“Estoy maravillado de què
tan pronto, habéis olvidado el verdadero evangelio”.
(Gàlatas 1:1).
Hoy, muchas de las
congregaciones, unas por avaricia y otras por sobrevivir, están predicando un
evangelio diferente al que nos legara Cristo. Las escrituras lo explican de la siguiente manera:
Servicios en donde se llega
a escuchar la música que atrae gente pero no al Espìritu de Dios (Efesios 5:19).
Sermones cargados de palabras agradables y dulces que nos hacen pensar que lo
MEJOR està por venir, negando asì que lo mejor YA VINO en nuestro SEÑOR
JESUCRISTO (o acaso hay algo o alguien màs grande) (Mateo 12:6). Servicios
donde vamos a escuchar que como hijos de Dios tenemos derechos què exigir,
reclamar o declarar (Mateo 11:29). Servicios en donde se nos hace sentir en
descontento con lo que tenemos y lo que somos, y que merecemos màs (cuando todo
es por misericordia divina) (1ª Tesalonicenses 5:18). Evangelios
PISTO-cèntricos y no CRISTO-cèntricos (Hechos 8:20). Evangelios alejados de
predicar “Lo que falta de las aflicciones de Cristo” (Colosenses 1:24). No
decimos, pues Cristo tampoco lo hizo, que SU evangelio sea un ETERNO SUFRIR
sobre la tierra, pero lo que sì repetimos es que: El evangelio de la
prosperidad no es SU evangelio, sus palabras literales fueron: “El Hijo del
Hombre no tiene en dònde recostar su cabeza” (Mateo 8:20).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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