“No es bueno que el hombre
estè solo”
(Gènesis 2:18).
Muchas personas piensan o
creen que el matrimonio, Dios solamente lo fundò para que dos personas (heterosexuales)
que se gustan y quieren puedan estar juntas la una para la otra, y asì, excluir
a terceras personas. Esta no deja de ser una razòn vàlida pero no es el “núcleo”
del mismo.
La escritura nos da la
respuesta del verdadero objetivo del matrimonio: “Porque buscaba una
descendencia para (santa) por Dios” (Malaquìas 2:15); y continùa diciendo:
“Dios aborrece el divorcio y al que cubre su violencia (injusticias)” (verso
16). No somos dignos para señalar a quienes se han visto envueltos en un
divorcio, ni es el motivo de èsta exposiciòn, pues aunque las escrituras solamente
mencionan una razón vàlida (adulterio Mateo 5:32 y Levìtico 20:10). Hemos de reconocer
que en la pràctica hay otros motivos para una separación (màs no un divorcio).
El punto que queremos enfocar acà, es el hecho de la finalidad del matrimonio y
por lo que se debe luchar en contra de una separación hasta donde el lìmite de
lo normal lo permita. ¿A què nos referimos con ese lìmite normal? Pues a que
hay factores que no dependen de uno directamente, por ejemplo: Si la pareja ya
no desea convivir con el otro-a, no se le puede obligar, pero el abandonado
queda sin obligaciones (1ª Corintios 7:15). Si existiere mal trato al punto de
que la vida corriere peligro (1ª Pedro 3:7), es otro ejemplo. Si hubiere abuso
físico o psicológico para con los hijos, sería un posible tercer ejemplo
(Efesios 6:4).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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