"Pero bien vistos seràn, y bendecidos, los que condenan al culpable".
(Proverbios 24:25).
"Como la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguida, por eso el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el mal" (Eclesiastès 8:11). La justicia del hombre siempre ha sido torcida o fàcil de comprar, especialmente en los ùltimos tiempos con tanta corrupciòn campeante, es por ello que el mundo està como està.
Nunca un pueblo debe dejar que las fechorìas de los malos sometan y sojuzguen a los buenos. Cuando las sentencias se ejecutan pronto, las gentes aprenden que el que se desvìa recibirà un castigo y entran en temor. Ese fue el caso en Guatemala en tiempos del presidente Arèvalo cuando se formò un comitè especial para juzgar "abreviadamente" los tràmites judiciales y condenar a Josè Marìa Miculax, un asesino y violador de niños en los años 40s. Y esa ejecuciòn frente al paredòn del Cementerio General a la luz del dìa y con todos los que quisieron asistir, fue un buen precedente que durò por buen tiempo con una Guatemala en paz. Cuando las sentencias se atrasan los pueblos tienen a olvidar. Y, en ocasiones se ha visto que los malos se convierten en lìderes, màrtires y hasta leyendas. Ese fue el caso del famoso rebelde Che Guevara, a quien durò mucho su encuentro y ejecuciòn, y lastimosamente las juventudes lo tienen hoy por hèroe, cuando las guerrillas que èl formò junto a su traidor, Fidel Castro, tienen a esos mismos jòvenes que hoy lo veneran, huèrfanos; y pueblos como Cuba y Venezuela en un caos que no es envidiable. Dios nos insta a que se ejecuten las sentencias, con los procesos legales por supuesto, pero pronto, pues lo que se deja al tiempo tiende a olvidarse. Es una bendiciòn para los pueblos tener sistemas de justicia limpios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario