"Una respuesta sincera es como un beso en los labios".
(Proverbios 24:26).
¿Quièn no tiene interrogantes en su vida? ¿Quièn en un trabajo nuevo no necesita conocer lo bàsico para poder desenvolverse bien y afianzarse en èl? Pero cada interrogante que tenemos en la vida necesita una respuesta, y, mientras màs adecuada sea màs idòneo serà el resultado que tengamos. Ahora bien, hay formas de formas de preguntar y formas de formas de obtener una respuesta.
" La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira", èsto nos lo enseña la misma palabra en Proverbios 15:1. ¡Què agradable es cuando preguntamos algo y se nos responde con buen modo! Cuando sentimos que la persona a la cuàl acudimos porque es quien creemos nos puede ayudar, nos extiende la mano para que nos afiancemos. Pero, què desagradable es cuando vemos que la persona no nos responde, no quiere ayudarnos o lo hace de mala forma. La razòn por la cuàl las personas responden de distinta forma son diversas, hay personas que piensan que porque a ellos les costò mucho salir adelante y nadie los ayudò, ellos no tienen por què ayudar a otros; otras personas, especialmente en empresas grandes, lo hacen porque estàn asì, evitando la competencia y que sus plazas de trabajo peligren màs adelante; otros por resentimientos, amarguras, etc. Pero, Dios desea que su pueblo actùe distinto. Nosotros, los que nos llamamos creyentes, tenemos què demostrarlo con un sistema o una forma de vida "distinto" a como lo hace el mundo. De nuestra vida, de nuestro ejemplo, de nuestra boca y corazòn "tienen" que salir sentimientos distintos para con las demàs personas. Tenemos que ayudar a quien podamos; tenemos que extender nuestra mano a los necesitados; tenemos que compartir de lo mucho que hemos recibido de nuestro Dios. Cuando Cristo nos hablo de su venida en Mateo 25, expresò muy claramente que de "eso precisamente" vamos a ser examinados por èl mismo, y allì serà cuando diga: "bienaventuras y bendecidos vengan a mì, si lo hicimos; pero, dirà, apartàos de mì hacedores de maldad, y sed echados a las llamas de fuego si no se hizo" (Mateo 25:31-41).
No hay comentarios:
Publicar un comentario