lunes, 24 de octubre de 2016

Maldeciràn los pueblos.

"Maldeciràn los pueblos, y despreciaràn las naciones, a quien declare inocente al culpable".
(Proverbios 24:24).

¿Quièn determina quièn es bueno y quièn es malo? ¿El hombre o Dios? Ejemplo: Una persona regala enseres de casa a muchas familias; construye viviendas a gente de escasos recursos; instala una red de agua potable a comunidades enteras; regala bolsas de alimentos a los necesitados; les subsidia los estudios jòvenes de limitados recursos. La pregunta es ¿La podemos catalogar como una persona buena?

La gran mayorìa de personas y a primera vista dirìamos ¡Sì!. Pero, si nos enteramos que esa persona es un dictador intratable y caprichoso, abusivo y dèspota, o una persona narcotraficante e inmoral, entonces nuestra opiniòn cambia, y cambia radicalmente. Pues hacer obras de caridad con dinero ajeno es fàcil, lo difìcil es hacerlo con dinero propio. Recordemos que el dinero se obtiene invirtiendo tiempo de vida para trabajar, por lo tanto, cuando le regalamos dinero a alguien le estamos regalando o compartiendo nuestra vida que no es poca cosa. La historia nos muestra personas como las descritas antes, Adolfo Hitler y Pablo Escobar son un ejemplo de ello. Pero no porque "algunos" hombres los llamen altruistas o personas buenas por lo que recibieron de ellas lo son. Dios desea que seamos personas que actùen asì cada vez que se pueda, pero quiere que nuestros recursos sean bien habidos. Dios no desea que seamos "limpia morales" o "limpia culpas", aquellas personas que para dar apariencia hagan "buenas obras" con dineros mal habidos. Dios prefiere que hagamos menos obras o menos vistosas pero con recursos que nos hayan costado el sudor de nuestra frente como dice en el libro de Gènesis. Declarar buenas o inocentes a personas indecentes que actùan con segundos propòsitos, nos dice la escritura que provoca que los pueblos maldigan, esto es, que murmuren, que estèn inconformes por los malos resultados.

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