lunes, 26 de junio de 2017

La gloria sea a Dios.

“Para que vean vuestras buenas obras”
(Mateo 5:16).

Uno de los primeros sermones de Cristo fue el llamado “Sermón del Monte”, o, “El Sermòn de las Bienaventuranzas”. Allì, Cristo da las primeras orientaciones no sòlo a la muchedumbre (verso 1) sino también a sus discípulos y a nosotros.

Luego de enseñarnos que debemos ser pobres en espíritu, mansos, misericordiosos, limpios de corazón, pacificadores, etc. cierra el sermón con las siguientes palabras de consejo: “Vosotros sois la luz del mundo…no se enciende una luz y se esconde…que los hombres vean vuestras buenas obras para que el nombre de vuestro Dios sea glorificado” (versos 14-16). Los malos conceptos, las ideas preconcebidas que uno tiene y las malas experiencias entre otros, hacen pensar que cuando se publican los logros en un Ministerio, se hace por vanidad, por orgullo, por competencia, o peor aùn, con el objeto de pedir recursos económicos. No necesariamente es asì. La palabra de Dios que acabamos de mostrar, nos enseña que cuando se està haciendo una “buena obra”, entiéndase aquella que se hace por ayudar al prójimo, sin intereses ocultos, y tan sòlo para agradar y agradecer a Dios por lo mucho que de èl recibimos, no es malo, sino al contrario, sirve para que todos tengamos la oportunidad de “glorificar su nombre”.

Señor: Danos un honesto celo por tu casa.



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