“No es bueno que el hombre
estè solo”
(Gènesis 2:18).
¿Què sucede cuando la mujer
manda, a pesar de que el esposo SI tiene los deseos de cumplir con su labor?
Las escrituras NO lo
aprueban (1ª Corintios 1:8-10). Y cuando sucede asì, se denomina “matriarcado”
y es muy peligroso, pues espíritus no provenientes de Dios (por no ser su perfecta
voluntad) entran a dominar el hogar. Una familia “matriarcal” se determina
històricamente por varios factores: 1- Quien posee los bienes materiales es la
mujer; 2- Quien los administra es la mujer; 3- Quien manda es la mujer; 4- El
hombre tiene que mudarse a las propiedades de la mujer y vivir bajo su sombra,
muy contrariamente a lo que las escrituras enseñan, que la cabeza del hombre es
Cristo. Bìblicamente, el hogar que màs daño a hecho a la sociedad es el de Acàn
y Jezabel, ambos perversos pero màs ella, quien era la que llevaba el mando (1ª
Reyes). En donde vemos que Jezabel, mujer poderosa en carácter y
económicamente, domina la vida de Acàn atrayéndolo a ofender a Dios con ídolos y
otras actividades como ningún otro rey en todo Israel (1ª Reyes 16:30-33). Ese
tipo de vida trae al hombre a extremos de “depresión” y “vergüenzas” graves (1ª
Reyes 21:25-27).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario