una gran lecciòn, que a Dios gracias, nunca hemos olvidado y que nos ha sido muy ùtil: "Nadie es tan rico que no necesite algo en algùn momento, y nadie es tan pobre que no pueda dar algo en algùn momento".
Sin embargo, es necesario que contemos con la ayuda idònea para ese momento de urgencia. Imagìnese usted que su esposa està esperando un bebè, y por razones de trabajo, usted tiene que viajar fuera de la ciudad, pero le confìa a una pariente que por favor la asista. ¿Què va a suceder si esa persona no es confiable? ¿Còmo va a salir del momento crìtico su esposa si usted està lejos y la persona no es responsable? Bien nos dice el mensaje de Dios hoy: "Una persona no confiable es como un diente careado o una pierna rota". ¿Con què seguridad podemos morder si creemos que la siguiente mordida serà dolorosa? ¿Què fuerza podemos tener o aplicar apoyàndonos en una pierna rota y dolorosa? Definitivamente, necesitamos para los momentos difìciles de nuestra vida, gente confiable. Ahora bien, ¿Còmo adquirimos esa gente confiable? Pues hay una ley divina que se ha dado en llamarse "La ley de la siembra y la cosecha". Muchos la utilizan para hablar de dinero, y es cierta y aplicable, pero tambièn se aplica a èste caso. "seamos nosotros personas confiables, y en su momento, Dios harà que tengamos a nuestra disposiciòn persona confiables". Esa es la clave.
sábado, 12 de noviembre de 2016
El falso testimonio.
"Un mazo, una espada, una aguda saeta, eso es el falso testigo contra su amigo".
(Proverbios 25:18).
Testimonio: "Declaraciòn que hace una persona para demostrar o asegurar la veracidad de un hecho por haber sido testigo del mismo". Es lo que hace por ejemplo, un abogado cuando realiza una escritura, y firma reconociendo que ha sido testigo de que lo que en ella està escrito es lo que ambas partes se comprometen a cumplir. Sin embargo, una alteraciòn o una falsedad en dicha testimonio, es penado por la ley.
Vemos entonces que, para el hombre es muy importante el testimonio de una persona, cuànto màs no lo serà para Dios. Por ello, es que Dios tambièn impone una pena de castigo a quien dè mal testimonio de su pròjimo, especialmente si no ha sido testigo de los hechos. La pràctica ha demostrado que aùn siendo testigo de los hechos nos podemos equivocar, pues no solamente lo que nuestros ojos estàn viendo es toda la verdad. Por ejemplo, llegamos a una casa y observamos al padre expulsando de la casa a uno de los miembros de la familia. La primera impresiòn y lo que ven nuestros ojos nos dice que ese hombre no tiene consciencia, que està cometiendo una injusticia, que està loco, esa, es nuestra parte de la verdad. Pero, lo que no vieron nuestros ojos tambièn es verdad, y es el hecho de que ese miembro de la familia no ha querido cumplir las normas establecidas para esa casa. Es allì, cuando nos damos cuenta que no todo lo que vemos es la verdad, y que, aùn de lo que vemos tenemos que tener cuidado de dar testimonio. Ahora bien, cuando damos testimonio aùn de lo que no vieron nuestros ojos, es peor falta aùn. Sobre todo porque a los creyentes Dios nos manda en Gàlatas 6:10: "hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe". Y hablar de lo que no nos consta, es dar mal testimonio, es como darle con una mazo a nuestro hermano, es como hundirle la espada, lo convertimos en una agua saeta en su contra.
(Proverbios 25:18).
Testimonio: "Declaraciòn que hace una persona para demostrar o asegurar la veracidad de un hecho por haber sido testigo del mismo". Es lo que hace por ejemplo, un abogado cuando realiza una escritura, y firma reconociendo que ha sido testigo de que lo que en ella està escrito es lo que ambas partes se comprometen a cumplir. Sin embargo, una alteraciòn o una falsedad en dicha testimonio, es penado por la ley.
Vemos entonces que, para el hombre es muy importante el testimonio de una persona, cuànto màs no lo serà para Dios. Por ello, es que Dios tambièn impone una pena de castigo a quien dè mal testimonio de su pròjimo, especialmente si no ha sido testigo de los hechos. La pràctica ha demostrado que aùn siendo testigo de los hechos nos podemos equivocar, pues no solamente lo que nuestros ojos estàn viendo es toda la verdad. Por ejemplo, llegamos a una casa y observamos al padre expulsando de la casa a uno de los miembros de la familia. La primera impresiòn y lo que ven nuestros ojos nos dice que ese hombre no tiene consciencia, que està cometiendo una injusticia, que està loco, esa, es nuestra parte de la verdad. Pero, lo que no vieron nuestros ojos tambièn es verdad, y es el hecho de que ese miembro de la familia no ha querido cumplir las normas establecidas para esa casa. Es allì, cuando nos damos cuenta que no todo lo que vemos es la verdad, y que, aùn de lo que vemos tenemos que tener cuidado de dar testimonio. Ahora bien, cuando damos testimonio aùn de lo que no vieron nuestros ojos, es peor falta aùn. Sobre todo porque a los creyentes Dios nos manda en Gàlatas 6:10: "hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe". Y hablar de lo que no nos consta, es dar mal testimonio, es como darle con una mazo a nuestro hermano, es como hundirle la espada, lo convertimos en una agua saeta en su contra.
viernes, 11 de noviembre de 2016
Los excesos.
"Si encuentras miel, nos te empalagues; la mucha miel provoca nàuceas".
(Proverbios 25:16).
¿Què nos està diciendo la palabra de Dios hoy, que si nuestro desayuno es con tortas de miel no le echemos demasiada? ¿Que la miel nos puede dar diabetes? ¿Que la miel es un alimento dañino? No. Simplemente nos està haciendo una analogìa de los excesos.
Miremos lo que nos aconseja la escritura en varios pasajes de la escritura acerca de los excesos: Uno "No te alabes delante del rey, Ni estés en el lugar de los grandes" Proverbios 25:6. Esta porciòn nos habla que si alguna virtud o cualidad tenemos, no somos nosotros los que debemos hablar de ella, sino otras personas. Y en un segundo plano nos habla que no debemos buscar los lugares de privilegio sino tenemos que esperar para ser llamados a ellos, si es que nos corresponde ocuparlos algùn dìa. Es increìble la cantidad de personas que quieren salir en la foto, pero no quieren pagar el precio para salir en ella... eso es pecar de exceso. En Proverbios 25:17 "No frecuente tu pie la casa de tu vecino, no sea que él se hastíe de ti y te aborrezca". Este pasaje es exageradamente explicativo acerca del cuidado que hemos de tener con respecto a las relaciones interpersonales, y aunque aquì se menciona la casa del vecino es aplicable a todas las personas, sean compañeros, conocidos o familiares. Pues si frecuentamos mucho la casa de alguien en lugar de ser una bendiciòn nos convertimos en el estorbo que no los deja salir adelante, o, ellos se convierten en el estorbo nuestro, pero esto que esto tambièn es un exceso, se entiende solamente con sabidurìa de lo alto. Y la historia nos ha demostrado ampliamente que Dios, los estorbos, los quita de en medio.
(Proverbios 25:16).
¿Què nos està diciendo la palabra de Dios hoy, que si nuestro desayuno es con tortas de miel no le echemos demasiada? ¿Que la miel nos puede dar diabetes? ¿Que la miel es un alimento dañino? No. Simplemente nos està haciendo una analogìa de los excesos.
Miremos lo que nos aconseja la escritura en varios pasajes de la escritura acerca de los excesos: Uno "No te alabes delante del rey, Ni estés en el lugar de los grandes" Proverbios 25:6. Esta porciòn nos habla que si alguna virtud o cualidad tenemos, no somos nosotros los que debemos hablar de ella, sino otras personas. Y en un segundo plano nos habla que no debemos buscar los lugares de privilegio sino tenemos que esperar para ser llamados a ellos, si es que nos corresponde ocuparlos algùn dìa. Es increìble la cantidad de personas que quieren salir en la foto, pero no quieren pagar el precio para salir en ella... eso es pecar de exceso. En Proverbios 25:17 "No frecuente tu pie la casa de tu vecino, no sea que él se hastíe de ti y te aborrezca". Este pasaje es exageradamente explicativo acerca del cuidado que hemos de tener con respecto a las relaciones interpersonales, y aunque aquì se menciona la casa del vecino es aplicable a todas las personas, sean compañeros, conocidos o familiares. Pues si frecuentamos mucho la casa de alguien en lugar de ser una bendiciòn nos convertimos en el estorbo que no los deja salir adelante, o, ellos se convierten en el estorbo nuestro, pero esto que esto tambièn es un exceso, se entiende solamente con sabidurìa de lo alto. Y la historia nos ha demostrado ampliamente que Dios, los estorbos, los quita de en medio.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Con paciencia y amabilidad.
"Con paciencia se convence al gobernante. La lengua amable quebranta hasta los huesos".
(Proverbios 25:15).
¿Cuàl ha sido la razòn por la cuàl la humanidad se ha dividido en clases sociales? El dinero. ¿Entonces hemos de suponer que tener o desear dinero es malo? De ninguna manera, pues Dios constantemente le dice a su pueblo que lo va a prosperar. Lo que ha hecho que el dinero haga cambiar al hombre... es el "amor" al dinero.
Las escrituras nos dicen que la causa principal de todos los males de la humanidad es el amor al dinero (1ª Timoteo 6:10). Pues cuando se ama el dinero uno se vuelve servidor del dinero, en lugar de que el dinero se vuelva servidor de uno. Una de las pruebas que podemos observar si alguien tiene amor al dinero, es la forma en que lo maneja y la forma en que èl se maneja. Cuando una persona invierte o gasta su dinero "sòlo" en sì mismo, esa persona tiene amor por el dinero. Otra forma que tenemos de observarlo es si lejos de ser humilde y amable es prepotente, esa clase de personas creen que por tener dinero tienen derecho a todo o sobre todos. Cuando el dinero està a nuestro servicio lo utilizamos para ayudar a otros, no para satisfacernos "sòlo" nosotros. Pero ¿a què viene el dinero con la paciencia y la amabilidad? Al hecho de que es muy difìcil, por uno mismo, que tengamos esas cualidades o virtudes cuando la vida nos da muchos recursos, pues pensamos que no tenemos necesidad de nadie o que podemos disponer de la vida de los demàs sin ser educados, pacientes, amables. No implica que necesariamente hay que ser pobre para tenerlas, pues tambièn se puede comprobar que muchos no tienen dinero e igualmente tienen amor por el dinero y son insolentes y prepotentes. Pero como que no tener disponibilidad de "mucho" dinero facilita las acciones. Solamente Dios es quien nos puede dar la gracia para no perder el equilibrio que se necesita. Pero lo que sì sabemos por experiencias propias y ajenas es que la paciencia y la ambilidad, la cortesìa, el respeto a los demàs nos abre muchas màs puertas que la prepotencia, dispongamos o no de recursos.
(Proverbios 25:15).
¿Cuàl ha sido la razòn por la cuàl la humanidad se ha dividido en clases sociales? El dinero. ¿Entonces hemos de suponer que tener o desear dinero es malo? De ninguna manera, pues Dios constantemente le dice a su pueblo que lo va a prosperar. Lo que ha hecho que el dinero haga cambiar al hombre... es el "amor" al dinero.
Las escrituras nos dicen que la causa principal de todos los males de la humanidad es el amor al dinero (1ª Timoteo 6:10). Pues cuando se ama el dinero uno se vuelve servidor del dinero, en lugar de que el dinero se vuelva servidor de uno. Una de las pruebas que podemos observar si alguien tiene amor al dinero, es la forma en que lo maneja y la forma en que èl se maneja. Cuando una persona invierte o gasta su dinero "sòlo" en sì mismo, esa persona tiene amor por el dinero. Otra forma que tenemos de observarlo es si lejos de ser humilde y amable es prepotente, esa clase de personas creen que por tener dinero tienen derecho a todo o sobre todos. Cuando el dinero està a nuestro servicio lo utilizamos para ayudar a otros, no para satisfacernos "sòlo" nosotros. Pero ¿a què viene el dinero con la paciencia y la amabilidad? Al hecho de que es muy difìcil, por uno mismo, que tengamos esas cualidades o virtudes cuando la vida nos da muchos recursos, pues pensamos que no tenemos necesidad de nadie o que podemos disponer de la vida de los demàs sin ser educados, pacientes, amables. No implica que necesariamente hay que ser pobre para tenerlas, pues tambièn se puede comprobar que muchos no tienen dinero e igualmente tienen amor por el dinero y son insolentes y prepotentes. Pero como que no tener disponibilidad de "mucho" dinero facilita las acciones. Solamente Dios es quien nos puede dar la gracia para no perder el equilibrio que se necesita. Pero lo que sì sabemos por experiencias propias y ajenas es que la paciencia y la ambilidad, la cortesìa, el respeto a los demàs nos abre muchas màs puertas que la prepotencia, dispongamos o no de recursos.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Ser dadivoso.
"Nubes y viento, y nada de lluvia, es quien presume de dar y nunca da nada".
(Proverbios 25:14).
Una persona a la cuàl admiramos mucho por su testimonio de vida es Josè (Pepe) Mujica, èl expresa una gran verdad que la Biblia nos enseña: "El dinero es tiempo de vida". El dinero que conseguimos lo conseguimos invirtiendo nuestro tiempo y el tiempo es nuestra vida. Dios le dijo a Adàn: "Y de ahora en adelante, comeràs el pan con el sudor de tu frente", es decir que Adàn tenìa que invertir su tiempo en trabajar.
(Proverbios 25:14).
Una persona a la cuàl admiramos mucho por su testimonio de vida es Josè (Pepe) Mujica, èl expresa una gran verdad que la Biblia nos enseña: "El dinero es tiempo de vida". El dinero que conseguimos lo conseguimos invirtiendo nuestro tiempo y el tiempo es nuestra vida. Dios le dijo a Adàn: "Y de ahora en adelante, comeràs el pan con el sudor de tu frente", es decir que Adàn tenìa que invertir su tiempo en trabajar.
Las escrituras nos exhortan a que seamos dadivosos, a que demos y lo que demos que sea con un corazòn contento, en otras palabras que tengamos "contentamiento" en dar. No nos llama a que dejemos con hambre a nuestra gente con tal de que repartamos, pero sì nos llama a que no seamos insensibles ante la necesidad ajena. Vemos en la biblia ejemplos de personas que dieron y que dieron con gusto, sin murmuraciones, pero tambièn vemos sus resultados. Uno, Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte llamada la Italiana, 2piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo judío y oraba a Dios continuamente. (soldado romano, que NO tenìa porquè cumplir leyes ajenas) pero con eso logrò la gracia para ser salvo (Hechos 10:2-4). Dos, Y vino una viuda pobre y echò dos blancas... todos han echado de lo que les sobra, pero ella echò todo lo que era su sustento, les dijo Jesùs a sus discìpulo. O sea, no era rica como el centuriòn pero dio todo lo que tenìa, y es un ejemplo que se menciona hasta el dìa de hoy (Marcos 12:41-44). Nos enseña el verso de hoy, que buena actitud tendremos y seremos fructìferos si damos de lo mucho que recibimos, de lo contrario seremos como nubes y viento sin agua. Y las nubes y el viento sin agua lo que causan son un desierto, y en el desierto generalmente lo que hay es muerte. Tampoco significa que si no damos moriremos, pero sì significa que no tendremos gozo espiritual.
martes, 8 de noviembre de 2016
Mensajeros.
"Como frescura de nieve en dìa de verano es el mensajero confiable".
(Proverbios 25:13).
Por siglos, especialmente en los ùltimos, el hombre a querido pronosticar los terremotos. Un terremoto es algo que nos conmueve mucho porque un elemento al que consideramos muy seguro, como es la tierra, nos es movido o sacudido. Y eso, nos causa inestabilidad.
¿Còmo nos harìa sentir de seguros si alguien nos dijera con certeza y veracidad cuàndo sucederà un terremoto? No nos importarìa que esa persona tuviera interès ocultos, mezquinos o que buscara ganancias deshonetas. Sobre todo, si nos anunciara el gran terremoto que està pronosticado en Apocalipsis 16:18: "y hubo un gran terremoto tal como NO lo había habido desde que el hombre está sobre la tierra; fue tan grande y poderoso terremoto". ¡Còmo agradecerìamos a alguien si nos avisara de una catàsfrofe que viene sobre nosotros y con ese aviso pudièramos salvar las vidas propias y las de nuestros seres queridos. Y sin embargo, sucede pero muchos lo rechazan, miremos lo que nos dice el libro Romanos 10:15-16, que nos recuerda las palabras de Dios a Isaìas en 6:9-10: " Cuàn hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de las buenas nuevas... pero NO TODOS LO CREEN". Ciertamente hemos de reconocer que la culpa no la tienen solamente los que escuchan las buenas nuevas, sino la han tenido los que anuncian las buenas nuevas con interèsis ocultos, mezquinos o ganancias deshonestas. Pero, tambièn debièramos entender que los juicios de Dios no nos vienen por lo que otros hacen o dejan de hacer, sino por lo que nosotros hacemos o dejamos de hacer. ¡Què nos importa a nosotros que otros vivan y roben a costillas de las ovejas! Si los juicios preparados son para ellos y no para nosotros. El apòstol Pablo nos enseñò: "Escuchad, escudriñad todo, escoged lo bueno y dejad ir lo malo". En eso debièramos de poner nuestros ojos, en el mensaje que traen, pues tan sòlo son vasos utilizados por Dios.
(Proverbios 25:13).
Por siglos, especialmente en los ùltimos, el hombre a querido pronosticar los terremotos. Un terremoto es algo que nos conmueve mucho porque un elemento al que consideramos muy seguro, como es la tierra, nos es movido o sacudido. Y eso, nos causa inestabilidad.
