jueves, 25 de enero de 2018

Eslabones (Conclusiòn).



“Contribuid a la paz y a la edificación mutua”
(Romanos 14:19).

El deseo de Dios es liberarnos de esos “eslabones y cadenas o ataduras” para que corramos en pos de èl, dejando TODO atràs (Filipenses 3:13).

¿Cuáles son esos “eslabones y cadenas o ataduras”?  El licor, la inmoralidad, adicciones, mentiras, ira, acomodamiento, avaricia, egoísmo, conformismo, abuso de autoridad, venganza, haraganería, impuntualidad, etc. Todos esos son los “eslabones” que forman las “cadenas o ataduras” que vienen de nuestros ancestros. Dichas cadenas o ataduras no es que puedan llegar a ser, sino SON, estorbos en nuestras vidas espirituales. Y es la razón por la que Dios desea quitarlas de nuestra caminata. Por ello, cuando nos convertimos a Cristo sería bueno que estemos conscientes de ellas (el rey David las denominò: “Mi pecado oculto”, Salmo 19:12) para pedir a Dios que las rompa, pues sòlo èl lo puede hacer. Por generaciones hemos pensado que esos defectos son debilidades, y hasta hay quienes se refieren a ellos como “enfermedades”, pero según Dios son “pecados, cadenas o ataduras” y deben ser rotas pues, como ya se dijo: afectan nuestra caminata espiritual, y lógicamente, afectan también a quienes caminan con nosotros, situación que no deja de ser seria. 

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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