"Quita la escoria de la plata, y de allì saldrà material para el orfebre".
(Proverbios 25:4).
La escoria, nuestro diccionario la define de la siguiente manera: Sustancia vitrea, formada por las impurezas que flotan en el crisol de los hornos metalùrgicos, y tambièn, como el residuo esponjoso que queda tras la combustiòn del carbòn (que en las antiguas calefacciones habìa que sacar o quitar todos los dìas).
En resumen, la escoria es "suciedad", algo que "no sirve sino màs bien puede hacer algùn o mucho daño". Quizàs por ello es que a las personas que no son ùtiles para la sociedad sino que màs bien nos causan daño se les llama vulgarmente "escorias humanas". El punto es que, èste verso de hoy nos continùa diciendo que cuando las "escorias" son quitadas de la presencia del rey, èste se afirma en su trono. ¡Cuànta razòn tiene èste verso en nuestro tiempo con tanta gente corrupta, violenta y egoìsta que rodea a nuestros dirigentes polìticos hoy en dìa. Pero, desde el punto de vista del creyente, no es el presidente, el primer ministro, el alcalde o el parlamento lo que nos interesa. Para el creyente su propia vida, su familia, su propio cìrculo diario, su trabajo, eso es lo que le debe importar. Es allì en donde nosotros podemos cambiar el sistema. No es criticando lo malo, tampoco por supuesto aceptàndolo o hacièndonos de la vista gorda, pero sì cambiando nosotros a diario para que las personas con quienes tenemos algùn tipo de relaciòn vean que no es murmurando, lamentàndonos, ni criticando que se cambian los sistemas, es cambiando nuestro sistema de vida, exhortando a otros con y por el hecho de que podemos tener "contentamiento" en medio de la misma situaciòn que ellos estàn viviendo... pero con una actitud positiva y diferente debido a que nuestro Dios es grande y poderoso para sostenernos.
lunes, 31 de octubre de 2016
sábado, 29 de octubre de 2016
Las ùltimas palabras.
""Con mi ejemplo les he demostrado que es necesario trabajar duro".
(Hechos 20:35).
Todos sabemos que las ùltimas palabras de una persona que està por morir son quizàs reflejo de su vida, de sus experiencias, de sus deseos... especialmente de èstos, sus ùltimos deseos. Siempre hemos pensado que el evangelio de Juan en su capìtulo 17, son el testamento de Cristo. Aquì, en Hechos 20, creemos ver el testamento de Pablo. Cristo pidiò porque todos sus seguidores estèn en donde èl iba a estar; Pablo nos dice el por què hemos de trabajar.
Todos trabajamos porque queremos estar bien o queremos estar mejor, eso no tiene nada de malo, pero, no es todo el sentido que Dios tiene para el trabajo del hombre. Trabajamos primeramente porque es un mandato de Dios, por lo tanto el que no trabaja ya està mal delante de Dios pues es una persona desobediente. En un segundo tèrmino trabajamos porque el que no trabaja dice la ley de Dios, entonces que no coma, pues si come lo està haciendo a costillas del que sì trabaja. En un tercer plano trabajamos, como expresamos antes, porque queremos estar bien o mejor, lo cuàl no es para nada censurable. Pero, el apòstol Pablo antes de ir a Jerusalèn sabiendo que le esperaba la muerte, en la despedida de la iglesia de Efeso les dice: "No he codiciado ni su plata ni su oro ni siquiera la ropa de nadie. Ustedes mismos saben que èstos ùltimos tres años (verso 31), èstas manos (las propias) se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros... con mi ejemplo les he demostrado que preciso trabajar duro para AYUDAR a los necesitados" (versos 33-35 de Hechos 20). En otras palabras, el apòstol Pablo nos dice que: "Luego de llenar nuestro cìrculo econòmico familiar el dinero que nos sobra, no es para deleite nuestro sino para ayudar a los necesitados". Pablo, jamàs fue una carga para sus discìpulos, el ùnico tiempo en que fue sostenido fue cuando estuvo preso que no podìa trabajar. Y por ello les dice a los ancianos de la iglesia de Efeso: "Tengan cuidado de sì mismos, por cuanto ustedes fueron puestos como obispos por el Espìritu Santo". Conclusiòn: Ser ministro de Dios no es un juego... ¡Estas, creemos, fueron las ùltimas palabras del apòstol Pablo!
