viernes, 31 de marzo de 2017

Los afanes (Parte tres).

“Excepto”. (Significa: “Menos en caso de”… o, “salvo en caso de”).

La doctrina de Paz, Poder y Prosperidad, no es nueva. Naciò en tiempos de la conquista de Canaàn por los judíos (hace aproximadamente 3500 años), cuando, habiendo recibido la orden de Dios de matar a todos los cananeos, dejaron vivos a algunos para volverlos sus esclavos (Josuè 6:17). Entonces los Judìos al tener “poder” sobre mano de obra sin costo, tuvieron “prosperidad” lo que les trajo también “paz”.

A èsta doctrina le fue muy fácil incrustarse en la Iglesia, ¿Por què? Pues porque es muy cómoda: ¡Usted es hijo del Rey… reclame porque usted se lo merece!  ¡Usted sòlo dè… y pronto recibirà de vuelta multiplicado!  ¡No tiene que trabajar sòlo pida… y recibirà”. La ley de la siembra y la cosecha es una ley de Dios no de los hombres (Gàlatas 6:7), por lo tanto “funciona”, PERO… no por interés, pues nosotros no podemos sembrar espiritualmente y esperar cosechar materialmente; y tampoco podemos sembrar materialmente y esperar cosechar espiritualmente (el estudio da unciòn, el trabajo da dinero; de Dios NADIE se burla cierra el verso de Gàlatas arriba). Volviendo a nuestra idea central, hemos de aclarar que, cuando Dios dice que “por nada estèis afanados” (Mateo 6:34) significa “nada” no menciona “excepción” alguna. En otras palabras Dios conoce las prioridades del hombre puesto que èl las impuso: 1) Relaciòn hombre Dios (Gènesis 1:27); 2) Relaciòn hombre familia (Gènesis 2:24); 3) Relaciòn hombre trabajo (Gènesis 3:17) y 4) Relaciòn hombre Iglesia (Gènesis 4:3). El Apòstol Pablo lo explica asì (parafraseado): “Yo sugiero que no se casen, pues el casado tiene la “preocupación” (afán) de velar por su casa, y “luego”, por las cosas de Dios; mientras que el soltero “sòlo” tiene la “preocupación” (afán) de velar por las cosas de Dios” (1ª Corintios 7:32-35).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 30 de marzo de 2017

Los afanes (Parte dos).

“Basta a cada dìa su propio afán”.
(Mateo 6:34).

El comercio, fue pues, el inicio de los afánes de los hombres, pues trajo consigo la conquista de territorios para producir; se forman pequeños gobiernos tribales (tribus), lo que genera el cobro de impuestos; y principia el trueque para luego dar paso al papel moneda, eje del comercio y la codicia (para el que lo tiene y para el que no lo tiene).

Durante muchos siglos el mundo caminò lentamente, a pesar de ciertas evoluciones, como el intercambio de mercaderías de lugares remotos a otros (como el famoso comercio de la seda por los chinos 1700 años antes de Cristo); hasta el dìa en que nace la Revoluciòn Industrial (1820-1840), con cuyo movimiento nace la producción en serie. Momento cuando la màquina empieza a desplazar la mano de obra humana, hasta llegar al dìa de hoy, en que la globalización de los negocios; la tecnología y la mercadología nos tiene a los hombres màs ocupados (afanados) en “tener y poseer” que en buscar el reino de Dios. Asi la situación, increìblemente hay gente que “dice creer en Dios” pero se levanta, se acicala y se marcha sin dedicar un minuto a Dios (Mateo 6:33 y Salmo 37:5… encomienda a Jehovà tu camino, y èl hará). Al no hacerlo, regresa a casa después de haber batallado por sus propias fuerzas, cansado, frustrado y decepcionado. Lo triste y lamentable es que “ese mismo afán” se metió poco a poco en la Iglesia, y hoy, està totalmente “incrustado” con la doctrina de Paz, Poder y Prosperidad.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




miércoles, 29 de marzo de 2017

Los afanes (Parte uno).

“Basta a cada dìa su propio afán”.
(Mateo 6:34).

Una de las preguntas clàsicas que hacen los alumnos a los maestros de Biblia es: ¿De dònde salió la esposa de Caìn, si nos han contado que solamente estaban Adàn, Eva, Caìn y Abel? (Gènesis 4:1-2).

