“Jesùs
ha llegado a ser el que garantiza un Pacto superior”.
(Hebreos
7:22).
En el
Antiguo Pacto de la Ley Mosàica, la garantîa era con la sangre de animales (ver
Gènesis 17). Pero, en el Nuevo Pacto, la garantía ES la sangre de Cristo, quien
es testador. Ahora bien, un testamento entra en vigor o se hace efectivo HASTA
QUE el testador muere. ¿Què significa esto? Que cuando murió Cristo (Testador) en
la cruz, entonces iniciò o se validò el Nuevo Pacto, el apóstol Juan lo
confirma en 1ª de Juan 2:18.
¿Quiere
decir que como quedó “caduco” el antiguo Pacto, y como el diezmo era parte de
ese pacto y también quedó caduco, entonces ahora ya no tenemos que dar ninguna
clase de ofrenda? Aclaramos, el diezmo era una ley y una pràctica para los judíos,
no para ninguna otra clase de pueblo, pero… ninguna otra clase de pueblo gozaba
de la salvación y de los beneficios de ser llamado Hijo de Dios. Hoy, todo el
que recibe a Cristo en su corazón puede ser salvo y gozar de los beneficios de
ser llamado Hijo de Dios (Juan 3:16-17), pero también adquiere algunas
obligaciones. Hoy también hemos de dar, de compartir, de empatizar (ponernos en
el lugar de un necesitado) pero bajo otra norma. Y la norma dice: “Dad conforme
te propuso tu corazón” (2ª Corintios 9:7). Preguntamos, si el “mandamiento” de
Dios es ayudar “también” a la viuda, al huérfano, al anciano, al extranjero, al
necesitado (Deuteronomio 16:11): ¿Còmo es posible que “alquien” se atreva a
“exijir” que se dè, para mantenerlo a èl y a su familia con lo “mejor” posible,
y aùn asì, creer que Dios se agrada con su actitud? Jesùs a esos engañadores los
llamò: ¡Devoradores hipòcritas! (Mateo 23:14).
Señor:
Danos un honesto celo por tu casa.
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