(Hechos 20:35).
Todos sabemos que las ùltimas palabras de una persona que està por morir son quizàs reflejo de su vida, de sus experiencias, de sus deseos... especialmente de èstos, sus ùltimos deseos. Siempre hemos pensado que el evangelio de Juan en su capìtulo 17, son el testamento de Cristo. Aquì, en Hechos 20, creemos ver el testamento de Pablo. Cristo pidiò porque todos sus seguidores estèn en donde èl iba a estar; Pablo nos dice el por què hemos de trabajar.
Todos trabajamos porque queremos estar bien o queremos estar mejor, eso no tiene nada de malo, pero, no es todo el sentido que Dios tiene para el trabajo del hombre. Trabajamos primeramente porque es un mandato de Dios, por lo tanto el que no trabaja ya està mal delante de Dios pues es una persona desobediente. En un segundo tèrmino trabajamos porque el que no trabaja dice la ley de Dios, entonces que no coma, pues si come lo està haciendo a costillas del que sì trabaja. En un tercer plano trabajamos, como expresamos antes, porque queremos estar bien o mejor, lo cuàl no es para nada censurable. Pero, el apòstol Pablo antes de ir a Jerusalèn sabiendo que le esperaba la muerte, en la despedida de la iglesia de Efeso les dice: "No he codiciado ni su plata ni su oro ni siquiera la ropa de nadie. Ustedes mismos saben que èstos ùltimos tres años (verso 31), èstas manos (las propias) se han ocupado de mis propias necesidades y de las de mis compañeros... con mi ejemplo les he demostrado que preciso trabajar duro para AYUDAR a los necesitados" (versos 33-35 de Hechos 20). En otras palabras, el apòstol Pablo nos dice que: "Luego de llenar nuestro cìrculo econòmico familiar el dinero que nos sobra, no es para deleite nuestro sino para ayudar a los necesitados". Pablo, jamàs fue una carga para sus discìpulos, el ùnico tiempo en que fue sostenido fue cuando estuvo preso que no podìa trabajar. Y por ello les dice a los ancianos de la iglesia de Efeso: "Tengan cuidado de sì mismos, por cuanto ustedes fueron puestos como obispos por el Espìritu Santo". Conclusiòn: Ser ministro de Dios no es un juego... ¡Estas, creemos, fueron las ùltimas palabras del apòstol Pablo!
viernes, 28 de octubre de 2016
El impenetrable corazòn de los reyes.
"Tan impenetrable es el corazòn de los reyes como alto es el cielo y profunda la tierra".
(Proverbios 25:3).
Impenetrable significa: Algo que està blindado, como las puertas y el metal de un vehìculo de seguridad. Pero, cuando se aplica a personas, dice el diccionario de nuestra lengua: "Falta de sentimientos o emociones que impiden conocer el estado de ànimo de esa persona".
Nos explica el verso de hoy que asì es el corazòn de los reyes, sin excepciòn. Ahora bien, para entender esto con mayor claridad explicamos lo siguiente: En los ùltimos años la ciencia con sus avances tecnològicos ha descubierto que aparte de los 11,033 metros de profundidad del mar en las islas de Guam, aùn tiene pozos profundos que el hombre no puede penetrar... esa es una gran profundidad. Y, si vemos hacia arriba, los cientìficos han descubierto que aparte de la inmensidad del universo, existen agujeros negros provocados por el colapso de grandes estrellas, y creen que, si por casualidad algo o alguien entra en esos agujeros lo màs probable es que vaya a salir a otro universo. El punto importante aquì es que, con todas esas medidas tan extrañas y exageradas... es comparado el corazòn de los reyes. Con razòn la biblia nos dice: "El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado. ¿Quién puede conocerlo?" (Jeremìas 17:9. Solamente los hombres de Dios y que buscan a Dios pueden tener corazones confiables, las preguntas son: ¿Somos nosotros de las personas que tienen a Dios, o, sòlo decimos tenerlo? ¿Somos nosotros de las personas que buscamos a Dios, o, sòlo decimos buscarlo? o, peor aùn ¿Somos de esas personas que sòlo buscan a Dios cuando tienen una necesidad, y luego se olvidan de èl? Ciertamente... impenetrable es el corazòn de los reyes y el nuestro.
(Proverbios 25:3).
Impenetrable significa: Algo que està blindado, como las puertas y el metal de un vehìculo de seguridad. Pero, cuando se aplica a personas, dice el diccionario de nuestra lengua: "Falta de sentimientos o emociones que impiden conocer el estado de ànimo de esa persona".
Nos explica el verso de hoy que asì es el corazòn de los reyes, sin excepciòn. Ahora bien, para entender esto con mayor claridad explicamos lo siguiente: En los ùltimos años la ciencia con sus avances tecnològicos ha descubierto que aparte de los 11,033 metros de profundidad del mar en las islas de Guam, aùn tiene pozos profundos que el hombre no puede penetrar... esa es una gran profundidad. Y, si vemos hacia arriba, los cientìficos han descubierto que aparte de la inmensidad del universo, existen agujeros negros provocados por el colapso de grandes estrellas, y creen que, si por casualidad algo o alguien entra en esos agujeros lo màs probable es que vaya a salir a otro universo. El punto importante aquì es que, con todas esas medidas tan extrañas y exageradas... es comparado el corazòn de los reyes. Con razòn la biblia nos dice: "El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado. ¿Quién puede conocerlo?" (Jeremìas 17:9. Solamente los hombres de Dios y que buscan a Dios pueden tener corazones confiables, las preguntas son: ¿Somos nosotros de las personas que tienen a Dios, o, sòlo decimos tenerlo? ¿Somos nosotros de las personas que buscamos a Dios, o, sòlo decimos buscarlo? o, peor aùn ¿Somos de esas personas que sòlo buscan a Dios cuando tienen una necesidad, y luego se olvidan de èl? Ciertamente... impenetrable es el corazòn de los reyes y el nuestro.
jueves, 27 de octubre de 2016
La gloria de Dios y la gloria de los hombres.
"Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo".
(Proverbios 25:2).
Cuando escuchamos la expresiòn "La gloria de Dios", seguramente muchos pensamos en luces por todos lados rodeando a Dios Padre, o quizàs en un gran destello que nos dejarìa ciegos se lo vemos directamente. Quizàs, fìsicamente, asì sea, pero espiritualmente hablando la escritura nos enseña otra situaciòn.
Dios en toda su gloria y soberanìa absoluta que tiene sobre el universo, el mundo y el hombre, como creaciones suyas (Salmo 24:1). Tiene la potestad de tener secretos, a eso le llama la escritura "La gloria" de Dios. Pero, le ha provisto al hombre la potestad de "investigar" en esos secretos, y por supuesto, encontrarlos, a eso es a lo que èl mismo le llama "La gloria del hombre". Asì, cuando nosotros queremos conocer quièn es un hombre de Dios, quièn es un hombre que està revestido de la "La gloria de Dios", lo sabremos si cuando nos habla nos muestra "secretos o aristas" de la Palabra de Dios que nosotros no habìamos encontrado, conocido o escuchado en otras personas. En otras palabras que ha tenido el proceso para ser un hombre de Dios, entendamos por ello que ha sido "llamado; probado, aprobado; que ha tenido una profecìa sobre sì acerca del ministerio; y al cuàl le han impuesto manos los ancianos de la iglesia" (vea Timoteo 1 y 2). cuando nos habla no sòlo nos muestra los secretos sino nos muestras su o sus interpretaciones. Acaso tambièn de èsto, el apòstol Pablo es el mejor ejemplo, pues Pedro mismo dice acerca de èl: "Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen--como también tuercen el resto de las Escrituras--para su propia perdición" (2ª de Pedro 3:16).
De lo contrario estaremos ante un ignorante o inestable que lo que busca es su propia gloria.
(Proverbios 25:2).
Cuando escuchamos la expresiòn "La gloria de Dios", seguramente muchos pensamos en luces por todos lados rodeando a Dios Padre, o quizàs en un gran destello que nos dejarìa ciegos se lo vemos directamente. Quizàs, fìsicamente, asì sea, pero espiritualmente hablando la escritura nos enseña otra situaciòn.
