“Estoy maravillado de què
tan pronto, habéis olvidado el verdadero evangelio”.
(Gàlatas 1:1).
¿Por què el apóstol es tan
dràstico al respecto de maestros y alumnos de otro evangelio? El mismo lo
explica en el capìtulo 3 y verso 10: “Porque querer “revivir o activar” tan
sòlo UNA de las leyes mosàicas, es NEGAR LA OBRA REDENTORA DE CRISTO EN LA CRUZ
y EL PLAN ETERNO DE DIOS”. ¿Por què? Porque fuè allì que Cristo cumplió la
antigua ley, y declaràndola “caduca” con su sangre puso en “vigencia” la nueva ley
(Romanos 10:4; Hebreos 8:13).
Y ¿Què fuè lo que Cristo instituyò
como su nueva ley o nueva doctrina? “Quièn quiera seguir en pos de mì… tome su
cruz cada dìa” (Lucs 9:23). Ese es el mensaje: El evangelio de la cruz, no el
evangelio de la prosperidad. Cualquier evangelio que no hable de enfrentar con
gallardìa, valor y determinaciòn la vida, el trabajo diario y sus
inconvenientes, es simplemente seguidor de OTRO evangelio. Al menos eso podemos
aprender de la prèdica y pràctica de Cristo; de sus discípulos; y, del gran
apóstol Pablo, quien lo enseña de èsta manera: “Porque en Cristo Jesùs nada
vale, sino tan sòlo la fe que obra por el amor” (Gàlatas 5:6) sigue diciendo en
el verso 7: “Que nadie os estorbe esa carrera de OBEDECER la fe”. Y sella el
mensaje con lo siguiente: “¿Quièn os fascinò para no obedecer a la verdad?”
(vea Gàlatas 3:1). Y, en 2ª Timoteo 4:3-4: “Vendràn tiempos cuando no SUFRIRAN
la sana doctrina”. La sana doctrina se sufre… no se goza.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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