miércoles, 10 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte tres).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Todo tiene un precio en la vida, nada es regalado. Si usted desea una carcachita, usted podrá pagar un precio muy bajo y la tendrá. Pero si usted desea un auto de lujo, tendrá que trabajar duro para poder pagar mucho por ese auto. Asì es la vida, a mayor comodidad mayor precio.

Un buen matrimonio cuesta un alto precio. Quien no lo quiera pagar, simplemente, no lo podrá tener. El matrimonio implica un gran sacrificio de ambas partes, cuando no es asì, entonces empiezan los desbalances, las incomodidades y las diferencias. Ahora bien, hay que tomar en cuenta que siendo dos personas en el matrimonio tambièn hay dos puntos de vista, y, lo que uno ve positivo, para el otro puede llegar a ser negativo; lo que implica comodidad para uno, puede implicar incomodidad para el otro; es màs, lo que para uno puede ser un gran sacrificio, para la otra persona puede significar insuficiente, etc. Pero básicamente, un buen matrimonio implica esfuerzos extremos constantes. Por esas diferencias, por esos detalles (la biblia los llama pequeñas zorras) no controladas, es que se llega a la separación o el divorcio. En una ocasión los “fariseos” se le acercaron a Cristo y le preguntaron si era lìcito, divorciarse por “cualquier motivo” (Mateo 19:3) la respuesta sigue estando aùn vigente: “Eso lo hacìan las personas “duras” de corazón”. En otras palabras, personas egoístas que solamente piensan en ellas mismas, llegaron por necesidad y se van por conveniencia.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


martes, 9 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte dos).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

¿Cuàl es la razón de una separación o divorcio?  Como vimos, la experiencia de la vida nos hace ver que puede ser desde infidelidad hasta mal trato, abuso o peligro. Pero, en la mayoría de casos, la razón es “creer” que se està metido en un “problema” y que la “solución” es la separación.

El mejor ejemplo de ello, es el hecho de que una gran cantidad de personas que se han separado o divorciado, no pueden vivir solas y se vuelven a unir a otra pareja (y es natural, pues fue lo que Dios dijo en Gènesis), y aunque algunos que se quedan solos lo nieguen, en el fondo anhelan una pareja. La nuevas ciencias (Psicologìa, Psiquiatrìa); las nuevas tendencias (humanismo= sistema de creencias basadas en que debido a su inteligencia, el hombre puede sòlo, no necesita de un Dios); y la sociedad misma han cambiado el concepto de lo que Dios fundò como matrimonio. El matrimonio es una “institución” (Un organismo fundado para una labor especìfica: Dar una descendencia santa para Dios). No es una “sociedad” (en donde hay reglas que cumplir, y en donde si el otro rompe las reglas entonces nosotros quedamos exentos de cumplir las nuestras); o mucho menos un “negocio” (en donde se entra por necesidad y se sale por conveniencia). El matrimonio es un organismo fundado por Dios en donde uno tiene que cumplir con sus obligaciones aùn y cuàndo el otro no lo haga. Y romperlo, por causas injustificadas, implica simplemente egoísmo e inmadurez, y, delante de Dios es un “pecado”, y como tal, trae consecuencias.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


lunes, 8 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte uno).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

Muchas personas piensan o creen que el matrimonio, Dios solamente lo fundò para que dos personas (heterosexuales) que se gustan y quieren puedan estar juntas la una para la otra, y asì, excluir a terceras personas. Esta no deja de ser una razòn vàlida pero no es el “núcleo” del mismo.

La escritura nos da la respuesta del verdadero objetivo del matrimonio: “Porque buscaba una descendencia para (santa) por Dios” (Malaquìas 2:15); y continùa diciendo: “Dios aborrece el divorcio y al que cubre su violencia (injusticias)” (verso 16). No somos dignos para señalar a quienes se han visto envueltos en un divorcio, ni es el motivo de èsta exposiciòn, pues aunque las escrituras solamente mencionan una razón vàlida (adulterio Mateo 5:32 y Levìtico 20:10). Hemos de reconocer que en la pràctica hay otros motivos para una separación (màs no un divorcio). El punto que queremos enfocar acà, es el hecho de la finalidad del matrimonio y por lo que se debe luchar en contra de una separación hasta donde el lìmite de lo normal lo permita. ¿A què nos referimos con ese lìmite normal? Pues a que hay factores que no dependen de uno directamente, por ejemplo: Si la pareja ya no desea convivir con el otro-a, no se le puede obligar, pero el abandonado queda sin obligaciones (1ª Corintios 7:15). Si existiere mal trato al punto de que la vida corriere peligro (1ª Pedro 3:7), es otro ejemplo. Si hubiere abuso físico o psicológico para con los hijos, sería un posible tercer ejemplo (Efesios 6:4).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


viernes, 5 de enero de 2018

Sujeciòn (Conclusiòn).


“Y tu deseo será para tu marido”
(Gènesis 3:16b).

“Somètase toda persona a la autoridad… porque toda autoridad es puesta por Dios” (Romanos 13:1). “Varones, que vuestra cabeza sea Cristo” (Efesios 5:23). “Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos” (1ª Pedro 3:1).