Dios en toda su gloria y soberanìa absoluta que tiene sobre el universo, el mundo y el hombre, como creaciones suyas (Salmo 24:1). Tiene la potestad de tener secretos, a eso le llama la escritura "La gloria" de Dios. Pero, le ha provisto al hombre la potestad de "investigar" en esos secretos, y por supuesto, encontrarlos, a eso es a lo que èl mismo le llama "La gloria del hombre". Asì, cuando nosotros queremos conocer quièn es un hombre de Dios, quièn es un hombre que està revestido de la "La gloria de Dios", lo sabremos si cuando nos habla nos muestra "secretos o aristas" de la Palabra de Dios que nosotros no habìamos encontrado, conocido o escuchado en otras personas. En otras palabras que ha tenido el proceso para ser un hombre de Dios, entendamos por ello que ha sido "llamado; probado, aprobado; que ha tenido una profecìa sobre sì acerca del ministerio; y al cuàl le han impuesto manos los ancianos de la iglesia" (vea Timoteo 1 y 2). cuando nos habla no sòlo nos muestra los secretos sino nos muestras su o sus interpretaciones. Acaso tambièn de èsto, el apòstol Pablo es el mejor ejemplo, pues Pedro mismo dice acerca de èl: "Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen--como también tuercen el resto de las Escrituras--para su propia perdición" (2ª de Pedro 3:16).
De lo contrario estaremos ante un ignorante o inestable que lo que busca es su propia gloria.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Las respuestas.
"Una respuesta sincera es como un beso en los labios".
(Proverbios 24:26).
¿Quièn no tiene interrogantes en su vida? ¿Quièn en un trabajo nuevo no necesita conocer lo bàsico para poder desenvolverse bien y afianzarse en èl? Pero cada interrogante que tenemos en la vida necesita una respuesta, y, mientras màs adecuada sea màs idòneo serà el resultado que tengamos. Ahora bien, hay formas de formas de preguntar y formas de formas de obtener una respuesta.
" La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira", èsto nos lo enseña la misma palabra en Proverbios 15:1. ¡Què agradable es cuando preguntamos algo y se nos responde con buen modo! Cuando sentimos que la persona a la cuàl acudimos porque es quien creemos nos puede ayudar, nos extiende la mano para que nos afiancemos. Pero, què desagradable es cuando vemos que la persona no nos responde, no quiere ayudarnos o lo hace de mala forma. La razòn por la cuàl las personas responden de distinta forma son diversas, hay personas que piensan que porque a ellos les costò mucho salir adelante y nadie los ayudò, ellos no tienen por què ayudar a otros; otras personas, especialmente en empresas grandes, lo hacen porque estàn asì, evitando la competencia y que sus plazas de trabajo peligren màs adelante; otros por resentimientos, amarguras, etc. Pero, Dios desea que su pueblo actùe distinto. Nosotros, los que nos llamamos creyentes, tenemos què demostrarlo con un sistema o una forma de vida "distinto" a como lo hace el mundo. De nuestra vida, de nuestro ejemplo, de nuestra boca y corazòn "tienen" que salir sentimientos distintos para con las demàs personas. Tenemos que ayudar a quien podamos; tenemos que extender nuestra mano a los necesitados; tenemos que compartir de lo mucho que hemos recibido de nuestro Dios. Cuando Cristo nos hablo de su venida en Mateo 25, expresò muy claramente que de "eso precisamente" vamos a ser examinados por èl mismo, y allì serà cuando diga: "bienaventuras y bendecidos vengan a mì, si lo hicimos; pero, dirà, apartàos de mì hacedores de maldad, y sed echados a las llamas de fuego si no se hizo" (Mateo 25:31-41).
(Proverbios 24:26).
¿Quièn no tiene interrogantes en su vida? ¿Quièn en un trabajo nuevo no necesita conocer lo bàsico para poder desenvolverse bien y afianzarse en èl? Pero cada interrogante que tenemos en la vida necesita una respuesta, y, mientras màs adecuada sea màs idòneo serà el resultado que tengamos. Ahora bien, hay formas de formas de preguntar y formas de formas de obtener una respuesta.
