“Amaos los unos a los otros
sin fingimiento”.
(Romanos 9:10).
Ya que el amor de un
liderazgo SANO y HONESTO, no debiera depender de la cantidad de dinero que
damos o no damos. ¿No sería bueno, para hacer lo correcto, entonces, responder
algunas preguntas bajo argumentos bìblicos?
1)
La escritura enseña que el diezmo era para “ayudar”
a los Levitas (Nùmeros 18:14) Preguntamos: ¿Es su pastor descendiente de los
Levitas? ¡NO, pero es que hace las veces de un sacerdote! La biblia dice que “Hoy”,
TODOS somos llamados a serlo (Apocalipsis 1:6) ¿Por què la Iglesia no nos “ayuda”
a todos, y si asì fuera, entonces… quièn trabaja?
2)
La escritura nos dice que había que “ayudarlos”
porque NO tenìan heredad (propiedades de ningún tipo) en la tierra (Nùmeros
14:20) Preguntamos: ¿Tiene a su nombre el Pastor: casas, terrenos, carros, yates,
aviones o membrecías en un exclusivo club, o, aunque sea UNA sola de èstas
posesiones? Si la respuesta es positiva entonces tiene heredades, por lo que NO
es, ni Levita ni mucho menos un necesitado. Este argumento nos responde la
última pregunta Hermenèutica que nos había quedado en el tintero, el ¿Por què
lo dijo Dios?
3)
CRISTO dijo: que cuando estemos en pecado NO es
“aceptable” que ofrendemos (Mateo 5:23-24) Preguntamos: ¿Cuándo usted ha estado en pecado
y su pastor ha tenido conocimiento de ello, ha sido “honesto” y le ha dicho NO
ofrendes porque no puedes ni debes, o por el contrario, su dinero si ha sido “bien”
recibido mientras que usted no?
4)
El diezmo, cuando fue establecido, lo fue
para “productos de la tierra”, los que se cosechaban ANUALMENTE (Levìtico
27:30). Preguntamos: ¿Bajo què base bìblica se cobran hoy semanal o mensualmente y en
efectivo?
5)
Y por último, la escritura dice en
Deuteronomio 16:22-29 Que el PRINCIPAL RECIPIENTARIO DEL DIEZMO ES USTED Y SU
FAMILIA. (ùsalo para lo que desees, y para que disfrutes tù y tu familia…verso
26) Preguntamos: ¿Le han leído o
explicado ese pasaje alguna vez en su Iglesia o se lo han ocultado?
6)
La Ley, es ley, cuando la estable la autoridad.
La autoridad en términos de “dar” siempre ha sido Dios. ¿Quièn, a conveniencia
personal la cambiò?
Conclusiòn: Ofrendemos,
seamos dadivosos, empaticemos con el prójimo, pero si el dinero es REALMENTE de
Dios, lo màs correcto es que sea èl quien decida a quièn, cuàndo y còmo darlo. ¡Mirad
que nadie os ENGAÑE enseñó Cristo!
Señor: HOY MÀS QUE NUNCA DANOS UN HONESTO CELO POR TU CASA.
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