Dos puntos importantes en los que no hemos sido instruidos: Uno, Dios había bendecido a Adàn y Eva con ser “fructíferos”  genealógicamente hablando (multiplíquense) (Gènesis 1:22 y 28). Una familia fructífera genealógicamente tiene muchos hijos, pero lo que sucede es que, en èsta historia, quienes habían de ser protagonistas eran Caìn y Abel, hecho que confirman historiadores judíos como Josefo. Dos, en aquellos días del principio de la humanidad, Dios sì permitìa que hubiera parentesco consanguinio (Ejemplos: Nacor se casò con Milca, su sobrina (Gènesis 11:29); y Amram, padre de Moisès se casò con Jocabed, su tìa (Exodo 6:20). Asì la situación, entendemos que la mujer de Caìn era una de sus “muchas” hermanas. Ahora bien, relacionando èsto con nuestro tema de los afanes, hemos de decir que hasta que Caìn fue separado por Dios de sus padres por el asesinato de Abel, el mundo, nos menciona la escritura, caminaba sin afanes. Pero, la descendencia de Caìn iniciò una serie de “actividades” de los cuales la primera fue la construcción (Babel y Nìnive), luego la ganadería, la elaboración de instrumentos de música, y tambièn la herrerìa (vea Gènesis 4:17-22), iniciando asì, el deseo de adquirir bienes y poseciones, estableciendo asì los albores de lo que hoy conocemos como: El comercio.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



martes, 28 de marzo de 2017

Todos tenemos nuestro Adulam

“Y fue David, y se refugiò en la cueva de Adulam”.
(1ª Samuel 22:1).

La historia es muy conocida, Saùl ha desobedecido a Dios y David es nombrado rey en su lugar. A pesar de que Saùl aùn sigue sentado en el Palacio del Rey, el Rey ya es otro. Los celos consumen a Saùl al conocer la notica de parte de Dios y entonces trata de destruir a David, olvidando que la unciòn ya no reposa màs en èl sino en David, y que ahora, David es el protegido de Dios.

Avisado por Dios por medio de su gran amigo Jonatàn, hijo de Saùl, David huye para salvar su vida, y se refugia en una cueva llamada “Adulam”. Adulam, curiosamente significa: “lugar de aflicción” pero también “lugar de tranquilidad”, y es precisamente en ese lugar de “aflicción y tranquilidad” en donde a David le suceden dos situaciones importantes: La primera, que gente lastimada, ofendida y cansada de la opresión del Rey se le unen (400 personas para ser exacto) (1ª Samuel 22:2). Y la segunda, ese lugar de aislamiento le resulta también el lugar  de preparación para luego gobernar. Tenemos què entender algo “ningún hombre de Dios fue formado en público, todos fueron formados en aislamiento”: Josè; Sansòn; Samuel; David; Elìas; Juan el Bautista; Cristo; Pablo, etc. Cuando el Señor nos pone en lugares de aflicción o aislamiento, debemos entender que nos està “preparando” para el cumplimiento de una misión muy importante. Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 27 de marzo de 2017

El desagrado de Dios con Saùl.

¿Què significan esos balidos de oveja que escucho?
(1ª Samuel 15:14).

Samuel, profeta judío, ofrecido y entregado por su madre Ana en manos del sacerdote Eli. Fue educado y adiestrado por èste para su misión. Pero, curiosamente al igual que su mentor con Ofni y Finees, falla en la educación de sus hijos, Joel y Abìas.

Asì, cuando Samuel envejece, el pueblo en lugar de pedir como sucesor y guía a alguno de sus hijos, mejor pide un rey como tenían todas las naciones (1ª Samuel 8:5). Es elegido Saùl, que reina bajo la unciòn hasta que desobedece y su unciòn se pierde junto con el reinado. ¿Cuàl fue la desobediencia de Saùl? “Tomar botìn” palabras de èl mismo (1ª Samuel 15:3-9-21). La acusación en su contra es la pregunta de Samuèl  ¿Què es ese balido que escucho? Hoy, en la casa de Dios, muchos penosamente están tomando “botìn”, enseñoreándose por falta de contentamiento con lo que Dios les da. La acusación en su contra, al igual que en el tiempo de Saùl, es evidente… ¡Dios ya està escuchando el balido de las ovejas!  El Apòtol Pedro profetizò una señal del final de los tiempos: “el juicio de Dios comienza por la casa de Dios” (1ª Pedro 4:17). Hoy, ya vemos los inicios de esos juicios, en aquellos que, obviando los balidos de las ovejas… están tomando botìn de ellas, y lejos de arrepentirse se justifican. Señor, lìbranos de tomar botìn.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
  


viernes, 24 de marzo de 2017

Cuando vemos las señales… pero las menospreciamos.