" La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira", èsto nos lo enseña la misma palabra en Proverbios 15:1. ¡Què agradable es cuando preguntamos algo y se nos responde con buen modo! Cuando sentimos que la persona a la cuàl acudimos porque es quien creemos nos puede ayudar, nos extiende la mano para que nos afiancemos. Pero, què desagradable es cuando vemos que la persona no nos responde, no quiere ayudarnos o lo hace de mala forma. La razòn por la cuàl las personas responden de distinta forma son diversas, hay personas que piensan que porque a ellos les costò mucho salir adelante y nadie los ayudò, ellos no tienen por què ayudar a otros; otras personas, especialmente en empresas grandes, lo hacen porque estàn asì, evitando la competencia y que sus plazas de trabajo peligren màs adelante; otros por resentimientos, amarguras, etc. Pero, Dios desea que su pueblo actùe distinto. Nosotros, los que nos llamamos creyentes, tenemos què demostrarlo con un sistema o una forma de vida "distinto" a como lo hace el mundo. De nuestra vida, de nuestro ejemplo, de nuestra boca y corazòn "tienen" que salir sentimientos distintos para con las demàs personas. Tenemos que ayudar a quien podamos; tenemos que extender nuestra mano a los necesitados; tenemos que compartir de lo mucho que hemos recibido de nuestro Dios. Cuando Cristo nos hablo de su venida en Mateo 25, expresò muy claramente que de "eso precisamente" vamos a ser examinados por èl mismo, y allì serà cuando diga: "bienaventuras y bendecidos vengan a mì, si lo hicimos; pero, dirà, apartàos de mì hacedores de maldad, y sed echados a las llamas de fuego si no se hizo" (Mateo 25:31-41).
martes, 25 de octubre de 2016
Que condenen al culpable.
"Pero bien vistos seràn, y bendecidos, los que condenan al culpable".
(Proverbios 24:25).
"Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal" (Eclesiastès 8:11). La justicia del hombre siempre ha sido torcida o fàcil de comprar, especialmente en los ùltimos tiempos con tanta corrupciòn campeante, es por ello que el mundo està como està.
Nunca un pueblo debe dejar que las fechorìas de los malos sometan y sojuzguen a los buenos. Cuando las sentencias se ejecutan pronto, las gentes aprenden que el que se desvìa recibirà un castigo y entran en temor. Ese fue el caso en Guatemala en tiempos del presidente Arèvalo cuando se formò un comitè especial para juzgar "abreviadamente" los tràmites judiciales y condenar a Josè Marìa Miculax, un asesino y violador de niños en los años 40s. Y esa ejecuciòn frente al paredòn del Cementerio General a la luz del dìa y con todos los que quisieron asistir, fue un buen precedente que durò por buen tiempo con una Guatemala en paz. Cuando las sentencias se atrasan los pueblos tienen a olvidar. Y, en ocasiones se ha visto que los malos se convierten en lìderes, màrtires y hasta leyendas. Ese fue el caso del famoso rebelde Che Guevara, a quien durò mucho su encuentro y ejecuciòn, y lastimosamente las juventudes lo tienen hoy por hèroe, cuando las guerrillas que èl formò junto a su traidor, Fidel Castro, tienen a esos mismos jòvenes que hoy lo veneran, huèrfanos; y pueblos como Cuba y Venezuela en un caos que no es envidiable. Dios nos insta a que se ejecuten las sentencias, con los procesos legales por supuesto, pero pronto, pues lo que se deja al tiempo tiende a olvidarse. Es una bendiciòn para los pueblos tener sistemas de justicia limpios.
(Proverbios 24:25).
"Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal" (Eclesiastès 8:11). La justicia del hombre siempre ha sido torcida o fàcil de comprar, especialmente en los ùltimos tiempos con tanta corrupciòn campeante, es por ello que el mundo està como està.
Nunca un pueblo debe dejar que las fechorìas de los malos sometan y sojuzguen a los buenos. Cuando las sentencias se ejecutan pronto, las gentes aprenden que el que se desvìa recibirà un castigo y entran en temor. Ese fue el caso en Guatemala en tiempos del presidente Arèvalo cuando se formò un comitè especial para juzgar "abreviadamente" los tràmites judiciales y condenar a Josè Marìa Miculax, un asesino y violador de niños en los años 40s. Y esa ejecuciòn frente al paredòn del Cementerio General a la luz del dìa y con todos los que quisieron asistir, fue un buen precedente que durò por buen tiempo con una Guatemala en paz. Cuando las sentencias se atrasan los pueblos tienen a olvidar. Y, en ocasiones se ha visto que los malos se convierten en lìderes, màrtires y hasta leyendas. Ese fue el caso del famoso rebelde Che Guevara, a quien durò mucho su encuentro y ejecuciòn, y lastimosamente las juventudes lo tienen hoy por hèroe, cuando las guerrillas que èl formò junto a su traidor, Fidel Castro, tienen a esos mismos jòvenes que hoy lo veneran, huèrfanos; y pueblos como Cuba y Venezuela en un caos que no es envidiable. Dios nos insta a que se ejecuten las sentencias, con los procesos legales por supuesto, pero pronto, pues lo que se deja al tiempo tiende a olvidarse. Es una bendiciòn para los pueblos tener sistemas de justicia limpios.
lunes, 24 de octubre de 2016
Maldeciràn los pueblos.
