jueves, 1 de junio de 2017

El diezmo según la historia bíblica (Parte siete).

“Jesùs ha llegado a ser el que garantiza un Pacto superior”.
(Hebreos 7:22).

En el Antiguo Pacto de la Ley Mosàica, la garantîa era con la sangre de animales (ver Gènesis 17). Pero, en el Nuevo Pacto, la garantía ES la sangre de Cristo, quien es testador. Ahora bien, un testamento entra en vigor o se hace efectivo HASTA QUE el testador muere. ¿Què significa esto? Que cuando murió Cristo (Testador) en la cruz, entonces iniciò o se validò el Nuevo Pacto, el apóstol Juan lo confirma en 1ª de Juan 2:18.

¿Quiere decir que como quedó “caduco” el antiguo Pacto, y como el diezmo era parte de ese pacto y también quedó caduco, entonces ahora ya no tenemos que dar ninguna clase de ofrenda? Aclaramos, el diezmo era una ley y una pràctica para los judíos, no para ninguna otra clase de pueblo, pero… ninguna otra clase de pueblo gozaba de la salvación y de los beneficios de ser llamado Hijo de Dios. Hoy, todo el que recibe a Cristo en su corazón puede ser salvo y gozar de los beneficios de ser llamado Hijo de Dios (Juan 3:16-17), pero también adquiere algunas obligaciones. Hoy también hemos de dar, de compartir, de empatizar (ponernos en el lugar de un necesitado) pero bajo otra norma. Y la norma dice: “Dad conforme te propuso tu corazón” (2ª Corintios 9:7). Preguntamos, si el “mandamiento” de Dios es ayudar “también” a la viuda, al huérfano, al anciano, al extranjero, al necesitado (Deuteronomio 16:11): ¿Còmo es posible que “alquien” se atreva a “exijir” que se dè, para mantenerlo a èl y a su familia con lo “mejor” posible, y aùn asì, creer que Dios se agrada con su actitud? Jesùs a esos engañadores los llamò: ¡Devoradores hipòcritas! (Mateo 23:14).

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.


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