jueves, 27 de octubre de 2016

La gloria de Dios y la gloria de los hombres.

"Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo".
(Proverbios 25:2).

Cuando escuchamos la expresiòn "La gloria de Dios", seguramente muchos pensamos en luces por todos lados rodeando a Dios Padre, o quizàs en un gran destello que nos dejarìa ciegos se lo vemos directamente. Quizàs, fìsicamente, asì sea, pero espiritualmente hablando la escritura nos enseña otra situaciòn.

Dios en toda su gloria y soberanìa absoluta que tiene sobre el universo, el mundo y el hombre, como creaciones suyas (Salmo 24:1). Tiene la potestad de tener secretos, a eso le llama la escritura "La gloria" de Dios. Pero, le ha provisto al hombre la potestad de "investigar" en esos secretos, y por supuesto, encontrarlos, a eso es a lo que èl mismo le llama "La gloria del hombre". Asì, cuando nosotros queremos conocer quièn es un hombre de Dios, quièn es un hombre que està revestido de la "La gloria de Dios", lo sabremos si cuando nos habla nos muestra "secretos o aristas" de la Palabra de Dios que nosotros no habìamos encontrado, conocido o escuchado en otras personas. En otras palabras que ha tenido el proceso para ser un hombre de Dios, entendamos por ello que ha sido "llamado; probado, aprobado; que ha tenido una profecìa sobre sì acerca del ministerio; y al cuàl le han impuesto manos los ancianos de la iglesia" (vea Timoteo 1 y 2). cuando nos habla no sòlo nos muestra los secretos sino nos muestras su o sus interpretaciones. Acaso tambièn de èsto, el apòstol Pablo es el mejor ejemplo, pues Pedro mismo dice acerca de èl: "Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen--como también tuercen el resto de las Escrituras--para su propia perdición" (2ª de Pedro 3:16).
De lo contrario estaremos ante un ignorante o inestable que lo que busca es su propia gloria.

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