“Todo está desnudo y abierto al ojo de Jehová”.
(Hebreos 4:13).
La tecnología nos ha llevado a dimensiones que cuando
éramos niños sólo eran un sueño o una fantasía. Pero hoy, nos damos cuenta que
por medio de ella somos vigilados en casi todo lugar.
Algunos que dicen ser “entendidos en la materia” hasta
nos dicen que somos observados en nuestras propias casas, pues el ojo de
nuestra computadora; de nuestro televisor, y, aún la cámara de nuestro celular
no solamente miran para fuera nuestro sino también lo hacen para dentro. Si es
cierto o no aún no ha sido comprobado, pero lo que sí es cierto es que en casi
todo lugar a donde vamos se nos “informa”
que estamos siendo grabados (por nuestra seguridad ???). Aún así,
nuestro actuar como personas es inmaduro, hacemos y cometemos acciones que
creemos nadie las vió o se dio cuenta de ellas, y creemos quedar impunes a sus
consecuencias. La escritura nos enseña que no será así para siempre (nos
referimos a la impunidad), pues Dios tiene su ojo en todos lados por lejanos,
profundos u oscuros que sean (Hebreos 4:13). Por ello nos enseña que nuestro
actuar debe ser transparente en público como a solas, pues él sí nos observa, y
es más, llegará el día en que TODO acto nuestro quedará expuesto al público
(Apocalipsis 20:12). Que los hechos desagradables de los santos serán
perdonados y los de los impíos serán castigados… eso ya son otros diez centavos
adicionales.
Señor: Danos un honesto celo por tu casa.
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