“Sigan al hombre que lleva el cántaro con agua”
(Lucas 22:10).

La Pascua estaba por llegar, y Jesùs les dice a dos de sus discípulos (Pedro y Juan), a quienes Mateo y Marcos no mencionan pero Lucas sì (22:7), que cuando entren en la ciudad, veràn a un hombre con un cántaro de agua (señal uno); que le sigan porque va a entrar a una casa (señal dos); que èl no es el dueño de la casa (señal tres); pero que pregunten por el dueño que sì estarà en casa (señal cuatro); y, que le averiguen si el aposento de la planta alta (señal cinco) ya està preparado y amueblado para la celebraciòn (señal seis); a lo que èl responderà que sì (señal siete). Todo esto no lo narran Mateo ni Lucas pero Marcos sì en 14:13-15.

Este último hecho por sì mismo, era suficiente para entender las “señales” de que todo lo que Cristo había dicho era una “verdad”, y por lo tanto se cumplirìa. Dios continuamente nos manda señales pero nosotros enceguecidos por el momento desagradable que estamos viviendo… simplemente no las entendemos. ¡Cuàntas veces Dios nos ha hablado acerca de un tema “recurrentemente”, enviando evento tras evento; persona tras persona; vivencia tras vivencia pero por necedad, negligencia u orgullo, no entendemos o no queremos entender las señales, siendo exclusivamente nosotros mismos quienes sufren las consecuencias. Nos encanta mucho esa expresión bíblica que casi ningún creyente conoce, pero que bien haríamos en aprender, que luego de un párrafo bíblico dice: Selah. Selah, significa: “Has una pausa; detente un momento; medita; razona”. Cuànto bien nos haría hacer una pausa, detenernos un momento, meditar y razonar… si todos los eventos, las personas, o aùn las vivencias recurrentes que enfrentamos… no son una señal que Dios nos està enviando, pero que nosotros hemos estado menospreciando.  Selah.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 23 de marzo de 2017

Y eso, que habìa caminado sobre la aguas.

 “Entonces… èl comenzó a blasfemar”
(Marcos 14:71).

La blasfemia, hasta el tiempo de la Revoluciòn Francesa (1879) era penada con lapidación o la horca, fue impuesta precisamente por la inquisición romana en Francia y Europa alrededor de 1230. Implica no solamente que se “niega” a Dios sino que se le insulta directamente con palabras soeces.

Nos narra el Apòstol Marcos en el capìtulo 14, que Jesùs es tomado prisionero, y llevado a la casa del Sumo Sacerdote. Allì, mientras està a la espera de ser juzgado, asoma su figura el Apóstol Pedro, quien en dos ocasiones niega a su Señor diciendo que no le conoce y que no sabe quièn es, pero, en la tercera, en el verso 71 se nos explica que no sòlo lo niega sino también “blasfema” en contra de èl. Ese pecado era gravísimo, y sin embargo el Señor se lo perdona a Pedro. Ahora bien, el punto que queremos enfocar es èste, tiempo atrás el Señor había hecho que Pedro caminara sobre las aguas, y, hasta el dìa de hoy solamente Jesùs y èl lo han vivido, pero a Pedro eso y otros tantos favores de Jesùs se le olvidaron en el momento de crisis. ¡Cuàntas veces no hacemos nosotros lo mismo! Olvidamos todos los favores que hemos recibido de Dios, y solamente nos enfocamos en lo que no nos da, o en lo que les da a otros. Y dejamos en el olvido que, no una, sino en muchas ocasiones en lo que se refiere a lo espiritual… El nos ha hecho caminar sobre las aguas. Meditemos.  

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



miércoles, 22 de marzo de 2017

Estàn pero no son.

“No te pido que los quites de èste mundo, sino que los guardes”.
(Juan 17:15).

