martes, 9 de enero de 2018

Matrimonio y divorcio (Parte dos).



“No es bueno que el hombre estè solo”
(Gènesis 2:18).

¿Cuàl es la razón de una separación o divorcio?  Como vimos, la experiencia de la vida nos hace ver que puede ser desde infidelidad hasta mal trato, abuso o peligro. Pero, en la mayoría de casos, la razón es “creer” que se està metido en un “problema” y que la “solución” es la separación.

El mejor ejemplo de ello, es el hecho de que una gran cantidad de personas que se han separado o divorciado, no pueden vivir solas y se vuelven a unir a otra pareja (y es natural, pues fue lo que Dios dijo en Gènesis), y aunque algunos que se quedan solos lo nieguen, en el fondo anhelan una pareja. La nuevas ciencias (Psicologìa, Psiquiatrìa); las nuevas tendencias (humanismo= sistema de creencias basadas en que debido a su inteligencia, el hombre puede sòlo, no necesita de un Dios); y la sociedad misma han cambiado el concepto de lo que Dios fundò como matrimonio. El matrimonio es una “institución” (Un organismo fundado para una labor especìfica: Dar una descendencia santa para Dios). No es una “sociedad” (en donde hay reglas que cumplir, y en donde si el otro rompe las reglas entonces nosotros quedamos exentos de cumplir las nuestras); o mucho menos un “negocio” (en donde se entra por necesidad y se sale por conveniencia). El matrimonio es un organismo fundado por Dios en donde uno tiene que cumplir con sus obligaciones aùn y cuàndo el otro no lo haga. Y romperlo, por causas injustificadas, implica simplemente egoísmo e inmadurez, y, delante de Dios es un “pecado”, y como tal, trae consecuencias.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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