martes, 27 de junio de 2017

¡No contristemos al Espìritu!



“No contristèis al Espìritu Santo!
(Efesios 4:30).

Contristar es sinónimo de “entristecer”. El apóstol Pablo nos exhorta a que no sòlo con nuestras palabras, sino con acciones negativas como amargura, enojo, ira, frutos y malicias no entristezcamos al Espìritu.

Nos narra la escritura en Isaìas 63, que Israel acaba de ser librado de su enemigo Edom (sinónimo de la carne, de los pecados), pero en lugar de tener gratitud y contentamiento con Dios, el pueblo se vuelve rebelde y no escucha la voz de Dios. Eso, “entristece” su corazón y se vuelve contra ellos para convertirse en su enemigo (verso 10). Otro caso serio de còmo se entristece al Espìritu por no escuchar su voz, lo vemos en Saùl, quien habiendo sido puesto como Rey por Dios en petición del pueblo, y aunque siguìa en el trono… ya no tenìa el poder, y por si fuera poco, sufrìa tormentos. ¿Por què? Porque Saùl pecò por no tener “celo” (interés) por la obra sino “celos” (temores) en la obra. Tengamos mucho cuidado nosotros también, pues podemos, aùn, “permaneciendo” en el lugar que èl nos puso en el liderazgo, perder la unciòn por contristar su Espìritu. Està bien tener un honesto celo por su casa, pero no celos en la casa de Dios. Si estamos sirviendo a Dios y no sirviéndonos de èl, no debemos temer a nada ni a nadie.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario