“Para que vean vuestras
buenas obras”
(Mateo 5:16).
Uno de los primeros sermones
de Cristo fue el llamado “Sermón del Monte”, o, “El Sermòn de las
Bienaventuranzas”. Allì, Cristo da las primeras orientaciones no sòlo a la
muchedumbre (verso 1) sino también a sus discípulos y a nosotros.
Luego de enseñarnos que
debemos ser pobres en espíritu, mansos, misericordiosos, limpios de corazón,
pacificadores, etc. cierra el sermón con las siguientes palabras de consejo:
“Vosotros sois la luz del mundo…no se enciende una luz y se esconde…que los
hombres vean vuestras buenas obras para que el nombre de vuestro Dios sea
glorificado” (versos 14-16). Los malos conceptos, las ideas preconcebidas que
uno tiene y las malas experiencias entre otros, hacen pensar que cuando se
publican los logros en un Ministerio, se hace por vanidad, por orgullo, por
competencia, o peor aùn, con el objeto de pedir recursos económicos. No
necesariamente es asì. La palabra de Dios que acabamos de mostrar, nos enseña
que cuando se està haciendo una “buena obra”, entiéndase aquella que se hace por
ayudar al prójimo, sin intereses ocultos, y tan sòlo para agradar y agradecer a
Dios por lo mucho que de èl recibimos, no es malo, sino al contrario, sirve
para que todos tengamos la oportunidad de “glorificar su nombre”.
Señor: Danos un honesto celo
por tu casa.
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