jueves, 22 de marzo de 2018

Siervos de Dios (Conclusión).




“He aquí mi siervo”
(Isaías 42:1).

El capítulo 10 del evangelio de San Juan, nos explica más detalles de un Siervo:

El buen siervo “Conoce” a sus ovejas por nombre (Juan 10:3). No es posible que un siervo tenga “tantas” ovejas, que se tenga que enterar en la “calle” que alguien que no conoce personalmente asiste a su congregación. “El buen siervo “saca” a sus ovejas a libertad (Juan 10:4). No permite que sean esclavas de ninguna manera, ni mucho menos las esclaviza él. El buen siervo “enseña” a sus ovejas que hay otros rediles además del suyo (Juan 10:16). No es un siervo que cree y hace creer a sus ovejas que “solamente allí  se tiene toda revelación y toda verdad, y que los demás están equivocados. Las “obras” del buen siervo, hablan por él  (Juan 10:25). Un siervo verdadero no es una persona que da “cobertura, seguimiento y consejo” solamente a aquellas ovejas de las que recibe algo a cambio; el buen siervo da su vida “sin interés” alguno por todas. Cristo jamás usó ni utilizó el ministerio para beneficio propio ni de sus discípulos, sino al contrario, incitaba a todos a que cubrieran las necesidades del prójimo (Juan 10:32y38), es más, ese será el termómetro de medida el día de su pronta manifestación (Mateo 25:31-40). “Otros, de buen testimonio comprobado, no serán sus detractores sino serán testigos fieles de que él… es un siervo fiel” (Juan 10:41). Un siervo de Dios será una persona que no sólo habla de fe, sino que la demuestra sirviendo a Dios por fe no por un salario.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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