Todos, creyentes y no creyentes entendemos en algún momento de nuestra vida, que mantenemos una batalla diaria con fuerzas que son mayores que las nuestras. ¿Por què son mayores? Porque son espirituales no materiales.

Jesùs sabìa esto, por ello, en lo que nosotros en lo personal hemos denominado “El testamento de Jesùs” (Juan 17 pues fueron sus últimas palabras). Le ruega a Dios Padre que: “A los que creamos en èl” a pesar de estar en el mundo, nos guarde pues no somos del mundo (Juan 17:9-11). Dios ordenò al hombre, después de la caída en el Edèn, que tenía que trabajar para comer (Gènesis 3:17), ahora bien, el hombre para trabajar tiene que mezclarse con el mundo, pues lamentablemente, no hay un mundo especial para creyentes; no hay una nación especial para creyentes; no hay una ciudad especial para creyentes; no hay un trabajo especial para creyentes y tampoco hay una oficina especial para creyentes… ¿Què implica èsto entonces? Esto implica que tenemos que convivir con personas que tienen otra cultura espiritual; otras costumbres espirituales; y sobre todo, otras metas espirituales, lo que las hace tomar otros “métodos” espirituales para alcanzarlas. Luego, la oración de petición de Jesùs, dado que no podemos vivir en un mundo aparte, era para que no nos “contaminemos” con todas esas diferencias ya que tenemos que convivir con ellas a diario.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


A Dios antes que a los hombres.

“Acontecerà si oyereis hoy su vos y pusiereis por obra…”
(Deuteronomio 28:1).

De todas las virtudes de las que el ser humano puede disponer la màs importante es la obediencia. Una persona puede tener muchas deficiencias bien marcadas o hasta limitaciones en discernir lo espiritual, pero si es obediente a la vos de Dios, Dios se encarga de darle una posición, y èsta, siempre serà buena.

Con la obediencia hemos aprendido a jugar, esto lo hacemos por conveniencia, pero, no nos damos cuenta que puede llevarnos aùn a la muerte misma. Por la desobediencia de una persona, toda la humanidad quedó condenada a la muerte; pero por la obediencia de otra, podemos ser salvos (Juan 3:16). Otro ejemplo: los discípulos acaban de salir de prisión por predicar en el nombre de Jesùs. La orden de los hombres es: “no enseñen en ese nombre”; pero Pedro y Juan responden: “Juzgad si es justo, obedecer a los hombres antes que a Dios” (Hechos 4:3 y 18). En otras palabras, hay normas que ponen los hombres, pero, por encima de ellas están las que Dios impuso… y esas, sì que son importantes porque no ocultan nada. Esas son las que hemos de seguir, y para bendición nuestra están muy claramente establecidas y explicadas en las escrituras. Leamos, estudiemos, y pidamos al Espìritu Santo su unciòn para poder discernirlas. Meditemos.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


Tengo otras ovejas que no son de èste redil.


“Conozco mis ovejas y ellas me conocen a mi”.
(Juan 10:16).

Tantas y tantas veces nos han predicado la parábola de Jesùs, cuando nos dice que “El” es el buen pastor. Pero, ¿Realmente hemos entendido su significado? En el evangelio de Juan, èl (Juan) nos explica que Cristo dijo: “Yo soy la puerta, el que entra por èsta puerta, que soy yo, será salvo y se moverà con entera libertad” (Juan 10:9).

Màs adelante Cristo nos dice que tiene “otro” redil, ¿Què significa? (vea verso 16). Lo que Cristo nos estaba diciendo es que: El estaba ofrecido al pueblo de Israel (un redil) (vea Juan 1:11), pero ellos no le recibieron. Por esa razón, Cristo, iba a llamar (sacar) de ese redil, a los suyos, a los que èl conocía que eran elegidos (por ello los llama por nombre) (vea Juan 10:3). Y luego, nos dice que tiene otro redil (los gentiles, los no nacidos judíos, nosotros), y nos explica que de esas dos clases de personas, hará una nueva clase: La Iglesia, Su Iglesia (vea Juan 10:14), por la cuàl darà su vida como buen pastor (La Cruz). Y luego, Cristo cierra la parábola dándonos la revelación de dos grandes misterios: Uno, el que no cree en EL, es porque NO es de su rebaño (no es salvo) (compare Juan 3:18-19 con Juan 10:26); y dos, quien le ha DADO las ovejas a Cristo es el Padre, y de la mano del Padre NADIE arrebata nada, en otras palabras la salvación es imposible que se pierda porque no depende del hombre sino de Dios (vea Juan 10:29). ¿Eso implica que podemos convertir la libertad en libertinaje? ¡No!, pues siendo el Padre quien nos llama, es también  el Padre quien pone en nuestros corazones el buscar la santificación. 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.




sábado, 11 de marzo de 2017

¡Tiene que haber un cambio! (Parte final).

