viernes, 26 de enero de 2018

Espiritualidad – Religiosidad - Idolatría.



“Los verdaderos… adoraràn en espìritu y verdad”.
(Juan 4:23).

Si se nos enseña que existen adoradores de Dios “verdaderos”, implica necesariamente, que los hay “falsos”. Y, si los verdaderos lo hacen en espíritu y en verdad, obligatoriamente, los demás lo están haciendo material y falsamente.

“Espiritualidad”: Es la intimidad de una persona con Dios, que es reflejada en su conducta de vida, porque al encontrar la paz interior su vida deja de ser materialista. “Religiosidad”: Es una manifestación material de lo espiritual por medio de ritos, costumbres y tradiciones, generalmente muy populares y característicos de una región específica, que tan sòlo satisfacen “momentáneamente” el espíritu de la persona. Acaso el ejemplo màs claro que podemos tener de ambas líneas sucedió hace dos mil años. Cristo, Juan el Bautista y sus apóstoles eran espirituales, mientras que la èlite eclesíastica que se decía espiritual, era religiosa, ritualista y materialista, razón por la cuàl nunca congeniaron, al extremo que los segundos persiguieron hasta la muerte a los primeros (Juan 11:49-51 y Hechos 24:1). “Idolatría”: Todo aquello que sustituya a Dios en nuestras vidas, sea una persona, un animal o algo material. Cristo nos lo dejó bien claro cuando hablò con la samaritana: Los “verdaderos” adoradores, adoran en “espíritu”. Y, todos sabemos que un espíritu ni se mira ni se toca, por lo tanto NO se puede representar materialmente, siendo así, todo lo demás viene a ser idolatría (Juan 4:23).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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