martes, 27 de marzo de 2018

Descendencia.




“Pero Sara, Rebeca y Raquel eran estériles”.
(Génesis).

Una de las situaciones más tristes en un matrimonio es no poder “procrear” hijos. Pues fue y es la orden de Dios para la multiplicación de la raza humana, siendo también una de las bases del matrimonio (Génesis 1:28). Es por ello que siempre, como creyentes, nos opondremos a matrimonios homosexuales y lésbicos, pues no cumplen dicho “estatuto”.

Quizás ahora entendemos el por qué los padres aunque amamos mucho a nuestras hijas mujeres, queremos tener también un hijo varón, pues será quien lleve nuestro “apellido”, será quien “preserve” la existencia de nuestra descendencia (Génesis 15:3y17:8). Una mujer al casarse pierde esa descendencia al cambiar su apellido por el del esposo (en ciertos lugares literalmente la mujer adquiere inmediatamente el apellido del esposo, y a no ser que enviude nunca más es reconocida con el apellido del padre), mientras que el hijo hombre siempre lo transmite. No se trata de “orgullo” ni de “machismo” se trata simplemente, como dice la escritura… de “mantener” la descendencia. En lo material, cuando uno funda una empresa quiere que esa empresa sea heredada por sus hijos, y que éstos se la dejen a sus hijos (y esto no es nada nuevo ni creado por hombre alguno), al menos era el pensamiento de Dios hacia nuestro Padre Abraham (Génesis 15:4). Tener un hijo varón como descendencia es un regalo de Dios del cuál debemos estar agradecidos. Repetimos, esto no es “machismo ni orgullo”, se trata simplemente de “preservar” la descendencia como dijo Dios y como lo hizo Dios, su “descendencia” era un Hijo varón (Cristo y estar en Cristo; Isaías 11:1 y Mateo 1:21). Nuestras hijas deben ser tan amadas, protegidas y hasta deben recibir herencia material al igual que un hijo varón.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 26 de marzo de 2018

Están pero no son.




“Y también subió con ellos gran multitud”.
(Exodo 12:38).

Cuando Dios sacó al pueblo de Israel de Egipto, tenemos la idea de que solamente sacó descendencia Abrahámica (Israelitas) hacia la tierra de Canaán, pero no fue  así.

La narración de Exodo 12, nos habla que gentes de Egipto, “extranjeros” para el pueblo de Israel, se unieron a ellos cuando vieron las “maravillas” (milagros) que Dios había hecho para librarlos de su esclavitud. La confirmación a éste verso 38 nos la da el verso 49 en donde Dios declara firmemente que “ellos” (los extranjeros), si deseaban habitar con Su pueblo habían de cumplir las “mismas” leyes. Esto nos trae una lección espiritual muy importante que el Apóstol Juan nos da en 1ª Juan 2:19, al pueblo de Dios actual (Iglesia) se han agregado muchos extranjeros (gentes que no son pueblo), personas que están dentro por “conveniencias” (las maravillas y los milagros) pero que no están dispuestos a “pagar el precio” por caminar con el Señor. El mismo lo dijo: “Quien NO tome su cruz y me siga, no es mi discípulo” (Mateo 16:24). Debemos, pues, cuidarnos de al menos dos situaciones: Primero, estar seguros que nosotros somos pueblo (teniendo contentamiento y no quejándonos ni murmurando por lo que nos pasa o deja de pasar); y segundo, estar atentos a que gentes “infiltradas” no nos convenzan de rebelarnos en contra de lo que Dios ha ordenado (Gálatas 5:19-21).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.   



viernes, 23 de marzo de 2018

Nada oculto.




“Todo está desnudo y abierto al ojo de Jehová”.
(Hebreos 4:13).

La tecnología nos ha llevado a dimensiones que cuando éramos niños sólo eran un sueño o una fantasía. Pero hoy, nos damos cuenta que por medio de ella somos vigilados en casi todo lugar.

