viernes, 30 de junio de 2017

El divorcio.

“Porque tù destruiste la tierra”.
(Isaìas 14:20).

En Gènesis vemos que cuando Dios hizo al hombre lo formò del polvo de la tierra (Gènesis 2:7). Luego le mandò: “Dejaràs a tu padre y a tu madre y seràs una sola carne (una sola tierra) (Gènesis 2:24). Y, asì, fundò la sagrada institución del matrimonio. Hacer una analogía entonces entre el hombre y la tierra no es en absoluto insólito.

Tambièn vemos en las escrituras que Dios le diò autoridad al diablo para que pudiera gobernar la tierra (el hombre), y asì, se nos dice en Isaìas 14:20 que tiene poder para “destruirla” y para “matar” a su pueblo. No poner un matrimonio en manos de Dios, da como resultado que sea “otro” quien gobierne ese matrimonio, ese “otro” es santanàs. Y el resultado de esa acción resulta en pleitos, contiendas, desacuerdos y separación, porque los caminos y el gobierno lo tiene la carne (Isaìas 14:20). En los últimos meses nos hemos enterado del divorcio de al menos cuatro parejas, matrimonios de 5; 10; 12; y 30 años. Fueron parejas que hicieron “ceremonias y compromisos religiosos” pero no un “compromiso tripartito con Dios” (Eclesiastès 4:12). El enemigo ha destruido y matado esos matrimonios; ha destruido y matado esa tierra, y lo peor de todo, està destruyendo y matando el fruto de esos matrimonios, los hijos. El Señor nos libre de algo semejante.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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