martes, 30 de enero de 2018

El por què… de los golpes de la vida (Parte uno).



“Tengan cuidado de su manera de vivir”
(Efesios 5:15).

“Jòvenes, no importa còmo rellenen las paredes, pero los cimientos, las columnas y las soleras… tienen que ser resistentes”. Con èstas palabras el ingeniero que nos enseñò las primeras clases de estructura iniciaba sus instrucciones.

Ezequiel, educado bajo la sombra de su padre Buzi, quien era sacerdote; y èl, profeta (esos eran sus cimientos), entregado al servicio incondicional de Dios, sin culpa o razón de pecado alguno, Dios le dice: “Hijo, he aquí, yo te quito de golpe… el deleite de tus ojos” (Ezequiel 24:16). Y continùa su relato Ezequiel: “Por la mañana hablè a mi pueblo, y por la tarde murió mi mujer” (el deleite de mis ojos, verso 18). Job, hombre recto, justo y temeroso de Dios, era sin culpa o razón de pecado alguno, y sin embargo, Dios lo entrega en manos de satanàs con èstas palabras: “He aquí, todo lo que tiene està en tu mano” (Job 1:12). Algunos, hemos tenido que perder a temprana edad el deleite de nuestros ojos; y otros muchos, han tenido que perder todo lo que tenìan en manos de satanàs. ¿Por què sucede esto, sin culpa o razón de pecado alguno? La escritura dice: “Bendito sea el Dios y Padre, que nos bendijo con toda bendición espiritual…y que nos escogió en èl… para ser predestinados hijos suyos” (Efesios 1:3-5). Y, tambièn dice: “Al que toma por hijo… lo azota y lo disciplina” (Hebreos 12:6). No es que Satanás tenga la potestad de quitarnos… es Dios quien se lo permite (Job 1:12).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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