“Buscadme y viviréis”
(Amos 5:6).
En nuestro medio
latinoamericano, los agricultores guardan cada año, un “remanente” de la
cosecha. ¿Sabe usted para què lo guardan? Pues porque será la semilla de la
próxima cosecha. Por lo tanto, hemos de entender, que con razón, lo que guardan
son las “mejores” semillas.
Durante el Diluvio solamente
se salvò Noè y su familia… “un pequeño remanente”; durante el regreso de los
exiliados de Babilonia, solamente regresò “un pequeño remanente”. Al final de
los tiempos dicen varios de los profetas que habrá un “remanente” (Miqueas 4:1y7;
Abdìas 17). Nos enseña la Biblia, que èse “remanente” es arrebatado para las
Bodas del Cordero (1ª Tesalonicenses 1:6; 10 y 4:3 y 17). Con toda la evidencia
bíblica profética las preguntas son ¿Serà que “todo” el pueblo de Dios es
arrebatado o solamente un pequeño grupo? Una analogía entre Apocalipsis 19:9 y
Lucas 12:36 nos da como resultado que unos van mientras otros no. El apóstol
Juan refiriéndose al Cuerpo de Cristo dice: hijitos; jóvenes y padres (1ª Juan
2:1,13-14) de donde deducimos que: lo “mejor” de la semilla NO pueden ser los
hijitos. ¿Entendemos ahora el ejemplo de nuestros agricultores?. Aquì, la
escritura nos responde “cuantos (un pequeño remanente) y quiènes (los
triunfadores o santificados)” serán escogidos por Dios en ese, repetimos, “pequeño
remanente” (vea Isaìas 10:20,21). Los que hayan “triunfado”, los que se hayan “santificado”
(Apocalipsis 2 y 3). Hemos de explicar que èsta no fue una doctrina paulina,
pues ya había sido citada por el profeta Isaìas (10:22-23) alrededor de 700
años antes. La trompeta està por sonar… ¡Mirad, que nadie os engañe!
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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