"Maldeciràn los pueblos, y despreciaràn las naciones, a quien declare inocente al culpable".
(Proverbios 24:24).
¿Quièn determina quièn es bueno y quièn es malo? ¿El hombre o Dios? Ejemplo: Una persona regala enseres de casa a muchas familias; construye viviendas a gente de escasos recursos; instala una red de agua potable a comunidades enteras; regala bolsas de alimentos a los necesitados; les subsidia los estudios jòvenes de limitados recursos. La pregunta es ¿La podemos catalogar como una persona buena?
La gran mayorìa de personas y a primera vista dirìamos ¡Sì!. Pero, si nos enteramos que esa persona es un dictador intratable y caprichoso, abusivo y dèspota, o una persona narcotraficante e inmoral, entonces nuestra opiniòn cambia, y cambia radicalmente. Pues hacer obras de caridad con dinero ajeno es fàcil, lo difìcil es hacerlo con dinero propio. Recordemos que el dinero se obtiene invirtiendo tiempo de vida para trabajar, por lo tanto, cuando le regalamos dinero a alguien le estamos regalando o compartiendo nuestra vida que no es poca cosa. La historia nos muestra personas como las descritas antes, Adolfo Hitler y Pablo Escobar son un ejemplo de ello. Pero no porque "algunos" hombres los llamen altruistas o personas buenas por lo que recibieron de ellas lo son. Dios desea que seamos personas que actùen asì cada vez que se pueda, pero quiere que nuestros recursos sean bien habidos. Dios no desea que seamos "limpia morales" o "limpia culpas", aquellas personas que para dar apariencia hagan "buenas obras" con dineros mal habidos. Dios prefiere que hagamos menos obras o menos vistosas pero con recursos que nos hayan costado el sudor de nuestra frente como dice en el libro de Gènesis. Declarar buenas o inocentes a personas indecentes que actùan con segundos propòsitos, nos dice la escritura que provoca que los pueblos maldigan, esto es, que murmuren, que estèn inconformes por los malos resultados.
(Proverbios 24:24).
¿Quièn determina quièn es bueno y quièn es malo? ¿El hombre o Dios? Ejemplo: Una persona regala enseres de casa a muchas familias; construye viviendas a gente de escasos recursos; instala una red de agua potable a comunidades enteras; regala bolsas de alimentos a los necesitados; les subsidia los estudios jòvenes de limitados recursos. La pregunta es ¿La podemos catalogar como una persona buena?
La gran mayorìa de personas y a primera vista dirìamos ¡Sì!. Pero, si nos enteramos que esa persona es un dictador intratable y caprichoso, abusivo y dèspota, o una persona narcotraficante e inmoral, entonces nuestra opiniòn cambia, y cambia radicalmente. Pues hacer obras de caridad con dinero ajeno es fàcil, lo difìcil es hacerlo con dinero propio. Recordemos que el dinero se obtiene invirtiendo tiempo de vida para trabajar, por lo tanto, cuando le regalamos dinero a alguien le estamos regalando o compartiendo nuestra vida que no es poca cosa. La historia nos muestra personas como las descritas antes, Adolfo Hitler y Pablo Escobar son un ejemplo de ello. Pero no porque "algunos" hombres los llamen altruistas o personas buenas por lo que recibieron de ellas lo son. Dios desea que seamos personas que actùen asì cada vez que se pueda, pero quiere que nuestros recursos sean bien habidos. Dios no desea que seamos "limpia morales" o "limpia culpas", aquellas personas que para dar apariencia hagan "buenas obras" con dineros mal habidos. Dios prefiere que hagamos menos obras o menos vistosas pero con recursos que nos hayan costado el sudor de nuestra frente como dice en el libro de Gènesis. Declarar buenas o inocentes a personas indecentes que actùan con segundos propòsitos, nos dice la escritura que provoca que los pueblos maldigan, esto es, que murmuren, que estèn inconformes por los malos resultados.
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