viernes, 1 de junio de 2018

¡No ignoremos las señales!




“El os será por señal”
(Jeremías 29:11).

En el corazón de Dios nunca ha estado el ocultar lo que ha de acontecer a sus hijos (amigos) (Génesis 18:17).

Dios envió a Israel un profeta llamado Ezequiel (Ezequiel 24:24). Y, durante todo su ministerio lo que le acontecía a él le acontecía al pueblo. Fue enviado porque la casa de Israel se había vuelto rebelde, de duro de corazón; tan duro que la expresión de Dios fue: “empedernidos de corazón” (Ezequiel 24:4). Esa es la misma razón por la cual Dios nos dejó señales para el final de los tiempos. Y, así como el pueblo de Israel hace siglos no tuvo discernimiento y fue al cautiverio por no escuchar la voz de Dios por medio del profeta, si otra vez el pueblo de Dios no recibimos y no discernimos esas señales… volveremos a sufrir las consecuencias. Mateo 23 y 24 se están cumpliendo delante de nuestros ojos y narices, y otra vez, estamos endureciendo nuestro corazón por materialismos vanos, y estamos empedernidos de corazón ignorando y quizás hasta burlándonos de lo por venir. Dios está enviando hombres, ciertamente, comunes y corrientes para advertirnos como lo hizo hace siglos. No cometamos el error de ignorarlos, Dios dijo a Ezequiel: “Les hablarás, escuchen o no escuchen” (Ezequiel 2:7). Ojalá seamos nosotros de los que escuchan.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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