“Excepto”. (Significa:
“Menos en caso de”… o, “salvo en caso de”).
La doctrina de Paz, Poder y
Prosperidad, no es nueva. Naciò en tiempos de la conquista de Canaàn por los
judíos (hace aproximadamente 3500 años), cuando, habiendo recibido la orden de
Dios de matar a todos los cananeos, dejaron vivos a algunos para volverlos sus
esclavos (Josuè 6:17). Entonces los Judìos al tener “poder” sobre mano de obra
sin costo, tuvieron “prosperidad” lo que les trajo también “paz”.
A èsta doctrina le fue muy
fácil incrustarse en la Iglesia, ¿Por què? Pues porque es muy cómoda: ¡Usted es
hijo del Rey… reclame porque usted se lo merece! ¡Usted sòlo dè… y pronto recibirà de vuelta
multiplicado! ¡No tiene que trabajar
sòlo pida… y recibirà”. La ley de la siembra y la cosecha es una ley de Dios no
de los hombres (Gàlatas 6:7), por lo tanto “funciona”, PERO… no por interés,
pues nosotros no podemos sembrar espiritualmente y esperar cosechar
materialmente; y tampoco podemos sembrar materialmente y esperar cosechar
espiritualmente (el estudio da unciòn, el trabajo da dinero; de Dios NADIE se
burla cierra el verso de Gàlatas arriba). Volviendo a nuestra idea central,
hemos de aclarar que, cuando Dios dice que “por nada estèis afanados” (Mateo
6:34) significa “nada” no menciona “excepción” alguna. En otras palabras Dios
conoce las prioridades del hombre puesto que èl las impuso: 1) Relaciòn hombre
Dios (Gènesis 1:27); 2) Relaciòn hombre familia (Gènesis 2:24); 3) Relaciòn
hombre trabajo (Gènesis 3:17) y 4) Relaciòn hombre Iglesia (Gènesis 4:3). El
Apòstol Pablo lo explica asì (parafraseado): “Yo sugiero que no se casen, pues
el casado tiene la “preocupación” (afán) de velar por su casa, y “luego”, por
las cosas de Dios; mientras que el soltero “sòlo” tiene la “preocupación”
(afán) de velar por las cosas de Dios” (1ª Corintios 7:32-35).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.