Algunos que dicen ser “entendidos en la materia” hasta nos dicen que somos observados en nuestras propias casas, pues el ojo de nuestra computadora; de nuestro televisor, y, aún la cámara de nuestro celular no solamente miran para fuera nuestro sino también lo hacen para dentro. Si es cierto o no aún no ha sido comprobado, pero lo que sí es cierto es que en casi todo lugar a donde vamos se nos “informa”  que estamos siendo grabados (por nuestra seguridad ???). Aún así, nuestro actuar como personas es inmaduro, hacemos y cometemos acciones que creemos nadie las vió o se dio cuenta de ellas, y creemos quedar impunes a sus consecuencias. La escritura nos enseña que no será así para siempre (nos referimos a la impunidad), pues Dios tiene su ojo en todos lados por lejanos, profundos u oscuros que sean (Hebreos 4:13). Por ello nos enseña que nuestro actuar debe ser transparente en público como a solas, pues él sí nos observa, y es más, llegará el día en que TODO acto nuestro quedará expuesto al público (Apocalipsis 20:12). Que los hechos desagradables de los santos serán perdonados y los de los impíos serán castigados… eso ya son otros diez centavos adicionales.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



jueves, 22 de marzo de 2018

Siervos de Dios (Conclusión).




“He aquí mi siervo”
(Isaías 42:1).

El capítulo 10 del evangelio de San Juan, nos explica más detalles de un Siervo:

El buen siervo “Conoce” a sus ovejas por nombre (Juan 10:3). No es posible que un siervo tenga “tantas” ovejas, que se tenga que enterar en la “calle” que alguien que no conoce personalmente asiste a su congregación. “El buen siervo “saca” a sus ovejas a libertad (Juan 10:4). No permite que sean esclavas de ninguna manera, ni mucho menos las esclaviza él. El buen siervo “enseña” a sus ovejas que hay otros rediles además del suyo (Juan 10:16). No es un siervo que cree y hace creer a sus ovejas que “solamente allí  se tiene toda revelación y toda verdad, y que los demás están equivocados. Las “obras” del buen siervo, hablan por él  (Juan 10:25). Un siervo verdadero no es una persona que da “cobertura, seguimiento y consejo” solamente a aquellas ovejas de las que recibe algo a cambio; el buen siervo da su vida “sin interés” alguno por todas. Cristo jamás usó ni utilizó el ministerio para beneficio propio ni de sus discípulos, sino al contrario, incitaba a todos a que cubrieran las necesidades del prójimo (Juan 10:32y38), es más, ese será el termómetro de medida el día de su pronta manifestación (Mateo 25:31-40). “Otros, de buen testimonio comprobado, no serán sus detractores sino serán testigos fieles de que él… es un siervo fiel” (Juan 10:41). Un siervo de Dios será una persona que no sólo habla de fe, sino que la demuestra sirviendo a Dios por fe no por un salario.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


miércoles, 21 de marzo de 2018

Siervos de Dios (Parte tres).




“He aquí mi siervo”
(Isaías 42:1).

6- Un siervo de Dios “sirve” en el Ministerio no se “sirve” de él (Efesios 6:6). Un gran maestro en el Instituto Bíblico nos enseñó hace 28 años lo siguiente: “En el Ministerio quien no sirve para servir, es una persona que no sirve, y lo más seguro, es que llegue a servirse del Ministerio”. Cristo vino a dar su vida por otros, no a quitarla (Juan 10:11). Ese espíritu sacrificial debiéramos tener todos aquellos que decimos predicar la palabra de Dios, y, predicarla sin intereses ocultos. (Circunstancias) 7- Un siervo de Dios debiera conocer los tiempos, especialmente el de él, tanto para “estar dentro y como para salirse” del Ministerio, y ya no digamos los tiempos de Dios para su pueblo (Deuteronomio 1:13 y Mateo 24 completo). ¿Cómo podremos guiar y liberar a otros en estos tiempos tan difíciles y finales, si nosotros mismos “ignoramos” entender lo que sucederá pronto? ¿Cómo podremos resguardar a las ovejas, si no sabremos a dónde o cómo llevarlas para que estén seguras? (Juan 10:4). 8- Un siervo de Dios “escucha” la voz de Dios provenga de donde provenga (1ª. Samuel 3:10). Un líder que cree que nadie más le puede enseñar algo, pues él ya encontró la última verdad, la última revelación, es un asalariado orgulloso y una persona peligrosa, pero no un siervo (Juan 10:13), ¡Clamemos por humildad y misericordia para entender los tiempos!

