martes, 20 de marzo de 2018

Siervos de Dios (Parte dos).




“He aquí mi siervo”
(Isaías 42:1).

(Virtudes) 3- Traerá “justicia” a las naciones (Isaías 42:1). Un siervo de Dios no puede ni debe tener preferencias en una congregación; no puede ni debe ponerle más atención a una persona más que a otras por ningún motivo. La parábola nos dice que el “buen” pastor (Siervo) dejó las noventa y nueve y fue por la una que estaba “perdida” (Lucas 15:4). Un líder (Siervo) que no hace lo posible por discernir el “por qué” se fue una persona de la congregación o que no le interesa el motivo por el cual se haya ido, simplemente lo que está diciendo a gritos es que él NUNCA fue su pastor, sino simplemente es un asalariado que saca provecho cuando puede, pero si no lo encuentra entonces pierde el interés (Juan 10:13). 4- No quebrará la caña cascada ni “apagará el pávilo” que humeare (Isaías 42:3). Un siervo de Dios luchará por las ovejas más tiernas siempre (entandamos aquí a las menos pudientes, a las más sencillas o menos favorecidas), pero también velará por el buen actuar de todas las ovejas para proteger la salud del rebaño (recordemos a Acán y Giezi), y por supuesto, “jamás” se aprovechará de ninguna. 5- Predicará la “verdad” (Isaías 42:3). Una verdad se predica completa no a medias, y menos por motivos de preferencias o necesidades personales. Una verdad no es un solo verso de la escritura sino es todo el contexto del mismo en todas las escrituras.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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