“Estoy maravillado de què
tan pronto, habéis olvidado el verdadero evangelio”.
(Gàlatas 1:1).
Es innegable que la epístola
a los creyentes en Gàlatas la escribiera el apóstol Pablo. En ella, èl
demuestra su frustración y desconsuelo, de còmo, los judaizantes (judíos que se
habían convertido a la fe de Cristo) y se supone debían dejar el judaísmo
(leyes de Moisès). Querìan seguir a Cristo, pero cumpliendo “algunas” de las
leyes Mosàicas. Y querìan que todo gentil que se convirtiera a la fe de Cristo
también cumpliera esas leyes. Entendamos entre ellas, la circuncisión, el
lavamiento de manos, el reposo del dìa sábado, etc.
Es asì, còmo, el apóstol se
ve en la necesidad imperiosa de escribirles para “corregir” el error. Y lo hace
muy severamente, pues les indica que quien quiera vivir cumpliendo aunque sea
UNA sola de las leyes mosàicas, estarà bajo condenación (maldición), será llamado
anatema (vea el verso 1:9), y considerado “caìdo” de la gracia (vea 5:4). Y
explica que a quienes sean los responsables de hacer caer a otros en ese error
serán acreedores de una “sentencia” por parte de Dios (vea 5:10).
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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