“Y tu deseo será para tu
marido”
(Gènesis 3:16b).
“Somètase toda persona a la
autoridad… porque toda autoridad es puesta por Dios” (Romanos 13:1). “Varones,
que vuestra cabeza sea Cristo” (Efesios 5:23). “Mujeres, estad sujetas a
vuestros maridos” (1ª Pedro 3:1).
El hombre que no quiera
hacerse cargo de una mujer, o, la mujer que no quiera que su deseo sea para su
marido… simplemente que NO se casen. Pues, media vez tomen la decisión “libre y
voluntariamente” están sujetos a las normas. Y, ya casados si el “cuidado” o la
“sujeciòn” les son estorbos solamente tienen dos caminos: “soportar” la
consecuencia de su decisión, o bien, librarse “voluntariamente” de esas
obligaciones, pero, quien haga èsto último, es histórico y evidente, que tendrá
que pagar peores consecuencias (1ª Corintios 7:10). La primera de las seis
cosas que Dios aborrece es: Los ojos altivos (Proverbios 6:17), los ojos
altivos significa: “Retar a Dios”, creer que podemos solos… sin èl. Si no somos
amantes de la sujeción, si creemos que podemos “aprender, disciplinarnos y
cuidar de nuestra vida… nosotros solos”, lo mejor sería no comprometernos con
nada ni con nadie. Si no queremos estar bajo la presión de cuidar a alguien o
bajo sujeción no lo estemos, pero si ya nos comprometimos tengamos
contentamiento (1ª Tesalonicenses 5:18).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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