“Los verdaderos… adoraràn en
espìritu y verdad”.
(Juan 4:23).
¿Cómo adoramos a Dios
entonces?
El engañoso corazón humano (Jeremías
17:9), nos hace “sentir la necesidad” de ver y tocar a Dios para “creer” que
estamos con él o él con nosotros, esa es la razón por la cuál la religión ha
“inventado” imágenes de piedra, cera, madera o materiales preciosos pero sin
vida como dice la escritura (Salmo 115:1-4). Pero Dios no es materia, Dios es
un Espíritu, y es como el aire, está allí, no lo podemos ver ni tocar pero lo
podemos sentir. La religión nos ha hecho creer que esas “imágenes” representan
a Dios, la pregunta es: ¿Cómo es posible que nosotros podamos agradar a alguna
persona, haciendo precisamente lo que le desagrada? ¿Cómo, entonces es posible
que creamos que haciendo imágenes que Dios prohíbe que se hagan de él, lo
agrademos? (Exodo 20:4). ¿Queremos encontrarnos con Dios? Es muy fácil, oremos
a la orilla de nuestra cama con los ojos cerrados; salgamos al jardín; vayamos
a un bosque o al parque de nuestra colonia o barrio y audible o mentalmente “hablemos
con él”. Cristo dijo: “Háganlo en ESPIRITU y lo estarán haciendo en VERDAD”
(Juan 4:23). Y también dijo: “Mirad que nadie os engañe” (Mateo 24:4)… y la
idolatría es un engaño… sutíl, pero engaño.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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