¿Còmo nos harìa sentir de seguros si alguien nos dijera con certeza y veracidad cuàndo sucederà un terremoto? No nos importarìa que esa persona tuviera interès ocultos, mezquinos o que buscara ganancias deshonetas. Sobre todo, si nos anunciara el gran terremoto que està pronosticado en Apocalipsis 16:18: "y hubo un gran terremoto tal como NO lo había habido desde que el hombre está sobre la tierra; fue tan grande y poderoso terremoto". ¡Còmo agradecerìamos a alguien si nos avisara de una catàsfrofe que viene sobre nosotros y con ese aviso pudièramos salvar las vidas propias y las de nuestros seres queridos. Y sin embargo, sucede pero muchos lo rechazan, miremos lo que nos dice el libro Romanos 10:15-16, que nos recuerda las palabras de Dios a Isaìas en 6:9-10: " Cuàn hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de las buenas nuevas... pero NO TODOS LO CREEN". Ciertamente hemos de reconocer que la culpa no la tienen solamente los que escuchan las buenas nuevas, sino la han tenido los que anuncian las buenas nuevas con interèsis ocultos, mezquinos o ganancias deshonestas. Pero, tambièn debièramos entender que los juicios de Dios no nos vienen por lo que otros hacen o dejan de hacer, sino por lo que nosotros hacemos o dejamos de hacer. ¡Què nos importa a nosotros que otros vivan y roben a costillas de las ovejas! Si los juicios preparados son para ellos y no para nosotros. El apòstol Pablo nos enseñò: "Escuchad, escudriñad todo, escoged lo bueno y dejad ir lo malo". En eso debièramos de poner nuestros ojos, en el mensaje que traen, pues tan sòlo son vasos utilizados por Dios.
lunes, 7 de noviembre de 2016
Anillo y collar de oro.
"Como anillo o collar de oro fino son los regaños del sabio en oìdos atentos".
(Proverbios 25:12).
Son muchas las cualidades que Dios le pide a su pueblo, seguir los pasos en pos del trono de Dios es un camino controversial, pues a la vez que es fàcil es tambièn muy difìcil. Es fàcil pues la entrada es gratis, con una sola confesiòn de labios y corazòn sincero uno goza de ese regalo; pero, es difìcil pues en el camino hay que dejar muchas de las viejas pràcticas que se tenìan, y eso, no se puede hacer tan fàcil como una confesiòn, eso conlleva mucha pero mucha disciplina.
Sin embargo, entre todas las cualidades o peticiones que Dios nos hace a quienes le seguimos hay una que en lo personal nos parece es la primera y màs importante: "Obediencia". ¿Por què lo creemos asì? Pues desde el principio vemos a Dios hablando con el hombre y dicièndole: "De todos los frutos de la tierra puedes comer... menos de uno", y por no obedecer el hombre perdiò su inocencia y fue expulsado de la presencia de Dios. Luego, vemos a Dios diciendo: "Sed libres, disfruten de todo y poblan la tierra... pero no abusen de la libertad, y por no obedecer vino el Diluvio y arrazò el mundo. Màs tarde le dice al pueblo luego de sacarlo de la esclavitud de Egipto: "Oìd mi vos ¡HOY!... y por no oìr la voz de Dios el pueblo no pudo obedecer y por no obedecer no sòlo entrò en maldiciones sino que tambièn muriò. En resumen, por lo que pensamos que la "obediencia" debiera de ser el principal atributo del creyente, es porque cada vez que Dios nos ha dicho algo como humanidad, y no le hemos obedecido, las consecuencias han sido mega catàstrofes. Asì pues, en lo personal, cada vez que algùn sabio (entendamos un ancestro, un lìder, una autoridad) nos corrija, entendamos que lo hace para nuestro bien, por lo que esas palabras en lugar de desecharlas las debièramos de tomar simbòlicamente como anillos o collares de oro que nos estàn regalando.
(Proverbios 25:12).
Son muchas las cualidades que Dios le pide a su pueblo, seguir los pasos en pos del trono de Dios es un camino controversial, pues a la vez que es fàcil es tambièn muy difìcil. Es fàcil pues la entrada es gratis, con una sola confesiòn de labios y corazòn sincero uno goza de ese regalo; pero, es difìcil pues en el camino hay que dejar muchas de las viejas pràcticas que se tenìan, y eso, no se puede hacer tan fàcil como una confesiòn, eso conlleva mucha pero mucha disciplina.
Sin embargo, entre todas las cualidades o peticiones que Dios nos hace a quienes le seguimos hay una que en lo personal nos parece es la primera y màs importante: "Obediencia". ¿Por què lo creemos asì? Pues desde el principio vemos a Dios hablando con el hombre y dicièndole: "De todos los frutos de la tierra puedes comer... menos de uno", y por no obedecer el hombre perdiò su inocencia y fue expulsado de la presencia de Dios. Luego, vemos a Dios diciendo: "Sed libres, disfruten de todo y poblan la tierra... pero no abusen de la libertad, y por no obedecer vino el Diluvio y arrazò el mundo. Màs tarde le dice al pueblo luego de sacarlo de la esclavitud de Egipto: "Oìd mi vos ¡HOY!... y por no oìr la voz de Dios el pueblo no pudo obedecer y por no obedecer no sòlo entrò en maldiciones sino que tambièn muriò. En resumen, por lo que pensamos que la "obediencia" debiera de ser el principal atributo del creyente, es porque cada vez que Dios nos ha dicho algo como humanidad, y no le hemos obedecido, las consecuencias han sido mega catàstrofes. Asì pues, en lo personal, cada vez que algùn sabio (entendamos un ancestro, un lìder, una autoridad) nos corrija, entendamos que lo hace para nuestro bien, por lo que esas palabras en lugar de desecharlas las debièramos de tomar simbòlicamente como anillos o collares de oro que nos estàn regalando.
sábado, 5 de noviembre de 2016
A tiempo.
"Como frutas de oro con incrustaciones de plata son las palabras dichas a tiempo".
(Proverbios 25:11).
En las naciones industrializadas y en donde no se piensa màs que en producir dinero, han acuñado una expresiòn que en las naciones pobres no se entiende: "El tiempo es dinero". Sin embargo, no llevàndolo a un extremo es una expresiòn buena. Pepe Mujica, el expresidente uruguayo en sus charlas nos notiva a que con sabidurìa empleemos tanto el tiempo como el dinero, pues el dinero lo compramos muy costosamente con tiempo de vida.
La escritura refuerza esos principios con expresiones como las del apòstol Pablo en Efesios 15:16: "Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son cortos". Sì, la vida se nos escurre entre los dedos sin que nos demos cuenta, precisamente por los afanes. Cuando somos jòvenes no pensamos que vamos a morir, eso, creemos, es para los viejos, y pensamos que nunca llegaremos a viejos, pero cuando menos lo sentimos llegamos. En otra parte de la escritura se nos dice: "la sabiduría está con quienes oyen consejos (Proverbios 13:10). Pero ¿còmo podemos oìr consejos si no hay quièn nos los dè?. La escritura tambièn nos da una soluciòn a èsto: "El temor del Señor es corrección y sabiduría" (Proverbios 15:33). Escuchar las palabras que Cristo nos dejò legadas, o, por el contrario escuchar a hombres que se dedican con honestidad a estudiar lo que Cristo nos dejo... nos trae las palabras de sabidurìa a tiempo para salvarnos de situaciones difìciles, y en ocasiones hasta la vida. ¡Què valiosa es una palabra a tiempo, y el tiempo, es vida!
(Proverbios 25:11).
En las naciones industrializadas y en donde no se piensa màs que en producir dinero, han acuñado una expresiòn que en las naciones pobres no se entiende: "El tiempo es dinero". Sin embargo, no llevàndolo a un extremo es una expresiòn buena. Pepe Mujica, el expresidente uruguayo en sus charlas nos notiva a que con sabidurìa empleemos tanto el tiempo como el dinero, pues el dinero lo compramos muy costosamente con tiempo de vida.
La escritura refuerza esos principios con expresiones como las del apòstol Pablo en Efesios 15:16: "Así que tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son cortos". Sì, la vida se nos escurre entre los dedos sin que nos demos cuenta, precisamente por los afanes. Cuando somos jòvenes no pensamos que vamos a morir, eso, creemos, es para los viejos, y pensamos que nunca llegaremos a viejos, pero cuando menos lo sentimos llegamos. En otra parte de la escritura se nos dice: "la sabiduría está con quienes oyen consejos (Proverbios 13:10). Pero ¿còmo podemos oìr consejos si no hay quièn nos los dè?. La escritura tambièn nos da una soluciòn a èsto: "El temor del Señor es corrección y sabiduría" (Proverbios 15:33). Escuchar las palabras que Cristo nos dejò legadas, o, por el contrario escuchar a hombres que se dedican con honestidad a estudiar lo que Cristo nos dejo... nos trae las palabras de sabidurìa a tiempo para salvarnos de situaciones difìciles, y en ocasiones hasta la vida. ¡Què valiosa es una palabra a tiempo, y el tiempo, es vida!
viernes, 4 de noviembre de 2016
Defensa sin traiciòn.
"Defiende tu causa contra tu pròjimo, pero no traiciones la confianza de nadie".
(Proverbios 25:9).
Alguien nos enseñò que no debemos contarle nuestro secretos a ninguna persona, pues en un momento problemàtico con èl, èste descubrirà lo que no queremos que otros sepan porque nos da pena o verguenza. Es posible que tenga razòn, la prudencia debe de ser una caracterìstica de los creyentes, pero, la pregunta del millòn es: ¿Y nosotros, què hacemos con los secretos que nos cuentan, acaso nosotros sì somos fieles en guardarlos?
Cuando uno està en alguno de los ministerios del Señor, sea Pastor, Evangelista, Profeta, Apòstol o Maestro, tarde o temprano alguien toma confianza con uno y le cuenta sus màs ìntimos secretos. En ocasiones lo hacen porque no soportan la carga de lo que hicieron o de lo que les hicieron; en otras oportunidades es porque quieren solucionar el problema pero no saben còmo, y, confìan en que uno pueda ser utilizado por el Espìritu de Dios para guiàrles o ayudarles a encontrar esa soluciòn. El punto es que, esos secretos no deben ser divulgados por nadie en ningùn momento. Y, cualquiera de nosotros que està en un liderazgo debe ser respetuoso y honrar esos secretos. No es correcto tampoco, y es a lo que se refiere el verso de hoy, defender nuestra causa en un momento dado, enlodando a quien nos contò sus secretos. No importa cuàl sea el problema, cuàl sea la causa del distanciamiento, el punto es que no podemos ni debemos divulgar un secreto, pues eso Dios lo llama traiciòn. La justicia no debe venir del hombre sino de Dios, y casi siempre como decìa la abuela: "Calladito... te ves màs bonito".
(Proverbios 25:9).
Alguien nos enseñò que no debemos contarle nuestro secretos a ninguna persona, pues en un momento problemàtico con èl, èste descubrirà lo que no queremos que otros sepan porque nos da pena o verguenza. Es posible que tenga razòn, la prudencia debe de ser una caracterìstica de los creyentes, pero, la pregunta del millòn es: ¿Y nosotros, què hacemos con los secretos que nos cuentan, acaso nosotros sì somos fieles en guardarlos?
Cuando uno està en alguno de los ministerios del Señor, sea Pastor, Evangelista, Profeta, Apòstol o Maestro, tarde o temprano alguien toma confianza con uno y le cuenta sus màs ìntimos secretos. En ocasiones lo hacen porque no soportan la carga de lo que hicieron o de lo que les hicieron; en otras oportunidades es porque quieren solucionar el problema pero no saben còmo, y, confìan en que uno pueda ser utilizado por el Espìritu de Dios para guiàrles o ayudarles a encontrar esa soluciòn. El punto es que, esos secretos no deben ser divulgados por nadie en ningùn momento. Y, cualquiera de nosotros que està en un liderazgo debe ser respetuoso y honrar esos secretos. No es correcto tampoco, y es a lo que se refiere el verso de hoy, defender nuestra causa en un momento dado, enlodando a quien nos contò sus secretos. No importa cuàl sea el problema, cuàl sea la causa del distanciamiento, el punto es que no podemos ni debemos divulgar un secreto, pues eso Dios lo llama traiciòn. La justicia no debe venir del hombre sino de Dios, y casi siempre como decìa la abuela: "Calladito... te ves màs bonito".
jueves, 3 de noviembre de 2016
La prudencia.
"Vale màs que el rey te diga: "Sube acà", y no que te humille ante gente importante".
(Proverbios 25:7).
La prudencia, es la virtud que nos capacita para pensar en una situaciòn posible, y que, nos hace evitar algùn daño posterior. En otras palabras, una persona que aplica la prudencia en todo momento de su vida no es una persona impulsiva sino màs bien una persona reflexiva.
Cuando pensamos en una humillaciòn como la que nos explica hoy el verso, luego viene a nuestra mente el hecho de que en una reuniòn en donde hay personas importantes ya sea para la sociedad, para el gobierno, la familia o la iglesia, venimos y nos sentamos en lugares principales que estàn reservados para determinandas personalidades, pasando la verguenza o la pena de ser movidos a otros lugares, pero, no solamente en esas situaciones debemos o podemos utilizar la prudencia. Es en todo momento o en todo acto de nuestra vida: "No podemos decir todo lo que sabemos o todo lo que quisièramos en todo momento o a toda persona", palabras sabias enseñadas por los abuelos en nuestra niñez. Cristo lo enseñò de la siguiente forma: "Yo, os envìo como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas" (Mateo 10:16). ¿Què nos estaba diciendo Cristo? Primero que el mundo està lleno de maldad, por ello dice: os envìo a un grupo de lobos. Luego nos està diciendo que nuestra misiòn es ir, pero que vayamos con prudencia. Las palabras de Cristo son fuertes, pero no son mentiras. Lo que sucede es que desde niños nos han inculcado la imagen de un Dios bueno que no hace daño a nadie precisamente por su bondad. Pero, la escritura es clara: "Ciertamente, Dios es grande en misericordia, y lento para la ira"... pero entendamos algo: la tiene, y cuando el mundo lo hace rebalsar entonces la ira de Dios trae o arrepentimiento o muerte.