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.  

martes, 20 de marzo de 2018

Siervos de Dios (Parte dos).




“He aquí mi siervo”
(Isaías 42:1).

(Virtudes) 3- Traerá “justicia” a las naciones (Isaías 42:1). Un siervo de Dios no puede ni debe tener preferencias en una congregación; no puede ni debe ponerle más atención a una persona más que a otras por ningún motivo. La parábola nos dice que el “buen” pastor (Siervo) dejó las noventa y nueve y fue por la una que estaba “perdida” (Lucas 15:4). Un líder (Siervo) que no hace lo posible por discernir el “por qué” se fue una persona de la congregación o que no le interesa el motivo por el cual se haya ido, simplemente lo que está diciendo a gritos es que él NUNCA fue su pastor, sino simplemente es un asalariado que saca provecho cuando puede, pero si no lo encuentra entonces pierde el interés (Juan 10:13). 4- No quebrará la caña cascada ni “apagará el pávilo” que humeare (Isaías 42:3). Un siervo de Dios luchará por las ovejas más tiernas siempre (entandamos aquí a las menos pudientes, a las más sencillas o menos favorecidas), pero también velará por el buen actuar de todas las ovejas para proteger la salud del rebaño (recordemos a Acán y Giezi), y por supuesto, “jamás” se aprovechará de ninguna. 5- Predicará la “verdad” (Isaías 42:3). Una verdad se predica completa no a medias, y menos por motivos de preferencias o necesidades personales. Una verdad no es un solo verso de la escritura sino es todo el contexto del mismo en todas las escrituras.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



lunes, 19 de marzo de 2018

Siervos de Dios (Parte uno).




“He aquí mi siervo”
(Isaías 42:1).

La palabra “siervo” en el original es la palabra “doulos” que quiere decir: “esclavo”. La definición de esclavo es: “Persona que carece de voluntad y libertad propia, por estar sometida de forma absoluta a otra persona”.

Luego, un siervo de Dios tenemos qué definirlo obligatoriamente de la siguiente forma: “Persona que carece de voluntad y libertad propia, por estar sometida de forma absoluta a Dios”. Es por ello, que sostenemos muy firmemente que “nadie” debiera hacerse de un cargo eclesiástico sin el “llamamiento” de Dios, pues NO podrá cumplir con éste primer y principal requisito. No señalaremos a nadie ni estaremos juzgando a nadie, simplemente, expondremos las cualidades del “verdadero siervo de Dios” según las escrituras, cada quien forme su propio juicio. Así, el “siervo de Dios” por excelencia fue nuestro Señor Jesucristo, veamos sus cualidades, virtudes y circunstancias: (Cualidades) 1- Es “escogido” por Dios (Isaías 42:1). No es alguien que se autonombra para el cargo; no es una persona que decide por sí misma y que dice: “Yo me ofrezco”; tampoco es alguien nombrado por “necesidad”. 2- Es alguien que vive con “contentamiento” por ello es “obediente” al cien por ciento (Isaías 42:1). Es también por éste contentamiento que respeta, vive e instruye bajo las leyes y las normas de Dios, no llega al ministerio a “implantar” sus normas y a “crear” sus propias leyes por caprichos o necesidades personales (Isaías 58:1-7).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.

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