“He aquí mi siervo”
(Isaías 42:1).
6- Un siervo de Dios “sirve” en el Ministerio no se
“sirve” de él (Efesios 6:6). Un gran maestro en el Instituto Bíblico nos enseñó
hace 28 años lo siguiente: “En el Ministerio quien no sirve para servir, es una
persona que no sirve, y lo más seguro, es que llegue a servirse del Ministerio”.
Cristo vino a dar su vida por otros, no a quitarla (Juan 10:11). Ese espíritu
sacrificial debiéramos tener todos aquellos que decimos predicar la palabra de
Dios, y, predicarla sin intereses ocultos. (Circunstancias) 7- Un siervo de
Dios debiera conocer los tiempos, especialmente el de él, tanto para “estar
dentro y como para salirse” del Ministerio, y ya no digamos los tiempos de Dios
para su pueblo (Deuteronomio 1:13 y Mateo 24 completo). ¿Cómo podremos guiar y
liberar a otros en estos tiempos tan difíciles y finales, si nosotros mismos
“ignoramos” entender lo que sucederá pronto? ¿Cómo podremos resguardar a las
ovejas, si no sabremos a dónde o cómo llevarlas para que estén seguras? (Juan
10:4). 8- Un siervo de Dios “escucha” la voz de Dios provenga de donde provenga
(1ª. Samuel 3:10). Un líder que cree que nadie más le puede enseñar algo, pues
él ya encontró la última verdad, la última revelación, es un asalariado orgulloso
y una persona peligrosa, pero no un siervo (Juan 10:13), ¡Clamemos por humildad
y misericordia para entender los tiempos!
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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