“Y reconocieron que habían estado con Jesùs”.
(Hechos 4:13).

El peso de la maldad, la perversidad, el abuso, la injusticia, la infamia (acciones malvadas) del mundo, muy tristemente se ha infiltrado en la casa de Dios, entonces muchas personas han llegado a creer que la Iglesia es un lugar en donde solamente nos engañan para hacernos unos títeres, unos borregos ciegos que solamente hacen lo que se les dice, o peor aùn que hacen de nosotros un botìn.

Hace dos mil años, hubo un grupo muy pequeño de personas que se sentaron a escuchar las enseñanzas de un maestro. Durante tres años y medio no hicieron otra cosa que escucharlo, seguirlo y verlo hacer cosas extraordinarias. Un sòlo maestro, tan sòlo doce seguidores, y además, de los cuales uno… era falso. Sin embargo, le dieron tal testimonio al mundo, que llegaron a decir de ellos ¡Definitivamente, èstos han estado con Jesùs!

La maldad humana hoy a llegado a tal grado de depravación, corrupción y desamor, que es mucho màs fácil tener una “organización de protección de animales” que una “institución para niños huérfanos o abandonados”, pues, tristemente, con muy poco o nada, una persona puede ser acusada de abuso infantil, de secuestro, o de trata de personas por hechos vandálicos que “otros” han cometido. Actos como èstos son los que a muchas personas de buena voluntad y con buenas intenciones, los limitan a hacer tales obras, el por què, pues porque la maldad de esos “otros” ha hecho que nuestro amor se enfrìe. Nuestro reto debe ser cambiar estos conceptos, aùn siendo vasijas imperfectas de barro y en formación, de tal manera que algún dìa alguien pueda decir de nosotros ¡Definitivamente, èste a estado con Jesùs!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 10 de marzo de 2017

¡Tiene que haber un cambio! (Parte uno).

“Y reconocieron que habían estado con Jesùs”.
(Hechos 4:13).

Si damos un vistazo al mundo, a nuestro alrededor, a nuestra familia, y aùn a nuestro propio interior, vemos una tremenda necesidad de la ayuda de Dios. Simultàneamente también vemos a muchos predicadores de la Palabra de Dios por todos lados: radio, televisión, prensa, medios cibernéticos, etc. Pero paralelamente vemos indiferencia de la gente a seguirlo. ¿A què se debe esa indiferencia por la palabra de Dios habiendo tanta necesidad?

Hace tan sòlo unos 50 años la excusa era que todo lo que recibìamos de Dios nos venìa en otro idioma; que la doctrina que recibìamos era muy vaga; que era solamente didáctico pero no experimental, porque era obvio que quienes nos lo impartìan no habían tenido “nunca” una experiencia y una relaciòn personal con Dios, por lo tanto no entendìamos mucho y menos ìbamos a discernìr. Pero hoy, muchos son los predicadores que llevan la palabra en el idioma nativo de cada persona, y muchos son también quienes han tenido una relación personal, intima y diaria con Dios. Pero sin embargo, la indiferencia de muchas personas continùa, repetimos, a pesar de la necesidad. ¿Què es lo que sucede? Cristo, hablando precisamente del final de los tiempos, explicó en Mateo 24:12: “Y, debido a la iniquidad, el amor de muchas personas se enfriarà”. Iniquidad: Maldad, perversidad, abuso, injusticia, infamia (acciones malvadas).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 9 de marzo de 2017

La puntualidad.

“Todo tiene su momento oportuno”
(Eclesiastès 3:1).

El diccionario la define como: “La virtud de coordinarse cronológicamente para desarrollar una actividad en tiempo o antes de tiempo”. Un dominio de la puntualidad, conjuntamente con la planificación, el orden y la disciplina pueden, comercialmente hablando, llevar al éxito o al fracaso a cualquier persona o empresa. ¡En lo espiritual no difiere en lo absoluto!

Dios, que es un ser de puntualidad, buena administración, orden y disciplina, nos da varios ejemplos en la escritura acerca de por què existen triunfadores y del por què existen fracasados (espiritualmente y también en lo material). Imaginemos por un momento que Dios no hubiese tenido puntualidad, orden ni disciplina en la creación, què hubiera sucedido si primero crea al hombre y hasta después el ambiente idóneo para èl… muerte, fracaso. Què hubiera pasado si Dios por falta de puntualidad, orden y disciplina no envía un àngel y un cordero a tiempo frente a Abraham… muerte, fracaso. Què hubiera sucedido si Dios no hubiera sido puntual, ordenado y disciplinado en el Mar Rojo cuando el ejército egipcio perseguía a los israelitas… muerte, fracaso. Una de las grandes virtudes de quienes nos hacemos llamar “creyentes” no solamente “tiene” sino “debe” ser la puntualidad, el orden y la disciplina. Estar puntual a cualquier actividad es decirle a los demás: “Cuenten conmigo… aquí estoy”, pero llegar tarde es una falta al cumplimiento de la palabra ofrecida y faltar el respeto a quienes sì lo hacen, pues quizás puede significar el fracaso en el resultado final.  Y en nuestras vidas “nada” pasa por casualidad ni coincidencia todo es puntual en los planes de Dios.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Tiempo de preparaciòn.

“Ese hombre, instrumento escogido es para mì”.
(Hechos 8:15).

Es un hecho establecido que a nadie le gusta el sufrimiento, la limitación económica, la falta de salud, la falta de oportunidades. Sin embargo, todo el trabajo del hombre sobre la faz de la tierra, es precisamente para eso, para evitar vivir ese tipo de situaciones. Y, sin embargo se dan. Pero es màs difícil aùn la aceptación y evitar la frustración y la decepción, cuando a pesar de hacer la lucha esas situaciones nos llegan, y al mismo tiempo, vemos que a quienes no se ocupan de servir a Dios no les llega pero ni por asomo. ¡Cuàntos las hemos vivido!

La solución a ese tipo de situaciones solamente puede venir de Dios, pues por duro que nos parezca, aùn esas “etapas” en nuestra vida están dentro del “Plan perfecto de Dios para nuestros” (Jeremìas 29:11). Referirse a ellas, es fácil; tratar de explicarlas no lo es tanto; y vivirlas, es màs difìcil aùn, pues en su momento parecen eternas, un túnel sin luz al final. Sin embargo, cuando hayamos “contentamiento”, y al decir contentamiento no queremos decir que estemos gozosos o de fiesta en donde no cabe estar gozosos o de fiesta. Sino nos referimos a “rendirnos con el discernimiento que el caso amerita” a los pies del Cristo que murió por nosotros, entonces nos son màs soportables. Por experiencias personales y vistas de cerca podemos expresar, que sean soportables o que terminen pronto: “eso solamente depende de la misericordia de Dios”, pues no salimos de ellas por esfuerzo propio, planes espirituales sesgados, o seudo espirituales, ni mucho menos dejando la vida en un trabajo. Simplemente tenemos què entender que eso es tiempo de preparación y es parte del proceso cuando somos llamados a un ministerio.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


 Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

lunes, 6 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte seis y final).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Como podemos ver en la parábola del ciego y todo su contexto, todo aquèl que no se doblegaba a los intereses de “èsta” clase sacerdotal, era expulsado de la sinagoga (ver Juan 9:22 y 12:42). Con razón, ahora entendemos por què Cristo no vino a fundar una nueva “religión”; ni tampoco vino a fundar una nueva “sinagoga”; sino vino a fundar una “Iglesia”, que dicho sea de paso, ya estaba profetizada 3,000 años antes que èl (Cristo) naciera (vea Gàlatas 3:8 señalando a Abraham como recipiendario de las “Buenas Nuevas” en Gènesis 22:18). En otras palabras, cuando cualquiera de las religiones que encontremos en la historia nacìeron, el evangelio de la Buenas Nuevas ya era “anciano” comparado con ellas. En donde los nuevos templos ya no son de piedras decoradas, maderas finas, plata ni oro, sino de carne… nosotros.

Hoy, la Iglesia de Dios està siendo “asediada” por movimientos que nada màs sirven para “distraer, entretener y confundir” a los incautos, y muy lamentablemente para “aprovecharse” de ellos hacièndolos mercancia. La doctrina de “paz, poder y prosperidad” es un atractivo que solamente se convierte en realidad para los líderes de oscuras intensiones, cuyo único logro espiritual alcanzado a sido “alejar” a las personas de las Iglesias, y a muchos, hasta de Dios. Aquì, sin duda alguna, cabe el pensamiento de Pedro, en su primera carta 4:17, que dice: “Es necesario que el juicio inicie primeramente por la casa de Dios”, pues muchos (no todos) líderes no han buscado a Dios por lo que èl “es” sino por lo que èl “da”.

Demos gloria a Dios si nuestros líderes (o nosotros si lo somos) no son (o no somos) asì, reconociendo y aceptando que tan sòlo somos vasijas no perfectas en “colaboración” de su obra; demos gloria a Dios si estamos en una Iglesia en donde se nos “guía, instruye y cuida”. Postrèmonos ante Dios en gratitud si quienes nos pastorean son un “remanente” de Dios. Pues aunque nos hemos cansado de oìr su advenimiento y hasta hemos ironizado el tema… vemos ya, muchas señales que “el reloj en el tiempo de Dios” entrò en su última vigilia y està por dar las doce campanadas (Mateo 25:6). Preparèmonos.


*Señor, danos un honesto celo por tu casa. 

viernes, 3 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte cinco).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

Como estaba profetizado, tanto por los profetas mayores como por Zacarìas y Malaquìas, todo lo que estaba anunciado se cumplió “en su tiempo… el tiempo del Señor”. Por eso es tan importante que estudiemos los tiempos de Dios, para poder entenderlos (Los hijos de Isacar entendían eso muy bien, vea 1ª Crònicas 12:32, y eso, les diò autoridad). Quizàs también ahora entendamos mejor las palabras de Cristo en Mateo 24, cuando le hace como “primera” exhortación (al pueblo, no al liderazgo) a estar atentos a que “nadie les engañe en los tiempos del fin… por aquellos que haciéndose llamar ungidos, usan su nombre” (Mateo 24:4-5), y por supuesto, los que en alguna medida participamos de un liderazgo que NO lo hagamos.

Tambièn quizás ahora entendamos el por què “no era el tiempo de la venida” de  Cristo cuando Adàn pecò; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando la humanidad fue destruida en tiempos de Noè; por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando Abraham recibió la promesa y se formaron dos linajes paralelos; y por què “no era el tiempo de la venida” de Cristo cuando el reino fue dividido. Simple y sencillamente porque el “tiempo” era cuando la clase sacerdotal tenía que ser desnudada por los “usos y abusos” en el Templo.

Con què base “argumentamos” esto, primero, lo acabamos Cristo advierte que: “Tengamos cuidado que no seamos engañados por aquellos que se llamàndose ungidos usan su nombre”; y segundo, la UNICA vez que vemos en la escritura al Cristo misericordioso ENOJADO es en la “limpieza” que hace del Templo cuando se molesta con los cambistas, que estaban bajo la tutela del sacerdocio (Marcos 11:15-18). Ahora bien, notemos dos situaciones: La primera: Cristo ofreció venir una segunda vez, de la cuàl nos enseño que el “preámbulo” era precisamente èste “mercaderes engañadores” (Mateo 24; Marcos 13 y Lucas 21); y la segunda: ¡Què coincidencia!  Que hoy, quienes estàn siendo “mercaderes engañadores” en el templo son otra vez “cierta” clase sacerdotal. Excluìdos un pequeño “remanente” que sì se ocupa de sus ovejas.


*Señor, danos un honesto celo por tu casa.

jueves, 2 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte cuatro).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

La batalla espiritual de la clase sacerdotal en contra de Juan el Bautista y Cristo es notoria desde el principio de los ministerios de ambos. Podemos ver còmo Juan el Bautista està predicando un mensaje de “arrepentimiento” para volver a la verdad, y èste mensaje “ofende” a la clase sacerdotal. Preguntamos: ¿Si eran los ungidos de Dios y se suponía que poseìan la verdad, de què tenìan que arrepentirse; a què verdad tenìan que volverse, y màs importante aùn, por què se ofenden?

