“Al dueño de la casa le han
llamado Beelzebù”.
(Mateo 10:25).
En Gènesis 18:3 vemos còmo
Abraham reconoce a su Señor en medio de dos àngeles y le habla directamente.
¿Por què reconoció Abraham a su Señor? Simplemente porque mantenía una relación
personal e ìntima con èl, pues nos dice la escritura que constantemente le
levantaba altares.
Dos mil años màs tarde,
Cristo vino la primera vez, su anunciamiento había sido como el del “Cordero”
del Mundo (Isaìas 53:7-11), pero a pesar de haber estudiado toda la vida acerca
de èl, y, a pesar que Cristo viene sòlo sin nadie con quièn se le pudiera
confundir, el liderazgo no le reconoce por varias razones: La primera, porque
estudiaban las escrituras como un requisito legal, no con el corazón, lo que
les diò “conocimiento” pero no “entendimiento” ni de Dios ni de los tiempos
(Juan 8:37); la segunda, porque no mantenían con èl una relación ìntima de
oración, entonces sabían de èl pero no le podían identificar (Lucas 20:2); y la
tercera, lo esperaban como el “Prìncipe” de Israel no como Cordero (Isaìas
9:6-7). Asì, cuando Cristo viene, noble como Cordero, no sòlo lo rechazaron
sino “contaminaron” al pueblo en contra suya (Mateo 27:20). Por eso le
llamaron: “Enviado de Beelzebù” (Lucas 11:15).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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