El hombre que no quiera hacerse cargo de una mujer, o, la mujer que no quiera que su deseo sea para su marido… simplemente que NO se casen. Pues, media vez tomen la decisión “libre y voluntariamente” están sujetos a las normas. Y, ya casados si el “cuidado” o la “sujeciòn” les son estorbos solamente tienen dos caminos: “soportar” la consecuencia de su decisión, o bien, librarse “voluntariamente” de esas obligaciones, pero, quien haga èsto último, es histórico y evidente, que tendrá que pagar peores consecuencias (1ª Corintios 7:10). La primera de las seis cosas que Dios aborrece es: Los ojos altivos (Proverbios 6:17), los ojos altivos significa: “Retar a Dios”, creer que podemos solos… sin èl. Si no somos amantes de la sujeción, si creemos que podemos “aprender, disciplinarnos y cuidar de nuestra vida… nosotros solos”, lo mejor sería no comprometernos con nada ni con nadie. Si no queremos estar bajo la presión de cuidar a alguien o bajo sujeción no lo estemos, pero si ya nos comprometimos tengamos contentamiento (1ª Tesalonicenses 5:18).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  



jueves, 4 de enero de 2018

Sujeciòn (Parte dos).


“Y tu deseo será para tu marido”
(Gènesis 3:16b).

Si nosotros deseamos ingresar a un grupo “libre y voluntariamente”, tenemos que “sujetarnos” a las normas establecidas para ese grupo, o si no, mejor no ingresemos.

Si queremos ingresar “libre y voluntariamente” a los bomberos, a la policía, o, a la milicia, lo podemos hacer, pero, lo que no podemos hacer es ir e imponer nuestras leyes o normas, pues cada grupo ya las tiene establecidas. Si a nosotros no nos gusta que nos despierten a cualquier hora de la noche, entonces no ingresemos al cuerpo de bomberos, pues esa es una de las normas establecidas. Si no nos gusta ni portar armas ni usarlas, no ingresemos a la policía, pues esa es una de las normas establecidas. Si no somos muy “respetuosos y amantes” de la obediencia, entonces nunca nos enlistemos en la milicia, pues allì hay establecidas reglas muy estrictas y no vamos a encajar. Ahora bien, con respecto al matrimonio sucede lo mismo… esa institución ya tiene sus normas establecidas por Dios, si decidimos ingresar “libre y voluntariamente” las tenemos que respetar, no podemos llegar a imponer las nuestras (Efesios 5:23), y repetimos, Dios no es machista sino disciplinado, un Dios de orden.


Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

miércoles, 3 de enero de 2018

Sujeciòn (Parte uno).


“Y tu deseo será para tu marido”
(Gènesis 3:16b).

Sujeciòn: Acciòn “libre y voluntaria” por medio de la cuàl una persona se somete a otra, con o por algunos objetivos como: aprender, disciplinarse o salvar la vida.

Dios creò al hombre y a la mujer: como seres libres. Solamente les impuso “una” ley, y esa única ley fue quebrantada. El quebrantamiento a esa ley, trajo consigo una “sentencia”: Para èl (hombres), que todos los días de su vida comerìa: a) Con “el sudor de su frente; y b) Con dolor” (Gènesis 3:17). Y, para ella (mujeres): a) Que los dolores de sus preñeces serìan aumentados; b) Que con dolor tendría a sus hijos, y c) Que su deseo, sería para su marido (Gènesis 3:16). Asì que, cuando dos personas (hombre y mujer, pues solamente asì se puede procrear hijos) deciden “libre o voluntariamente” tomar a la otra como pareja, ambos “libre y voluntariamente” están: èl, obligándose a cuidar y proteger a la mujer (1ª Corintios 7:33), y a trabajar con sudor y dolor toda su vida. Y, ella, sujetándose, sometiéndose o poniendo su deseo “libre y voluntariamente” bajo la sombra del hombre (1ª Corintios 7:34). Y èsta ley, Dios no la puso por machismo sino como seguridad.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.





martes, 2 de enero de 2018

La muerte de sus santos



“Estimada es a los ojos de Jehovà…”.
(Salmo 116:15).

La muerte, es quizás uno de los màs grandes temores del hombre… y màs, de aquellos que no conocen a Dios. Pues quienes hemos tenido el privilegio de sì conocerle, sabemos que la muerte no es un final sino el principio de gozar sus promesas eternas (Mateo 19:29).

La escritura nos muestra en dos o tres ocasiones, còmo, Dios le avisa a sus santos el tiempo de su partida (Aaròn: Nùmeros 20:24; Ezequìas: 2ª Reyes 20:20). El apóstol Pedro testifica: “Sè que en breve, he de abandonar èste cuerpo, pues el Señor me lo ha declarado” (2ª Pedro 1:14). Pero a otras, las recompensa en público por lo que han hecho en lo privado (Mateo 6:6). Hace unos días nos enteramos de la partida a la eternidad de un hermano Pastor, al cuàl amamos, respetamos y con quien tuvimos la oportunidad de participar en su ministerio (pues vivìa para y no del ministerio). No tenemos conocimiento si el Señor le había anunciado su partida, pero de lo que sì fuimos testigos es que cuando el Señor vino por su alma, èl estaba “hincado a los pies de su cama orando”. Tan sòlo nos hizo recordar aquellas hermosas palabras de exhortación de Cristo: “Bienaventurado aquèl siervo bueno y fiel, al cuàl, cuando su Señor venga, lo encuentre haciendo lo que le mandò hacer” (Mateo 24:46).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.