(Proverbios 25:7).
La prudencia, es la virtud que nos capacita para pensar en una situaciòn posible, y que, nos hace evitar algùn daño posterior. En otras palabras, una persona que aplica la prudencia en todo momento de su vida no es una persona impulsiva sino màs bien una persona reflexiva.
Cuando pensamos en una humillaciòn como la que nos explica hoy el verso, luego viene a nuestra mente el hecho de que en una reuniòn en donde hay personas importantes ya sea para la sociedad, para el gobierno, la familia o la iglesia, venimos y nos sentamos en lugares principales que estàn reservados para determinandas personalidades, pasando la verguenza o la pena de ser movidos a otros lugares, pero, no solamente en esas situaciones debemos o podemos utilizar la prudencia. Es en todo momento o en todo acto de nuestra vida: "No podemos decir todo lo que sabemos o todo lo que quisièramos en todo momento o a toda persona", palabras sabias enseñadas por los abuelos en nuestra niñez. Cristo lo enseñò de la siguiente forma: "Yo, os envìo como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas" (Mateo 10:16). ¿Què nos estaba diciendo Cristo? Primero que el mundo està lleno de maldad, por ello dice: os envìo a un grupo de lobos. Luego nos està diciendo que nuestra misiòn es ir, pero que vayamos con prudencia. Las palabras de Cristo son fuertes, pero no son mentiras. Lo que sucede es que desde niños nos han inculcado la imagen de un Dios bueno que no hace daño a nadie precisamente por su bondad. Pero, la escritura es clara: "Ciertamente, Dios es grande en misericordia, y lento para la ira"... pero entendamos algo: la tiene, y cuando el mundo lo hace rebalsar entonces la ira de Dios trae o arrepentimiento o muerte.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Halloween. ¡Por desconocimiento!
" Mi pueblo perece por falta de conocimiento".
(Oseas 4:6)
(Oseas 4:6)
¡Ay, es que los cristianos tan dramàticos que son! ¡Esos cristianos sòlo cuentos son! ¡Nosotros sòlo lo hacemos como una diversiòn! ¡Si ellos no lo quieren hacer que no lo hagan, y ya, y que nos dejen tranquilos! Son algunas de las expresiones de personas que se sienten aludidas u ofendidas cuando se les señala de algo. Pero mire usted lo que Dios termina diciendo cuando en "su" pueblo hay desconocimiento (o ignorancia de algo)... " y como tù rechazaste el conocimiento, yo te rechazarè a tì de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley de Dios, tambièn yo me olvidarè de tus hijos" (Oseas 4:6).
Cualquiera que se sienta aludido puede expresar que hay dramatismo; que sòlo lo hace por pasar el tiempo o por diversiòn; que si no lo queremos hacer que no lo hagamos y ya; que los dejemos tranquilos ... pero no es el pensamiento de Dios en ciertos asuntos. ¿Cuàl es el punto? El punto es que acaba de pasar una fiesta llamada "halloween" en la cuàl mucha gente participa por "desconocimiento o ignorancia" de lo que significa sòlo por pasar el tiempo o porque es alegre.
Halloween es una fiesta pagana nacida en el pueblo Celta hace màs de 3,000 años y celebrada el 31 de octubre, es una fecha asociada con los muertos, las almas en pena, las brujas y los hechizos. Estas características se deben a su cercanía con el día de los difuntos, que originó la iglesia católica y que se conmemora el 1 de noviembre. Como en otros festivales de año nuevo, en esta fecha los muertos volvían a estar entre los vivos. Los celtas hacían sacrificios humanos y de animales, en honor al dios Samhaím, señor de la muerte. Este día marcó la finalización del verano y la cosecha, y el comienzo del oscuro y frío invierno, momento del año que a menudo se asoció con la muerte humana. Los celtas creían que la frontera entre los mundos de los vivos y de los muertos se volvía incierta en la noche antes del Año Nuevo. La noche del 31 de octubre celebraban Samhain, fecha en la cual se creía que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra.
¿Por què Dios prohibe comunicarse con los muertos? Pues simplemente porque se puede, si no se pudiera no hubiera dejado la prohibiciòn. Pero, simplemente no le agrada, no lo permite, y, a quien desobedece lo reprende (Deuteronomio 18:10-12). Y, aquì en Oseas dice: " y como tù rechazaste el conocimiento, yo te rechazarè a tì de mi sacerdocio; por haber olvidado la ley de Dios, tambièn yo me olvidarè de tus hijos". Y tambièn dijo en Levìtico 18:20: "No sacrifiques vuestros hijos a Moloc". La pregunta es: ¿Entendimos, o seguiremos ofendiendo a Dios y sacrificando a nuestros hijos a maldiciones?
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