Las respuestas nos las dan el mismo Juan Bautista y Cristo. Juan està bautizando en el Jordàn y los Fariseos se acercan a ver què està haciendo Juan. Nòtese que “nunca abrieron su boca” solamente se acercaron a ver (Mateo 3:7), y Juan les declara una sentencia: “Camada de víboras, ¿quièn les dijo que podrían escapar del castigo que viene?” (Lucas 3:7-8 lo podemos comparar con Malaquìas 3:5). Si eran la clase “sacerdotal”; si eran los “guìas” espirituales; si eran los bastiones de la “espiritualidad”; si eran los “encargados” de las cosas sagradas; si eran la “columna vertebral espiritual” del pueblo de Dios; si se supone que eran los “ungidos” de Dios. Preguntamos: ¿A cuenta de què son señalados? 

Es Cristo, quien termina de responder todas esas preguntas. Cuando estudiamos Mateo 23 y lo vemos declarando los “7 ayes” sobre la “hipocresía y los falsos intereses” que tenìan. De esa cuenta también lo vemos dirigiéndose al “pueblo” iniciando su discurso asì: Uno, “Hagan lo que ellos dicen, pero no los imiten en lo que hacen” (23:3); dos, “Siempre buscan su comodidad como muchos honores y lugares de privilegio” (23:6); tres, “Les gustan los títulos y autoproclamarse padres y maestros” (23:9-10). Y, en 6 de los 7 ayes, les dice en su cara “hipócritas” (23:13,15, 16, 23, 25, 27 y 29). La pregunta es ¿Por què, Cristo, al que conocemos como el prototipo del amor y la misericordia es tan confrontatito con “èsta” clase sacerdotal?

*Señor, danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 1 de marzo de 2017

El Reloj de Dios (Parte tres).

(El contexto en la venida de Cristo).

“Todo tiene su tiempo, todo tiene su hora bajo el sol”
(Eclesiastès 3:1).

En medio de tanta bendición recibida luego del cautiverio, vemos que lastimosamente la clase sacerdotal (en su mayoría) le falla a Dios. ¿Còmo le falla? En el capìtulo 11 de Zacarìas, el Espìritu les dice: “No se han preocupado por la oveja moribunda; no buscan a las pequeñas; no curan a la herida, ni le dan de comer a las que están sanas” (versos 16-17). Nòtese que exactamente 100 años antes otro profeta, Ezequiel, había descrito “exactamente” el mismo panorama (vea Ezequiel 34:1-4) en donde además, agrega un “ay” en contra de ellos, pues con sus actitudes habían hecho dispersar a las ovejas. La razón, la vimos ya, los Fariseos eran religiosos pero también eran “comerciantes”.

Asì, Dios envía aproximadamente 400 años “antes” del nacimiento de Cristo, al profeta Malaquìas que declara o decreta lo siguiente: Uno: “Ahora pues, èste mandato es para ustedes los sacerdotes” (2:1); Dos: “Ustedes se han desviado del camino y mediante su instrucción han hecho tropezar a muchos” (2:8); Tres: “Yo estoy por enviar a mi mensajero para que prepare el camino” (3:1); Cuatro: “De modo que me acercarè a ustedes para juicio” (3:5); Cinco: “Estoy por enviarles el espíritu del profeta Elìas antes de que llegue el dìa del Señor” (4:5).

Como en toda profecía verdadera, 400 años después del profeta Malaquìas, en el inicio del Nuevo Testamento, encontramos “exactamente, ese contexto en el tiempo o reloj de Dios”. Uno, una clase sacerdotal desviada a sus propios intereses y haciendo tropezar a muchos (Mateo 23:3); dos, un único mensajero enviado a preparar el camino del Señor, Juan el Bautista (Mateo 3:1), quien se presentaba a sì mismo como UNA VOZ CLAMANDO EN EL DESIERTO (Juan 1:23); tres, tanto el Bautista como Cristo se acercaron al sacerdocio para confrontarlo (Mateo 23:3 y 13,15,16,23,25,27 y 29) ambos con el espíritu de Elìas. Para luego, encontrarnos con el tema de que “aquellos” que eran los encargados de “recibir y presentar” al Mesìas, son sus enemigos, detractores y verdugos (Juan 11:53)

*Señor, danos un honesto celo por tu casa.