“Arregla los asuntos
familiares màs importantes”
(2ª Reyes 2:20).
Todos tenemos algún pariente
cercano, y todos, tarde o temprano hemos de partir de èste mundo. Dios, desea
que dejemos todos los asuntos arreglados para no dejar problemas, especialmente
si tenemos bienes.
A lo largo de nuestras seis
décadas y media de vida, hemos sido lamentables testigos de familias acomodadas
que se distancian al quedar los padres discapacitados o morir sin dejar
arreglado nada legalmente. Los problemas afloran inmediatamente por la toma de
posesiòn de sus bienes. En èste verso especìfico que elegimos, Dios nos està
hablando precisamente de eso, de arreglar los asuntos familiares màs
importantes en lo material, prueba de ello es què por no arreglar esos asuntos
fue que, tanto en los restantes días de Ezequìas como en toda su casa (generaciones)
faltò la paz (verso 13 y 17-18). Si tenemos algún bien, no seamos egoístas de pensar
sòlo en nuestra existencia, pensemos en que algún dìa hemos de delegar en
nuestros familiares màs cercanos, sea por incapacidad o por muerte. Tambièn es
aconsejable que pensemos con “equidad’’ para heredar lo màs justamente posible
a todos (*). Definitivamente, la administración de nuestra vida espiritual es lo
màs importante, pero Dios tambièn desea que demos testimonio en el manejo de nuestra
mayordomía material.
(*) Vivimos en una sociedad
machista en donde a las hijas se acostumbra no dejarles nada o dejarles poco.
¡Eso no puede ni debe de ser! Un hijo o una hija TIENEN el mismo valor para
Dios.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario